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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Para variar, la Iglesia Católica...

Hoy sale publicado en la prensa internacional que la Iglesia Católica se opone a la despenalización de la homosexualidad planteada por Francia en el marco de ONU. Lamentamos ver que a estas alturas de la vida, con la gran cantidad de avances científicos y tecnológicos y con la gran ampliación en las fronteras del conocimiento humano, todavía persista una mentalidad tan primitiva y salvaje que pretende, por la fuerza, imponer su credo y castigar a aquellos que, de una u otra manera, se atreven a no aplicarlo en sus vidas.

Este tipo de noticias no pueden causarnos más que asco en ASOJOD ,pues nos preguntamos ¿cuál es el fundamento por el cual, en un acto barbárico y arcaico, un grupo pretende castigar a otros por hacer uso de su libertad? Que sepamos, los homosexuales que viven en los países que mantienen esta aberrante penalización, no le hacen ningún daño a nadie con el ejercicio de su libertad, por lo que la excusa de daños a terceros no es válida.

Una vez más vemos como los gobiernos y la Iglesia Católica se erigen como enemigos de la libertad, revisando, cuestionando y prohibiendo que las personas tomen las riendas de sus vidas y las manejen como mejor les parezca. ¿Con qué derecho hacen esto? Con ninguno. Se basan simplemente en la fuerza del misticismo (tanto del músculo como de la mente, como decía Rand) para asustar y atropellar los derechos de las personas.

Esperemos que las personas decentes del mundo eleven su voz en defensa de la libertad y presionen para que sus gobiernos dejen en el olvido esta estúpida penalización.

martes, 22 de enero de 2008

Valores Familiares - Penn and Teller

En este video Penn and Teller atacan una de las concepciones que ASOJOD ha criticado desde sus inicios como lo son las mal llamadas familias "tradicionales". Desde sus inicios ASOJOD ha buscado derribar todo monumento al conservadurismo y con ello asumir los valores de una verdadera sociedad abierta y dinámica. Nos repugna la idea de que el Estado se pueda meter en la cama y vida privada de los individuos, por ello en ASOJOD siempre se defenderá a todas aquellas personas que sin importar sus preferencias sexuales deseen formar una familia y estén dispuestos a asumir todas las responsabilidades que ello conlleva. Bien lo decía Stuart Mill: "la única parte de la conducta de cada uno por la que el (individuo) es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano".


lunes, 12 de noviembre de 2007

Somos iguales


La iniciativa de enmendar el Código de Familia para prohibir que los homosexuales podamos adoptar hijos es lamentable y representa una colosal involución en el reconocimiento de derechos humanos en Costa Rica. Mientras el mundo “desarrollado” da pasos agigantados por reconocer los derechos de los homosexuales y trabaja por establecer una cultura de tolerancia, en Costa Rica sucede lo contrario. Supongo que pronto los señores diputados decidirán volver a penalizar los actos sexuales entre personas del mismo sexo, acercándonos más a Nicaragua que a la Suiza Centroamericana de nuestra imaginación.

¿Cómo se atreven los diputados a sugerir que las personas homosexuales somos inferiores o ciudadanos de segunda categoría? ¿Cómo se atreven a decir que somos moralmente corruptos o un mal para la sociedad? El limitar o retirar derechos a un segmento de la sociedad es el equivalente a decirle que no son iguales. Es decir desde las entrañas mismas de nuestra sociedad –nuestras leyes– que ese grupo no es igual al resto de la ciudadanía y que por ello no es merecedor de los derechos que goza el resto de los costarricenses.

Eliminación arbitraria. Si nos eliminan o prohíben ciertos derechos, lo lógico sería que reduzcan nuestras obligaciones y deberes. Al arbitrariamente eliminarse el derecho a la adopción, entonces deberían excluirnos de pagar la proporción de nuestros impuestos que mantienen la educación pública. A diferencia de otros cuya decisión es no tener o adoptar hijos –cualidad endógena–, a nosotros se nos prohíbe –cualidad exógena–. Deberíamos cotizar menos en seguridad social porque, al no reconocerse nuestras relaciones amorosas, entonces debemos cotizar individualmente. Claramente, deberíamos pagar mucho menos porque, a diferencia de los demás, no podemos cubrir a nuestras parejas ni declarar impuestos conjuntamente.

