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lunes, 12 de octubre de 2009

Tema polémico: algunos efectos nocivos de las religiones


Para este Tema polémico, en ASOJOD quisiéramos referirnos a un documental realizado por Bill Maher titulado “Religulous”, donde se plantean problemas importantes que rodean a la religión. Para quien haya visto el documental, es claro que, a pesar de ser entretenido gracias a que Maher es un comediante, él retrata ciertos comportamientos de las personas religiosas que resultan preocupantes para quienes desean una sociedad más crítica y tolerante.

En primera instancia hay que señalar que la religión es un mecanismo que ha sido tan eficiente en auto-sustentarse que ha transformado cualquier intento de crítica por parte de las personas no religiosas en una lucha perdida. Esto se observa en el documental -y en la vida real- en el momento en que las personas religiosas, al confrontarse contra argumentos que podrían poner en peligro la consistencia lógica de sus creencias (e.g, paradojas semánticas como ¿si dios es omnipotente, podría crear una piedra que no pueda levantar? o ¿cómo la creencia en la trinidad cristiana no hace que el creyente cristiano entre en el politeísmo?), alegan que los temas concernientes a dios trascienden los límites de la razón humana y que nuestras mentes no pueden accesar a ese conocimiento religioso por la vía de la razón sino que por la fe, por lo que no aplica un análisis lógico.

En este momento, cualquier posibilidad de argumentación se acaba, ya que la persona con quien uno discute (en nuestro caso, el creyente) reconoce que sus posiciones no se pueden resolver racionalmente y que no desea hacerlo (lo cual es lo verdaderamente grave del asunto), ya que quieren que sus creencias no puedan se cuestionadas al afirmar que es imposible demostrar que dios no existe o al decir que la razón es incapaz de comprender los misterios más profundos del universo. Ahora bien, hay que reconocer que es difícil responder a las demandas demostrativas que pueda pedir el creyente, sin embargo, también hay que decir que se dificulta mucho cualquier discusión racional sobre el tema de dios si el mismo creyente nunca se toma la molestia de dar alguna definición de dios o, al menos, de decir cuales facultades le otorga, ya que cualquier intento de hacerlo violaría la premisa de que dios está por encima de las facultades racionales del hombre.

Así, una vez que la religión ha terminado de transformar la carencia de una visión racional del mundo en una virtud, no es sorprendente esperar que algunos creyentes de los distintos cultos religiosos se emocionen de más con sus propias creencias y lleguen a absolutizar sus posiciones (nuevamente en contra de los lineamientos socráticos del reconocer nuestra ignorancia) hasta el grado de considerar hereje a cualquier otra persona que todavía no haya aceptado la palabra sagrada que ha sido comunicada por dios.

Ahora bien, se podría argumentar que el fundamentalismo religioso no representa al 100% de las personas creyentes y que este más bien es una minoría. Es claro que dentro de las religiones hay diversidad de criterios y, por ende, es de esperar que existan grados de tolerancia distintos dentro de los creyentes. En ese sentido, es posible que también los grados de tolerancia varíen según el período histórico (por ejemplo, el islam ha tenido épocas de mayor tolerancia que el cristianismo y viceversa). Empero, lo importante por recalcar no es si en estos momentos las religiones atraviesan por un mayor período de tolerancia o no; lo importante es que las religiones (dada la estructura según la cual operan) facilitan la oportunidad a personas inescrupulosas de aprovecharse de la ingenuidad y la ignorancia de la mayoría de los creyentes para satisfacer sus propias ambiciones personales (que pueden ir desde el convertirse en millonario como en el caso de muchos pastores cristianos hasta el control político en regiones tan inestables como en medio oriente).

En conclusión, el documental “Religulous” presenta una temática muy importante: las religiones son estructuras que favorecen más fácilmente la división entre las personas que otros fenómenos sociales, y es responsabilidad de los individuos laicos el mantener bajo presión a los grupos religiosos ya que de lo contrario estas seguirán un fenómeno de intolerancia cada vez mayor.

lunes, 15 de junio de 2009

Tema polémico: la política y la religión


A pesar de que en la historia costarricense siempre se ha dicho que las últimas dos décadas del siglo XIX marcaron la separación definitiva de la Iglesia y el Estado y que tanto nuestra Constitución Política como el Código Electoral establecen que los candidatos a puestos de elección deben pertenecer al estado seglar, lo cierto es que el sistema político costarricense está tremendamente marcado por el componente religioso y no sólo por la declaración de confesionalidad contenida en el numeral 75 del Texto Fundamental.

En ese sentido, resulta evidente para cualquier persona que el factor religioso es un elemento influyente en las campañas políticas, en tanto muchos de los partidos han aprovechado, en gran cantidad de oportunidades, la argumentación irracional para llamar al elector,. Ejemplos abundan; para citar unos cuantos, c0mo la campaña política de 1962, donde Calderón Guardia, a la sazón candidato a la presidencia por el PartidoRepublicano, utilizaba el lema de campaña “Calderón Guardia, presidente Católico” y citaba frases de Pio XII. Más adelante, en 1966, el entonces candidato del PLN, Daniel Oduber (que también había sido embajador ante la santa sede), se promocionaba como “el buen amigo del Eco Católico y de la iglesia católica”, a la vez que resaltaba la condecoración de la gran cruz de la orden Piana recibida de manos del santo padre.

Ya para 1974 la iglesia católica había notado que ejercía tal influencia sobre el electorado costarricense y los partidos políticos, por lo que se animó a emitir un comunicado en medio de la campaña titulado “Mensaje” en el cual 17 sacerdotes señalaban los peligros del comunismo en la política nacional". El mismo día apareció en el periódico La Nación una nota en la que los obispos decían que, “el cristiano no puede aceptar esa ideología (marxista) sin contradecir su fe”. Fruto de este mensaje se suscitó una controversia entre líderes de izquierda y miembros del clero en la que se recordaron los planteamientos de Mons. Víctor Manuel Sanabria. Este “mensaje” marcaría la campaña, al punto que el lema del entonces Partido Demócrata era “Ni con la izquierda ni con la derecha, con Dios, con la justicia y el deber de los ticos”. En 1978 la iglesia reiteró este pronunciamiento. Más recientemente, en 1994, el obispo de San José tuvo que reiterar que el entonces candidato del PLN, José Maria Figueres, había sido bautizado bajo la iglesia católica ante los cuestionamientos que surgían en cuanto a su credo religioso,; nclusive se dice que Figueres se habría “convertido” al catolicismo de cara a las elecciones.

En Fin, ejemplos sobran para demostrar como la religión se ha entronizado en la vida política del país, sobre todo en la faceta de las campañas políticas. Las razones que explican este fenómeno son múltiples, sin embargo nada justifica que los partidos apelen al sentido religioso y, mucho menos, que el Estado costarricense mantenga su confesionalidad.

Primeramente, es inadmisible que el Estado, con una población pluralista, mantenga un credo oficial y, peor aún, que lo financie. El dinero de los ateos, judíos, cristianos, musulmanes, taoístas, etc. es usado para que la iglesia católica pueda actuar a costa de otros. Si alguien quiere financiar a su congregación, por el motivo que sea, que lo haga, pero que no obligue a quienes no participan de él, a dar parte de sus recursos.

En segundo lugar, apelar a un sinsentido como la religión y la creencia de dios para ganar elecciones es una vulgaridad. Es pretender que la realidad física no está sometida a la acción humana, sino simplemente al capricho de una entidad metafísica que, por puro antojo, designa ganador al candidato que más "almas" reune. No se apela a propuestas, a ideas y a programas de Gobierno, sino que se apuesta por quien más veces invoque a un dios para justificar sus tonterías. Esto explica, en buena parte, por qué nuestro país anda tan mal.

lunes, 9 de marzo de 2009

Tema polémico: Ciencia vrs Religión


Hoy quisiéramos tratar desde ASOJOD un tema sumamente interesante, aquel que se refiere a la relación sobre la ciencia y la religión, y en este caso, sobre si ambas son compatibles o incompatibles entre sí.

Claro está que independientemente de la compatibilidad o no de la ciencia y la religión, esto no quita que una persona profundamente religiosa sea capaz de realizar aportes significativos al corpus científico de su época (por ejemplo Newton y Galileo en la física o Adam Smith y John Locke en economía y filosofía política). Tampoco quiere decir esto que no hayan existido momentos históricos donde la religión y la ciencia hayan atravesado sus períodos de relaciones cordiales o relaciones más conflictivas. Por ejemplo, podría afirmarse que durante el ambiente fuertemente escolástico de la Edad Media entre el siglo XI y XV se generó un ambiente cultural donde se prefería darle gran credibilidad a las fuentes (e.g, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, etc) en vez de apoyar un espíritu de cuestionamiento intelectual. Por el otro lado, han existido ocasiones en que la religión ha apoyado ciertas teorías científicas como por ejemplo la interpretación del Big Bang por parte del Vaticano como un momento adecuado para la intervención de un Creador.

En ASOJOD deseamos analizar la compatibilidad de la ciencia y religión desde un aspecto metodológico y no histórico u ontológico (es decir, no nos referiremos al problema de la existencia de Dios). Una vez aclarado todo esto, pensamos que existen ciertas inconsistencias metodológicas entre ciencia y religión que dificultan a una persona a dedicarse a ambas actividades sin supeditar una sobre la otra.

En primer lugar se puede hacer referencia a la navaja de Ockham, la cual podría parafrasearse como sigue: “Dadas dos o más teorías que pretenden explicar un fenómeno X, ha de escogerse aquella que necesite de la menor cantidad de presupuestos.” Ahora bien, alguien podría pensar que en realidad es injusto decir que la ciencia y la religión discrepan en cuanto a esto, puesto que ambas constituyen teorías que pretenden explicar distintos fenómenos y por ende no están compitiendo. Sin embargo, si se piensa más profundamente el problema, se presentan ciertos temas donde ambas pretenden dar una explicación. Por ejemplo, supongamos que se tiene una teoría científica (teoría A) que es capaz de explicar todo en el universo -concerniente a su funcionamiento- salvo su creación. Supongamos por el otro lado que la teoría B no discrepa con la A respecto al funcionamiento del Universo y sus leyes, pero agrega el supuesto de Dios como creador del Universo para explicar su origen. Ahora bien, mientras que para la teoría A sólo es necesario suponer la existencia del universo, para la teoría B es necesario también suponer la existencia de Dios, es decir, la teoría B traslada el problema de la existencia del universo a algo mucho más complejo como podría ser por qué existe Dios. Nuevamente, esto no quiere decir que Dios exista o no exista sino que simplemente suponer su existencia no añade ninguna información relevante a la explicación del universo y por ende, si se quiere ser consistente con la navaja de Ockham habría que desecharlo como hipótesis.

El segundo y último argumento que queremos mencionar sobre la incompatibilidad entre ciencia y fe se refiere más que todo a las creencias religiosas de algunas religiones y no tanto a la creencia en dios. Con esto nos referimos a otro principio metodológico que podríamos llamar “Principio Copernicano” y que podría enunciarse así: “En la explicación de una fenómeno natural cualquiera, el ser humano debe evitar al máximo cualquier explicación en términos antropomórficos, es decir, haciendo referencia a cualidades propiamente humanas.”

Cabe resaltar en este caso que este principio ha surgido a partir de una acumulación de información científica abundante, donde cada vez ha existido una mayor tendencia a explicar los fenómenos naturales sin asignarles cualidades humanas, mientras que en otra época habría parecido sensato darles cualidades humanas a la naturaleza. Con respecto a las religiones, bastaría con hacer referencia a que, en la mayoría de ellas existe, un antropomorfismo enorme ,puesto la mayoría de los dioses religiosos gozan de características humanas como la capacidad de amar, odiar, etc. y porque en ciertas cosmovisiones como el cristianismo, el hombre adquiere un rol central dado que Dios asume forma humana y en este sentido el hombre posee un rol privilegiado entre el resto de la creación.


Finalmente, desde ASOJOD hemos querido referirnos a este tema porque consideramos mejor un “monismo epistemológico” sobre un “dualismo epistemológico”, donde en el último tenemos distintos presupuestos para entender el mundo y en el primero solo uno: la ciencia.

lunes, 26 de enero de 2009

Tema polémico: evolucionismo vs creacionismo


En este día desde ASOJOD quisiéramos analizar un tema de suma importancia para el futuro de la ciencia, sobre todo en los Estados Unidos. Se trata del debate entre la evolución y el creacionismo, en cuánto a cuál de estos debería enseñarse en la educación norteamericana.

Como ya es conocido, la teoría de la evolución es una teoría biológica que pretende dar una explicación sobre el cambio de las especies a través del tiempo, es decir, cómo sobreviven ciertas variedades de organismos y bajo cuáles mecanismos se dan estos cambios. Esta teoría tuvo como creadores a Darwin y Wallace (sin bien es cierto Darwin fue quien lo desarrolló más) en el siglo XIX, aún cuando existían otras teorías evolutivas, por ejemplo la de Lamarck. Darwin se centró sobre todo en la noción de la selección natural, puesto que en esa época se desconocía los mecanismo de la herencia, es decir la genética, y hasta nuestros días constituye el pilar fundamental de la biología como parte del núcleo teórico de la síntesis evolutiva moderna.

El impacto de la teoría de la selección natural en el Weltanschauung (cosmovisión) del hombre occidental fue inmenso, ya que alteró el lugar de este en el mundo desde dos sentidos: en primer lugar, desde la tradición filosófica clásica se eliminó la concepción esencialista/platónica de concebir a las especies como entes inmutables que siempre han existido. También la noción aristotélica de la Scala Naturae (donde las especies están ordenadas teleológicamente de lo más simple a lo más complejo) desapareció, ya que la evolución considera la vida como un proceso dinámico que no cambia en aras de un fin último, sino de las circunstancias particulares que la rodean. Por otra parte, y en este caso la de nuestro interés, se destruye una cosmovisión cristiana donde dios crea toda la naturaleza y la vida es su máxima expresión del orden y diseño divino. Esta noción tuvo como uno de sus mayores exponentes a William Paley con Teología Natural, donde entre otros puntos expone el argumento del diseño, que en pocas palabras pretende mostrar la necesidad de un dios bondadoso a partir de la perfección de las distintas formas vivas. También en esta cosmovisión cristiana, el hombre ocupaba un lugar fundamental, ya que estaba hecho a imagen y semejanza de dios (recuérdese que incluso Dios se habría hecho hombre para el cristianismo) por lo que el ser humano no podía ser concebido como un producto de mutaciones aleatorias a lo largo de millones de años que fueron sobreviviendo hasta llegar a él, en parte porque también entraba en conflicto con lo que sería la edad de la Tierra según las tradiciones bíblicas, apenas unos miles de años, mientras que la selección natural exigiría por lo menos que el planeta tuviera cientos de millones de años para que pudiera operar su mecanismo.

Frente a todas estas implicaciones de la evolución, las religiones del mundo se han bifurcado en cuanto su aceptación o no. Algunas como el catolicismo, por ejemplo, han decido que es mejor reinterpretar el contenido bíblico para ajustarlo con la teoría de la evolución y así dios ocuparía un papel menos protagónico, aunque no hay que olvidar que de vez en cuando decidiría intervenir en los asuntos naturales como con la resurrección de Jesús.

La otra vertiente dentro de las religiones, que incluye a gran parte del luteranismo y al Islam, han decido que la evolución es falsa y que en realidad las Sagradas Escrituras constituyen la verdad sobre la mayoría de los temas científicos, entre estos la vida. Así en los Estados Unidos los creacionistas han querido generar una “teoría científica”, la del diseño inteligente, para poder equipararla con la evolución y que así se se enseñe junto con la evolución en los colegios, como una teoría alternativa y legítima. Ciertamente no es necesario detallar las refutaciones al diseño inteligente, para esto se puede leer a Richard Dawkins, Daniel Dennett, Stephen Jay Gould, etc . El problema que presenta el diseño inteligente es que quiere equiparse con una teoría científica, cuando no lo es. Si se le presentara al público estadounidense como un mito no sería tan problemática.

Si bien es cierto todavía existe un debate controversial, respecto a los requisitos que hacen a una teoría científica (el llamado criterio de demarcación de la ciencia) es fácil ver que, desde la mayoría de las corrientes de la filosofía de la ciencia, el diseño inteligente no cumple ninguno: para el positivismo lógico, constituiría probablemente una aberración lingüística que no se base en evidencia empírica, para el falsacionismo el diseño inteligente no está dispuesto a ofrecer test científicos para poder contrastar su teoría con la experiencia, para Lakatos, el diseño inteligente carecería de un núcleo teórico que le permita siquiera hacer alguna descripción más efectiva que la de la selección natural e incluso podría decirse que para Kuhn el diseño inteligente no constituiría una teoría científica puesto que su paradigma, si es que lo tiene, no ha entrado nunca en un proceso de “ciencia normal” y “ciencia revolucionaria” así como tampoco ayuda a resolver problemas efectivamente.

Así, quisiéramos terminar reflexionando sobre las nefastas consecuencias sobre la expansión del diseño inteligente por los Estados Unidos. En primer lugar, implicaría un debilitamiento del progreso científico para la nación más desarrollada económicamente del planeta, lo cual debilitaría globalmente el desarrollo científico y consecuentemente el tecnológico y económico. Posiblemente el diseño inteligente continuaría extendiéndose a otras ciencias, por ejemplo a la química y a la física si se le permite extenderse por lo que toda la estructura básica de las ciencias naturales está básicamente en peligro y además se terminaría promoviendo una actitud acrítica y acientífica que no solo se extendería a las ciencias naturales sino que también a las sociales.

Por eso desde ASOJOD creemos que la única forma de combatir esta y otras formas de acientificismo es promoviendo la racionalidad en todas las áreas del saber humano y siempre mantener una actitud crítica y no dogmática frente a los problemas que conciernen a la ciencia y al hombre en general.

lunes, 5 de enero de 2009

Tema Polémico: ¿qué nos podría deparar el 2009?


Un año más empieza y luego de la fiesta, el juego de pólvora, los tragos y la comida, hay que volver a la normalidad, al día a día. Así las cosas, el 2009 podría presentar ciertas consideraciones que los costarricenses han de tomar en cuenta desde ya.

Economía:

En el terreno económico, desde finales de año se comenzó a presentar una crisis financiera y crediticia en el mundo desarrollado, por lo cual la cuesta de enero quizá podría extenderse unos meses más, toda vez que es de esperar que la misma se manifieste con cierta fuerza en nuestro país, principalmente con una desaceleración de la producción, la restricción del crédito y quizá con el encarecimiento de algunos bienes y servicios así como un posible aumento del desempleo. A las dificultades de esta índole podrían sumársele las derivadas de las políticas adoptadas en países como Estados Unidos, donde el aumento de regulaciones, subsidios y salvatajes parece ser la tónica, por lo que no sería de extrañar que los "innovadores" criollos trataran de aplicar medidas "anticrisis", que lo único que conseguirán es entrabar aún más el proceso de mercado, dilatar los ajustes necesarios, entorpecer las acciones individuales y extender por más tiempo la crisis.

Sin embargo, hay un punto que podría reducir el impacto de la crisis: la entrada en vigencia de los TLC con Panamá y con los Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Con la consecuente movilización de empresas extranjeras que preferirán reducir costos instalándose en países donde en comparación con Estados Unidos, se pagan salarios más bajos, es de esperar que, en realidad, el desempleo no sea un problema tan significativo para los costarricenses. Asimismo, si la tendencia a la baja en los precios de las materias primas continúa y con la entrada de más bienes y servicios como resultado de la aplicación del TLC los precios también disminuyen, el impacto podría ser mucho menor. Sin embargo, hay que ser realistas y aceptar que, producto de la recesión y la misma crisis en Estados Unidos, estos beneficios podrían tardar un poco en aparecer.

