
El Tema polémico de hoy, en ASOJOD queremos comentar un poco sobre la forma en que funciona la ideología socialista. Para esto, queremos empezar el análisis con la siguiente pregunta: ¿Cuál es la actitud de las personas cuando alguien logra tener éxito en algún aspecto de la vida, un éxito basado en el esfuerzo personal y apegado a la responsabilidad ante la ley? Comúnmente hay dos tipos de reacción: las personas que, admiradas, tratan de obtener una enseñanza del éxito alcanzado con el objetivo de obtener resultados similares y las personas que ven el éxito alcanzado con repudio y envidia y les molesta no haber obtenido los mismos resultados aún cuando el esfuerzo invertido fue diferente. Hay un término para el comportamiento de este segundo grupo de personas: envidia.
Empujados por esta envidia, muchas personas de este segundo grupo consideran que el individuo que alcanzó lograr esa meta debería obligadamente compartir los beneficios obtenidos con el resto. ¿Cuál es la justificación para esto? Pues la excusa es que no es justo que esa persona esté en condiciones diferentes a otras. Suena ilógico, sin embargo, es mucha la gente que piensa de esta manera. Tal "argumento" se ha convertido en toda una ideología y su nombre es Socialismo, con la cual se han creado conceptos para "denuciar" lo anteriormente señalado: lo han llamado injusticia social. Según el credo de la injusticia social, la persona que se esforzó en la vida y obtuvo riqueza como resultado es el villano y el castigo que merece es la pérdida de lo suyo para repartirlo entre todos los demás.
En ASOJOD creemos en que todas las personas deben de contar con la libertad de luchar para tener éxito en la vida sin que luego nadie se lo arrebate: por eso defendemos la propiedad privada. Se trata del resultado de un esfuerzo basado en la legalidad, en la dedicación personal, la empresarialidad, en el uso de la voluntad y la libertad y, en fin, en la premisa de tratar a todos como comerciantes, intercambiando valor por valor. Cuando esa forma de pensar es aplicada por un grupo de personas conviviendo en sociedad, el resultado es impresionante. Las personas, cada una luchando por obtener sus metas personales, terminan beneficiando a otras durante el proceso, generando riqueza en forma colectiva. Para poder desarrollar un negocio, esa persona va a requerir contratar bienes y servicios y esos negocios que se contratan van a requerir otra variedad de bienes y servicios para su desarrollo. Esta situación continúa repetidas veces dando como resultado un beneficio colectivo que, empujado por necesidades individuales, permite abrir espacios para que otros obtengan riqueza o éxito.
Por otro lado, los socialistas piensan diferentes. Creen que es necesario distribuir la riqueza para que todas las personas tengan igualdad de condiciones sin importar el grado de esfuerzo que cada una invierta o el riesgo que corra en una operación. Esta forma de pesar tiene dos grandes debilidades: la primera es que el sistema no contempla que, para poder distribuir la riqueza es necesario primero generarla (como bien decía Rand, "para distribuir primero hay que crear" y esa creación sólo se da en un marco capitalista, de pleno respeto por la propiedad privada); la segunda es que en el socialismo no hay ningún tipo de incentivo para que alguien o algunos generen riqueza pues, ¿de qué sirve generarla si luego va ser arrebatada por el sistema? En ese sentido, la historia ha evidenciado que en toda sociedad socialista, la pobreza, la falta de innovación, el totalitarismo, el éxodo y la desgracia son comunes denominadores. Llevaba razón Churchill cuando decía que "el vicio inherente del capitalismo es el desigual reparto de riqueza. La virtud inherente del socialismo es la equitativa distribución de la miseria".
Evidentemente, el socialismo no es un sistema basado en sentido común y lógica; es un sistema basado resentimiento y mediocridad, en la esclavitud y el despojo institucionalizado. En otras palabras, es un sistema creado para que las personas envidiosas puedan obtener una gran porción del pastel sin haber hecho el esfuerzo correspondiente, basándose en definiciones arbitrarias de lo que es justo. Es un sistema que ve a los individuos que se diferencian del resto por sus méritos como amenazas y odia la innovación pues quiere decir que alguien está haciendo algo diferente que, probablemente, deje en evidencia su rezago.
Los que creemos en el mercado y en el capitalismos no vemos el éxito personal con envidia, todo lo contrario, lo vemos como un gran mérito. No creemos que la felicidad sea sinónimo de igualdad. No creemos que la envidia deba impulsar nuestros actos y nuestra forma de pensar. Creemos en la riqueza se puede crear en beneficio de todos y para poder lograr esto no podemos recriminarle ni quitarle a nadie su propiedad en beneficio de otros.
