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jueves, 19 de junio de 2008

En Vela


El problema del PAC, en este período legislativo (2006-2008), no ha sido la diputada Andrea Morales, como tampoco lo fue, del 2002 al 2006, la desbandada de otros diputados. La causa es la mentalidad imperante en el PAC: su incapacidad para afrontar hechos previsibles y, con más razón, imprevisibles. El PAC llega a la cancha con una táctica férrea, acartonada, y no está preparado para la posibilidad de que le anoten un gol.

Esa mentalidad, además, está escrita en piedra y firmada. Su núcleo no son los principios, cuyo incumplimiento, en este caso, no se ha probado, sino la línea de partido, cuya ruptura la definen, al parecer, los dirigentes (moral de situación). De persistir el diputado en su posición, el castigo es la pérdida de la curul, garantía de que nadie se saldrá del redil o se convertirá, como se ha dicho, en oveja negra. En síntesis, el partido sobre todas las cosas, aun sobre la conciencia del diputado. Esta es, política y moralmente, la cuestión de fondo.

Este proceder pétreo evade la naturaleza de la falta de cualquier diputado, que, al no explicitarse y concretarse, pone en manos de los dirigentes un arma poderosa y peligrosa: el dictum de la infidelidad al partido. Pero ¿quién determina el carácter de esta infidelidad? Y, más aún, ¿qué poder tienen los dirigentes para obligar a un diputado, supuesta una falta, a renunciar a la curul, un acto totalmente diferente de la renuncia del partido? ¿Qué poder tienen para imponerse sobre un voto popular?

La obligación de renunciar a la curul, en el período 2006-2010, se inspiró en el miedo a la repetición de la rebeldía de un grupo de diputados, en el 2002-2006, quienes renunciaron del partido sin poder siquiera ser conminados a la renuncia a la curul. No advirtieron los dirigentes del PAC que la solución no era obligar a los diputados a firmar previamente la pena de muerte (la renuncia a la curul), sino abrir puertas y ventanas a la deliberación interna y al respeto a la conciencia.

Un partido no puede progresar a punta de compromisos previos que violan la libertad, que llevan a una política inaceptable de control y dominio, antítesis de una organización democrática. No es la vía para enfrentar situaciones nuevas en un mundo sorprendente y retador.

Lo dicho encaja, asimismo, en la obligación de los precandidatos a diputados del PAC, en la elección pasada, a someterse a un curso previo y a un examen escrito sobre la ideología del PAC. He aquí un hecho revelador del que se pueden extraer esclarecedoras conclusiones sobre la mentalidad imperante en este partido.

Julio Rodríguez

viernes, 15 de febrero de 2008

PAC, libertad y juventud


El 7 de octubre pasado ocurrió un evento sin parangón en la historia política de la Costa Rica democrática: un referéndum para decidir acerca del Tratado de Libre Comercio, donde la mayoría votó favorablemente y obligó a los 57 diputados a aprobarlo como Ley de la República. Pero una cosa implica la otra: a pesar de que no se preguntó en la papeleta por el futuro de la agenda de implementación, es lógico que ella es complemento necesario para que se pueda operacionalizar dicho mandato. No obstante, hay diputados que no lo consideran así. Y eso está bien, pues el derecho a disentir es una de las condiciones sine qua non de todo régimen democrático y civilizado.

Pero si esto aplica para el régimen en general, no existe razón alguna para que sea diferente para los elementos que lo conforman. El problema de la cúpula del PAC es que pide respeto por su derecho a diferir de lo que la mayoría de los votantes decidieron el pasado 7 de octubre pero, al mismo tiempo, lo niega en sus fueros internos, pues monta toda una persecución política contra la diputada Andrea Morales tan sólo por atreverse a criticar el dogma incuestionable de su partido.


Sin embargo, esta no es la única incoherencia del partido rojiamarillo. Llevan razón los jóvenes del PAC que escribieron en La Nación al decir que "la libertad es uno de los elementos primordiales de la condición humana", pero resulta paradójica la forma en la que llenan de contenido el concepto, pues luego hablan de "transformar nuestro país en uno con más equidad, con más justicia y con más solidaridad". La "ideología" que dicen defender esos jóvenes es, por antonomasia, contraria al verdadero concepto de libertad: nos hablan día a día de solidaridad, de necesidad de pagar impuestos para mejorar las condiciones de vida de los demás, de subsidios y de equidad; y con ello, están abogando por la intervención del Estado para conseguir el paraíso en la Tierra. No se dan cuenta que el Estado, ese aparato de coerción y compulsión como lo llamara Ludwig von Mises, tiene que pisotear la libertad para alcanzar ese paraíso, pues dicha intervención implica que se le quite la propiedad a unos para dársela a otros, que se le obligue al ser humano a ser solidario (aún contra su voluntad), que se defina qué, cuánto, cuándo y cómo consumir y producir.

Ya lo decía Ayn Rand: "El hombre que produce mientras otros disponen del fruto de su labor es un esclavo". Y ese es el escenario al que quiere llevarnos el PAC, por lo que en ese partido no pueden decirse defensores de la libertad. Son incapaces de comprender una de las grandes enseñanzas de Rand: que "cada ser humano es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para si mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida". Por esto, los hombres y mujeres que crean en la libertad no tienen cabida dentro del PAC.


Alejandro Barrantes Requeno

domingo, 10 de febrero de 2008

Acto de Valentía


En ASOJOD queríamos reconocer la valiente decisión de Andrea Morales de conformar quorum. El PAC debería dejarse ya de los eufemismos y decir la verdad, la cual es que no tienen ningún interés en mejorar la agenda de implementación sino en que la misma no sea aprobada.

En ASOJOD esperamos que en las elecciones del 2010 el PAC quede de una vez por todas sepultado, lo que si sabemos es que ya no podrán seguir utilizando su discurso democrático y de política no tradicional.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

En razón de la justicia


En ASOJOD nos caracterizamos por criticar fuertemente, pero siempre de una manera justa, apegada a los hechos y a la realidad. Por esto queremos reconocer la actitud de la diputada Andrea Morales que, a pesar de no ser de nuestro particular agrado, ha dado un claro signo de responsabilidad política al comunicarle al diputado José Luis Vásquez (diputado del grupo-38 que debido a una enfermedad que lo aqueja en estos días no ha podido conformar quorum) que si por algún motivo de salud el necesita ausentarse de la Asamblea, ella colaborará con la conformación del quórum. Que la diputada más joven e inexperta muestre un mayor grado de madurez que algunos dinosaurios políticos del PAC como Alberto Salom es algo que ASOJOD no puede dejar de destacar

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Ya a nadie engañan


En la sesión del 10 de setiembre del año 2007 una madre de la patria/modelo de Soho, le informó a la ciudadanía costarricense que el PAC combatirá las leyes paralelas aunque gane el Sí. Ahí lo tienen costarricenses, el PAC se ha autoproclamado el defensor de la soberanía nacional, de la democracia, así como el dueño del bien y de la verdad. Ahora resulta que piensa hacer caso omiso del clamor popular.

Sería bueno que la señorita Morales en vez de estar mostrando sus atributos a la ciudadanía costarricense aprovechara para leer, de vez en cuando entre cada toma de foto, la Constitución. La misma establece en su artículo nueve: ¨El Gobierno de la República es popular, representativo, participativo, alternativo y responsable. Lo ejercen el pueblo y tres Poderes distintos e independientes entre sí: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial¨. Dicho artículo debe ser leído en concordancia con el artículo 105 que dispone: ¨La potestad de legislar reside en el pueblo, el cual la delega en la Asamblea Legislativa por medio del sufragio (...)¨

En pocas palabras diputada Morales, usted y sus demás compañeros de fracción son simplemente un instrumento del pueblo, ustedes no deciden por él, sino somos todos nosotros los que les decimos a ustedes que hacer.

Dichas afirmaciones son para lamentar, a pesar de que ya a nadie sorprenden. Ahí lo tienen: el PAC sólo cree en la democracracia cuando sale ganando, si ese no es el caso, la democracia se convierte para ellos en una incómoda piedra en el zapato que tiene que desaparecer.

Por Manuel Echeverría