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sábado, 26 de abril de 2008

La balanza comercial y el mercantilismo


Pocas cosas pueden asustar y confundir tanto como un déficit comercial. Los políticos de derecha como también los de izquierda le tienen pavor. Cada que se negocia en alguna parte del mundo un tratado de libre comercio, los ministros y negociadores enseguida recurren a explicarnos que “El TLC aumentará nuestras exportaciones y nos generará un superávit comercial”. Los que rechazan un TLC nos dirán que este “generará un déficit comercial”.

Usted, sino es experto en economía o por el simple miedo de no quedar como ignorante, asume inmediatamente que un superávit comercial es bueno mientras que el déficit, malo. Sin darse cuenta, ha sido víctima del dogma mercantilista que reza:

“Exportaciones=positivo; Importaciones=negativo”.

Uno de los grandes errores de aquellos que han defendido la apertura comercial es que muchas veces no han defendido la otra cara de la moneda: Las importaciones también son buenas. Tanto detractores, como muchos defensores del libre comercio, suelen asumir que el comercio es un juego de suma cero en el que cuando unos ganan otros seguramente pierden.

Adam Smith denominó esta manera de pensar “mercantilismo”. De acuerdo a esta manera de pensar, el dueño del supermercado de su barrio se está aprovechando de usted porque usted le compra más a él de lo que le vende y por lo tanto debería de dejar comprarle.

Un déficit en la balanza comercial, implica un superávit en la cuenta de capitales y esto suele ser algo bueno para las economías en vías de desarrollo. De acuerdo al historiador económico, Michael Bordo, los déficits comerciales acompañaron el desarrollo económico en países como Argentina, Australia, EE.UU. y Canadá a fines del siglo diecinueve y principios del siglo veinte. Esto tiene sentido ya que las economías en vías de desarrollo son países que requieren de harto capital para salir del subdesarrollo.

Los mercantilistas de hoy—ya sean estos conservadores o socialistas—creerían que si un país está creciendo a un paso acelerado probablemente debe tener un superávit comercial y viceversa. Sin embargo, en los últimos años Alemania y Estonia nos han demostrado exactamente lo contrario: En los últimos 12 años Alemania ha tenido una tasa de crecimiento promedio de 1,5% mientras que Estonia creció a una tasa promedio de 7%. Durante ese mismo periodo fue Estonia—no Alemania como lo hubieran previsto los mercantilistas—la economía que experimentó un déficit comercial promedio de 7,3% del PIB (Alemania experimentó un superávit comercial promedio de 2,4% del PIB). Un déficit comercial no necesariamente es malo.

La balanza comercial que se interpreta como marcador de partido fútbol no refleja la realidad de un mundo globalizado en el que los intercambios dentro y a través de las fronteras generan beneficios mutuos—sobre todo para aquellos que anteriormente habían sido excluidos. No dejemos que los políticos y analistas nos confundan y asusten con esa lectura de la balanza comercial.

Al final del día, los defensores del libre comercio debemos de repetir lo que decía John Stuart Mill: la única ventaja directa del comercio externo son las importaciones. Exportamos para poder importar. Esto es algo de lo que parecen olvidarse aquellos políticos y analistas que constantemente le declaran la guerra a las importaciones.

Gabriela Calderón

jueves, 24 de enero de 2008

Dos buenas noticias


El valor de las exportaciones de bienes de Costa Rica se incrementó un 14% durante el 2007 respecto al año anterior, al pasar de $8.196 millones a $9.343 millones.

La industria manufacturera aportó $6.297 millones del total (subió un 13%), mientras el agro añadió otros $1.865 millones (subió un 9,2%), según datos de la Promotora del Comercio Exterior (Procomer), presentados ayer al Comex.

La industria alimentaria produjo al país $994 millones en divisas y presentó el comportamiento más dinámico de todos los sectores, al aumentar un 33% durante el año calendario 2007.

Al divulgar los datos, Ruiz resaltó que el sector pecuario y pesca presentó de nuevo un incremento. El valor de sus ventas subió un 8% hasta los $186,6 millones, con lo cual se recupera de la caída registrada en el 2006.

Otra buena noticia proviene del sector turismo donde la inversión foránea en turismo ascendió a $800 millones en el 2007.

La cifra representa el 42,44% del total de la inversión extranjera directa (IED) percibida por el país el año pasado. La IED cerró en $1.885 millones, según datos del Banco Central de Costa Rica.

En ASOJOD celebramos ambos logros económicos y esperamos que el país profundice su inserción en la economía mundial así como las reformas que el Estado requiere para mejorar la competitividad del país y con ello aprovechar de mejor forma el proceso de globalización.

miércoles, 15 de agosto de 2007

¡Que descaro!


¨Las exportaciones de zonas francas en Nicaragua aumentaron un 22,8% y el valor agregado en un 22,9% durante el primer semestre del 2007, en relación con el mismo período del año pasado, informaron ayer fuentes oficiales. Las proyecciones sonque las ventas al exterior de zonas francas cerrarán este año en $1.000 millones y el valor agregado en $320 millones, calculó la Corporación de Zonas Francas.¨

Es claro que el TLC ha sido un instrumento esencial para que Nicaragua haya logrado este repunte productivo. Ante esta realidad sólo cabe preguntarse cuál es el interés del presidente Ortega para que el TLC no se apruebe en nuestro país. ¿Será que nos quiere proteger de la terrible tragedia de que nuestras exportaciones crezcan así como su valor agregado? ¿Será que simplemente no quiere que su país compita con una mano de obra más calificada?. Juzguen ustedes amigos de ASOJOD, lo único que nos queda decir es que resulta curioso cómo Ortega nos recomienda quedarnos fuera del tratado mientras él y su país disfrutan de los resultados. Definitivamente parece que el vecino gobierno del norte no cree en el famoso dicho: lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa.