martes, 30 de agosto de 2016

La columna de Carlos Federico Smith: otro error en contra del erario

Se va haciendo frecuente que en entidades estatales vayan surgiendo “errores” cometidos, que siempre terminan afectando al erario.  Tengo presente, tan sólo recientemente, dos casos: uno en cuanto a pagos de más a empleados del Ministerio de Educación y otro a empleados y funcionarios del Banco Nacional.  Ahora aparece uno nuevo, según lo expone un artículo de La Nación del 23 de junio, el cual lleva por título “AyA forzado a recobrar ₡2.300 millones que pagó a empleados: Auditoría: Por 20 años se calculó mal deducción del salario escolar a funcionarios.”

Lo anterior es sorprendente por tres razones: la primera, que tal situación se dio por 20 años sin que las autoridades de AyA hicieran algo al respecto; la segunda, que tal pago fue trasladado de alguna manera a las tarifas de agua que se cobran a los ciudadanos (¿no pudo la ARESEP constatarlo, al presentársele solicitudes de aumento de las tarifas?) y tercero, que en AyA todavía no se sabe qué hacer al respecto.

Para entender el problema, desde 1994 se creó el llamado salario escolar de los trabajadores del sector público, mediante el cual, en vez de ajustar los salarios por aumentos del costo de vida, como solía hacerse, el gobierno de ese entonces decidió que, aparte de dar un aumento menor por inflación, pagar un bono anual a los trabajadores equivalente a un 8.19% del salario, como compensación por ese menor ajuste. El bono se le entregaría al trabajador en enero de cada año. La provisión de gasto que debería de hacer el patrono -el estado- para pagar dicho salario escolar era de un 8.19% del salario mensual ordinario.  Pero, para formar el fondo que debería de pagarse en enero del año siguiente, no contaba el salario escolar. Sin embargo, AyA no hizo la provisión del 8.19% mensual del salario mensual ordinario, sino que, en enero, cuando se pagaba el salario escolar a los trabajadores, también sobre eso reservó un 8.19%.  Así, la provisión acumulada para el pago se hizo como si fuera por 13 meses, cuando debía de haberse acumulado por sólo 12 meses.

Ello significó que a sus 3.200 empleados, por veinte años, se les pagó de más la suma de ₡2.300 millones. “El error obligó al AyA a cancelar mayores cargas sociales y aguinaldos porque los salarios de enero (usados para la computación del salario escolar) eran mayores de lo debido.  Sólo entre el 2002 y el 2015, la entidad desembolsó ₡600 millones”, a lo cual se le adiciona el monto de ₡1.726 millones que se acumuló de más en el presupuesto de AyA para pagar a los funcionarios.

No fue sino 20 años después de 20 años de hacer tal práctica de pago, cuando el auditor de AyA, señor Alcides Vargas, remitió a la Junta Directiva de AyA los resultados de ella y le pidió que “recuperara los dineros pagados en exceso a los empleados, aunque… reconoce que algunos montos por cargas sociales, aguinaldos y salario escolar son irrecuperables por el tiempo transcurrido.”

Un segundo aspecto derivado de esa práctica incorrecta de cálculo, es que habría afectado las tarifas cobradas por el servicio de agua de AyA a sus 652.000 clientes, pues en tal fijación se toman en cuenta los costos salariales artificiosamente mayores. Como parece ser lo usual con muchas cosas en el estado, los errores, los yerros, el desperdicio y otras cosas, terminan siendo pagadas por los consumidores de los servicios. De hecho, a la fecha de la publicación de aquel comentario periodístico, ante la ARESEP hay una solicitud de aumento de AyA de un 15% por metro cúbico de agua y de un 40% por alcantarillado, para el segundo semestre de este año, así como de un 35% y de 57,5% respectivamente para el 2017. Habrá que ver cuánto de ese aumento de tarifas, considerado como necesario, dadas las utilidades del AyA para realizar inversiones en el sector, serían menores si no estuvieran influidas por las pérdidas que la institución tuvo ocasionadas por su mala administración de los salarios de sus empleados.

Jorge Corrales Quesada


No hay comentarios.: