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lunes, 19 de mayo de 2014

Tema Polémico: Política de Comercio Exterior, herramienta desaprovechada

Se terminó el gobierno de doña Laura y en ASOJOD nos sumamos a los millones de costarricenses que nos quedamos muy decepcionados con su labor. Hay mucho que criticar de este gobierno saliente pero el día de hoy queremos analizar la labor en política de comercio exterior.

Durante el gobierno de doña Laura se terminaron de concretar varios tratados de libre comercio con países y zonas relevantes para nuestro intercambio internacional. Se implementaron tratados con la Unión Europea, con China y se finalizaron negociaciones bilaterales con países miembros de la Alianza del Pacífico con el objetivo clarísimo de formar parte en un futuro cercano de ese grupo, objetivo que nos parece bastante bueno. Irónicamente, las acciones específicas en negociaciones de tratados comerciales de este pasado gobierno nos parecieron bastante acertadas. Claramente se dieron pasos muy importantes en apertura comercial y eso siempre lo hemos apoyado pues comprendemos los grandes beneficios del comercio internacional sin amarras para bajar precios, generar empleos, fomentar la competencia, etc; especialmente para una economía tan pequeña como la nuestra. Lastimosamente eso es lo único que hizo bien esa administración en este aspecto.

Que pena que doña Laura y su equipo nunca comprendieron que los tratados de libre comercio son únicamente una herramienta y el éxito del comercio internacional en un país depende de muchas otras cosas más. Este país se abrió al comercio internacional pero hizo muy poco para incrementar la competitividad y poder aprovechar al máximo esas herramientas. Doña Laura nos deja un país con altos costos de energía, infraestructura decadente, altos niveles de tramitología, condiciones laborales muy rígidas, educación desmejorada y altas tasas de interés resultado de un elevadísimo déficit fiscal. Nos parece muy bien que doña Laura se haya abierto más al comercio exterior pero parece que nunca comprendió que las personas que invierten en el país se fijan en muchas cosas más.

Ojalá que don Luis Guillermo Solis y su gente pueda comprender esto y tome las medidas necesarias para mejorar los niveles de competitividad y hacer negocios del país. Esperamos que no se le olvide que el Gobierno no genera riqueza. Este señor habla mucho de repartir la riqueza (tema que podría ser debate para otro día) pero no se pude repartir algo que no se genera y es el sector privado el que genera la riqueza por lo que es conveniente que en el país se fomenten las condiciones para que cada día se pueda generar más riqueza.

miércoles, 29 de julio de 2009

El costo de una política equivocada

En el año 1998, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un cartel económico compuesto por los 30 países más desarrollados del mundo, decidió iniciar un ataque frontal a los países que utilizaban sus políticas fiscales para atraer capitales foráneos.

Este ataque pretende evitar la competencia fiscal y el funcionamiento de centros financieros fuera del control de sus autoridades que, mediante beneficios fiscales y la protección de la información, permiten que los ciudadanos de sus países (y del resto del mundo) puedan protegerse de los abusos y confiscaciones fiscales de sus gobiernos.

Para lograr su objetivo le sugirieron a sus países miembros que aplicaran medidas discriminatorias a los países que no se sometiesen a sus designios. Estas medidas, sin embargo, eran y son todas contrarias a las obligaciones que en materia de comercio internacional tienen todos los miembros de la OCDE.

Esto lo afirmó en el 2000 un abogado que había ejercido como asesor legal de la sección comercial del mencionado cartel. Dijo, además, que así se lo había hecho saber a los fiscalizadores de la organización, sin lograr persuadirlos de su error.

En el 2001, hice una presentación demostrando las causas por las que estas medidas eran contrarias al Tratado de Marrakech (que crea la Organización Mundial del Comercio) y sugerí que Panamá iniciara un proceso de solución de diferencia en contra de un país latinoamericano que discriminaba a Panamá.

Lamentablemente, un asesor gubernamental se opuso a esta iniciativa argumentando que la misma podía tener un impacto negativo en nuestras relaciones internacionales, tal como lo había vivido él cuando formaba parte del Ministerio de Relaciones Exteriores durante la administración Endara.

Esto no es cierto. En efecto, los procesos de solución de diferencia se establecieron para que los países defendieran sus posiciones dentro del marco del derecho internacional público, sin amenazas ni uso de la fuerza. Esta es la forma civilizada de actuar.

A través del tiempo esta opinión (y otras similares que surgían de la cancillería) impidieron que Panamá hiciese uso de los mecanismos legítimos que tenía para defenderse. De no haber sido por estas políticas equivocadas, ya hoy hubiésemos tenido una decisión en la OMC, la cual sería, muy probablemente, favorable a nuestros intereses.

Una decisión así hubiese reventado el “cartel” haciendo completamente ineficiente las “amenazas” de esta organización abusiva que pretende imponer su visión del mundo a las demás naciones. Además, hubiese movido el debate internacional al campo en el que debía estar: el del comercio internacional. Es decir, al ataque de “paraísos fiscales” les hubiésemos respondido con la defensa de “proteccionismo financiero ilegítimo”.

Lo que aquí describo lo vine a conocer recientemente en toda su magnitud, cosa me obliga a retirar lo que publiqué hace un tiempo en contra del Viceministerio de Comercio Exterior (dirigido entonces por Melitón Arrocha), a quien responsabilicé de la inacción del gobierno. Definitivamente hoy sé con certeza que ese despacho y sus sucesores han tratado en varias ocasiones de proseguir esta línea de acción, para sólo ser parados por una Cancillería que obviamente no entendía lo que tenía entre manos.

Mantengo la esperanza que, ahora que tenemos un vicecanciller que conoce profesionalmente las reglas que rigen el comercio internacionalmente, esta instancia se convierta en un aliado del ejercicio legítimo del derecho a la defensa. Tal como se ha hecho con el Banano (demandando a toda la Unión Europea) y con las exportaciones de la Zona Libre en contra de Colombia. El doble estándar no tiene base lógica y menos fáctica.

Termino señalando que Estados Unidos, que es miembro de la OCDE y que activamente persigue una política de atracción de capitales foráneos eximiéndolos de impuestos y protegiendo la identidad de los dueños de dichos capitales, eventualmente será víctima de la política de la OCDE, momento en el cual, vaticino, morirán las “amenazas”. Ese momento no está lejos y Panamá sólo debe saber cómo resistir el más reciente embate.

Carlos Ernesto González Ramírez

Publicado en el diario La Prensa de Panamá