martes, 26 de abril de 2016

La columna de Carlos Federico Smith: el relajo con las políticas salariales en el sector público

Los amigos lectores no dudo que ya están cerca del cansancio por leer acerca del relajo existente en las políticas salariales del estado. Creo que es abrumadora la información que se ha obtenido al respecto y que se ha divulgado prolijamente a los ciudadanos por distintos medios.  Creo que esos ciudadanos ya han de estar más interesados en saber cuáles son las políticas concretas que el gobierno piensa poner en práctica para resolver el caos y las inequidades en el empleo público.  En especial cuando ese mismo gobierno sólo parece considerar que lo único que puede hacer para resolver el problema fiscal, es aumentarles las cargas tributarias a los ciudadanos, a pesar de la consabida promesa del entonces candidato a presidente de la República, quien dijo públicamente que, antes de poner impuestos, le entraría en serio al problema de reducción del gasto gubernamental. Son esas dos razones muy poderosas -terminar con un sistema salarial incoherente y turbio en el estado y reducir el excesivo gasto gubernamental- las que sin duda mueven a los lectores a pensar que un gobierno serio tendría ya programas concretos para resolver el desmadre salarial del sector público.

La respuesta a ese anhelo ciudadano la brinda La Nación en su edición del 23 de febrero, bajo el título “Gobierno carece de planes para atacar caos en salarios: Tres ministerios diagnostican problemas del empleo público, pero no puntualizan salidas.” Se trata de un informe gubernamental de fines del año pasado, titulado Gestión del empleo y remuneraciones en el sector público, en el cual tres ministerios (Planificación, Hacienda y Trabajo) proponen “una hoja de ruta que se queda corta en aspectos como la equidad en el pago de remuneraciones.” Se “diagnosticaron de nuevo el caos de disparidades, pluses y brechas (todo lo cual ya sabemos) en las remuneraciones, pero sin concretar soluciones, más allá de proponer el diálogo y aumentos salariales austeros como medicina.” En dos palabras: la misma paja usual; nada nuevo, innovador, que resuelva los problemas específicos…más de lo mismo de siempre.

El artículo citado da varios ejemplos del desorden y, sí, que aparecen en el informe tri-ministerial de marras: “un gerente de una empresa pública gana un 75% más que uno del Gobierno Central, mientras que la remuneración en una descentralizada es un 33% mayor.” Otro más: “mientras una Secretaria 2 del Poder Judicial gana ₡500.000, en el Poder Ejecutivo gana ₡300.000.” Uno adicional: “el salario de un ministro es de ₡1.3 millones, mientras que el de un magistrado es de ₡2.6 millones.” Sigo: “Un chofer del Poder Ejecutivo gana ₡270.000, mientras que en la Corte ganaría cerca de ₡400.000”. Asimismo: “un profesional 1A. del Ejecutivo gana ₡498.000, en el Congreso ₡561.000 y en el Poder Judicial ₡673.000.” Todos los datos citados están en contenidos en el informe de los tres ministerios arriba citados. Y ya son harto conocidos los privilegios de convenciones colectivas que definen las políticas salariales en diversas dependencias públicas, pues los ejemplos previos tan sólo señalan disparidades del gobierno central con otros entes públicos.

La “explícitamente tácita” respuesta de la ministra de Planificación acerca de qué se ha hecho en torno a estos temas, en realidad fue un nada, un ninguno rotundo.  Cuando se le planteó que el salario único era una posible solución a las diferencias salariales en el gobierno central, afirmó que “el tema no se ha tocado, pues el Ejecutivo mantiene sus dudas,” a pesar de que tal propuesta (de cero pluses) daría lugar a un ahorro y reducción de la inequidad conocida.

Los ciudadanos necesitamos ver para creer: que se dejen de cavilar respuestas destinadas a resolver el caos, antes de que se pretenda la aprobación de nuevos y mayores impuestos. La ministra de Planificación señaló que “su ministerio presentará al presidente… un plan para mejorar el pago de incentivos salariales sobre la base de gestión por resultados”, pero esto, si bien es importante, es apenas una arista del multifacético problema salarial dentro del gobierno. Y no parece estarse haciendo mucho al respecto.  Eso sí, los veremos, con base en cualquier medio remiendo que nos presentarán, pedir nuevos y mayores impuestos en la Asamblea Legislativa.

Jorge Corrales Quesada

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