lunes, 6 de junio de 2016

Tema polémico: nuestras calles ya no aguantan más

Resulta simplemente insoportable para la mayoría de quienes habitamos en el Gran Área Metropolitana (GAM), tener que conducir todos los días por nuestras calles y veredas. Hemos tocado techo, desbordando toda paciencia, ante el caos que representan circular por las carreteras de este país.

Como la Ley de Moore, que explica como la capacidad de procesamiento de las computadoras se duplica cada cierto tiempo, nuestras carreteras deberían de contar con su propia ley, que explica como el tiempo que pasamos en ellas también crece exponencialmente. Ya no perdemos dos horas del día yendo y viniendo de la casa al trabajo o lugar de estudio, ahora, en el mejor de los casos podemos perder entre 3 y 4 horas en el mismo trayecto.

En su reciente columna de opinión, Edgar Espinoza describe apropiadamente el drama de cientos de miles de costarricenses, que día a día debemos enfrentarnos a este monstruo de mil cabezas. La tragedia se acrecienta en temporada de lluvia, cuando ante la falta de un servicio de transporte público mínimamente aceptable, las personas optan por sacar su propio vehículo, colapsando las principales (por no decir únicas) calles de del GAM.

No se valen las sugerencias como “use el transporte público”, “no utilice su vehículo” o “viaje en bicicleta”. Esta es la excusa perfecta para descargar el peso de la responsabilidad sobre el ciudadano común, cuando el verdadero problema encuentra su origen en el rezago en la infraestructura vial de Costa Rica.

No se trata exclusivamente de un problema de recursos financieros, pues simplemente no se están ejecutando –o seejecutan muy lentamente- los empréstitos externos que ya se tienen disponibles. Tampoco es un tema de recurso humano calificado, pues el país cuenta con excelentes profesionales que más bien han salido a construir grandes obras en otros países de la región. No es un tema de claridad en las prioridades, pues el denominado “GrupoConsenso por el Rescate de la Red Vial Nacional” ha señalado en reiteradasocasiones las obras urgentes que el país debería de atender.

La piedra en nuestro zapato es de institucionalidad y gestión de los proyectos de infraestructura. La reforma institucional del MOPT aprobada en 1998 lejos de solventar los problemas, los agravó, llevándonos a un escenario de absoluta ineficiencia de las diferentes instancias públicas.

¿A dónde está la solución a este calvario que vivimos casi todos los costarricenses? Esta es una pregunta sin una respuesta clara. De lo propuesto por el actual gobierno, poco se sabe del pProyecto de Ley para la creación del Instituto Nacional de Infraestructura (INI). 

Ya no se trata únicamente de un tema de competitividad país. Se trata, más bien de un tema de salud pública. Nos estamos enfermando todos los días en nuestras carreteras. 

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