Asimismo, hay que recordar que las crisis no son eternas. A pesar del sombrío panorama, debemos recordar que el capitalismo es un sistema que se ha caracterizado por su capacidad auto-transformadora, innovativa y cambiante. Por eso aquellos que pretenden ver la caída del capitalismo durante en este episodio histórico se encuentran sumamente equivocados, ya que el genio creativo y productivo encontrará mejores formas de producir, tecnologías más eficientes y formas más apropiadas de satisfacer las necesidades de consumo, como lo ha hecho en otras ocasiones. A esto colaboraría muchísimo la pronta negociación, firma e implementación de los TLC con China y la Unión Europea, que le permitiría a los costarricenses ampliar sus posibilidades comerciales. A pesar de que ya algunos productores se han manifestado en contra del primero y que se han generado diversos enfrentamientos en el proceso de negociación del segundo, en ASOJOD tenemos la esperanza de que estas dificultades puedan ser superadas para que Costa Rica siga integrándose efectivamente al mercado global.

Política:

A nivel político, Costa Rica inicia el año electoral, con lo que hay que esperar una serie de contiendas tanto intra como interpartidarias. Dentro del PLN, los precandidatos presidenciales que parecieran perfilarse con más fuerza son Laura Chinchilla, Jhonny Araya y Fernando Berrocal; en el PAC, vemos interesante el aparente interés de Epsy Campell por disputarle la opción a Ottón Solís, mientras que en el ML no pareciera haber quién se le enfrente a Otto Guevara. El gran misterio será el futuro del PUSC, tanto si es Rafael Ángel Calderón (por el proceso judicial que enfrenta) o si aparecerá algún otro interesado. En cuanto al resto de partidos, su poco peso político hace casi irrelevante su análisis, excepto si lograran formar una coalición, como la que habían anunciado los grupos opositores al TLC. Mucho de lo que suceda a nivel interpartidario dependerá de quienes sean los candidatos a los distintos puestos, así como sus historiales en cuanto a carrera política se refiere. En todo caso, no hay que extrañarse que la táctica de "sacar los trapos sucios" aparezca para descalificar al oponente, ni que se terminen usando recursos públicos para la campaña política.

Asimismo, existen grandes posibilidades de que la maquinaria de la Administración Pública se aceite o se entrabe para algunas personas según su color partidario. A eso hay que sumarle la consideración de la deuda política para financiar las campañas, en el sentido de si será conveniente, en caso de no haber superado los efectos negativos de la crisis, que el Estado costarricense tome el dinero de los contribuyentes -que podrían usarlo para satisfacer sus propios fines- y se lo entregue a los partidos. Del mismo modo, algo sobre lo que hay que poner mucha atención es tanto sobre el conjunto de reformas al Código Electoral que se está discutiendo en la Asamblea Legislativa, como a lo que suceda con las propuestas de referéndum, tanto para unión civil entre parejas del mismo sexo, ratificación del Convenio UPOV como para convocar a una Constituyente. Sin duda, el futuro y la calidad de la democracia costarricense podrían verse afectadas, positiva o negativamente, por estos eventos si llegan a presentarse.

La realidad política internacional tampoco puede descuidarse. Entre lo más destacable para este 2009 es la toma de posesión del primer presidente afrodescendiente en los Estados Unidos, Barack Obama, quien tendrá importantes retos que enfrentar durante su gestión. Alrededor de su aura de cambio, se han gestado expectativas de índole mesiánica que podrían no ser correspondidas, no por falta de habilidad, sino por las dificultades propias de dichos retos. Uno de los más importantes es apaciguar los conflictos en Medio Oriente, tanto en Irak como en Afganistán, a los que se les une el cuento sin fin entre Israel y Palestina. Tampoco se debe soslayar lo que pueda suceder respecto a la relación que dicho gobernante establecerá con América Latina, especialmente a partir de dos hechos: el ocaso del patriarca y dictador Fidel Castro e, irónicamente, el resurgimiento de la izquierda torcida impulsada por Hugo Chávez y su circo. Habrá que ver si Obama asume un papel en pro de la democracia o, si por el contrario, patrocina el personalismo en detrimento de las instituciones y el Estado de derecho.

Fuera de la relación Estados Unidos-América Latina, hay que analizar a la que se desarrolla entre los países del subcontinente. Tanto Colombia como Venezuela podrían entrar en procesos de reelección: uno que pareciera ir en pro de la democracia, mientras el otro la escupe y pisotea., quizá con menos fuerza luego de la caída de los precios internacionales del petróleo. Habrá que ver si Nicaragua, Honduras, El Salvador, Bolivia y Ecuador dan un paso más hacia el despeñadero o, si por el contrario, tratan de imprimirle sensatez a su vida política. Los pequeños estados caribeños, algunos serios y otros disparatados, tienen la opción de luchar contra la pobreza y el éxodo de sus ciudadanos o prestarse a las disparatadas ocurrencias de algunos políticos irresponsables. Por su parte, países como Chile, Brasil , México y Uruguay, hoy medianamente estables, tienen el gran reto de mantenerse así en pro de sus ciudadanos.

Europa, como capítulo aparte a nivel político, pareciera no enfrentar grandes problemas, salvo en Grecia. El tema migratorio, utilizado como bandera de algunos partidos, podría jugar un papel importantísimo en el rumbo de las políticas adoptadas allí. Asia, por su parte, pareciera encaminarse muy positivamente hacia el desarrollo: ya algunos países lo han logrado, (Singapur, Malasia, Hong Kong, Taiwán, Japón, Corea del Sur, etc.) mientras otros dan importantes pasos (China, India, Indonesia, etc.). Finalmente África, otro capítulo aparte pero en el sentido opuesto a Europa, debe fortalecer muchísimo las instituciones democráticas para alcanzar niveles decentes de vida.

Ciencia y tecnología:

Entre algunos eventos científicos interesantes por desarrollarse en el 2009, se pueden mencionar el LHC (Large Hadron Collider), el año Internacional de la Astronomía y el 150 aniversariode la publicación del Origen de las Especies de Darwin.

El LHC constituye el acelerador de partículas más sofisticado del mundo y debido a unos pequeños imperfectos, no pudo comenzar a funcionar en el 2008. Según el CERN (European Organization for Nuclear Research) se espera que el LHC comience a funcionar al 100% en el verano del 2009 y tener los resultados experimentales lo más pronto posible. Dentro de la búsqueda que se realizará con el LHC se resalta el bosón de Higgs, que representaría la partícula elemental que a grosso modo explicaría como la materia adquiere masa. De encontrarse esto significaría un impulso grande al Modelo Estándar de Partículas, que constituye la teoría científica más detallada sobre el funcionamiento del Universo en su escala más fundamental.

El Año Internacional de la Astronomía (IYA por sus siglas en inglés) celebra los 400 años que han pasado desde que Galileo utilizó el primer telescopio astronómico para ver el cielo, que juntó con otras evidencias que fue recolectando, lo llevó a apoyar la teoría del heliocentrismo de Copérnico en contraposición con la geocéntrica (en la cual la Tierra era el centro del Universo) que había sido sostenida por Aristóteles (junto con otros pensadores griegos como Tolomeo) y apoyada en su mayoría por la Iglesia Católica durante la Edad Media. Después de Galileo la Revolución Científica comenzó a consolidarse y a partir de ella siguieron una serie de descubrimientos que fueron invalidando algunas creencias de la época, sustentadas en una tradición escolástica.

