martes, 12 de abril de 2016

La columna de Carlos Federico Smith: el regocijo de vivir de la plata de otros

Cuando uno ve limitados sus ingresos, lo que hace es buscar cómo ahorrar gastos.  En el caso de una empresa, si se caen las entradas, para no cerrarla tomará medidas de ahorro en lo que se gasta.  Pero, cuando no hay casi límite a lo que entra de plata, parece que la importancia de la economía en los gastos no importa.  Esto parece reflejarlo una información de La Nación del 19 de diciembre, titulada “Aumento salarial en UCR para 2016 triplica al del sector privado: Rector aprobó alza del 2% para primer semestre del 2016.”

Aquí hay varias cosas que es importante tenerlas presentes.  La primera de ellas es que la inflación durante el 2015, de acuerdo con las cifras del Instituto de Estadística y Censos (INEC), fue negativa; de un -0.81%. O sea, esto se refleja en un aumento mayor de los salarios reales que de los nominales.  Esto quiere decir que la petición usual de aumentar los salarios nominales para compensar la inflación, no tiene validez en este caso y más bien se da lo contrario.

La segunda es que, dado el gasto dispendioso del presupuesto de la República en la transferencia al Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), parece que lo que abunda es la plata. Nada más veamos una secuencia de datos que muestra la enorme transferencia de recursos del estado -fondos de los ciudadanos- para las universidades públicas.  Tomo las cifras del 2014, 2015  y 2016.

Para el 2015, el estado transfirió a las universidades públicas mediante el presupuesto de la República la suma de ₡410.0 miles de millones de colones, resultado del incremento de un 14.2% el monto previo de ₡359.0 miles de millones de colones (esto es, aumentó en ₡51.0 miles de millones de colones). Si a la cifra del nuevo presupuesto se le quita la inflación acumulada del 2015, que fue de un 5.51%, nos da un crecimiento real del presupuesto destinado al FEES de un 9.1%. Se ha señalado que el monto que de esas cifras corresponde a la UCR, debido al número de estudiantes, tamaño, etcétera, es de un 57.79% del total, por lo cual a la UCR le habría correspondido en el 2015 un monto aproximado de ₡237 mil millones de colones.

Para el 2016, la transferencia del estado a las universidades públicas aumentó en ₡30.8 miles de millones de colones; esto es, elevó el presupuesto total por este rubro a ₡440.8 miles de millones; un aumento nominal del 7.51% con respecto al monto del año previo. Pero, como la inflación en el año decreció en un -0.81, el aumento real del presupuesto fue de un porcentaje mayor; aproximadamente de un 8.32%.  Ahora bien, de estas cifras, tal como indicáramos previamente, un 57.79% va a dar a la UCR, lo cual nos da que, para la UCR, el ingreso del FEES para el 2016 se elevó a ₡231.6 miles de millones de colones. En término reales el presupuesto real percibido fue mayor: de ₡233.5 miles de millones de colones.

Con esta abundancia de dinero y con una tasa de inflación negativa, el aumento nominal del 2% para el primer semestre del 2016 de los salarios a los empleados de la UCR, resulta ser muy jugoso en comparación al otorgado al sector privado. Éste, para un período similar, lo definió el Consejo Nacional de Salarios (básicamente el ajuste que determina la inflación), fue de un 0.67%. Es decir, el incremento a los empleado de la UCR es aproximadamente tres veces el de los empleados del sector privado.  

Por supuesto que algunos dirán que qué culpa tienen los empleados de la UCR de que se aumente tan poco a los privados. Pero la realidad de la economía es que la inflación decreció en el año 2015 y que en la empresa privada no existe la abundancia de recursos que suele tener la UCR, en donde las pérdidas que tendría una empresa privada en competencia no existen o son irrelevantes.

El queque estaba servido para el abuso: se tradujo en que el incremento real fuera mayor que el nominal del 2%, pues, en términos del poder adquisitivo, medido por el comportamiento del índice de precios al consumidor, el incremento real en este primer semestre del 2016 fue de un 2.8%.

Aún con esta comilona, el inmoderado sindicato de la UCR (SINDEU) había solicitado un alza del salario nominal de un 3.31% retroactivo a enero del 2010, calculado con base a enero del 2010, que se aproxima a un equivalente de un 4%. Además pidieron un 0.5% adicional para que se construyera un edificio al servicio del sindicato y otro 0.5% más para “la construcción de una clínica de Economía Solidaria, como impulso del apoyo de huelga”, indica La Nación. Con “gran sacrificio”, en mucho porque los empleados de la UCR son distintos a los de la empresa privada según alegaron autoridades universitarias, se terminó negociando un aumento adicional de un 1% en el segundo semestre de este año.  Por supuesto, no hay mejor almuerzo cuando abunda la plata y ésta no parece tener dueño.

Jorge Corrales Quesada

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