Jorge Corrales Quesada
martes, 22 de septiembre de 2015
La columna de Carlos Federico Smith: plan estatal de subsidios a la contratación privada de ciertos trabajadores
Jorge Corrales Quesada
miércoles, 12 de febrero de 2014
Desde la tribuna: ¿cuál es el área más importante?
Federico Malavassi Calvo
martes, 1 de octubre de 2013
La columna de Carlos Federico Smith: pronto lo escucharán de nuevo
jueves, 22 de agosto de 2013
Jumanji empresarial: es absurdo desincentivar el ingreso de capitales
Cuando un capital extranjero compra un título valor en colones, se está prestando recursos al emprendedor costarricense y la única manera de que este último honre dicha deuda es que su actividad sea productiva. Por tanto, es absurdo por definición, un proyecto de ley que pretenda desincentivar el ingreso de capitales no productivos de los productivos. Si el capital extranjero fuera utilizado en actividades no productivas, éste no podría jamás recuperar su inversión.
En teoría económica, el especulador cumple una función estabilizadora -sí, estabilizadora- porque es quien logra anticipar cambios en variables fundamentales en la producción y con ello hace que los cambios en cantidades y precios sean más estables y menos volátiles que en ausencia de especuladores. El incremento en las reservas monetarias internacionales (RMI) del 2012 fue tan solo una pequeña fracción del incremento en las RMI que Costa Rica ha experimentado desde el 2004. El ingreso de capitales no es un fenómeno de corto plazo sino de largo plazo que se viene manifestando de manera constante desde hace 10 años. La apreciación del colón es inevitable. Dicha apreciación significaría que caería el precio de todos los bienes importados, incluyendo la gasolina, lo cual implica un incremento en el salario real de todas las personas que ganan en colones. ¡Excelente noticia!
Los problemas no surgen de los especuladores sino de los gobiernos que tratan, con políticas de corto plazo, evitar los cambios fundamentales que se van manifestando en la economía. El problema actual es que el Banco Central de Costa Rica se empeña en mantener un tipo de cambio de manera artificialmente alto. La historia económica nos enseña que toda burbuja financiera, o crisis económica, surge con políticas del gobierno de corto plazo negando los ajustes de largo plazo. ¡Así sucedió en la Administración Carazo Odio! Por tanto, por el bien de Costa Rica, archivemos ya el proyecto de “Ley para Desincentivar el Ingreso de Capitales Externos”.
José Joaquín Fernández
lunes, 9 de enero de 2012
Tema polémico: lo que Costa Rica necesita

El día de ayer aparece publicada la noticia de que una cadena de comida rápida se sumará más a la competencia en el mercado nacional. En estos difíciles momentos económicos que nos agobian no puede más que alegrarnos esta nueva inversión.
Precisamente este es el camino que deberían buscar nuestras autoridades en el 2012: facilitar la inversión nacional y extranjera y dejar de una vez por todas la idea de que este país se va a desarrollar a punta de más impuestos. La inversión crea nuevas fuentes de empleo, mayor consumo y con todo ello más tributos. Por eso el reto permanente de este país seguirá siendo crear una agenda de competitividad que permita al sector productivo desarrollarse y crecer.
Llama la atención cómo este mercado de las comidas rápidas ha ido creciendo a lo largo de estos años. Cada vez son más las empresas que ingresan al mercado así como los locales que abren empresas consolidadas desde hace años. Esperamos que no aparezca algún ingeniero social que se le ocurra crear la SUCOR (Superintendencia de Comidas Rápidas), en donde una serie de expertos definan cuántas empresas pueden operar en el mercado, bajo qué requisitos y bajo queé formas (tal y como ha pasado lamentablemente con el mercado de las telecomunicaciones), o que aparezcan absurdos debates que quieran restringir el acceso a este tipo de comidas como ha ocurrido en los últimos años en Estados Unidos.
