martes, 9 de diciembre de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: ¡Sí se puede!

Hace poco leía lo siguiente en un libro de John Micklethwait y Adrian Woolridge, The Fourth Revolution: The Global Race to Reinvent the State (La Cuarta Revolución: La Carrera Global para Reinventar al Estado): “En algunos casos por haber perdido la esperanza, en otros más bien por tener esperanzas, los burócratas y los políticos están empezando a pensar diferente. La presunción de que el estado debería de hacerlo todo, el amor por la uniformidad, la urgencia de centralizar todo: Usted puede encontrar ejemplos en todas partes de mundo occidental en los cuales empiezan a derrumbarse esos viejos credos. Puede ser que individualmente no equivalgan a mucho, pero juntos significan algo muy grande. Pedacito por pedacito está emergiendo un nuevo modelo.” (Op. Cit., New York: The Penguin Press, 2014, p. 219).

Por ello mi enorme satisfacción al leer en La Nación del 28 de noviembre el artículo titulado “Consorcio abarató el costo de escalar el cerro Chirripó”. Simplemente porque, como lo señalan Micklethwait y Woolridge, las cosas se van haciendo diferente y sus resultados positivos empiezan a relucir. 

Vean ustedes: resulta que se creó una empresa privada llamada Aguas Eternas, la cual fue conformada por la Asociación de Desarrollo Integral de San Gerardo De Rivas, la Cámara de Turismo Rural Comunitario Chirripó y la Asociación de Guías, Arrieros, Porteadores y Cocineros del Chirripó. Ningún figurón, ¿verdad?; gente sencilla y con deseos de innovar y emprender una aventura empresarial inédita. Ellos participaron en una licitación para gestionar los servicios en el albergue Crestones, que se ubica en el parque del cerro del Chirripó. No fue nada fácil, dice la información periodística, en un proceso que tomo casi siete años (mentís a quienes creen que para que surja una empresa nada más se trata de decir “Ábrete sésamo”). Incluso “la unión de los participantes fue sacudida en dos ocasiones, cuando les rechazaron su oferta. Pero la tercera fue la vencida; entonces se probó que lo imposible al final sí era posible”. Casi que lo adivino: una burocracia aplicando con todo el rigor la ley de contrataciones con el estado a gente que tuvo que aprender a hacerlo bien. Me imagino la resistencia burocrática cuando unos campesinos pusieron todo su esfuerzo en llevar a cabo su proyecto de administración. Pero lo importante es que, ¡lo lograron! ¡Sí se pudo! Y ahora veamos ya algunos de los resultados esperados con esta empresa privada, en contraste con algo que, evidentemente, se hacía con mucha menor eficiencia a como lo harán los nuevos responsables. Es decir, esta nueva empresa desnuda la ineficiencia del estado en hacer cosas que los individuos privados pueden hacerlas mejor.

Desde ya el impacto es notable. Se estimó que el costo de ir de excursión al parque nacional Chirripó durante dos días y dos noches, era de unos ₡250.000 por persona. Con la nueva administración, ese costo se estima que será de ₡95.000. Esto es, un ahorro por persona de ₡155.000. ¿Quieren mejor prueba de cómo es más eficiente una empresa privada en comparación a como lo hace el estado y que nosotros pagamos? Pero no sólo hay esta reducción en los costos por administrar el hospedaje, la alimentación, el alquiler de equipo y el acarreo de suministros para los visitantes. Los cuatro funcionarios de Aguas Eternas “se encargan de todo… si antes la comodidad del albergue obligaba a llevar una bolsa de dormir para los camarotes con espumas cubiertas en tela de vinil, ahora se ofrecen almohadas y tres gruesas y limpias cobijas esperando en cada lecho”. O sea, un mejor producto o servicio a un costo mucho menor que antes. ¿Qué más quieren?

Agrega la información: “También se volvió innecesario tener que llevar los alimentos o contratar quien los cargara y preparara, pues Aguas Eternas se encarga de ofrecer cada tiempo de comida en el sitio.” Es decir, el servicio se adaptó a las necesidades de los clientes, no como era antes, que estos tenían que adaptarse a lo que la burocracia podía ofrecer. Esto es verdaderamente “servicio al cliente” y no “cliente al servicio del negocio”. 

Pero hay más: ya los resultados positivos se empiezan a reflejar. “Otro cambio es que el tiempo para obtener espacio en el albergue pasó de seis a tres meses, ya que aumentó la capacidad de alojamiento de 40 a 52 personas.” Yo me acuerdo de la insatisfacción de amigos que deseaban escalar la montaña, porque no había campo en el albergue cuando lo deseaban y la espera para obtener un lugar era tediosa. Hábilmente, la empresa privada hace un mejor uso del capital físico y lo adapta a las condiciones de la demanda de la clientela. El servicio se dará todo el tiempo porque -y esto para quienes andan proponiendo trabajar menos, creando días feriados por cualquier razón- “Gracias al consorcio tampoco será necesario cerrar el Parque 45 días al año por mantenimiento. ‘Se reciben visitantes siempre, incluido todo feriado en el calendario’, enfatizó Omar Elizondo, presidente de Aguas Eternas”. ¿No notan -y no es casualidad- que en esta empresa privada se está hablando de que trabajarán todo el tiempo que sea necesario para satisfacer los deseos y necesidades de sus clientes? Contrasta, verdad, con las actitudes de los “Albinos”. Esfuerzo, dedicación, servicio, satisfacción de las necesidades de los clientes y no de aquellas de los burócratas. De eso se trata en una empresa privada.

Antes de que alguien me diga que “porecitos, ahora que van a hacer los guardas de los parques que ya no tendrán que atender el albergue”, les señalo lo que dijo el señor Bernal Valderramos, administrador del parque: “los guardaparques ahora pueden dedicar más tiempo a investigar, vigilar especies y mejorar los senderos, para que así nunca se interrumpa el hormiguero constante de caminantes en ruta hacia la meta soñada, la cresta del Chirripó.” Una consecuencia no prevista de la acción de la empresa privada. En busca de su propio beneficio, sirve a los ciudadanos: Adam Smith, una vez más, se hace presente, especialmente cuando cunde la insatisfacción por las cosas como las hace el estado, pudiendo obtenerse un mejor resultado si se llevara a cabo por manos privadas. Lo expuesto me llena de regocijo y esperanza: hay posibilidades de salir del atolladero en que estamos sumidos en estos momentos. ¡Sí se puede!

Jorge Corrales Quesada

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