lunes, 13 de junio de 2016

Tema Polémico: RECOPE y sus Convenciones Colectivas

En contra del criterio de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), recientemente la Sala Constitucional declaró con lugar un recurso de amparo interpuesto por los trabajadores de esa institución que solicitaba incluir los costos de la convención en el cálculo de tarifas. Sinceramente, era difícil que la Sala Constitucional dictara en contra del recurso. No nos malinterpreten, estamos totalmente en desacuerdo con lo negociado en esas convenciones colectivas desproporcionadas y abusivas, sin embargo, es un acuerdo entre patronos y trabajadores y, a pesar de que algunos de los rubros no inciden directamente sobre el servicio de compra y distribución de combustible, son beneficios salariales e históricamente se habían considerado como un costo operativo de la institución. Querer dejar de pagar eso por esa vía era claramente la vía fácil pero incorrecta. Lo que se tiene que hacer es ponerse bien los pantalones y demandar una rebaja de estos acuerdos abusivos por la vía normal que es mediante una revisión de la convención o por una acción de inconstitucionalidad. Pero el creer nuestro es que lo que se debe hacer verdaderamente es cerrar esa institución y permitir que la importación y distribución de combustible lo hagan varias empresas en un ambiente de libre mercado.

Los trabajadores públicos tienen la gran ventaja a la hora de negociar de que laboran para monopolios estatales. Dado esto, saben que si no le les conceden sus deseos tienen el poder de dejar comunidades sin electricidad, o sin agua o detener el comercio con otros países. Los trabajadores del sector privado saben muy bien que si negocian beneficios exagerados ellos terminan siendo los grandes perdedores pues se quedarían sin trabajo dado que la empresa podría dejar de ser competitiva en el mercado. Este detalle tan importante en el funcionamiento de las empresas en un mercado libre no aplica para las empresas y las instituciones estatales. 

Esto ha permitido que en el sector público se negocien beneficios desmedidos convirtiendo a las empresas estatales en grandes elefantes ineficientes adonde los trabajadores realizan sus labores sin control alguno y sin temor de que los puedan despedir. Estos beneficios han llegado a niveles descontrolados. Si queremos convertirnos en una nación desarrollada, será necesario que le exijamos a nuestros gobernantes que los reduzcan significativamente. 

Es por esto que empresas como RECOPE nunca van a lograr ser empresas eficientes y más bien representan una carga para el consumidor y un portillo para que políticos corruptos se beneficien a expensas del resto. Es inaudito como este presidente, a pesar de que una inmensa mayoría de los costarricenses queremos que cierren esa institución y se abra el mercado de los combustibles, esté empeñado en mantenerla abierta. Ya es tan injustificable la postura que cae en lo ridículo. 

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