Una noticia científica muy importante es que este año se celebrará también el 150 aniversario de la publicación del libro El Origen de las Especies de Charles Darwin, la cual representa con su teoría de la selección natural uno de los pilares más importantes de la biología moderna. En este libro, Darwin plantea una serie de argumentos para mostrar que las especies biológicas cambian gradualmente a lo largo de períodos geológicos de millones de años, lo cual termina haciendo que estas se vayan diferenciando en nuevas especies en contraposición a la creencia esencialista platónica de pensar en las especies como inmutables. También el Origen representa la tesis antagónica al libro de William Paley, Teología Natural, donde se quería trazar la creación de las especies a la intervención divina de Dios (Paley también es conocido por el argumento del relojero, esto es, el argumento del diseño como una prueba a favor de Dios).

Estas son algunas reflexiones que en ASOJOD hemos querido presentar a propósito de este año que recién inicia. Sobre ellas y muchas otras más habrá que poner especial atención, como punto de partida para el análisis y la propuesta de soluciones.


jueves, 4 de diciembre de 2008

Entrevista: Richard Dawkins



En esta entrevista, el biólogo de Oxford Richard Dawkins explica los males de la religión.

viernes, 6 de junio de 2008

Viernes de Recomendación


Este viernes les ofrecemos el ensayo de Bertrand Russell: ¿Por qué no soy Cristiano? En el cual Russell examina los principales argumentos a favor de la existencia de dios, así como los efectos que han tenido las enseñanzas de Jesucristo y las prácticas de las religiones, sobre la humanidad.

jueves, 24 de abril de 2008

Jesús hecho hombre


El día de ayer circuló la noticia de que José Luis de Jesús Miranda, mejor conocido como Jesucristo hombre, cumpliría años y sus seguidores en Costa Rica le celebrarían una gran fiesta. En ASOJOD queremos traer el tema a colación precisamente porque en el reportaje televisivo de Noticias Repretel, entrevistaron a Monseñor Ulloa, una de las máximas autoridades de la Iglesia Católica costarricense, quien dijo que no consideraba decente que un tipo estuviera engañando con mentiras a cientos de costarricenses.

No defendemos a José Luis de Jesús Miranda, pues es otro charlatán más de los mismos que andan proclamando la renuncia a la razón para obtener la felicidad. No obstante, resulta bastante cómica la contradicción en que incurre Ulloa, pues habla de engaños cuando su Iglesia también los lleva a cabo. Porque no importa si el dios se llama José Luis de Jesús Miranda, Alá, Jehová, Elohim, Dios, etc. todas las denominaciones religiosas basan su poder en la mentira: hablan de la existencia de un ser supremo, de un paraíso y un lugar de castigos, mientras apelan al miedo, la ignorancia y la incertidumbre sobre el futuro.

Lo que resulta hilarante es ver a tipos que se llaman uno a otro mentiroso, estafador, farsante, etc. pero no se ven al espejo. La única diferencia entre una fe y las demás, es que a una de esas las apoya el Estado y gran parte de la población costarricense, víctima de la pereza mental y la evasión de la realidad. Precisamente, el origen de la idea de dios tiene una doble dimensión: por un lado, la pereza mental a la que se amparan las personas para no realizar procesos mentales en busca de las respuestas a los problemas o para no investigar las causas de los sucesos y fenómenos, hace que la gente prefiera usar el camino fácil: creer en un dios, aunque no tengan ninguna evidencia de su existencia. Por el otro, es el resultado de una evasión de las responsabilidades de sus actos, pues la gente prefiere evitar asumir las consecuencias de lo que hace y afirma que es voluntad o designio divino.

En ASOJOD siempre hemos dicho que los creyentes de cualquier religión deberían ser objeto de estudio psiquiátrico. Todos afirman ver y escuchar a dios, a sus santos, ángeles, profetas, etc. Si una persona normal afirma escuchar voces, inmediatamente le califican como desquiciada o esquizofrénica; pero si la voz es divina, le llaman persona de fe. Si José Luis de Jesús Miranda se hace llamar Jesucristo, le dicen farsante o loco, pero si los sacerdotes católicos o pastores evangélicos dicen que dios les habla al odio, todos les llaman santo. Para muestra un botón: basta que nombren Papa a alguien para que, sin conocer lo que ha hecho, le conozcan como Su Santidad.

Pero hay una diferencia entre los locos seguidores de cada fe. Al menos quienes creen en José Luis de Jesús Miranda lo pueden ver y tocar y pueden probar que existe físicamente. Hasta tiene pasaporte. En cambio, los seguidores de Alá, Dios, Jehová, Elohim y otros, seguirán esperando a que la deidad se aparezca y que los no creyentes la veamos para sancionar su existencia.

jueves, 20 de marzo de 2008

Viernes de Recomendación



Siempre se nos ha dicho que Semana Santa es un tiempo para reflexionar, por ello en este día ASOJOD presenta un texto que precisamente invita a ello. Este es el ensayo de Bertrand Russell: ¿Ha hecho alguna contribución útil la religión a la sociedad? En el Russell busca analizar los efectos que ha tenido la religión en la vida en este mundo y sobre la felicidad de los hombres. Esperamos que disfruten el texto y que el mismo les aporte algo distinto a lo que se suele escuchar en estas épocas.

sábado, 26 de enero de 2008

La verdadera virtud


El ateo es aquella persona que niega la existencia de dios, no por rebeldía o resentimiento, sino simplemente por la imposibilidad de conocerlo ante la falta de toda evidencia racional de su existencia. El ateo suele ser visto como un nihilista ético por aquellos que han logrado “conocer” a dios: alegan que, al fin y al cabo, si no hay un ser allá arriba que nos mire y nos castigue ¿por qué los seres humanos hemos de encontrar límite a nuestras acciones y deseos? Como Iván Karamazov decía en Los hermanos Karamazov, la célebre novela de Fiódor Dostoyevski: “si Dios no existe, todo es permitido”.

Por supuesto esta concepción es totalmente absurda, la negación de dios no lleva consigo la negación de la ética: no significa un cheque en blanco para obrar como se antoje. El ateo, a diferencia del hombre temerario a dios, es alguien que ha elegido sus valores por el valor mismo y no como una transacción comercial para obtener las llaves del cielo y librarse del infierno; el ateo elige su moral a partir de la razón, la escogencia y la comprobación, no a partir la obediencia y la revelación. Elige no por el miedo sino por la convicción. El ateo sabe bien que la virtud es un estado de constancia en la vida y no algo que se alcanza por el mero arrepentimiento durante los santos oleos.

Evidentemente el ateo es un hombre verdaderamente libre, pues actúa no para lograr la gracia de un ser superior ni su salvación en el paraíso, sino para si mismo. Al ser libre inmediatamente pesa sobre él la responsabilidad, una de las virtudes más detestadas por los hombres. Al ser responsable no tiene chivo expiatorio a quien culpar o deidad a quien acudir: todas las consecuencias de sus actos y omisiones, las buenas y las malas, son suyas única y exclusivamente, por lo que el ateo no busca refugio en frases vacías como: “si dios quiere”, “dios sabe porque hace las cosas” o “dios tiene cosas mejores preparadas para mí”. El ateo disfruta de este mundo plenamente porque sabe que el tiempo perdido jamás podrá ser recuperado, que lo dejado de vivir jamás podrá ser experimentado. El ateo tiene el reto de cultivarse plenamente en este mundo, de alcanzar sus metas en esta tierra ante la inexistencia de una segunda oportunidad más allá de la muerte.

Por todo ello el ateo tiene la difícil tarea de descubrir el arte de vivir, de no enajenarse de su realidad, de alcanzar la felicidad por sus propios medios en el hoy y en el ahora, sin acudir a seres fantásticos que le deparen la salvación. Ante esto ¿quién es el verdaderamente virtuoso?

Manuel Echeverría

viernes, 25 de enero de 2008

La idea de dios es antiliberal


En muchas ocasiones hemos tenido debates con personas respecto a la existencia o no de dios. Más aún, hemos departido con liberales que justifican la existencia de dios. La intención de este artículo no es ofender a nadie; somos defensores de la libertad, incluida la religiosa, por lo que consideramos que cada quien tiene derecho a entregar su vida a una entidad divina si así lo desea. Pero también creemos en la libertad de expresión, lo que significa que podemos esgrimir nuestros argumentos contra dios y contra la religión (en ambos casos, en cualquiera de sus formas y denominaciones). No creemos en la existencia de dios pero si existiera, dios sería lo más antiliberal del mundo.

¿Por qué la idea de dios es antiliberal? Existe una gran y principal razón de índole epistemetodológica. El liberalismo tiene como uno de sus ejes fundamentales el individualismo metodológico que, grosso modo (para una explicación más amplia del individualismo metodológico recomendamos leer nuestro artículo "La fatal arrogancia"), significa que la única manera de estudiar al ser humano y sus actividades, en cualesquiera de los campos en que se desempeña, es reduciendo los fenómenos a los individuos. En otras palabras, sólo puede estudiarse al ser humano partiendo de su condición de individuo y entendiendo que su actuación siempre será en función de sus propios intereses. Cuando los intereses de varios individuos coincidan, se puede hablar de cooperación social, cuya vida útil durará lo que dure la coincidencia antes mencionada. Nótese que en este caso el individuo no se subordina definitivamente a nada ni nadie, sino a sí mismo y a sus intereses, por lo que es posible decir que sólo en el individualismo, el ser humano es un fin en sí mismo.

El colectivismo, corriente contraria al individualismo, pregona que existe una entidad superior a la que el individuo responde y en función de la cual actúa. Así pues, algunos le llaman sociedad, otros pueblo, otros patria, otros historia y otros dios. A ese ente místico le asignan características humanas y lo ven como un organismo monolítico que provoca que los individuos no sean más que medios para el cumplimiento de un determinado fin. Probablemente hemos escuchado, visto o leido frases como estas: "Moriré por Francia", "La historia progresa, indefectiblemente, hacia un estadio superior de la humanidad: el comunismo" o "Dios, hágase tu voluntad y no la mía". Todas ellas representan la subordinación del individuo respecto a un colectivo. El ente metafísico, llámese como se llame, define una meta a la cual hay que llegar y constriñe a los individuos para que olviden sus metas particulares. Esa meta, o destino, se convierte en la razón de ser de las personas y desobedecer los designios del ente místico acarrea serias consecuencias: si el ente se llama patria, acarrea la deshonra; si se llama raza, acarrea el rechazo, si se llama sociedad, acarrea la crítica al egoísmo y si se llama dios acarrea el fuego eterno de los infiernos.

Como se puede observar, la idea de dios presupone la subordinación del individuo a la voluntad de un ente supremo. La persona no es libre de pensar como desee porque si sus ideas son incompatibles con las de dios, entonces estará condenado al castigo. Mucho menos puede discrepar con dios o cuestionar sus mandatos. El individuo, en ese esquema, no puede usar la herramienta fundamental que posee para su supervivencia: la razón. Debe asumir que su base epistemológica es, sencillamente, la revelación. Está absolutamente sometido a los designios que de él provengan y su rango de decisión es totalmente dicotómico: o hace lo que manda dios y es premiado, o lo desobedece y es castigado. Si el estado es el aparato social de compulsión y coerción, dios no es muy diferente a él. También cobra impuestos (votos de castidad, pobreza, hambre), diezmos, rosarios, golpes en el pecho, etc.; también tiene burocracias parásitas e inoperantes conformadas por curas, pastores, apóstoles, consejeros, etc. Y también interviene en todas las esferas de la vida humana: determina con quién se puede ir a la cama, lo que hay que enseñar a los hijos, lo que hay que comer, como hay que vestir, cuales actividades productivas son buenas, etc.

Una segunda razón por la que dios es antiliberal es una razón política: sistema de gobierno. La idea de dios es, por antonomasia, totalitarista. Castiga a todo aquel que le desobezca (las llamas del infierno son el mecanismo preventivo y punitivo del sistema judicial de dios), no permite que se le cuestione, ordena la actuación de las personas y su jerarquía es absolutamente vertical. Si bien es cierto que esa jerarquía tiene estamentos intermedios (santos, arcángeles, vírgenes, etc.) entre dios y los humanos, esa "nobleza" está también supeditada al "creador". Incluso podría verse a cada santo, virgen u otro como un señor feudal con sus respectivos siervos de la gleba y que rinde cuentas sólo al rey. En el sistema político divino, el ser humano no tiene voz ni voto. Su opinión no vale para dios: el esclavo no puede hacerle recomendaciones al amo.

Una tercera razón es económica. La idea de dios es la antítesis del mercado y del concepto del orden espontáneo. De acuerdo con Hayek, el orden espontáneo es un estadio en el que las preferencias de los individuos tienden a alcanzar acuerdos sin necesidad de que una instancia superior haya tenido que intervenir para ello. Pero en el esquema de los creyentes, dios define las metas y como titiritero que es, maneja a los humanos para conseguir dichas metas. Dios ordena el sistema económico asignando puestos: bendice a algunos y maldice a otros; les da dones a unos y defectos a otros. Para los protestantes, especialmente calvinistas, los ricos eran ricos porque dios los había bendecido. Para los islámicos fundamentalistas, los occidentales han de ser eliminados porque dios los ha maldecido. Dios ordena el "caos" del mercado para hacerlo más "humano". La gente reza a dios para que le ayude en su negocio, para que su equipo de fútbol finiquite el fichaje estrella, para que encuentre zapatos baratos o para que sus hijos sean aceptados en la universidad. Entonces no es cada quién el que se procura su éxito en función de ser eficiente, inteligente, esforzado o visionario, sino que es dios el que define quién gana y quién pierde; ergo, define la asignación de recursos.

Hugo Chávez ha dicho una sóla cosa razonable y verdadera en su vida: "Jesús fue el primer socialista de la historia". Según los católicos y cristianos, Jesús es igual a Dios Padre en virtud de la Santísima Trinidad (concepto que, dicho sea de paso, viola las reglas lógicas del principio de identidida), por lo que si Jesús era socialista, por derivación dios lo sería también. Ahora, todas las religiones dicen que su dios es todopoderoso, lo cual implica que no puedan existir tantos dioses como los que se dice. Ello porque si son todopoderosos, podrían eliminar a su competencia. El dios cristiano debería poder deshacerce de Alá y viceversa, pues si no pueden no serían todopoderosos. Para salvar esa paradoja habría que pensar que todas las religiones adoran al mismo mono pero con diferente traje, perdón, al mismo dios pero con diferente nombre y que los antagonismos son producto de diferentes interpretaciones. Bajo ese supuesto, si habíamos acordado que, por derivación, dios es socialista, toda religión adoraría a un dios socialista. Y tiene sentido porque todo dios promete la dicha eterna en el paraíso, la eliminación del dolor, la eliminación de la incertidumbre y el riesgo. Todo dios promete un paraíso donde no habrá distinciones respecto a sus habitantes. Este sistema es constante: lo que pasó ayer pasa hoy y pasará mañana. Acá no hay novedades porque ya de nada sirve la razón. Todo está hecho, ya no hay qué inventar o descubrir. Por eso, si el cielo existiera y es así, preferimos no ir a él.

ASOJOD

Dios en las elecciones estadounidenses


A Barack Obama, que desde hace veinte años está seriamente afiliado a la Trinity United Church of Christ, sus enemigos políticos, sin la menor prueba, le imputan haber sido musulmán en su niñez. Creer o haber creído en el Corán es un grave inconveniente para cualquier político occidental en estos tiempos. A Mike Huckabee, en cambio, como fue predicador bautista, lo acusan de fundamentalista cristiano. Acepta las Escrituras literalmente y pone en duda la teoría de la evolución. Es un creacionista y a sus adversarios eso les parece ridículo. ¿Cómo —se mofan de Huckabee— se puede ser presidente de una nación guiada por el culto a la ciencia y al progreso y, al mismo tiempo, pensar que la vida y la existencia de la materia son consecuencias del ''diseño inteligente'' de un ser todopoderoso?

Contra Mitt Romney la hostilidad proviene de los cristianos. Romney es mormón y, aunque los mormones reconocen la deidad de Cristo, esa creencia no forma parte del mainstream religioso americano, como también les sucede a los testigos de Jehová. Los mormones suscriben cierta forma de politeísmo y sus orígenes son demasiado recientes. Los cristianos están dispuestos a creer que el arcángel Gabriel se le apareció a la Virgen María hace dos mil años, pero dudan que el ángel Moroni se le apareciera a Joseph Smith exactamente el 21 de septiembre de 1823. Casi todos los cristianos les reconocen a los mormones una fuerte ética de trabajo y un comportamiento, en general, decente y solidario, pero les inquieta el secretismo y las camisetas y calzoncillos especiales que suelen utilizar bajo la ropa. Desde su perspectiva, son buenos ciudadanos, pero raros.

Hillary Clinton y Rudy Giuliani —ella protestante, él católico— no son famosos por sus creencias religiosas, sino por el escaso relieve que éstas tienen en sus vidas. El hecho de ser ambos pro-choice —como también lo es John McCain—, es decir, de admitir el derecho de las mujeres embarazadas a decidir el destino del feto, y de defender los derechos de homosexuales y lesbianas, los convierte en sospechosos ante los ojos de quienes colocan los juicios morales ortodoxos de inspiración religiosa por encima de cualquier otra consideración. Para la autoproclamada ''mayoría moral'' —ese inmenso grupo de cristianos intensamente practicantes, especialmente en el llamado Bible Belt del sur del país— tener que elegir entre Hillary y Giuliani o McCain será como escoger entre un dolor de muelas y una patada en la canilla.

¿Tiene sentido este debate religioso? No mucho. En realidad, los mejores presidentes norteamericanoestadounidenses no han tenido una militancia religiosa sectaria. George Washington fue un hombre reservado en las cosas del espíritu. Esa no era una preocupación central en su vida. John Adams, Thomas Jefferson, James Madison y Abraham Lincoln creyeron, pero de esa manera intelectualmente cómoda con que creían los deístas. Estaban dispuestos a aceptar que existía un supremo hacedor, un arquitecto del universo, pero les parecía difícil admitir que ese Dios omnipotente y eterno realmente hubiera encarnado en una figura humana o en una religión organizada, y mucho menos que vigilara meticulosa y constantemente los actos personales con el objeto de castigarlos o premiarlos.

Tal vez el único presidente estadounidense que confundió la misión religiosa con la política fue William McKinley. La razón principal por la que ordenó la ocupación de Filipinas en 1898, tras una noche de agónica meditación religiosa en la Casa Blanca, fue para cristianizar a esa pobre gente, hasta entonces bajo la influencia del bárbaro catolicismo español o del paganismo precolonial. El disparate le costó a Estados Unidos varios miles de muertos y medio siglo de una onerosa presencia imperial en un complicado rincón del planeta que nunca comprendió y en el que nada tenía que ganar.

En rigor, tener creencias religiosas no garantiza nada, y mucho menos el buen gobierno. Jimmy Carter y George W. Bush han sido dos presidentes profundamente creyentes —ambos born again Christians— y la historia no los tratará muy bien. Sin embargo, los dos Roosevelt, Teddy y Franklin, acaso los mejores presidentes norteamericanos del siglo XX si nos guiamos por el inmenso apoyo popular que tuvieron en su tiempo, fueron ''cristianos de baja intensidad''. Creían, sí, y asistían esporádicamente a las ceremonias religiosas, pero sin aspavientos y sin golpes de pecho. Tal vez eso sea lo más conveniente: excluir del debate las creencias religiosas. Dios no tiene vela en este entierro.


Carlos Alberto Montaner

viernes, 21 de diciembre de 2007

¿Existe Dios?


Ayer apareció en Opinión de La Nación un artículo llamado "Sí existo", donde un predicador habla sobre Dios (vaya novedad). El texto está repleto de falacias, errores de razonamiento, mitos y renuncias expresas a la racionalidad. Es toda una pieza de arte para que la epistemología lo ponga donde merece estar: en el tacho de la basura. En ASOJOD, como parte de nuestro compromiso con la racionalidad, no vamos a dejar que esto pase desapercibido y vamos a refutarlo.

