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miércoles, 6 de octubre de 2010

El Consenso Washington y Costa Rica


En este artículo se argumenta, primero, que es falso que el Consenso de Wash-ington pueda ser equiparado con una revolución neoliberal. En segundo lugar, que América Latina no podía continuar con su modelo de desarrollo, el cambio era ineludible. Tercero, que el Consenso se ha implementado solo parcialmente en Costa Rica. Cuarto, que la aplicación selectiva de reformas ha resultado en perjuicios para el crecimiento de la producción y la distribución del ingreso en detrimento del empleo de trabajadores y clase media; y, finalmente, se deja planteado que la agenda del Consenso no es completa.

El término Consenso de Wash-ington lo acuñó el investigador John Williamson, en 1989, como un intento de resumir las políticas que necesitaba América Latina para recuperar su dinamismo económico luego de la crisis de la deuda a inicios de la década de los ochenta y sobre las cuales había cierto consenso en Washington. El modelo de desarrollo que había seguido América Latina había hecho crisis irremediablemente.

La sustitución de importaciones y los intentos del Estado empresario habían encontrado sus límites. Estos se agravaron con los aumentos de precios del petróleo de los setentas, que, a su vez, dieron un nuevo oxígeno, pues el exceso de liquidez disponible encontró una demanda voraz para el financiamiento de los déficits fiscales y comerciales, hasta que estalló la crisis de la deuda externa. La reforma estructural devino inescapable.

Las instituciones de Bretton Woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) cobraron un nuevo dinamismo en el apoyo a la reforma. La síntesis de Wil-liamson refleja el pensamiento de entonces de esas instituciones. No obstante, algunos cuestionamos que el rescate parecía más dirigido hacia los bancos que a los países. Se pretendían ajustes que protegían el valor nominal de las deudas. Con el tiempo, el mercado terminó imponiéndose y las deudas externas se depreciaron como parte también del ajuste.

La ofensiva política neoliberal se asociaba más con los Gobiernos de Reagan y Thatcher, cuya agenda incluía monetarismo, economía de la oferta (“supply side economics”), un Estado reducido a su mínima expresión y privatizaciones. De esto únicamente las privatizaciones aparecen en el Consenso.

En su definición original, el Consenso incluía diez puntos: 1. disciplina fiscal; 2. reordenamiento de las prioridades del gasto público; 3. reforma tributaria; 4. liberalización de las tasas de interés; 5. tipos de cambio competitivos; 6. liberalización de las entradas de inversión extranjera directa; 7. liberalización comercial; 8. privatización; 9. desregulación; 10. promoción de derechos de propiedad.

Implementación de las reformas. Gran parte de las reformas del Consenso no se han adoptado en el país y son parte de las limitaciones al crecimiento y la estabilidad. La implementación parcial de la reforma ha tenido altos costos, en particular, destaca la falta de una reforma fiscal (reformas 1, 2, y 3).

El costo se paga por el lado del crecimiento con inestabilidad recurrente y necesidad de estabilizaciones; por inflaciones altas imbatibles, las cuales con causa de creciente desigualdad social; y limitaciones al gasto público, las cuales han debilitado un ataque frontal a la pobreza y han impedido importantes proyectos de infraestructura. Por su parte, las reformas 4, 5, 6 y 7 se han ejecutado con éxito. Es decir, se crearon las condiciones para el desarrollo de los sectores exportador y financiero.

Si bien esto ha generado dinamismo económico, este ha sido parcial, con consecuencias distributivas regresivas y ha limitado los mecanismos de movilidad social a disposición de los trabajadores y clase media. En cuanto a las privatizaciones, el elemento más ideológico del Consenso, se ejecutaron las referidas al Estado empresario en torno a Codesa, pero no en energía, telecomunicaciones, infraestructura, etc.; incluso las reformas más moderadas de apertura de monopolios y asociaciones público-privadas siguen encontrando obstáculos.

La desregulación de trámites y barreras de entrada es agenda pendiente, así como la promoción de derechos de propiedad. Es decir, tampoco se han implementado reformas que beneficiarían a productores para el mercado doméstico y en particular a las mypimes.

El Consenso de Washington incluía muchas medidas de sentido común, algunas quizás olvidadas por los excesos del estructuralismo latinoamericano, por ejemplo, en lo referido a la inflación; pero, en general, el Consenso no constituía la agenda ideológicamente cargada que algunos pretenden. Incluso, se puede argumentar que su aplicación parcial en Costa Rica, si bien ha generado dinamismo económico, también ha redundado en privilegios para los exportadores y sector financiero, pero sin que el Estado haya podido implementar gastos e inversiones para un desarrollo más equilibrado en lo sectorial y territorial, y equitativo en lo social.

Algunas de las limitaciones que tiene Costa Rica en su estabilidad macroeconómica, para mantener tasas elevadas de crecimiento sostenido y para combatir la pobreza y la desigualdad, tienen su origen, al menos en parte, en la falta de implementación de algunas recomendaciones básicas del Consenso de Washington.

