“Fascismo es una religión del estado. Asume la unidad orgánica del cuerpo político y anhela por un líder nacional que en armonía con la voluntad popular. Es totalitario en tanto que mira a todo como si fuera algo político y mantiene que cualquier acción del estado se justifica si con ello se logra el bien común. Toma la responsabilidad de todos los aspectos de la vida, incluyendo nuestra salud y nuestro bienestar, y busca imponer la uniformidad del pensamiento y de la acción, ya sea por la fuerza o por la regulación y la presión social. Todo, incluyendo la economía y la religión, debe estar alineado con sus objetivos. Cualquier identidad rival es parte del ‘problema’ y, por tanto, se la define como el enemigo.”
“Neolengua era la lengua oficial de Oceanía y fue creada para solucionar las necesidades ideológicas del Ingsoc o Socialismo Inglés…La intención de la neolengua no era solamente proveer un medio de expresión a la cosmovisión y hábitos mentales propios de los devotos del Ingsoc, sino también imposibilitar otras formas de pensamiento. Lo que se pretendía era que una vez la neolengua fuera adoptada de una vez por todas y la vieja lengua olvidada, cualquier pensamiento herético, es decir, un pensamiento divergente de los principios del Ingsoc, fuera literalmente impensable, o por lo menos en tanto que el pensamiento depende de las palabras. Su vocabulario estaba construido de tal modo que diera la expresión exacta y a menudo de un modo muy sutil a cada significado que un miembro del Partido quisiera expresar, excluyendo todos los demás sentidos, así como la posibilidad de llegar a otros sentidos por métodos indirectos. Esto se conseguía inventando nuevas palabras y desvistiendo a las palabras restantes de cualquier significado heterodoxo, y a ser posible de cualquier significado secundario. Por ejemplo: la palabra libre aún existía en neolengua, pero sólo se podía utilizar en afirmaciones como ‘este perro está libre de piojos’, o ‘este prado está libre de malas hierbas’. No se podía usar en su viejo sentido de ‘políticamente libre’ o 'intelectualmente libre”, ya que la libertad política e intelectual ya no existían como conceptos y por lo tanto necesariamente no tenían nombre. Aparte de la supresión de palabras definitivamente heréticas, la reducción del vocabulario por sí sola se consideraba como un objetivo deseable, y no sobrevivía ninguna palabra de la que se pudiera prescindir. La finalidad de la neolengua no era aumentar, sino disminuir el área del pensamiento, objetivo que podía conseguirse reduciendo el número de palabras al mínimo indispensable.” (George Orwell, 1984, Signet Classics: New York, 29a. edición, 1963, p. p. 246-247. Una versión en español del libro se puede obtener en http://antroposmoderno.com/word/George_Orwell-1984.pdf).
No sólo en cuanto al uso del idioma (fascismo=opositores del gobierno) los autoritarios gobernantes venezolanos se van acercando al fascismo, sino también porque su enfoque totalitario, por el cual el estado incursiona en todas las actividades privadas de sus ciudadanos, se emplea más cada día que pasa. Después de todo, no debemos olvidar que aquella frase que mejor sintetiza la naturaleza totalitaria del ideario fascista fue esgrimida por su padre ideológico, el Duce (que significa, el líder) Benito Mussolini, quien dijo: “todo dentro del estado, nada contra el estado, nada fuera del estado” (Discurso en la Cámara de Diputados, 9 de diciembre de 1928). Nótese la similitud de estas palabras con aquellas pronunciadas por Fidel Castro en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional, el 30 de junio de 1961, ante un grupo de intelectuales, al informarles que “…dentro de la Revolución todo; contra la Revolución, nada…” ¡Qué gran confluencia totalitaria entre Mussolini y Fidel!
Jorge Corrales Quesada
