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martes, 6 de septiembre de 2011

La columna de Carlos Federico Smith: Costa Rica está llena de traidores


Ya han salido quienes dicen entender al “porecito” del Ministro de Haciendo por haberle dicho a los Diputados, quienes deberán aprobar el nuevo presupuesto de gastos del gobierno central, que no se podían “seguir aprobando leyes que aumenten el gasto sin generar ingresos. Eso es una traición a Costa Rica”.

Yo no lo “entiendo”, pues difícilmente se golpea de tal manera a quienes deben aprobar lo que él les manda, aunque muchos de esos señores Diputados y Diputadas son seres sensibles, quienes podrían estar dispuestos a dejar de lado cualquier respuesta arrogante y una decisión de castigar al Ministro y, por el contrario, dedicarse a meditar acerca de las opiniones de aquél, que podrían haber sido expresadas de otra manera.

En todo caso, lo que parece estarse dando es una repartición de culpas y, por qué no, empezar por los Diputados, como lo ha hecho el señor Herrero (y que documenta ampliamente don Armando González en su columna de La Nación del 4 de setiembre). Pero sí de culpas se trata, tal vez uno bien pochotón es el propio Gobierno del cual forma parte el prominente Ministro Herrero, pues ha mandado una serie de programas y proyectos de gastos sin que tengan los fondos requeridos. Para muestra un botón, de los cuales hay muchos más: ¿de dónde sale la plata para financiar a los llamados centros de cuido, última creación plena y total de doña Laura?

Jamás me atrevería acusarla de “traición a Costa Rica” por haber propuesto proyectos de gasto estatal que no tienen contenido presupuestario, tal como acusa el Ministro Herrero a los legisladores. Lo cierto es que ha existido una enorme irresponsabilidad de parte de este Gobierno al mandar presupuesto a la aprobación legislativa, en el cual ni siquiera se financian los gastos corrientes con ingresos corrientes. Este presupuesto va tan desfinanciado que no tiene ni los ingresos necesarios para cubrir todos los salarios que este año tiene que pagar (¿quién será el “traidor”?). Está escrito que de los ¢1.7 billones que hay que pagar en salarios, ¢818.000 mil millones se financiarían con préstamos. Pero hay más: de los casi ¢5.900 miles de millones de presupuesto que envía el propio Ministro Herrero para la aprobación legislativa, un 45%; esto es, ¢2.655 miles de millones, deberá ser financiados por medio del endeudamiento. Yo no hablo de traición de nadie, pero lo cierto es que es un gasto que no está financiado, al igual que como le hizo el reclamo el Ministro a los diputados: es gasto del Estado sin impuestos aprobados para financiarlo.

Desde ese punto de vista, ¿serán los únicos “traidores” los Diputados del momento y el actual Ministro de Hacienda y su Gobierno? Si alguien lo desea podría extender tal calificación a la Administración anterior, cuando le heredó a don Fernando Herrero esa monstruosa planilla estatal que ahora ni siquiera puede cubrir “traicioneramente” en su presupuesto. ¿Será don Oscar otro más del club? Si nos ponemos a hilar delgado, nos llevaría a tantos “traidores de Costa Rica” que mejor nos olvidamos de ese apelativo, porque casi que no caben en nuestro territorio todos los que de una manera u otra han impulsado el gasto público desfinanciado.

De paso una sugerencia para el Ministro de Hacienda, quien, ante la misma Asamblea Legislativa en que lo hizo acerca de la “traición a Costa Rica”, se quejó públicamente de que no podía reducir los rubros inflexibles de salarios que representan el 42% del gasto corriente, ¿qué tal si esa carga heredada la resuelve mediante el despido de los ahora innecesarios contratados por don Oscar Arias, en su momento y sin financiamiento, como critica que ahora lo hacen los actuales diputados?

