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sábado, 6 de octubre de 2007

Entrevista a Susan Schwab


Costa Rica es, tradicionalmente, un país amigo de los Estados Unidos. ¿Por qué no renegociar?

Nunca hemos encarado una situación donde negociamos completamente un tratado comercial, lo ratificamos y otro país lo rechaza para luego querer renegociarlo. Francamente, hay un número importante de países en fila para negociar tratados de libre comercio con nosotros. Creo que esto es aún más complicado en el caso de Cafta, donde la negociación se hizo en conjunto con cuatro vecinos de Costa Rica y la República Dominicana, que ya están participando del acuerdo. Así que es muy difícil imaginar a cualquier gobierno (estadounidense) dispuesto a renegociar un acuerdo que las partes, cuando lo acordaron, coincidieron en que es muy bueno para ambas y, de hecho, para los siete que lo negociaron.

También se ha dicho que las preferencias de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe seguramente serán renovadas cuando expiren el año entrante, porque afectan a muchos otros países, además de Costa Rica.


¿Cuáles son los hechos? Creo que la atención debe centrarse en los hechos y cualquier decisión que tomen los costarricenses debe basarse en los hechos. El hecho es que la Iniciativa para la Cuenca del Caribe expira el año entrante. Eso lo sabemos. Sabemos que parte de los beneficios otorgados a Costa Rica por la ICC, como los de la industria textil y el atún, expiran. Honradamente, no sabemos qué pasará. Creo que nadie puede predecir que pasará con la ICC porque, de nuevo, nunca hemos encarado una situación donde extendimos a un socio comercial la oportunidad de tener un acuerdo de libre comercio y que luego ese socio lo rechace y diga: ‘No, lo que queremos son preferencias comerciales unilaterales’. Es difícil predecir lo que haría cualquier Gobierno (estadounidense) o cualquier Congreso, y quien diga saberlo no hace más que especular porque ninguno de nosotros lo sabe, pues ninguno ha encarado esto con anterioridad.

Para asegurar su paso por el Congreso, los tratados con Panamá y Perú sufrieron enmiendas. ¿Indica eso que la renegociación es posible?


Tenga en cuenta la situación concreta que estamos tratando. La situación concreta es que Cafta fue negociado, firmado por los siete participantes y ya ha sido ratificado por los cuatro vecinos de Costa Rica, la República Dominicana y los Estados Unidos. Estas son circunstancias muy distintas. Los acuerdos con Perú, Colombia y Panamá, en primer lugar, son diferentes a Cafta en varios sentidos. No solo son distintos en materia de medio ambiente y legislación laboral, sino en varios otros sentidos, y pertenecen a diferentes etapas históricas. Como he señalado, no tenemos precedente de un país que firma un tratado de libre comercio con nosotros y luego no lo ratifica, pero sí sabemos que hay un gran número de países interesados en firmar acuerdos de libre comercio con nosotros. Esta es la oportunidad. Costa Rica es un importante aliado y amigo de los Estados Unidos y tenemos gran respeto por el pueblo costarricense, pero el pueblo costarricense tiene ante sí una decisión muy seria.

Críticos de Cafta en Costa Rica señalan la probabilidad, en el futuro, de una Casa Blanca y un Congreso dominados por el Partido Demócrata, y afirman que, en ese caso, la posibilidad de una renegociación es alta, dadas las simpatías expresadas por algunos congresistas y senadores demócratas.


Observe quiénes están haciendo esas afirmaciones y cuáles son sus antecedentes de apoyo y oposición a los acuerdos de libre comercio, o de apoyo y oposición a las preferencias comerciales. Creo que uno debe ser escéptico ante las promesas hechas por individuos que podrían no estar nunca en capacidad de cumplirlas. Este es el punto en relación con Cafta: la decisión es sobre este acuerdo comercial y la decisión es ahora. Nadie puede predecir el futuro y nadie debe hacer creer que es capaz de predecir el futuro, ya sea de la política comercial estadounidense o de la de Costa Rica.

Tomado de la Nación

Sin TLC perdemos


En el debate sobre el TLC se ha argumentado que, de no aprobarse este tratado, los costarricenses no perderemos nada, ya que continuaremos gozando de los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), que permite que una gran mayoría de nuestros productos de exportación entren libres de aranceles al mercado de Estados Unidos.

Vamos a mostrar que, aun si se mantiene la ICC, los costarricenses sí perdemos de no aprobarse el TLC.

Oportunidades perdidas. La ICC es una iniciativa que solo exonera de impuestos arancelarios a una parte muy importante de nuestras exportaciones, pero no a todas, como tampoco evita que algunas de nuestras exportaciones tengan que enfrentar barreras de tipo no arancelario, tales como tarifas estacionarias y cuotas de importación, en el mercado de EE. UU. De hecho, en un interesante estudio del IFPRI (Trade Liberalization under CAFTA: An Analisis of the Agreement with Special Referente to Agriculture and Smallholders in Central America, 2006), su autor, el doctor Samuel Morley, encuentra que, con el TLC, Costa Rica podría ampliar el libre acceso al mercado de EE. UU. a más de 100 productos de exportación que, pese a la ICC, enfrentan ahora barreras arancelarias y no arancelarias en ese mercado. Entre estos productos están algunas frutas y concentrados de frutas, productos del mar enlatados y algunos aceites.

Eso implica que de no aprobarse el TLC y aunque EE. UU. nos mantenga los beneficios de la ICC, los costarricenses sí perderemos importantes oportunidades para ampliar nuestras actuales líneas de exportación, generar nuevas fuentes de empleo y combatir así la pobreza.

Desestímulo a las exportaciones. La existencia de protección a ciertas actividades productivas en Costa Rica, mediante impuestos a las importaciones, crea un desestímulo al esfuerzo exportador de las empresas nacionales, toda vez que tal protección encarece la mano de obra, al encarecer el costo de vida en el país. Hace unos años estimé, junto a otro colega, que por cada punto porcentual de impuesto a las importaciones, dos terceras partes se convierten en un impuesto implícito al esfuerzo exportador nacional (Política Comercial, Exportaciones y Bienestar en Costa Rica, 1994). De nuevo, si no aprobamos el TLC, aunque nos mantengan los beneficios de la ICC, nuestros exportadores seguirán teniendo que soportar este aumento en sus costos de producción, para proteger de la competencia internacional a un pequeño grupo de productores nacionales que, dicho sea, no son pequeños agricultores sino grandes empresas, como en el caso del arroz.

Penalización a los más pobres. En otro estudio (Apertura Comercial e Inversión Extranjera, 1999), pudimos identificar que el proteccionismo mencionado se concentra en productos de la dieta básica de los costarricenses, como leche, pollo, frijoles, azúcar y arroz, que es aún más importante para los costarricenses de menores ingresos. De hecho, dicho proteccionismo significa una pérdida del 32% en el poder adquisitivo de estos costarricenses. Es decir, si elimináramos esta protección, tal y como se propone en el TLC, podríamos aumentar en un tercio el ingreso de los hogares más pobres de nuestro país, sin que el estado tuviera que desembolsar un sólo centavo para ello.

Podríamos además, aumentar la cantidad de proteínas que consume este segmento de la población y mejorar significativamente sus condiciones de vida –por ejemplo, su salud–, sin que para ello tuviéramos que construir más hospitales donde atender la desnutrición. De nuevo, si no aprobamos el TLC, aunque nos mantengan los beneficios de la ICC, nuestros compatriotas más pobres seguirán trasladando un tercio de sus escasísimos ingresos a los productores de los bienes citados, que en su mayoría pertenecen a los grupos de ingreso medio y alto del país.

Pérdida de oportunidad para todos. Una mayor apertura comercial, la cual no haremos sin el acicate de un TLC, nos brindará un mayor nivel de bienestar al permitirnos tener acceso a nuevos productos y servicios. Una situación que no se dará sin TLC, aunque se nos mantengan los beneficios de la ICC.

Como si todo lo anterior fuese poco, no veo cómo un inversionista nacional o extranjero va a invertir sus recursos en el país, aunque se mantengan los beneficios de la ICC, toda vez que las reglas de juego de esta iniciativa son inciertas (dependen de la voluntad del poder ejecutivo de EE. UU.). Tal incertidumbre constituye el peor desincentivo para atraer nuevas inversiones hacia nuestro país, ya que en el resto de la región tal incertidumbre no existe gracias a la ratificación del TLC. Por todas las razones anteriormente expuestas, creo que los costarricenses debemos aprobar el TLC este 7 de octubre.