Por eso en ASOJOD siempre hemos defendido a ultranza que cada invididuo sea un fin en sí mismo, lo que significa que tenga plena libertad para buscar sus fines -por diferentes que sean- y que los resultados -positivos o negativos- sean sólo suyos.
Empujados por esta envidia, muchas personas de este segundo grupo consideran que el individuo que alcanzó lograr esa meta debería obligadamente compartir los beneficios obtenidos con el resto. ¿Cuál es la justificación para esto? Pues la excusa es que no es justo que esa persona esté en condiciones diferentes a otras. Suena ilógico, sin embargo, es mucha la gente que piensa de esta manera. Tal "argumento" se ha convertido en toda una ideología y su nombre es Socialismo, con la cual se han creado conceptos para "denuciar" lo anteriormente señalado: lo han llamado injusticia social. Según el credo de la injusticia social, la persona que se esforzó en la vida y obtuvo riqueza como resultado es el villano y el castigo que merece es la pérdida de lo suyo para repartirlo entre todos los demás.
En ASOJOD creemos en que todas las personas deben de contar con la libertad de luchar para tener éxito en la vida sin que luego nadie se lo arrebate: por eso defendemos la propiedad privada. Se trata del resultado de un esfuerzo basado en la legalidad, en la dedicación personal, la empresarialidad, en el uso de la voluntad y la libertad y, en fin, en la premisa de tratar a todos como comerciantes, intercambiando valor por valor. Cuando esa forma de pensar es aplicada por un grupo de personas conviviendo en sociedad, el resultado es impresionante. Las personas, cada una luchando por obtener sus metas personales, terminan beneficiando a otras durante el proceso, generando riqueza en forma colectiva. Para poder desarrollar un negocio, esa persona va a requerir contratar bienes y servicios y esos negocios que se contratan van a requerir otra variedad de bienes y servicios para su desarrollo. Esta situación continúa repetidas veces dando como resultado un beneficio colectivo que, empujado por necesidades individuales, permite abrir espacios para que otros obtengan riqueza o éxito.
Por otro lado, los socialistas piensan diferentes. Creen que es necesario distribuir la riqueza para que todas las personas tengan igualdad de condiciones sin importar el grado de esfuerzo que cada una invierta o el riesgo que corra en una operación. Esta forma de pesar tiene dos grandes debilidades: la primera es que el sistema no contempla que, para poder distribuir la riqueza es necesario primero generarla (como bien decía Rand, "para distribuir primero hay que crear" y esa creación sólo se da en un marco capitalista, de pleno respeto por la propiedad privada); la segunda es que en el socialismo no hay ningún tipo de incentivo para que alguien o algunos generen riqueza pues, ¿de qué sirve generarla si luego va ser arrebatada por el sistema? En ese sentido, la historia ha evidenciado que en toda sociedad socialista, la pobreza, la falta de innovación, el totalitarismo, el éxodo y la desgracia son comunes denominadores. Llevaba razón Churchill cuando decía que "el vicio inherente del capitalismo es el desigual reparto de riqueza. La virtud inherente del socialismo es la equitativa distribución de la miseria".
Evidentemente, el socialismo no es un sistema basado en sentido común y lógica; es un sistema basado resentimiento y mediocridad, en la esclavitud y el despojo institucionalizado. En otras palabras, es un sistema creado para que las personas envidiosas puedan obtener una gran porción del pastel sin haber hecho el esfuerzo correspondiente, basándose en definiciones arbitrarias de lo que es justo. Es un sistema que ve a los individuos que se diferencian del resto por sus méritos como amenazas y odia la innovación pues quiere decir que alguien está haciendo algo diferente que, probablemente, deje en evidencia su rezago.
Los que creemos en el mercado y en el capitalismos no vemos el éxito personal con envidia, todo lo contrario, lo vemos como un gran mérito. No creemos que la felicidad sea sinónimo de igualdad. No creemos que la envidia deba impulsar nuestros actos y nuestra forma de pensar. Creemos en la riqueza se puede crear en beneficio de todos y para poder lograr esto no podemos recriminarle ni quitarle a nadie su propiedad en beneficio de otros.
Por eso en ASOJOD siempre hemos defendido a ultranza que cada invididuo sea un fin en sí mismo, lo que significa que tenga plena libertad para buscar sus fines -por diferentes que sean- y que los resultados -positivos o negativos- sean sólo suyos.