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martes, 1 de septiembre de 2009

¿Será posible?


El diputado libertario Luis Antonio Barrantes impulsa un proyecto que pretende reducir la carga tributaria de los contribuyentes (no se alarme leyó bien el proyecto pretende reducir los impuestos no aumentarlos). Lo que se pretende es que cada contribuyente pague 1000 colones por cada millón de colones que vale su propiedad, en lugar de los 2500 colones que pagan en la actualidad. ¿Será posible que un proyecto de esta naturaleza puedan encontrar los votos en la Asamblea?

sábado, 8 de marzo de 2008

¡Que desperdicio!


Las municipalidades conservan en caja única del Estado casi ¢9.000 millones que el Gobierno les dio para que reparen vías.
De los 81 ayuntamientos, solo 17 tenían la cuenta en cero, es decir, invirtieron todos los recursos que provienen de un impuesto a los combustibles.

Según los datos del Tesorero Nacional, durante el 2007 los municipios ejecutaron unos ¢15.000 millones, es decir, ¢1.000 millones menos que el total del dinero que el Gobierno les dio durante ese año.

No obstante, acumulan otros ¢7.000 millones sin gastar desde el año 2006.



Definitivamente esta noticia desnuda una vez más la pésima administración que existe en nuestro país sobre los recursos públicos. Es imposible entender como a pesar de las grandes carencias que tiene nuestra infraestructura, las municipalidades se den el lujo de tener estas millonarias sumas de dinero durmiendo el justo sueño de los dioses. En ASOJOD somos fuertes defensores de la descentralización del estado, pero evidentemente las municipalidades tienen mucho que mejorar para que la misma sea exitosa.

martes, 18 de septiembre de 2007

Calidad Institucional


Todos aquellos que transitan por el cantón de Moravia se han de estar preguntando si aquello de que se iba a construir un Mall en el antiguo colegio Lincoln era cierto o sólo un mito. Pues lo que ha sucedido con este proyecto es que se encuentra detenido en la maraña burócratica de nuestro país la cual se ha convertido en un verdadero cementerio de ideas. Resulta que el plan regulador de dicho cantón contempla ese terreno para fines educativos y no comerciales, gracias a esto hoy en día Moravia no cuenta con 150 nuevos locales comerciales y 750 nuevos empleos.

Definitivamente es necesario que nuestro país empiece una reforma seria y profunda que lleve a una mejora de la calidad institucional ya que la misma se encuentra directamente relacionada con el progreso. En ASOJOD esperamos que dicha reforma llegue pronto y que con ella ningún costarricense más se encuentre de manos atadas ante la tramitología que nos asfixia.

lunes, 20 de agosto de 2007

Peligro tributario


Revive en la Asamblea Legislativa un peligroso proyecto de reforma constitucional que otorgaría a las municipalidades la facultad de aprobar impuestos. Bajo la bandera de la “descentralización” y el “fortalecimiento del régimen municipal”, el proyecto surca la corriente legislativa sin encontrar escollos, salvo la valiente oposición del libertario Mario Quirós.

Hasta ahora, nadie más se atreve a objetar una iniciativa con fines tan loables. Además, Gobierno y diputados quieren quedar bien con los concejos. Por eso, el Ejecutivo incluyó el proyecto en la convocatoria a sesiones extraordinarias.

La reforma abandona la sabiduría inspiradora del diseño constitucional vigente, que reserva la materia tributaria a la Asamblea Legislativa. Si llega a aprobarse, la facultad de imponer impuestos quedará repartida entre Cuesta de Moras y las 81 parroquias que sirven de cabecera de cantón.

Compartir la definición de políticas tributarias es compartir, también, la conducción de la política económica y comprometer la capacidad del Gobierno Central para generar ingresos y estimular la producción.

La carga tributaria no es un recurso infinito para el Estado. Tiene un límite, a partir del cual las actividades económicas afectadas dejan de ser rentables y desaparecen. Con ellas se esfuman también las fuentes de ingresos tributarios.

Supongamos que, aprobado el proyecto de ley, las municipalidades se comportan responsablemente en el ejercicio de sus facultades impositivas y ni siquiera se aproximan al límite de la carga tributaria que empresas y ciudadanos pueden soportar. Aun así, habrán cerrado el espacio de que dispone el gobierno para imponer nuevos impuestos que, en determinadas circunstancias, podrían ser indispensables.

Supongamos, ahora, que las circunstancias aconsejan atraer, o promover, determinado tipo de inversiones mediante ajustes en la estructura tributaria. Supongamos, quizá, que al país le interesa impulsar la inversión en general o estimular el consumo para potenciar la producción. Cualquiera de estas estrategias exigirá el consenso de las 81 parroquias y así no se puede gobernar.

Si los recursos hacen falta, los diputados podrían aprobar un impuesto para conseguirlos, pero no deben ceder su potestad exclusiva de legislar en una materia tan delicada.


Armando González, tomado del periódico La Nación