Lo que requerimos los costarricenses, son más opciones, más empresas, más libertad, más fuentes de empleo y más inversión, no un estado que asfixie los planes individuales con más regulaciones e impuestos y que pretenda cuidar a los gobernados de ellos mismos. Esperamos que el 2012 este lleno de noticias como estas y no como el 2011, en donde los medios de comunicación nacional se vieron bombardeados por las pésimas ideas de políticas públicas de este gobierno.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Jumanji empresarial: el acertijo del capitalista
¿Pero qué capital empresarial deberías tener? Es asombroso cómo se arrincona esta sencilla pregunta por parte de profesores universitarios y economista que hacen proselitismo sobre la necesidad de rebajar los tipos de interés para estimular la demanda empresarial. Como si invertir fuera algo insignificante, si no un sinsentido. Para el papanatas, cualquier inversión es una buena inversión.
Para el inverso real, la pregunta esencial es dónde y en qué invertir: el capital empresarial en manos erróneas es más un pasivo que un activo. Una reducción al absurdo mostrará lo que quiero decir: Pido prestados $400.000 para comprar una cosechadora John Deere 9870 STS. Desde fuera, parece que tuviera un activo de $400.000 en mi contabilidad, compensado con un aumento de $400.000 en deuda a largo plazo. Desde el interior, no hay compensación. Tengo una deuda de $400.000. No soy un granjero. No tengo ni idea de cómo emplear rentablemente la cosechadora.
Este “insignificante” asunto de la adecuación del capital que tanto molesta a los keynesianos es la misma base del éxito o fracaso en el mercado. Un granjero con suficiente terreno y suficiente densidad de trigo podría convertir la John Deere 9870 STS en una máquina de hacer dinero. En mis manos, una John Deere 9870 STS es en el mejor de los casos una violación del acuerdo de la HOA y mas probablemente un hito en el camino hacia la bancarrota.
El capital empresarial por sí solo es insuficiente para garantizar la prosperidad: el capital empresarial debe combinarse con la sagacidad emprendedora. ¿Pero qué es la sagacidad emprendedora? Puedo decir lo que no es.
Un habitante de la ciudad que compre una cosechadora y un banco que dé dinero para la compra es una tontería, hasta que se bajen las cortinas y se entiendan los motivos. ¿Qué pasaría si se generara una escasez mundial de alimentos por el grano desviado hacia el etanol subvencionado por el gobierno? ¿Qué pasaría si la Reserva Federal inundara la economía con dinero barato? ¿Qué pasaría si el lobby de la maquinaria agrícola hubiera persuadido al gobierno de que había poca inversión en maquinaria agrícola, por lo que se necesitaban rebajas de $50.000 y avales para préstamos en cosechadoras? ¿Qué pasaría si las cosechadoras se estuvieran revaluando un 14% anualmente?
Vemos el efecto dominó de malas decisiones empresarios convertidas en racionales pero bajo pretensiones falsas como las mencionadas antes: se produce demasiada inversión en cosechadoras; se contratan demasiados trabajadores para fabricar cosechadoras; demasiados especuladores principiantes compran cosechadoras; se producen demasiadas quiebras. (Sustituyamos ahora cosechadoras por casas).
Sin embargo, para los conectados políticamente, misión cumplida. Se ha producido más inversión: una cosechadora en manos de un urbanita, una clasificadora de papel en manos de un granjero, un lavadero de coches en manos de un dentista. No importa en realidad: todo es capital, capital que generó un brote de ingresos fiscales adicionales y aumentó permanentemente la marea de gasto público mientras creaba una horda de miseria para los engañados por falsas señales del mercado.
Los austriacos saben que la asignación importa y que la asignación con éxito difícilmente está asegurada, incluso cuando predomina la prudencia y la lógica.
Pensemos en el mercado bursátil: la versión original de value investing de Benjamin Graham y David Dodd, Security Analysis, escrita en 1934 revelaba que una estructura financiera conservadora junto con el aumento en dividendos y ganancias y una baja relación entre precios y ganancia es más probable que produzca resultados remunerativos. Graham y Dodd llegaban a esa conclusión después de examinar miles de informes empresariales y realizar laboriosamente la aritmética para ver dónde se encontraban las empresas.
Security Analysis ofrece una sólida base investigadora, pero es incapaz de construir la estructura real, que es más a menudo inclinada que vertical. Si Security Analysis pudiera ofrecer más que una base, la riqueza de muchos inversores se aproximaría a la del pupilo más prolífico de Ben Graham, Warren Buffett. Se han dedicado a Buffett millones de palabras (tanto hagiografías como exégesis) y nadie aún ha reproducido su éxito.
Tampoco nadie reproducirá el éxito de Buffett, porque el éxito de Buffet no es más reproducible que el éxito de Graham, que Buffett ni siquiera intentó reproducir. Los detalles exactos de la vida de Bueffett son exclusivos, sus pensamientos exactos son exclusivos. No hay dos zeitgeist similares. Si Warren Buffett hubiera nacido en 1830 o en 2030 es poco probable que reprodujera él éxito del Warren Buffett nacido en 1930.
El pasado es imposible de repetir y aún así el gobierno y la hegemonía empresarial se centran principalmente en el pasado: nadie es capaz de descifrar el futuro o lo invisible, así que a ambos les preocupa afianzar más lo que se sabe que garantiza la sobreinversión en lo que se conoce: fabricación de automóviles, banca, agricultura, energías alternativas.
Por suerte, la supervivencia a través de la búsqueda de rentas y el corporativismo acaba fracasando. Por desgracia, prolonga la agonía y aleja al capital de la asignación empresarial dirigida por el mercado y anclada a la vida real (mucha de la cual también fracasará, pero de una forma mucho menos destructiva).
En resumen, el problema es confundir probabilidad de caso y probabilidad de clase. El emprendimiento es lo primero, pero la asignación de capital a menudo se promueve como lo segundo. Los profesores universitarios obligan habitualmente a los estudiantes a realizar análisis de escenarios, lo que implica crear falsas probabilidades de éxito. Los antiguos CEO de muchas grandes empresas han llevado a muchos mandos intermedios a creer que tienen una presciencia divina sencillamente porque tuvieron una racha de buena suerte. Sus autobiografías de encargo no son solo contenedores para su autoengrandecimiento, sino de ruinosas prácticas gestoras.
En Blink: The Power of Thinking Without Thinking (Madrid: Taurus, 2005)], Malcolm Gladwell cuenta una historia del hijo de George Soros que decía: “Mi padre se sentará y te dará teorías de por qué hace esto o aquello. Pero me acuerdo viéndolo de niño y pensando: al menos la mitad de esto es una chorrada. Quiero decir, sabes que cambia su postura en el mercado o en lo que sea porque le empieza a doler la espalda”.
La cita es perspicaz (el éxito empresarial no puede atribuirse al cálculo de probabilidad de clase) pero también equívoca. Gladwell no diferencia el análisis reglamentado de los neófitos de la intuición de los profesionales expertos. Muchas decisiones intuitivas de éxito están respaldadas por años de experiencia y conocimiento, que no están documentados.
La imposibilidad de documentar y reproducir el éxito se pierde demasiado a menudo en incipientes directores, burócratas y empresarios. De hecho, cuanto más intentes copiar las acciones de un empresario de éxito, más probable es que fracases. Tiempo, circunstancias, coincidencias, tecnología, épocas que permitieron a un emprendedor acumular una fortuna no existirán para el próximo emprendedor.
No hay nada seguro, pero el emprendimiento es menos incierto cuando los empresarios siguen al mercado, no a sus manipuladores en busca de retrasos.
Mises reconocía que poseer capital no es bastante: el capital deben dirigirlo los empresarios y a los empresarios deben dirigirlos las fuerzas del mercado. Igual de importante es que no debería engañarse a los empresarios para que crean (como hacen tantos economistas, analistas, académicos, burócratas y directivos) que el éxito en los negocios está asegurado a través del análisis de la probabilidad de clase. Cada aventura empresarial es única y cada posibilidad de éxito en incuantificable.
Esto me devuelve a la pregunta de qué es la sagacidad empresarial. El éxito empresarial, más a menudo que no, es sencillamente cosa de hacer lo que no están haciendo otros y hacerlo mejor de lo que lo hacen otros: repito que hacerlo mejor que el status quo es una tautología, porque hacerlo mejor es también hacer lo que otros no hacen.
Stephen Mauzy
Mises Daily
miércoles, 4 de agosto de 2010
El tico está decidido a ser pobre
Pero lo de Alcoa no tiene nombre. Malos ticos bloquearon esa fuente de riqueza y empleo para los costarricenses. El empleo que iba a generar esa inversión era el equivalente al de las 10 empresas industriales del país JUNTAS. Y se tuvieron que ir los muchachos de San Isidro como mojados porque no podían encontrar trabajo en la tierra que los vio nacer.
Tuve la dicha de contribuir a repatriar el cuerpo de uno de esos muchachos porque la familia se quedó sin dinero después de perder la hipoteca que no pudieron pagar porque dependía de que el muchacho, trabajando en EUA enviara los pagos. Aparecieron sus restos en un desierto de Arizona. Su dentadura confirmó que eran los de Mainor. Su padre me explicó: “No se sabe de qué murió. Seguro de hambre o de sed o tal vez de soledad”. La maldad existe y es malo quien le niega sustento al menesteroso.
Y ahora “Las Crucitas”. En el fondo, argumentan que salvar la lapa verde tiene prioridad a darle de comer a 250 familias. Y muchos ticos les creen. Ignoran la verdad de que el hombre no es el siervo de la tierra. Ni de la bauxita de P.Z., ni del oro de Las Crucitas. Ni de unos arbolitos, ni de las lapas verdes. La gente tiene que comer. “¡Ah, es que es ‘a cielo abierto’! Da furia que esa idiotez se repita como plegaria y como el TLC, cerca de la mitad de los ticos la estén creyendo. Sigue la marcha macabra hacia la pobreza.
Que vuelen. En ese proyecto se derriban unos bosques (en Costa Rica se siembran más árboles de los que se cortan) y se mueren unos pajarracos. Pues tienen alas, ¡que emigren! En P.Z. no fueron pajarracos los que tuvieron que emigrar, sino la juventud. Pero el argumento es: “¡ah, es que se extinguen y hay que preservar esas especies!”. Hace 65 millones de años cayó un asteroide en México. Después de haber dominado el planeta Tierra por 160 millones de años, el dinosaurio se extinguió. Y nada pasó. Es más, muchos biólogos opinan que eso fue lo que permitió el dominio del ser humano sobre la Tierra.
“Ah, que es a ‘cielo abierto’”. La piña también. Hay que botar arbolitos también. Es más, el suelo se mantiene completamente abierto. Además, se emplea mucho agroquímico (“lo que hace su impacto ambiental muy serio”), hay contaminación de suelos, de agua y “de ecosistemas terrestres vecinos con graves consecuencias en su flora y su fauna”. Etcétera. Pero en Colonia Naranjera en Naranjo, Alajuela, quienes eran peones cafetaleros, ahora tienen pequeñas parcelas y estos campesinos negociaron con el gigante Dole que asegurara el mercado y dieron financiamiento. Compraron más terreno, introdujeron tecnología, maquinaria, montaron una empacadora y cumplieron con las estrictas condiciones de producción y calidad de Dole. Ayer fueron peones. Hoy son productores y exportadores de piña. En Guatuso generan empleo para 400 familias y esta actividad es la principal actividad económica de la zona. La naranja también es, en parte, “a cielo abierto”. Pero, ¡que carajo!, hay virtud en la pobreza. Si no somos tan pobres, hagámonos más pobres.
Más y más Mainors abandonarán su patria. Más y más familias sufrirán la pérdida de un ser querido o la falta del pan nuestro de cada día. Pero estos cavernícolas de izquierda seguirán, ufanos, en su marcha macabra en las calles, sin encontrar oposición. Imponiendo su voluntad contra cualquier medio de enriquecimiento. ¡Qué carajo! A favor de los pajaritos, en contra de cortar unos arbolitos, de la agricultura abierta. Contra cualquier cosa siempre y cuando sea contra el progreso y a favor de que sigamos empobreciéndonos.