Queda pendiente discutirse, además, si la agenda del Consenso es suficiente para lograr el desarrollo o si queda debiendo, y si en esas omisiones puede haber consecuencias también para el crecimiento y la distribución del ingreso.

Ennio Rodríguez

sábado, 15 de septiembre de 2007

Del TLC y miedos


Hoy es día de nuestra Independencia, es un momento ideal para reflexionar sobre los valores de la democracia y los sacrificios que se deben hacer cuando se quiere actuar en una sociedad basada en la justicia y en los derechos. Será un día lleno de discursos sobre el referéndum, unos y otros se aprovecharán de la fecha histórica para sacar provecho de su posición.

La democracia es así, incluye a todos aquellos que quieren trabajar por Costa Rica, abriendo nuevas oportunidades y haciendo que el país progrese, y también incluye a todos aquellos que, a sueldo de países extranjeros, desean mantener las cosas como están, ganando dineros en cuentas extranjeras que nadie controla, mientras desestabilizan el país cada vez que pueden para tratar, según ellos, de volver el hemisferio americano al régimen de dictaduras comunistas de años anteriores.

El tema del memorando no me parece tan grave ni merecedor de tanta bulla. Se trata de una idea plasmada por dos personas que, como dicen los chiquillos, “no pegó”. Pero bueno, no puede castigarse a las personas por pensar, ni tampoco es que se haya girado una directriz o decreto o ley sobre lo dicho, simplemente fue una mala idea que nunca se implementó. Si por cada “metida de patas” que uno haya hecho en su vida le hicieran ese tipo de escándalo, viviríamos llenos de temor. Y ese es el problema de todo este escándalo, sus opositores utilizan la táctica que ellos mismos denuncian: ¡qué ironía!, infunden temor en las personas para que no piensen en el TLC, y si piensan, que no lo expresen públicamente.

Es decir, lo que desean no es una posición pensada del votante, sino una actitud del hígado, donde llenos de falsos miedos: que se van a vender órganos humanos, que van a venir tanques de guerra, que las medicinas van a costar mucho más, etc., decidan no votar a favor del TLC. Cómo es que dice la canción: “Bla, bla, bla, bla, bla… bla ,bla, … llueve sobre mojado”.

Costa Rica no puede quedar aislada del concierto internacional, es imposible subsistir hoy en día sin poner en marcha una política agresiva de libre comercio con sus principales socios. Después de Estados Unidos, seguirá la Unión Europea y luego China. Claro la alternativa es mantenernos como quieren los sindicatos, aislados del mundo y jugando de islita, como Cuba, pero no creo que ustedes ni yo queramos vivir haciendo fila para comprar raciones de alimento que nos da el Gobierno.

Yo no voto con el corazón, mi corazón está para otras cosas, para enamorarme, para amar, para tener sentimientos. Yo voto con mi mente, pongo a funcionar mi cerebro y digo enfáticamente: Sí.

Hermes Navarro del Valle, tomado del periódico La Prensa Libre

domingo, 10 de junio de 2007

Tergiversaciones sobre el TLC


Dos cosas sorprenden de ciertas afirmaciones sustentadas por algunos opositores: primero, la lectura literal que han hecho del TLC, quizás por tratarse de un tema tan complejo, por lo cual no se justifica y, a su vez, se explica la creación de confusiones y fantasías; y, segundo, las tergiversaciones que hacen repetir a los estudiantes, incluso universitarios.

Es más, un profesor de la UCR manifestó a sus alumnos que, de aprobarse el Tratado, deberían pagar a la universidad $6.000 mensuales. Y en la Segunda Enseñanza se ha propalado otra falsedad: que la educación pública sería privatizada.

Por su parte, una estación de radio muy conocida difundió otra tergiversación: que el mar territorial de ambos océanos, cuya extensión es de 200 millas, el TLC lo reducía a 20 millas. Es decir, una inadmisible modificación de los límites del país.

Se han hecho a la idea fija de que contiene más perjuicios que beneficios para Costa Rica.

Nulidad intrínseca. Infravaloran la capacidad profesional y ética de los negociadores nacionales y de los actuales propulsores. Si se falsea así la verdad, parte del voto al referendo estaría viciado de nulidad intrínseca. Persiguen torcer el rumbo de nuestra democracia y su libertad republicana, y algunos apadrinan un antinorteamericanismo irracional, con ribetes de odio y un afán de dividir al país a base del enfrentamiento de dos grupos que quisieran cada vez más antagónicos: quienes están a favor del TLC y quienes están en contra de él. Es la misma división de clases practicada en Venezuela, una división para romper aquí la fraternidad tan propia del costarricense e ir preparando otros caminos o descaminos políticos.

Para un grupo de abogados, una principal oposición radica en la solución de conflictos empresariales a cargo de árbitros extranjeros, y no nacionales. Esta atribución –opinan– violaría la Constitución Política, pero ya votó la Sala Constitucional que este tipo de arbitrajes no es inconstitucional. Lo aclaró el abogado Allan Thompson Chacón en el artículo “Arbitraje inversionista-Estado en el TLC” (La Nación , 1°/4/07). Así lo tiene resuelto la Sala en tres tratados comerciales y en 14 de inversión. Además, tratados similares los tienen Cuba, México, Venezuela, Chile...