Esta enmienda revela la mojigatería y la ignorancia de nuestros “representantes” –definitivamente no nos representan a los costarricenses homosexuales–. Es una incultura justificar esta enmienda debido al mal ejemplo o perjuicio que los gais y lesbianas creamos en los infantes. En Costa Rica parecieran no haberse percatado de que la homosexualidad no es una enfermedad ni una inmoralidad (reconocido por psicólogos, psiquiatras y médicos universalmente). No se escoge ni es una opción. La orientación sexual de los padres no incide en la de sus hijos, sean biológicos o adoptivos. Los homosexuales tenemos y fuimos criados por padres heterosexuales. Supongo que pasarán otra ley que obligue al padre o madre homosexual a entregar a sus hijos biológicos en adopción. Supongo que los costarricenses homosexuales que adoptemos en otro país no podremos reclamar a nuestros hijos como costarricenses.

Defensa de derechos. Si bien dicen defender los derechos de los niños, ¿por qué no defienden su derecho a ser amados? Defiendan su derecho a vivir en un hogar donde, sean dos hombres o mujeres los jefes de hogar, tengan el apoyo pleno de dos adultos que estén dispuestos a dar todo por ellos. Defiendan el derecho de que a las personas que ellos quieren sean respetados como costarricenses, que gocen de los mismos derechos que los demás. ¿No es eso al final lo que necesitamos los seres humanos: amor, apoyo, educación, comprensión?

Los obstáculos que enfrentan los niños criados por una pareja del mismo sexo no yacen en el seno familiar, sino en una sociedad mojigata y anacrónica. El conflicto está en una sociedad que fortalece nuestra cultura de intolerancia. Esto es el equivalente a prohibir adopciones interraciales por miedo a que se sientan diferentes. ¿No creen que deberíamos combatir la raíz y no la causa? ¿El racismo y no la integración? ¿La homofobia e intolerancia y no el amor?

Por javier Rojo

jueves, 20 de septiembre de 2007

¡Vergonzoso!


Un proyecto en la Asamble Legislativa amenaza las posibilidades de que este país se convierta de una vez por todas en una sociedad abierta y tolerante. Dicho proyecto busca prohibir que las personas que tienen una preferencia sexual por otras personas del mismo sexo se vean imposibilitadas para adoptar un hijo. Ahí lo tienen costarricenses, empiezen a sacar sus antorchar y sus palos que la persecución contra la comunidad gay ha iniciado. Los argumentos para dicha prohibición son los mismos de siempre esgrimados por los mismo inquisidores de siempre: "los homosexuales son criaturas míticas terribles que atentan contra la "naturaleza" y el divino diseño de la humanidad creado por dios (¡al fin y al cabo dios hizo a un hombre y a una mujer!). Definitivamente pensar es una opción y desgraciadamente muchos han preferido caminar por el tenebroso camino de la fe, el dogma, los prejuicios y la religión, como forma para adquirir y validar sus argumentos. Ya todos conocemos como piensan nuestro inquisidores, ellos nos dirán que: "no tenemos nada en contra de los homosexuales lo único que hacemos es velar por los intereses del menor". Nuestros intolerantes creen haber descubierto una ley física que dice lo siguiente: "niños creados por padres homosexuales es igual a niños creados en forma aberrante." ¿Cómo se explican entonces nuestro queridos fanáticos los casos de niños que vienen de hogares heterosexuales y terminan consumidos en el mundo de la droga o la delincuencia? ¿Será que nuestros inquisidores prefieren que los niños pasen hambre y frío en las calles, que se prostituyan para vivir, o que vivan en precarias condiciones en un albergue del PANI, antes de que sean adoptados por una pareja homosexual que este verdaderamente dispuesta a darles todo el amor y cariño que ellos necesitasn?

Diputados y diputas, en ASOJOD les enviamos el difícil reto de pensar, si lo hacen bien se darán cuenta que la preferencia sexual de una persona no determina sus aptitudes para ser padre o no. El ser un buen padre es algo que se logra a partir de la atención, el interés, el amor y el apoyo para con el menor, no a partir de con quien se vaya a la cama dicha persona.

En ASOJOD esperamos que dicho proyecto sea sepultado y que de paso también se aproveche para enterrar este tipo de mentalidades totalmente retrógradas e irracionales, todo esto con el fin de lograr una sociedad más incluyente para todos sus diversos actores. En momentos como estos sólo queda recordar las palabras de Stuart Mill: "La única parte de la conducta de cada uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano".