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lunes, 9 de marzo de 2015

Tema polémico: ¿hacia dónde va nuestra política exterior?

Los pilares de la política exterior costarricense siempre han estado claros: promoción de la paz, la libertad, el respeto a los derechos humanos y la democracia. A pesar de la declaración de neutralidad perpetua, activa y no armada, realizada durante la Administración Monge Álvarez (1982-1986), siempre nuestro país ha asumido la bandera con respecto a estos temas y condenado cualquier situación internacional en la que se violenten dichos principios.

Sin embargo, en estos tiempos se presentan dos grandes excepciones, bastante sorprendentes, en especial tomando en cuenta que el Presidente Luis Guillermo Solís, es un profesional en Relaciones Internacionales, con carrera en el Servicio Exterior y, antes de asumir la silla de Zapote, era un asiduo comentarista sobre los sucesos internacionales en medios de comunicación. La primera de esas excepciones se da ante los eventos que ocurren en Venezuela, tanto con la aprehensión del líder opositor Leopoldo López y la reciente detención del Alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, como con las manifestaciones populares, especialmente estudiantiles, contra el gobierno totalitario de Nicolás Maduro, quien ha respondido con violencia y salvajismo, provocando la muerte de varias personas. Ante esas abiertas violaciones a los principios que ha promocionado Costa Rica, el Presidente Solís ha decidido guardar silencio, alegando que no tiene suficiente información para pronunciarse.

¿Qué más evidencia necesita el mandatario frente a los horribles actos de represión que ordena Maduro -incluyendo la autorización al Ejército de utilizar la fuerza mortal contra los manifestantes-? ¿Qué información adicional requiere más allá de ver los encarcelamientos y la incomunicación a la que han sido sometidos muchos de los presos políticos? ¿Qué espera para condenar el asesinato de, al menos, 43 manifestantes, muchos de ellos jóvenes estudiantes universitarios? ¡Sí, jóvenes universitarios como los que él, en su condición de profesor de la UCR, vio protestar por diversas razones y para los cuales pidió protección y condenó cualquier acción policial represiva cuando existió! ¿Qué diferencia a estos ciudadanos venezolanos de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, México, tema sobre el cual sí se manifestó?

La segunda excepción ha sido respecto a la situación que se vive en varios países de Oriente Medio y África, con el establecimiento de grupos como Estado Islámico y Boko Haram, que han torturado y matado salvajemente a cientos o miles de personas en una supuesta guerra religiosa. ¿Por qué nuestro país no ha condenado internacionalmente esta masacre? ¿Por qué Casa Presidencial y Cancillería han guardado silencio? ¿Qué pasa con nuestro embajador ante la Organización de las Naciones Unidas? ¿Qué está haciendo o diciendo para mostrar repudio por ese holocausto?

Sin duda alguna, este silencio no puede más que preocuparnos. ¿Debemos pensar entonces que nuestra política exterior ya no responde a principios claramente definidos sino que su defensa dependerá del color político de quien los viole? ¿Tendremos entonces una Cancillería activa y crítica cuando se ataque a manifestantes o gobiernos cercanos a las ideas del nuestro y una despistada y callada cuando la violencia se dé en la acera del frente? ¿Estamos entonces frente a la relativización de los valores que, como sociedad, se supone que profesamos y defendemos? La reciente cumbre de la CELAC, donde varios mandatarios se reunieron únicamente para compartir sus teorías de la conspiración y ataques antiimperialistas, en lugar de trabajar por una agenda seria y sensata, pareciera demostrarnos lo que tenemos: una política exterior que se va, poco a poco, alineando hacia la charlatanería, los prejuicios y la diatriba, acomodada a los lugares comunes del típico discurso latinoamericano.

Todo indica que la caravana de la alegría se extiende más allá de nuestras fronteras. ¡Con Costa Rica y el mundo, sí se juega!

lunes, 2 de febrero de 2015

Tema Polémico: La CELAC no sirve para nada ….. igual que la OEA

La semana pasada se celebró en Costa Rica una nueva reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Un auténtico despilfarro de dinero de dos mil millones de colones con el único objetivo de recibir a mandatarios y representantes de treinta y tres países del continente para discutir casos generales y con muy poco nivel de profundidad. La realidad es que luego de tres reuniones de estas los resultados han sido prácticamente nulos. Lo peor es que esta cumbre la ha costado al país una suma astronómica de dinero, suma que no tiene el ya muy deficitario gobierno central y que bien se pudo haber usado para algo muchísimo más útil. Se estima que con ese dinero se pudo haber construido la ampliación a cuatro carriles de la carretera de Lindora Santa Ana, por poner un ejemplo. 

La CELAC no es más que un capricho del Gobierno de la república Bolivariana de Venezuela para reunir a todos los países de Latinoamérica y el Caribe sin que esté presente el imperio estadounidense. Como muchos otros caprichos de Venezuela que no tienen sentido, responden a razones meramente ideológicas y el resto de los países de la región incluyendo el nuestro lo aceptan. Que absurdo. Y es que si tan siquiera rindiera frutos pero ni tan siquiera eso. Este cumbre solo sirvió para escuchar hablar a mandatarios de todas partes de Latinoamérica de como casi todo es culpa del “imperio”. Otros temas mucho más importantes como, por ejemplo, derechos humanos y libertados fundamentales son pasados por alto. Mientras los presidentes estaban reunidos en Costa Rica hablando de como los Estados Unidos tienen la culpe de todos sus males, en Venezuela aprueban un decreto para autorizar el uso de armas letales en contra de los manifestantes que están en la calle exigiendo sus derechos y libertades. No tienen ni una onza de vergüenza. 

Bueno, y que otra opción tenemos? La Organización de Estados Americanos (OEA)? Esa tampoco es una opción. La OEA desde su inicio no ha servido absolutamente para nada. La OEA, en si afán de no quedar mal con ninguno de sus miembros, reiteradamente a ignorados clarísimos ejemplos de violaciones a los derechos humanos y respeto a los compromisos internacionales. La OEA, igual que la CELAC no sirve absolutamente para nada. Al respecto hace unos años escribimos un tema polémico (link: http://asojodcr.blogspot.com/2010/03/tema-polemico-la-comunidad-de-estados.html).

Lo mejor que podrían hacer los países de Latinoamérica es dejar de echarle la culpa a otros de sus problemas internos, dejar de despilfarrar el dinero de los ciudadanos y ponerse a trabajar.