Este arbitraje internacional protege tanto a nacionales que inviertan en el área centroamericana y en República Dominicana, como a extranjeros que inviertan en Costa Rica. Ante un conflicto, una empresa costarricense que invierta en Nicaragua, por ejemplo, ¿preferiría un tribunal nicaragüense, con todo lo que ha pasado y pasará en ese país, que uno costarricense?

Me decía un periodista venezolano que la estrategia de su país, lamentablemente, consiste por ahora en desprestigiar la democracia costarricense y en boicotear el Tratado. Ciertamente, Venezuela hizo un “llamado a movilizaciones de solidaridad en la lucha costarricense contra el TLC”. Esta consigna la cita el editorial deLa Nación , del 4 de mayo. En cambio, el Gobierno venezolano no combatió en Nicaragua el Tratado para no perjudicar la campaña electoral de Ortega. O sea, que el TLC sí es bueno para Nicaragua y malo para Costa Rica. Y esa intromisión en nuestros asuntos internos explica las tres banderas venezolanas desplegadas frente a la Asamblea Legislativa el 1° de mayo.

Lo que conviene. Costa Rica pide a grandes voces una actitud patriótica y un clima donde prevalezcan la esperanza en un futuro próximo lleno de oportunidades, especialmente para la gente joven, y una mayor credibilidad y confianza en los conductores políticos. Por tanto, no permitamos el fomento del caos político, atizado por Venezuela, la desconfianza, la indecisión y el retraso del país, aunque una minoría –muy respetable en su mayoría– se oponga al TLC. Es conveniente publicar las partes polémicas con una explicación clara y precisa. Es mejor tomarse el riesgo de aprobarlo.

La globalización es un fenómeno económico y social con ventajas y desventajas. Es un movimiento, como tantos movimientos históricos de la humanidad, inevitable pero perfectible, como fue en Costa Rica la promulgación del Código de Trabajo, la creación del Seguro Social y, más recientemente, la oposición de la Universidad de Costa Rica a la creación de la Universidad Nacional (la UNA de Heredia).

Cabe preguntarse: ¿Las sociedades centroamericanas y la dominicana sí tienen derecho al Tratado de Libre Comercio y Costa Rica no?


Enrque Vargas Soto, tomado del periodico La Nacion

¿Dónde están nuestros "progres"?


Hoy es un dia de júbilo y, a la vez, de luto. Júbilo para la democracia costarricense, para la economía de mercado, para el Estado social de derecho, para el coraje y el liderazgo político, para la visión de futuro, para la confianza en el talento y esfuerzo de obreros, estudiantes, profesionales y científicos, para la apertura, la reflexión y la determinación, en fin, para la patria, la verdadera, no la subastada por la retórica. Y, de luto, para los otros, la minoría del inmovilismo, del miedo y de la paranoia ideológica.

Todo aniversario de personas, instituciones o empresas, públicas o privadas, que crean y producen, merece reconocimiento. Desde la madre y el padre, en la cuna de la vida; desde el guía espiritual, el campesino, el pulpero, el investigador; el educador y el político (los genuinos), el profesional, el empresario y el deportista… y todos los demás, creadores, innovadores o hacedores. Cada uno de estos, en distintas fechas, clamoroso o silencioso, completa un aniversario. El de hoy es Intel: 10 años en Costa Rica.

Unos pocos datos entre muchos: 3.200 trabajadores, de base y de punta; el 99% de los servidores producidos por Intel llevan el sello de Costa Rica, junto con los procesadores de la computadora más poderosa del mundo (HP Superdome ). Intel es, asimismo, sede de todos los servicios contables y financieros para el área de las Américas… Y mucho más. Y, entre lo más, su organización paradigmática, su ambiente laboral, y una de nuestras mejores cartas de presentación en el mundo para atraer inversiones.

Los que hoy están de luto tienen motivos para rumiar el fracaso de sus tétricas profecías: Intel no contaminó el ambiente ni se robó la electricidad ni electrocutó a las poblaciones vecinas ni nos convirtió en colonia gringa ni asoló a las universidades públicas ni fue una ballena que devoró a los pececitos y a las olominas ni fue una prolongación de William Walker ni… ni… ¿Recuerdan? Lo mismo que otros y los mismos han anunciado contra el TLC y, antes, contra EARTH, en Limón, y contra las transnacionales y contra las lanchas de EE. UU. cuando piden permiso para abastecerse de gasolina y seguir la lucha contra el narco en aguas ticas...

En estos dos años una minoría oxidada ha desenterrado a Lenin, al Che, a Mao y a toda su parentela, y se declara devota de Castro y de Chávez. Los predicadores de la lucha de clases repiten su guion interminable, prosigue la manipulación en las instituciones educativas y la confusión de conceptos enturbia el panorama nacional. Internet yGranma , en La Habana, se han convertido en cloaca de insultos. Por ello, celebramos esperanzados todo aniversario victorioso.

Julio Rodríguez tomado de la Nación