El texto empieza con una insensatez titánica. Dice el predicador: "A muchos que creemos en Dios no nos parece que tenga mucho sentido tener que probar la existencia de Él. El Dios en el que creemos es alguien que precisamente por eso, por ser Dios, no tiene necesidad de que le hagamos tal favor". Vaya maravilla. En ASOJOD no nos explicamos como alguien renuncia a la razón así tan fácil. ¿Hay enunciado más fanático e irracional como ese? ¿Cómo algo no necesita probar su existencia? Las cosas existen o no existen: existen si se prueba su existencia y no existen si no se prueba su existencia. Decir que no tiene sentido probar la existencia de Dios, tan sólo por ser Dios, es una idea absolutamente arbitraria, tanto como decir "existe porque me da la gana" o "existe porque yo digo que existe". Uno no puede andar por la vida afirmando cosas que no puede probar. Y no puede decir que algo no necesita petición de prueba si no es un axioma y, evidentemente Dios no es un axioma, pues no es evidente por sí mismo (si lo fuera nadie negaría su existencia).


En ASOJOD nos encanta la dinámica de legitimación en la que cae el autor de ese texto: totalmente parcializada, pues legitima la existencia de Dios con la Biblia. Anuncia el predicador: "Las Escrituras dan por sentado que Dios existe". Claro, como no van a darlo por sentado, si es es como preguntarle a un aficionado de la Ultra o de la Doce cuál es el mejor equipo de Costa Rica y generalizar esa respuesta como una verdad absoluta. Usar al apóstol Pablo y a otros pasajes bíblicos para probar que Dios existe es ilógico, toda vez que la Biblia, obviamente, dirá que Dios existe. Precisamente eso lo hace un absurdo. Si se quiere probar la existencia de Dios, tienen que demostrarla con elementos objetivos, de modo que nadie, racionalmente, pueda refutarlo. No lo han hecho. Quizá la horda de creyentes gritará: "ustedes tampoco han podido probar que Dios no existe". Pero ¿cómo probar que algo no existe? Probar algo que no existe es un absurdo, pues nadie puede hacer eso. Por eso existe un principio epistemológico, al que recurre siempre el Derecho: prueba quien afirma. Decir que algo existe tan sólo porque no se ha probado que no exista es recurrir a la falacia de argumentum ad ignorantiam.

No cansado de atacar a la lógica y la razón, el predicador alega que lo que en Teología se llama "revelación general" debería ser prueba suficiente de la existencia de Dios; es decir, que "la maravilla de la creación debería ser suficiente para que creamos". Pues bien, en ASOJOD no renunciamos a nuestra facultad mental así tan fácil: las pruebas para afirmar la existencia de algo deben ser contundentes, innegables y objetivas. La sóla creación no prueba nada, pues ella pudo surgir de cualquier otra manera. Menciona el predicador que el salmista expresó: "Dice el necio en su corazón: No hay Dios". ¿Resulta que ahora le llaman necio a la persona que no se deja engañar fácilmente? Si necio es sinónimo de racional, de ser pensante, de practicante del lema kantiano del sapere aude (saber por sí mismo), entonces en ASOJOD somos necios. Llamar necio al que no acepta la existencia de Dios tan sólo porque a alguien se le ocurre decir que Dios existe y punto es recurrir a la típica falacia de argumentum ad hominen, según la cual se ataca a la persona y no al argumento. Por eso nos llamarán necios, pero por algo llevaba razón Benavente cuando afirmaba que "el enemigo sólo empieza a ser temible cuando comienza a tener razón”.

Manifiesta el predicador que para percibir la existencia de Dios es necesaria la fe. Y todos sabemos que la fe es lo contrario a la razón. Por eso apuntó Nietzche que "fe significa no querer saber la verdad". Fe significa renunciar a la razón y dejarse llevar por el misticismo, por el esoterismo, por la metafísica. Pero el ser humano no puede renunciar a la razón porque es su única herramienta en la vida: no hay nada más que lo separe de los animales. Pedir a un grupo de personas que renuncien a la razón, su herramienta de vida, no demuestra el profundo amor y respeto que se les dice tener. Al contrario, denota una voluntad de sometimiento: por eso se habla en la Biblia de ovejas y pastores. ¿Alguien ha visto a las ovejas revelarse porque un mandato del pastor les parece irrazonable o inadecuado? No, porque se trata de animales dóciles. Y si a la docilidad la integramos con el concepto weberiano de poder, según el cual el poder es la capacidad que tiene A para hacer que B haga algo que A quiere, entonces surge un problema de índole político muy grande. Y la manifestación práctica de dicho problema fue el marxismo-leninismo, que a pesar de decirse ateo en sus postulados fundamentales, terminó precisamente como una religión: sólo cambió el nombre del Dios y del dogma. Así pues, pedirnos que renunciemos a la razón es pedirnos que renunciemos a nosotros mismos, a nuestra libertad y a nuestras oportunidades de alcanzar la felicidad. Resulta contradictorio (pero no novedoso, pues el colectivismo está lleno de incoherencias) que fuera un anarquista ruso, Bakunin, quien expusiera que "todas las religiones, con sus dioses, semidioses, profetas, Mesías y santos, son el producto de la fantasía y la credulidad de los hombres que no han alcanzado todavía el pleno desarrollo y la posesión completa de sus facultades intelectuales". En pocas palabras las religiones son mitos, fantasías, cuentos de hadas y pamplinas. Y la misma condición aplica a todo lo que de ellas se desprenda. Su función es la dominación por medio del poder hegemónico y la legitimación del statu quo. Tan es así que la Iglesia Católica tuvo una estrecha relación fraternal con la Italia fascista de Mussolini, cuando este régimen compró su silencio al otorgarle la Ciudad del Vaticano.

Pero los problemas no acaban ahí: el predicador indica que "La fe de los que leen la Biblia no es una fe que se dé en un vacío. Ella es el resultado del examen de un conjunto de testimonios de decenas de personas, de ocupaciones diferentes, que vivieron en siglos diferentes, en países diferentes, y que hablaron idiomas diferentes. En otras palabras, nunca pudieron precisamente haberse reunido para ponerse de acuerdo en cuanto a lo que iban a escribir". Aquí cae en dos falacias: ad numerum y ad antiquitatem; la primera porque, según él, un argumento es válido tan sólo porque mucha gente lo repita o lo crea (la típica idea de que si todas las vacas del mundo comen pasto, no pueden estar equivocadas), y la segunda porque afirma que Dios existe porque desde hace muchos siglos se dice que existe. Como ven, las pruebas brillan por su ausencia.

Finalmente, proclama el predicador que "no es una fe que esté ayuna del concurso de la razón. ¿Cómo se logra eso? Ya demostramos que sus argumentos, si pueden llamarse así, no responden a la razón. Violan todas las reglas de la lógica y de la epistemología. Pero aún así, tiene el denuedo de afirmar que se trata de una fe racional. Ingenuidad, dirán algunos. Contradicción en términos y prueba de irracionalidad diríamos nosotros en ASOJOD.