Los que me preocupan son los “traidores” futuros, porque si se aprueban los nuevos impuestos, para lo único que van a servir es para que ese Estado (gracias a sus “traidores” del momento) gaste más y más plata. Esa ha sido la historia fiscal de nuestro país en los últimos tiempos.

Hace poco revisaba comentarios que escribí hace años y en uno de ellos, titulado “La Economía del Presidente Reagan”, que apareció en La Nación del 1 de diciembre de 1982, me refería a lo que hoy se podría llamar “el inagotable escenario de la traición”. Allí escribí lo siguiente:

“Lo anteriormente expresado tiene una gran trascendencia para la apropiada comprensión de la actual política económica nacional, pues los proponentes de última hora a favor del presupuesto balanceado ̶ aquellos quienes en el pasado siempre gustaron de ser los grandes amigos del exagerado gasto público ̶ hoy día tratan, y así lo hacen, de cerrar la brecha entre los ingresos y los gastos aunque, de nuevo con espíritu estatista, sólo por el aumento de los tributos impositivos. De aquí que, aunque ahora prediquen el equilibrio del presupuesto estatal, el que sea por medio de un aumento de las recaudaciones de los impuestos, lo que va a provocar es que puedan disponer de más dinero para gastar, y esto no les va a forzar a reducir el gasto público, si desean hacer una realidad sus propuestas para equilibrar al fisco.”


¡Qué poco parecen haber cambiado las cosas! Estos, quienes ahora se quejan por el desbalance del exceso de gasto sobre los ingresos, son los mismos que siempre han promovido esa conducta de una enorme expansión del gasto público sin contenido tributario. Como a todo chancho le llega su hora, miro ahora con interés que al menos alguien les haya llamado “traidores” a Costa Rica.

Pero no sólo me quejo. Aprovecho para destacar a todas luces cómo el propio Presidente del Partido Liberación Nacional, el gran promotor histórico de la gastadera pública. Don Bernal Jiménez le brindó la afortunada solución al Ministro Herrero para evitar el “injusto” proyecto tributario que impulsa esta Administración en la Asamblea Legislativa: que los ricos paguen más, e incluso destaca la evidente injusticia de que el rico Bernal Jiménez tenga que pagar el mismo porcentaje en impuestos como su pobre chofer (¿su chofer?, vean el símbolo de riqueza). Tome don Fernando de la mano las palabras de don Bernal y exprésele lo siguiente: dada su enorme y virtuosa inclinación por la justicia social, reflejada en su llamado para que los ricos paguen más impuestos, ¿qué le impide para que, personalmente y desde este mismo momento, le destine al Estado un 50% de los ingresos que obtendrá en este año (y podemos luego hablar de sus riquezas) mediante una donación que haría al Ministerio de Hacienda? Con tanta bondad y desprendimiento y justicia social en acción, don Fernando podría, esperamos, conseguir recursos suficientes para que no sea injustamente calificado de “traidor”, por impulsar proyectos de gasto público sin el debido financiamiento. Al mismo tiempo, don Bernal lograría tener muy tranquila su, desde muchos años ha, colosalmente voluminosa conciencia social, a la vez que, con las políticas restrictivas de don Fernando en cuanto a las erogaciones públicas, se evitaría que algunos hagan tantos negocios gracias al gasto que lleva a cabo el Estado.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 20 de julio de 2009

Invitación


"[L]o ideal sería que la situación de las familias más necesitadas mejore en mayor grado que la de quienes disfrutan de un poder adquisitivo más alto".


Víctor Hugo Céspedes, presidente del INEC. Citado en La República del 16 de julio.


En ASOJOD sacamos cuentas y estamos seguros de tener ingresos menores a los del presidente del INEC por lo que encantados de la vida exhortamos a don Víctor Hugo a aliviar la desigualdad en Costa Rica trasladándonos algo de sus recursos. De antemano, muchas gracias!

miércoles, 15 de julio de 2009

Lord Bauer sobre la encíclica Populorum Progressio


"De acuerdo con el párrafo inicial de Populorum Progressio, el documento es para ayudar a la gente a 'comprender sus serios problemas en todas sus dimensiones ... en este punto de inflexión en la historia humana'. Esta promesa no se cumple. Las cartas papales [Populorum Progressio y Octogesima Adveniens] no son declaraciones teológicas, doctrinales o filosóficas que reafirman las creencias cristianas o ayudan a la gente a orientarse. Son declaraciones políticas apoyadas por argumentos falaces y, como tales, pueden solo confundir a los creyentes."

Peter Bauer, Ecclesiastical Economics: Envy Legitimized. En: "Reality and Rhetoric". 1984. Página 87. Traducción ad hoc de Adrián Brenes.

martes, 16 de junio de 2009

Discusiones sobre "justicia social"


En los últimos días, la prensa deportiva se ha deleitado con los sonados fichajes de Kaká y Cristiano Ronaldo por el Real Madrid, por los cuales el club español ha pagado la friolera de US$227 millones aproximadamente. Las críticas no han tardado en llegar contra estas operaciones: ya han salido diciendo que es injusto que se gaste tanto dinero en futbolistas y que con esos dólares podrían construirse miles de casas, alimentar y educar a millones de niños, emplear a miles de personas que han perdido su trabajo por la crisis financiera, etc. El eco de la "justicia social" ya resuena alrededor del mundo considerando injusto que se use el dinero en cosas que no son "políticamente correctas".

En ASOJOD hemos criticado en reiteradas ocasiones ese tipo de comentarios con tufo redistribucionista, que pretenden hacer creer que hay una estructura de valor universal, de forma tal que todos tengan que valorar las mismas situaciones de igual manera: ¿qué le importa a los demás cómo se gaste un dinero que no les pertenece? ¿Por qué se desea que las personas inviertan sus recursos en arreglo a fines y objetivos que no le son propios?

Estamos cansados de oir, una y otra vez, el argumento de las casas, niños e indigentes, porque él esconde la pretensión de que alguien sabe cómo los demás tienen que usar su dinero para la satisfacción de la entelequia del interés general. Este tipo de afirmaciones lo único que pretenden es que unos sean medios de otros para cumplir sus metas.

Defendemos que cada quién use su dinero para lo que mejor le parezca. En este caso concreto, los únicos que tienen derecho a reclamar por el uso de esos recursos son quienes los han otorgado: socios, patrocinadores, etc. De lo contrario, el resto de la gente no tiene "vela en el entierro" y por tanto, debería dedicarse a ver qué hace con sus propios recursos si tanto le preocupa la situación de pobreza de otras personas.

miércoles, 1 de abril de 2009

¿Qué ha logrado Avancemos?


El Programa Avancemos sigue haciendo de las suyas. Hoy, el periódico La Nación publica un artículo donde se reseña la permanencia de la tendencia de reducción en la cantidad de desertores en secundaria, pasando de 12,9% en 2007 a 12,1% en 2008. De acuerdo con el Ministro Garnier, tal reducción es resultado directo de las becas que el programa de marras entrega.


Sin embargo, fijémonos en las estadísticas para ver qué tanta verdad hay en los comentarios del señor Ministro. En concordancia con los datos oficiales del Ministerio de Educación y del XIV Informe del Estado de la Nación, es posible afirmar que durante 2006 y 2007, la cantidad de desertores ha sido 13.2% y 12.9% respectivamente. Si bien es cierto que existe una reducción en la deserción, no hay mucho que celebrar por dos grandes razones.


En primer lugar, nuevamente en concordancia con la información del XIV Informe, la tasa de repitencia para eso mismos años es de 12,9% y 13,9% respectivamente. Correlacionando ambas variables -deserción y repitencia- parece ser que ese 0.3% menos de estudiantes que desertan (3.085 en términos absolutos) pasaron a engrosar las filas de los repitentes. En segundo lugar, para lograr reducir la deserción en ese 0.3% , o sea para mantener en las aulas a 3.085 estudiantes,ha sido necesaria una inversión de 55.000 millones de colones. ¿Eficiencia en el uso de recursos públicos? Para nada.


¿Qué se ha logrado con Avancemos? En ASOJOD creemos que este programa lo único que ha conseguido es generar incentivos perversos. Los decretos Nº 33677 del 14 de febrero de 2007 y Nº 34210-MP-MEP-MIVAH del 18 de diciembre de ese mismo año, autorizan que las becas del programa se le otorguen a estudiantes que repitan, incluso, por una única vez un año en secundaria. Entonces, la cuestión es simple: se da un incentivo al estudiante para que permanezca en el colegio pero puede repetir por una única vez cada año de secundaria y continuar recibiendo la beca.


Parece ser que quienes diseñaron el programa no contaban con la astucia de algunos vivazos. Por eso es que en ASOJOD hemos venido denunciando la perversidad que se esconde detrás de estos programas de "ayuda y solidaridad social", toda vez que acostumbran a las personas a recibir y no a esforzarse, a esperar del Estado y no a procurarse las cosas por sí mismos.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Viernes de recomendación: La moral del capitalismo


La justicia social es una porquería, un nombre bonito para referirse al robo que hace el Gobierno de los recursos de unos para dárselos a otros supuestamente más pobres pero usualmente solo más cercanos al gobierno. La justicia social es dañina no solo para los asaltados sino también para aquellos aparentemente beneficiados, pues al desaparecer los incentivos para generar riqueza pronto no queda pastel que robar. Pero ¿hay una base moral para no hacerlo? Hay una base moral para defender el capitalismo? El peridista británico Paul Johnson nos ofrece una respuesta en su artículo ¿Existe una Base Moral para el Capitalismo?

viernes, 1 de agosto de 2008

Viernes de Recomendación


Este día les presentamos el ensayo de Friedrich Hayek: "El Atavismo de la Justicia Social." En el cual Hayek ataca la noción de "justicia social" calificándola de fórmula vacía, además rastrea sus orígenes a las formas de organización tribal de la vida humana.

domingo, 28 de octubre de 2007

Beneficios a granel




Mucha popularidad ha adquirido la idea de que el Estado, a través de la justicia o los fallos judiciales, debe asignar beneficios económicos a grupos específicos. Cuando se hace por ley, ni siquiera se tiene el pudor de que tal beneficio sea parte de la ley del presupuesto anual del país, cosa que de por sí ya sería cuestionable. Y es más: en ocasiones, los legisladores o los jueces decretan que esos beneficios están a cargo de personas u organizaciones privadas. Es el caso de un proyecto que presentó ante el Congreso de Colombia un Senador y que ordena que haya un salario mínimo para profesionales, igual a tres veces el salario mínimo legal.

En algunos casos, esto no es más que pura y simple política. Pero en otros, especialmente cuando ocurre en las cortes, esto hace parte de cierta visión de la justicia que se ha hecho peligrosamente popular, y que consiste en ver a la justicia como un arreglo establecido y “demostrado” en libros de texto (mejor todavía si son los de Rawls), el cual simplemente hay que hacer cumplir mediante fallos judiciales. Y no me refiero a fallos en los que se establezca responsabilidad por contratos o por daños, casos en los cuales es perfectamente normal que se decreten beneficios económicos.

En el caso que me alarma, el beneficio se decreta simplemente porque se considera justo de acuerdo con un concepto de justicia política. ¿Y cómo se financia? Dentro de esta visión, no importa, pues tal beneficio es visto como un derecho constitucional, cuya vigencia no debería depender de restricciones fiscales. Hermosa teoría. Sobre sus efectos fiscales, mi amigo el profesor Juan Carlos Echevery, de la Universidad de los Andes, trata de alertar de manera elocuente, cuando pregunta a sus alumnos: “¿contra quién giran las Cortes? Contra esta cartera (señala la suya propia) y la de cada uno de ustedes”.


Andrés Mejía-Vergnaud