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lunes, 13 de agosto de 2012

Tema polémico: las guías sexuales del Gobierno

Recientemente, la Sala Constitucional determinó que las guías para educación sexual presentadas por el Ministerio de Educación Pública violentaban el derecho de los padres para determinar la formación de sus hijos en esa materia y que el Estado no puede obligarlos a recibir una educación contraria a los deseos y valores de sus padres.

A pesar que en ASOJOD hemos dicho reiteradamente que nuestro país pasa por un serio problema en esa materia, toda vez que la oposición de las iglesias -católica, evangélica y otras- en la educación sexual ha contribuido a que miles de adolescentes no tengan la información necesaria para entender en la situación que se están metiendo cuando deciden tener relaciones sexuales, lo que deviene en embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, deserción del sistema educativo, abandono y maltrato infantil, prostitución, pobreza y otros flagelos, consideramos que la solución no pasa porque el Estado se entrometa en este campo y le diga a las personas cómo tienen que actuar. 

Puede sonar contradictorio pero en realidad no lo es. Para nosotros, la intromisión de cualquier institución con poder en la vida y decisiones de las personas no se justifica de ninguna manera. Consideramos que le corresponde a los padres decidir la formación que tendrán sus hijos y por eso nos parece positivo que la Sala Constitucional lo haya dejado claro. 

Lo que sí es contradictorio es que la Sala no haya defendido ese criterio en otros casos, como por ejemplo, cuando permitió que el Estado le dijera a los niños qué pueden y qué no pueden consumir en sodas y comedores escolares cuando, al igual que en el caso de la educación sexual, el asunto corresponde a los padres.Tampoco entendemos por qué se mantiene un sistema educativo donde padres y alumnos no tienen poder de decisión en prácticamente ningún ámbito, pues el nombramiento de profesores, su metodología de enseñanza, el régimen disciplinario, el currículum educativo y todo lo demás es definido entre el Gobierno de turno y los sindicatos educativos. 

Sí nos preocupa que un fallo como el antes mencionado siga empoderando a las organizaciones religiosas que se oponen a que haya algún tipo de educación sexual y que parecieran estar más empeñadas en imponer sus visiones que en atender la problemática asociada a la ignorancia en ese aspecto. También nos inquieta que nuestro ordenamiento jurídico siga estando altamente influenciado por preceptos religiosos, especialmente por la intervención histórica que ha tenido la Iglesia Católica, que ha llevado a que nuestro Estado sea confesional (artículo 75 constitucional) y que, con ello, se reconozca jurídicamente la existencia de seres metafísicos (como el diablo en el caso del voto N° 1101-92) o se defina el inicio de la vida a partir de la doctrina católica (como el voto N° 2000-02306 que declara inconstucional la fecundación in vitro o los votos N° 2004-02792, Nº 2007-07958, Nº 2008-08760, N° 2004-12790, N° 2004-02792, N° 5130-94 y Nº 2007-007958 que prohíben el aborto). 

Pero para nosotros, la forma de enfrentar esta situación es diferente. Pasa por quitarle el carácter confesionalidad a nuestro Estado para lograr un sistema que fomente la libertad de culto o de creencia sin discriminaciones negativas ni positivas, eliminano los privilegios de unos y las persecuciones de otros. Pasa por darle el poder a los padres y a los hijos acerca de la forma en que quieren aprender, acerca de las metodologías, currículums, reglamentos, etc. de forma tal que sean ellos los que decidan. Significa permitir que se desarrolle un sistema educativo indivualizado, con libertad de escogencia en todas las áreas, con mayor énffasis en los intereses, vocaciones, expectativas e inteligencia de cada estudiante en lugar de un sistema masificado que, como bien lo ilustraba el video de Pink Floyd "The Wall", genera máquinas sin pensamiento.

Este sistema, donde padres y estudiantes asumen un rol muchísimo más participativo, permitirá enfrentar de mejor manera problemas como deserción, falta de educación sexual, calidad de educación y otros. Solo dejando a los padres y a los estudiantes decidir por si mismos cómo enfrentar y resolver los problemas, podremos avanzar. De lo contrario, una gigantomaquia, una lucha entre dos titanes -Iglesia y Estado- llevará a un continuum donde el ganador impondrá sus criterios y los conquistados -los ciudadanos- se limitan a recibir las órdenes e ideas.

jueves, 16 de julio de 2009

"El mejor lugar donde una adolescente madre puede estar es el aula"


Y dónde debe quedar el hijo mientras tanto?

Es un adecuado escarmiento para la adolescente madre poder delegar la irresponsabilidad de la crianza de su hijo mientras estudia?

Debería más bien el hijo ir también al aula, interrumpiendo así las clases a los demás?

No da la adolescente madre en el aula un ejemplo a las otras adolescentes de que no es tanta responsabilidad la que se adquiere con un embarazo?

Si la adolescente se convirtió en madre por sus juntas de colegio, no permanecerá la posibilidad de embarazos adicionales?

A los cuántos embarazos debería la adolescente madre dejar el aula?

Si la adolescente madre tiene el derecho a permancecer en el aula, por qué los demás tienen la obligación de financiar y soportar tal irresponsabilidad?

A qué se obliga la adolescente madre que permanece en el aula, en términos de responsabilidad sexual?

Busca el cambio mercadológico del término "madre adolescente" por el de "adolescente madre" sutilmente minimizar la responsabilidad por los hijos tenidos en la adolescencia?

El dinero para becas a adolescentes madres no se debería usar más bien para las adolescentes suficientemente responsables con su estudio como para no quedar embarazadas?

Qué fomentan los programas de permanencia en el aula de adolescentes madres?

lunes, 25 de mayo de 2009

Tema polémico: la Iglesia y su necedad respecto a la sexualidad


Este viernes 15 de mayo, La Nación informó que la Conferencia Episcopal de Costa Rica publicó unas guías de educación sexual donde prohíbe el uso de los métodos anticonceptivos. Resulta lamentable ver el grado de estupidez al que puede llegar la Iglesia, toda vez que se niega a aceptar la gran cantidad de jóvenes que está manteniendo relaciones sexuales sin ninguna orientación y la clase de problemas que esto genera. Por mencionar solo dos, de acuerdo con el Informe “Los indicadores básicos de Costa Rica 2008”, elaborado por el Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud, el porcentaje de nacimientos en madres adolescentes alcanza el 19.9%, mientras que la tasa de incidencia de enfermedades de transmisión sexual como el sífilis y el sida es de 15.3% y 4.11% respectivamente. Como si fuera poco, la Asociación Demográfica Costarricense ha concluido, luego de un estudio, más del 40% de los embarazos en Costa Rica son no deseados.

Estos datos deberían encender las luces de alarma, toda vez que revelan los grandes problemas asociados a la falta de información y educación en torno al ejercicio de la sexualidad que afecta a nuestros jóvenes. Pero, en lugar de eso, la Iglesia Católica se despreocupa de la realidad afirmando que “los métodos artificiales son ilícitos para la Iglesia porque destruyen o imposibilitan intencionadamente la vida”.

¿Qué pretenden las autoridades eclesiásticas con todo esto? ¿Qué nazcan más niños en ambientes donde su desarrollo y cuidado es dudoso, pues sus madres -adolescentes solteras- no pueden mantenerlos? ¿Desea ver a más jóvenes abandonando el sistema de educación formal porque tienen que trabajar? ¿Le interesa que más personas adquieran enfermedades que pueden acarrearles la muerte? ¿Prefiere que los costarricenses tengamos que seguir cargando con el costo económico que todo lo anterior implica, pudiéndose evitar con el simple uso de métodos anticonceptivos y con la información necesaria para que las personas vivan su sexualidad?

Cuando se reseña que “los obispos insisten en que las relaciones sexuales solo se deben dar en el matrimonio, promoviendo –enfáticamente– la castidad y la abstinencia entre los jóvenes solteros”, no queda más que pensar que la Conferencia Episcopal ha perdido la noción de realidad. No todos los jóvenes van a permanecer en castidad y esperar hasta el matrimonio, sino que van a mantener relaciones sexuales y nadie se los va a impedir. Por tal razón, lo único que se puede hacer es darles la libertad de acceder a la información y a los mecanismos necesarios para que el riesgo de aparición de consecuencias no deseadas se reduzca al mínimo posible y con esto se respeten tanto sus derechos como los de los demás individuos.

En ASOJOD defendemos la libertad de cada quien para decidir cuándo, con quién y cómo mantienen relaciones sexuales y que las responsabilidades por ello sean individuales. No queremos estar pagando partos, guarderías, pañales y baberos de niños que no tienen nada que ver con nosotros. Pero dado que la estructura del nefasto Estado de bienestar costarricense (que va desde la cuna hasta la tumba y un poco más) está tan arraigada y falta tiempo para que podamos vivir en una realidad así, lo mínimo que se puede hacer es permitirle a las personas accesar a información y educación para que ejerzan su sexualidad de forma algo más segura y responsable. Para eso es necesario que tanto la Iglesia como el Estado dejen de estorbar con sus absurdas prohibiciones a la difusión de esta información.