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lunes, 25 de agosto de 2014

Tema Polémico: La casa de cristal se empaña

En teoría, uno de los principales atractivos de votar por el PAC era que se tendría un viraje importante respecto a los temas de transparencia y ética en la gestión pública. En este sentido, el Presidente de los simbolismos ordenó cortar los arbustos de Casa Presidencial, para que los ciudadanos pudiéramos observar lo que ocurría en la “Casa de Cristal”. Ahora bien, ciertas acciones de su Gobierno nos hacen pensar que la cacareada “Casa de Cristal” se empieza a empañar, veamos:

La primera metida de pata del “Presi” fue que indicó que su “hermano” (¡que clase de familia!) Mariano Figueres no ocuparía ningún cargo dentro de su Gobierno, pero rápidamente se desdijo y nos recetó a dicho personaje como Director de la DIS a pesar de no contar con experiencia notable alguna para ocupar dicho puesto. ¿Nos engañó el Presidente?

Siguiendo con Mariano, otro escándalo que se ha producido es que su compañera sentimental fue nombrada como Viceministra del MEIC. ¿Argolla política?

Seguimos con otro de los colaboradores más cercanos del “Presi”, el Obispo Melvin Jiménez.  En lo que se refiere a este punto, debemos destacar que el Gobierno de la República aprovechó su primera posibilidad de convocar proyectos de ley, para incluir una ampliación del subsidio estatal a otras religiones distintas a la Católica, dentro de las cuales se verá beneficiada la Iglesia del Ministro de la Presidencia. Imaginemos que en el mejor de los escenarios, no exista un interés personal en ese Proyecto, pero aún así sería gravísimo retroceder todavía más en este tema, es decir, nuestro país debería avanzar hacia un Estado laico, y no hacia un Estado “multiconfesional”.

Como si todo esto no fuera poco, además encontramos el caso de Iván Barrantes, un “asesor ad honoren”, quien mantenía su práctica profesional con otros clientes de índole privado. ¿Conflictos de intereses, información privilegiada, etc? Al menos aquí el Presidente enmendó la plana, pero sin duda alguna preocupa que clase de compás moral posee él mandatario al no haber visto problema alguno con esta situación.

Para terminar, no podemos olvidar la frase de lujo que nos dejó el propio “Presi”: “Los principios éticos del PAC fueron pensados desde la oposición, es decir, los principios éticos son meros instrumentos que se utilizan desde la oposición para criticar a quienes se encuentran en el poder, y mostrarse como angelitos ante la opinión pública para ser electos, pero una vez electos los principios no sirven ya que simple y llanamente estorban.


Este primer mes del PAC, lo único que comprueba es lo acertado que se encontraba Popper cuando advertía que la política no se trata de elegir a los mejores, o a los más impolutos, etc, sino de formar un marco institucional determinado que incluso cuando lleguen los peores, estos hagan el menor daño posible. Si por la víspera se saca el día el PAC hará mucho daño.

jueves, 19 de junio de 2008

En Vela


El problema del PAC, en este período legislativo (2006-2008), no ha sido la diputada Andrea Morales, como tampoco lo fue, del 2002 al 2006, la desbandada de otros diputados. La causa es la mentalidad imperante en el PAC: su incapacidad para afrontar hechos previsibles y, con más razón, imprevisibles. El PAC llega a la cancha con una táctica férrea, acartonada, y no está preparado para la posibilidad de que le anoten un gol.

Esa mentalidad, además, está escrita en piedra y firmada. Su núcleo no son los principios, cuyo incumplimiento, en este caso, no se ha probado, sino la línea de partido, cuya ruptura la definen, al parecer, los dirigentes (moral de situación). De persistir el diputado en su posición, el castigo es la pérdida de la curul, garantía de que nadie se saldrá del redil o se convertirá, como se ha dicho, en oveja negra. En síntesis, el partido sobre todas las cosas, aun sobre la conciencia del diputado. Esta es, política y moralmente, la cuestión de fondo.