Por Ricardo Monge
Tomado de la Nación

jueves, 4 de octubre de 2007

Las cosas no seguirán igual de ganar el No


Washington (AFP). Estados Unidos no está dispuesto a renegociar el TLC con Costa Rica si este es rechazado en el referendo del próximo domingo y si fuera el caso, no es seguro que el país centroamericano continúe gozando de preferencias arancelarias, advirtió hoy la representante de Comercio Exterior (ministra de Comercio Exterior), Susan Schwab.

“Ha habido especulación sobre que Estados Unidos simplemente renegociaría los términos del actual acuerdo o negociaría un nuevo acuerdo bilateral de comercio con Costa Rica si nuestro actual tratado es rechazado. Ese no es el caso”, dijo Schwab, cuya oficina negocia los TLC estadounidenses, en un comunicado.

“Es difícil imaginar a cualquier gobierno estadounidense renegociando el actual acuerdo o negociando un nuevo acuerdo con Costa Rica si este tratado es rechazado. La oportunidad para Costa Rica de gozar de los beneficios del libre comercio regional es ahora”, enfatizó.

“Ha habido también considerables discusiones sobre si Costa Rica continuaría gozando de acceso preferencial al mercado de Estados Unidos en el marco de nuestro programa de preferencias comerciales si el acuerdo es rechazado”, remarcó Schwab, recordando que algunos beneficios arancelarios en el contexto de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, por ejemplo para textiles y atún, caducarán el año próximo.

“El hecho es que, Estados Unidos nunca enfrentó una situación en la que uno de nuestros socios comerciales rechaza un tratado comercial recíproco (...) pero continúa buscando preferencias comerciales unilaterales”, concluyó.

La advertencia de Schwab se produce a menos de tres días de que los costarricenses decidan en referendo si aceptan un Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado por San José y otros cinco países centroamericanos con Estados Unidos.

“Estados Unidos respeta el derecho soberano de los ciudadanos de Costa Rica para elegir si aprueban el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, América Central y República Dominicana. Pero, espero que cualquiera sea la decisión que se tome esté basada en los hechos”, añadió la funcionaria.

“El acuerdo que alcanzamos con Costa Rica es un acuerdo equilibrado (...) en interés de nuestros dos países”, argumentó Schwab.

El TLC requirió “difíciles negociaciones que involucraron a cinco vecinos de Costa Rica”, recordó Schwab en referencia a El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana, que ya tienen en vigencia el pacto.

Costa Rica es el único país centroamericano que no ha puesto en vigor el TLC negociado con Estados Unidos en 2004.

Tomado de la Nación

¿Qué dicen los gringos?



Statement by USTR Susan C. Schwab on Costa Rica

10/04/2007

"The United States respects the sovereign right of the citizens of Costa Rica to choose whether to approve the free trade agreement with the United States, Central America, and the Dominican Republic. But, I hope whatever decision is made is based on the facts.

“There has been speculation that the United States would simply renegotiate the terms of the current agreement or negotiate a new bilateral trade agreement with Costa Rica if our current agreement is rejected. That is not the case.

“The agreement we reached with Costa Rica is a balanced agreement that is strongly in the national interests of both of our countries. It was concluded only after lengthy and difficult negotiations involving five of Costa Rica’s neighbors, which already are enjoying the benefits of the agreement. It is difficult to imagine any U.S. Administration renegotiating the current agreement or negotiating a new trade agreement with Costa Rica if this agreement is rejected. The opportunity for Costa Rica to enjoy the benefits of regional free trade is now.

“There has also been considerable discussion about whether Costa Rica would continue to enjoy preferential access to the U.S. market under our trade preference programs if the agreement is rejected. Certain benefits that the United States provides under the Caribbean Basin Initiative (CBI), including those benefiting Costa Rica’s textiles and tuna industries, are scheduled to expire next year. The fact is, the United States has never faced a situation where one of our trading partners rejects a reciprocal trade agreement with the United States, but continues to seek unilateral trade preferences.”

Tomado de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos
http://www.ustr.gov/Document_Library/Press_Releases/2007/October/Statement_by_USTR_Susan_C_Schwab_on_Costa_Rica.html

La Iniciativa de la Cuenca del Caribe no está segura


La congresista demócrata estadounidense Linda Sánchez reconoció ayer, en una conferencia telefónica organizada por el PAC, la fragilidad de los beneficios que otorga la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC).

Sánchez inició la conversación con el argumento de que los beneficios comerciales de la ICC a favor de Costa Rica son “permanentes” y que no dependen de la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados, Dominicana y Centroamérica.

Ante una consulta de este diario, la congresista admitió que el Poder Ejecutivo estadounidense tiene potestades para excluir a cualquier país de los beneficios.

Ante esa posibilidad, dijo, el Congreso solo podría “tratar de presionar al presidente (de los Estados Unidos) de alguna forma”.

“No tengo esa sección frente a mí, pero si es que el poder está basado en la rama ejecutiva, no puedo garantizar que el presidente no lo usaría de cualquier forma que él quiera”, advirtió.

La congresista del Partido Demócrata reconoció que mantener las preferencias comerciales a favor de Costa Rica también depende de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

“Los Estados Unidos o el Congreso podemos hacer todo lo que está dentro de nuestro poder hacer, pero es verdad que otros países de la OMC tienen una voz ahí también y un voto para poder afectar la política acerca de los tratados de libre comercio y las preferencias”, manifestó.

La fragilidad de los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe también la confirmó anteayer el jefe de la bancada republicana en el Senado, Roy Blunt.

En una declaración escrita, el senador aclaró que no existe ningún compromiso, por parte de los Estados Unidos, para mantener las preferencias comerciales de la ICC y acusó a sus colegas demócratas de “disuadir” a los costarricenses para que rechacen el TLC haciéndoles creer que las ventajas se mantendrán indefinidamente.

La ICC es un sistema de beneficios arancelarios que Estados Unido concede unilateralmente a Centroamérica y el Caribe. Se creó en 1984 y permite la entrada de productos libres de impuestos.

En este momento, EE. UU. aplica la ICC a favor de Costa Rica sin permiso de la OMC, el cual pidió desde el 2005 pero no ha sido concedido. Países como China, India y Pakistán se han opuesto a las concesiones a favor de nuestro país.

Tomado de la Nación

¡Podemos competir!


A pesar de los constantes intentos del No por hacernos sentir menos, ya el sector textilero se ha pronunciado y ha dicho que lo único que requieren es del TLC para seguir compitiendo. Afirman los textileros que existen nichos de mercados de los cuales se podrán beneficiar. Hoy en día cerca de 14 000 personas dependen en forma directa de esta actividad económica, de hecho la gran mayoría son mujeres madres de hogar las cuales sin el TLC se verán ampliamente perjudicadas. Hoy en día se sabe que los beneficios de la Cuenca del Caribe para el sector textil vencen en el 2008, ¿estamos dispuestos a poner en riesgo estos trabajos?

En ASOJOD sabemos que si queremos un futuro el mismo debe estar sobre cimientos sólidos y no sobre promesas vacías y concesiones unilaterales por parte de Estados Unidos.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Costa Rica, Irlanda y el TLC


En los últimos años, economistas y políticos de todo el mundo han tornado su mirada hacia Irlanda. Este país es considerado un ejemplo a seguir, pues, en menos de dos décadas, ha pasado de ser un país en desarrollo con una economía basada principalmente en la agricultura y en los bienes de consumo básicos (como es el caso actual de muchos países de Latinoamérica) a “el mejor país del mundo para vivir” según The Economist Inteligente Unit. Sin lugar a duda, una de las principales razones de su acelerado crecimiento económico fue el ingreso de inversión extranjera directa de alta tecnología al país en la década de los noventas.

Realmente, el crecimiento que ha tenido Irlanda en las últimas dos décadas es el fruto de mucho trabajo, planificación y políticas internas de desarrollo que empezaron a implementarse desde los cincuentas. El gobierno Irlandés optó por una nueva política de desarrollo estratégico fundamentada en atracción de inversión extranjera, calidad de educación, desregulación de telecomunicaciones y políticas de economía de mercado (entre ellas, reducción de tarifas arancelarias y acceso a mercados). Todo esto permitió que Irlanda se diera a conocer como una potencial y atractiva sede para grandes industrias de capital extranjero, y en especial, industrias de alta tecnología (electrónica y equipos médicos por ejemplo). Enfatizo en el hecho de que se instalaron industrias de alta tecnología porque, son precisamente este tipo de empresas, las que generan los encadenamientos de conocimientos más provechosos para la población del país sede.

Definitivamente las políticas liberales de apertura de mercados, las reformas en educación y otras demás reformas internas ayudaron considerablemente. Sin embargo, cabe destacar que de nada conviene tener condiciones de país muy favorables si no se cuenta con un mercado lo suficientemente grande para que las empresas transnacionales puedan vender a los volúmenes deseados. De poco hubieran servido todas estas reformas si Irlanda no hubiera ingresado a la Unión Europea. Empresas como Intel y Dell aprovecharon las buenas condiciones y la mano de obra “barata” de Irlanda para vender a los países ricos de la región.

Estas políticas no son muy diferentes a las implementadas en Costa Rica en los últimos veinte años. El Gobierno de Costa Rica, al igual que Irlanda, ha fundamentado su política comercial exterior en la apertura hacia mercados internacionales y en la búsqueda de condiciones que faciliten la atracción de inversión extranjera. Esto ha permitido que, igual que Irlanda, Costa Rica se haya convertido en sede de muchas industrias transnacionales de alta tecnología y el mejor ejemplo de esto es Intel.

Igual que en Irlanda, de poco sirve tener buenas condiciones para invertir si no se cuenta con un mercado atractivo. Los beneficios de la ICC para nuestro país han sido, y siguen siendo, muchos y de mucha importancia para nuestro desarrollo. Pero queda a criterio de los Estados Unidos seguir concediendolos o no. Esto implica un riesgo demasiado elevado que no nos podemos dar el lujo de dar. La aprobación del TLC es de suma importancia para asegurarnos estas condiciones. Además, considero que Costa Rica ha llegado a un nivel de madurez económica apto para sacarle el mejor de los provechos.


Arturo Rosabal Arce

lunes, 27 de agosto de 2007

La realidad de la ICC


Los beneficios que quitan los aranceles o impuestos de entrada a Estados Unidos para productos centroamericanos y del Caribe siguen “en un peligro muy grave” pues se puede pedir su eliminación en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Así lo advirtió el embajador permanente de Costa Rica ante la OMC, Rónald Saborío, quien recordó que un permiso para una tercera prórroga, pedido por Estados Unidos, no se ha votado en esa organización multilateral.

Costa Rica y el resto de países de la región gozaron desde 1984 de un sistema de exoneración de impuestos para exportar gran cantidad de productos a Estados Unidos. Se le denominó Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) y fue una concesión unilateral estadounidense a la región.

Estos sistemas de beneficios unilaterales se consideran discriminatorios en las reglas de la OMC. Violan el artículo 1 de esa organización , considerado el corazón de todo el sistema multilateral.

Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y otros países desarrollados mantienen concesiones de este tipo, pero deben tramitar en la OMC una exención de ese artículo 1 para mantenerse en regla.

Estados Unidos solicitó una primera exención en 1984, que se autorizó por 10 años. En 1995 pidió otra por 10 años que venció el 31 de diciembre del 2005.

Saborío explicó que la administración estadounidense pidió otra exención, en el 2005, pero por apenas tres años. Ese permiso, que vence en el 2008, no se ha aprobado en la OMC, por lo que la ICC “pasa ahora por problemas muy serios en el sistema multilateral de comercio”.

Cualquiera de los países miembros puede denunciar este caso y pedir que un panel de árbitros especializados dé una resolución.

Esta fragilidad fue advertida por primera vez en agosto del 2006 por la representación permanente de Costa Rica ante la Organización Mundial de Comercio.

Historia completa. Según la representación costarricense en Ginebra, sede de la OMC, la historia acerca del futuro de los beneficios para vender a Estados Unidos se analiza solo en una parte.

Hasta ahora se discute qué puede hacer la administración estadounidense al respecto, pero hay un peso a escala multilateral.

Además, los sistemas preferenciales quedaron debilitados desde que India acusó a la UE de discriminación por su Sistema General de Preferencias (SGP). Este caso, de hace tres años, obligó a la UE a incluir a otros países dentro del sistema para evitar más denuncias.

Aunque nadie ha hecho una relación directa, es posible concluir desde aquel momento que la tendencia estadounidense y europea a firmar tratados de libre comercio (TLC) obedece a tener un instrumento jurídico mucho más seguro.

Según Saborío, los TLC solo deben ser informados a la OMC y no pasan por sistema de aprobación pues contienen compromisos recíprocos y no concesiones en una sola vía como los otros sistemas.

Además, los acuerdos multilaterales son por consenso, así que deben estar de acuerdo los 151 miembros actuales.

Tomado de la Nación