Jaime Gutiérrez G.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Más inversión

A pesar de lo que muchos "intelectuales" nos quieren vender, este es el único camino para salir adelante. La inversión, la creación de empleo, la reducción de aranceles, la apertura de mercados, la competitividad, son la mejor ruta para alcanzar el progreso. La retórica demagógica en la que muchos nos quieren sumergir simplemente terminará ahogándonos.
jueves, 30 de julio de 2009
Lincoln Plaza
jueves, 10 de abril de 2008
Más y más impuestos
Al otro lado del Atlántico, en Alemania proponen impuestos “especiales” a las transferencias de dinero a Suiza, Liechtenstein y Mónaco. En Gran Bretaña anuncian impuestos más altos a los no residentes, pero dieron marcha atrás ante protestas generalizadas. Hasta la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) ha estado reclamando a Mónaco, Liechtenstein y a Andorra que sus tasas impositivas son “anticompetitivas”. Con eso quieren decir que son más bajas que las de los demás miembros.
Otra sorpresa es que algunos sacerdotes y políticos en Estados Unidos están citando la Biblia para justificar impuestos más altos, como si se tratara de algún precepto o mandamiento de la Iglesia.
Claro que no hay nada inmoral ni injusto en fijar impuestos bajos a personas o las empresas, pero muchos políticos y grupos interesados que quieren vivir de los demás ven las propuestas de rebajar impuestos como algo criminal. Por su parte, los europeos occidentales se han acostumbrado a que sus gobiernos les arrebaten más del 40 por ciento de los ingresos.
En Estados Unidos el impuesto federal más alto en 1913 era de 7% sobre ingresos de medio millón de dólares al año. Hoy es 35% sobre ingresos de 357.700 dólares. No sólo la tasa es mucho más alta, sino que con un dólar se compra hoy una mínima fracción de lo que entonces se podía comprar.
En su libro “La riqueza de las naciones”, Adam Smith mantenía que los impuestos son necesarios para que el gobierno cumpla con sus funciones esenciales: la defensa nacional, la seguridad personal, la administración de justicia y la infraestructura necesaria. Smith pensaba que mucho de eso podía subcontratarse a empresas privadas.
Hoy se utiliza dinero proveniente de los impuestos para todo lo que se les ocurre a los políticos, incluyendo la redistribución y la “ingeniería social”. Justifican los aumentos de impuestos para proveer servicios sociales, pero altos impuestos destruyen incentivos, por lo que la gente invierte menos y se esfuerza menos. Por otra parte, la caridad privada suele ser mucho más efectiva que la caridad gubernamental.
Además están las consecuencias negativas de altas tasas de impuestos, como el debilitamiento de los derechos de propiedad. Si el gobierno nos quita 40% de lo que es nuestro, no debe sorprendernos que otras personas quieran también despojarnos de algo. A su vez, los políticos buscan votos ofreciendo beneficios especiales a determinados grupos, fomentando la corrupción.
Esos impuestos exageradamente altos son una invitación a la evasión. Y, cuando los impuestos son altos la gente deja de invertir de la manera más efectiva y prefiere hacerlo minimizando más bien sus impuestos.
El remedio es bastante simple: tasas impositivas bajas. Ellas significan mayor respaldo al imperio de la ley, el cual es un ingrediente indispensable para el crecimiento económico. Muchas de las naciones que pertenecían a la Unión Soviética han reducido los impuestos, fijando una tasa impositiva única y baja para todos, logrando así incrementar considerablemente la recaudación total. La gente de países con bajos impuestos gasta menos en abogados y en los contadores que elaboran las declaraciones de impuestos.
Así se libera dinero para reinvertir y para hacer caridad. Cuando la gente logra retener una mayor parte de lo que gana, suele ser más generosa.
Samuel Gregg