Este proceder pétreo evade la naturaleza de la falta de cualquier diputado, que, al no explicitarse y concretarse, pone en manos de los dirigentes un arma poderosa y peligrosa: el dictum de la infidelidad al partido. Pero ¿quién determina el carácter de esta infidelidad? Y, más aún, ¿qué poder tienen los dirigentes para obligar a un diputado, supuesta una falta, a renunciar a la curul, un acto totalmente diferente de la renuncia del partido? ¿Qué poder tienen para imponerse sobre un voto popular?

La obligación de renunciar a la curul, en el período 2006-2010, se inspiró en el miedo a la repetición de la rebeldía de un grupo de diputados, en el 2002-2006, quienes renunciaron del partido sin poder siquiera ser conminados a la renuncia a la curul. No advirtieron los dirigentes del PAC que la solución no era obligar a los diputados a firmar previamente la pena de muerte (la renuncia a la curul), sino abrir puertas y ventanas a la deliberación interna y al respeto a la conciencia.

Un partido no puede progresar a punta de compromisos previos que violan la libertad, que llevan a una política inaceptable de control y dominio, antítesis de una organización democrática. No es la vía para enfrentar situaciones nuevas en un mundo sorprendente y retador.

Lo dicho encaja, asimismo, en la obligación de los precandidatos a diputados del PAC, en la elección pasada, a someterse a un curso previo y a un examen escrito sobre la ideología del PAC. He aquí un hecho revelador del que se pueden extraer esclarecedoras conclusiones sobre la mentalidad imperante en este partido.

Julio Rodríguez

viernes, 27 de julio de 2007

La “ética” del PAC


En mayo de 2005, un emocionado Ottón Solís, líder del Partido Acción Ciudadana (PAC), anunciaba al país que 118 costarricenses aspiraban a una curul y que todos serían sometidos a 70 horas de capacitación. Con la bandera de la ética como estandarte, don Ottón prometía que el PAC llevaría al Congreso a “las personas más idóneas”.

La “escuelita”, según la prensa, incluía exámenes con preguntas profundas: “¿A quién se parece más el PAC, a Pinochet o a Allan García?” o “Entre la persona que da la adhesión a un partido o a un candidato a cambio de un puesto, y la que ofrece un puesto a cambio de apoyo, ¿cuál es más corrupta?”.

De lo pocos que se graduaron y de 7 personas que podía asignar directamente don Ottón, el PAC eligió a sus candidatos a diputado, de los cuales hoy 17 ocupan una curul. Todos firmaron un estricto Código de Ética donde se asegura que, “en su lucha contra la corrupción, el PAC se ha comprometido ante los costarricenses a nombrar personas íntegras y decentes como representantes en la Asamblea Legislativa”.

Lamentablemente, ni las promesas de don Ottón ni las escuelitas, ni mucho menos el Código de Ética, pudieron impedir la “inocentada” de la diputada Nidia González, que se obligo (u obligaron) a renunciar a su curul días atrás.

¡Inocentada! Firmar un proyecto de ley que beneficia a su familia: ¿un “error” del que no se percató, a pesar de que integraba la comisión donde se discutió la iniciativa?

Más que inocentada, como la llamó Alberto Salom, tratando de defender lo indefendible, estamos en presencia de una bofetada ante lo prometido a los costarricenses y a la ética de la que tanto hablan el PAC y su líder, lo cual se evidencia con la renuncia de la señora González, y más aún al ocurrir la renuncia un año después de haber cometido esa equivocación.

Ahí uno se pregunta: Y los otros 16 diputados del PAC ¿por qué callaron? ¿Por qué corrieron a pedir la renuncia solo al enterarse de que la prensa estaba profundizando en la investigación del tema? ¿Dónde quedó el compromiso de ser leales a la patria sobre cualquier otro interés, como dice su Código de Ética? No se vale comer galletas, pero sí ocultar errores.

¿O será que, como han dicho los medios de comunicación, era mejor acallar el asunto rápido y evitar que otros sectores acrecentaran la versión de que los intereses de ciertas personalidades del PAC en el sector arrocero (al que pertenece doña Nidia) son uno de los grandes motivos por los que ese partido se opone al TLC?

De ¢300.000 a ¢1.900.000. La semana pasada, la “ética del PAC” vuelve a estar en entredicho, pues la exdiputada Nidia González, el pasado 5 de julio, solicitó ante la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional, reajustar su pensión según los últimos salarios percibidos como diputada, lo que subirá su pensión a ¢1.900.000, en vez de los ¢300.000, que percibía tan solo hace un año y dos meses.

Si bien es cierto que los derechos adquiridos en materia laboral son irrenunciables, por lo que el aumento de su pensión es legal, también lo es el hecho de que las personas pueden renunciar a parte de su pensión si así lo desean, pudiendo ser para este caso una opción, partiendo del hecho de que el aumento se deriva de una función ejercida en solo 14 meses y, peor aún, que su labor culmina con una renuncia por conflicto de intereses, al apoyar un proyecto de ley que la beneficiaba directamente.

¿Qué pasará ahora con la militancia de la exdiputada en el PAC? Pues según había augurado su líder, el solicitar ese aumento “sería otro error” y “violaría todos los principios éticos”.

Son muchas las interrogantes y uno se cuestiona lo que dijo la diputada González en su carta de renuncia: “El PAC nació a la vida política del país como respuesta a la pérdida de valores de los políticos y a la corrupción imperante”. Hoy, los hechos prueban que no tiene razón y que, como decía Aristóteles, “la única verdad es la realidad”.

Por Luis Carlos Araya Monge
Tomado de la Nación

Una cosa es verla venir...


Bien lo dice el dicho: “Una cosa es verla venir, y otra bailar con ella”. Ahora, el turno de bailar, de tirarse a pista, le llegó al Partido Acción Ciudadana (PAC), pero, por lo visto, no sabe qué pasos dar con su exdiputada Nidia González Morera, quien, apenas dejó la silla que ocupó por 14 meses en el Congreso, corrió como maratonista a la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional a que le subieran la pensión de ¢300.000 a ¢1,8 millones mensuales: 600% más.

La señora, con ese “meneo”, dejó mudo al PAC, donde ningún líder ha podido dar explicaciones convincentes de qué ocurrirá con ella. Es más, quien una vez dijo que, si esta educadora solicitaba revisar su pensión, quedaba fuera del partido, hoy no ha dado la cara, y quienes sí han abierto la boca fueron muy precavidos: no se actuará de oficio, sino que habrá que esperar que alguien la denuncie.

Tal respuesta da para pensar que el PAC tiene dolor de pies para tirarse a pista con el caso de doña Nidia o que el partido padece hoy el mismo sopor de hace un año, cuando se supo que la entonces diputada, de familia arrocera, promovió un proyecto de ley para beneficiar a los arroceros... Pese a que se le cuestionó por un posible conflicto ético, el partido y sus diputados dejaron embodegado ese arroz.

Así, la vara con la que el PAC mide a sus adversarios, se queda corta, se ablanda, a la hora de valorar los errores de los suyos. Eso, sin duda, refleja el arroz con mango que se tiene el PAC en cuanto a sus conceptos éticos.

El caso de doña Nidia, sin embargo, es un asunto en el que no solo el PAC debe actuar, sino también Liberación, Unidad, Libertario, Restauración Nacional, Frente Amplio y Accesibilidad sin Exclusión. Es decir, es un tema en el que estos partidos pueden demostrar cuán comprometidos están contra los privilegios de la clase política.

La primera acción es reformar la vergonzosa Ley 2248, llamada Sistema de pensiones y jubilaciones del Magisterio Nacional, que permite a los educadores elevar su pensión mediante un cálculo que incluya el último salario más alto.

Está bien el “recálculo”, pero no para quienes ejerzan puestos de elección popular, de tipo diplomático, de jerarquía ministerial, dígase, para quienes pasan fugazmente por la alta función pública con el objetivo de obtener una pensión de lujo.

El PAC, por lo ocurrido, está llamado a dar el primer paso para aplicar esta reforma.

Por Armando Mayorga
Tomado de la Nación