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miércoles, 21 de enero de 2009

Carlos Gutiérrez, una vez más (y sigue contando)


Una tras otra: Carlos Gutiérrez no deja de pisotear y escupir sobre la causa de la libertad. El mismísimo diputado "libertario" que legisló en favor de intervenir en contratos entre privados con su nefasta regulación de la jornada laboral de las empleadas domésticas y que apoyó la iniciativa para que la Junta de Protección Social instale y opere casinos en Costa Rica, ahora sale con su nueva gracia: ceder en la "oposición" que tenía respecto a algunos elementos de este último proyecto. Según informa el Diario Extra, el diputado Gutiérrez se comprometió a "permitir que se elimine la posibilidad de que la Junta de Protección Social de San José (JPS) opere y regule los casinos", pues según dijo "Estamos dispuestos a ceder porque está en juego el sustento de cientos de personas que necesitan de la ayuda da la Junta a través de asilos, albergues y otras instituciones. Son ¢120.000 millones que están en juego para ayudas sociales. Yo no puedo poner eso en juego aunque esté en desacuerdo de eliminar la potestad de que la junta opere y regule los casinos”.

Vaya maravilla: Gutiérrez como defensor de que la JPS siga siendo un paquidermo institucional pero con nuevas funciones regulatorias de una actividad privada, cede reafirmando su compromiso con el gasto para mantener a cientos de personas a costilla de los tax payers. Definitivamente, ya no entendemos qué pretende este hombre. Pero lo único que sabemos es que no tiene intención de defender las ideas de la libertad.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Carlos Gutiérrez, de nuevo...


En la vida hay momentos en que uno se pregunta, respecto a algunas personas, si son idiotas o tienen mala fe en sus actos. El caso del Diputado Carlos Gutiérrez es uno de ellos. Ahora resulta que este "ilustre libertario", junto con Mario Núñez (el diputado fantasma) está apoyando una propuesta para permitir que la Junta de Protección Social instale y opere casinos en cualquier parte del país y que, además, le otorga a esa institución "en forma exclusiva, la creación, administración, venta y comercialización de todas las loterías, apuestas deportivas, juegos, video-loterías y otros productos de azar, incluidos los de casinos".

El título de la obra de Carlos Alberto Montaner, Plinio Apuleyo Mendoza y Álvaro Vargas Llosa, pareciera aplicarse perfectamente al Diputado Gutiérrez. La única diferencia es que no se trata de un regreso, pues nunca se fue, sino que ha estado sentadito en su curul haciendo de las suyas. Como si no fuera suficiente estar impulsando impuestos a las casas de lujo y entrometerse en acuerdos entre privados, como se desprende de la famosa "protección a las empleadas domésticas", este pseudorepresentante de las ideas de la libertad, que ni entiende ni comparte, ahora está patrocinando una forma más de intervencionismo estatal y la creación de un nuevo monopolio.

Gracias a él, ahora se pretende que la JPS se entrometa en una actividad totalmente privada, pero no sólo como regulador, sino de forma proactiva., pudiendo decidir si da o no concesiones para casinos. Definitivamente, el Estado costarricense está obsesionado por acabar con los casinos y el juego, imponiéndole su visión moral a los individuos que, libre y voluntariamente, hacen uso de su propiedad. Ya antes en ASOJOD nos habíamos pronunciado sobre este hecho ("Miseria estatal" y "Mojigatería lúdica"), aunque lo hacíamos denunciando el accionar de quienes, desde un principio, se oponían a estas actividades. No obstante, en esta ocasión, atacamos a uno de los que, en buena teoría, debería defender la libertad de los individuos para actuar como mejor les parezca y evitar que el Estado, de la manera que sea, intervenga en esta actividad.

Además de institución de beneficencia para todos, ahora el Estado costarricense podría convertirse en administrador del juego. ¿Qué vendrá después? ¿Carlos Gutiérrez proponiendo un proyecto de ley para "proteger" a los trabajadores de casinos? ¿Impulsando que los puestos en estos lugares dependan del servicio civil? ¿Apoyando un impuesto a los casinos de lujo o los que tengan utilidades superiores a cierto nivel?

En definitiva, cuando uno cree que no puede ver nada peor, Carlos Gutiérrez sale a la arena pública y sigue fastidiando a los que defendemos la libertad. Esperemos que si la fracción libertaria tiene todavía un poco de decencia, se oponga con vehemencia a esta aberrante idea.

martes, 6 de mayo de 2008

Miseria Estatal


Una vez más la realidad nos muestra las "virtudes" del Estado paternalista y puritano, que en ASOJOD hemos denunciado en repetidas ocasiones. El chivo expiatorio del ogro filantrópico como lo llamara Octavio Paz, esta vez resultaron ser los casinos. Mientras la inseguridad nos carcome el gobierno decide que es una buena idea dedicar su tiempo y energías a poner en peligro los puestos de trabajo de nada más y nada menos que de ¡3000 personas!, esto a partir de una regulación vía decreto harto engorrosa que pretende desistimular dicha actividad económica. Entre las "maravillosas" disposiciones se encuentran:

1- La prohibición de regalar bebidas alcohólicas.

2- Funcionar en hoteles con al menos 60 habitaciones.

3- No tener acceso a la calle.

4- La reducción del horario de funcionamiento. Este pasará de 24 a ocho horas, pues solo podrán abrir sus puertas de 6 p. m. a 2 a. m.

Ahí lo tienen amigos de ASOJOD ¡viva el Estado justiciero!, ¡viva el puritanismo!, ¡viva el paternalismo! y ante todo ¡viva la mentalidad de aldea! En ASOJOD esperamos que algún día estemos librados de estos ingeniros sociales, que como ya vimos no tienen ningún reparo en amenzanar el ingreso de miles de personas a partir de sus mitos, irracionalidades y prejuicios.

jueves, 28 de febrero de 2008

Mojigatería lúdica

En ASOJOD hemos visto con pesar la noticia de que el gobierno costarricense intentará poner todos los obstáculos necesarios para impedir la entrada de una compañía rusa de casinos que desea invertir en nuestro país, con la justificación de que aparentemente detrás de esta compañía se esconde toda una organización mafiosa dedicada al narcotráfico y al blanqueo de capitales. Pues bien, el asunto no acaba ahí, pues basta con escuchar las declaraciones de muchos de nuestros políticos para darse cuenta que la causa primigénea del impedimento remite a cuestiones "morales", específicamente al elemento de vicio que se esconde detrás del juego.

El Editorial de La Nación de hoy día da validez precisamente a ese argumento, pues es un derroche de mojigatería de tal modo que llega a crucificar a la actividad lúdica en general, poniéndola como una actividad hermanada con el narcotráfico y la mafia criminal. Ex ante, tanto el gobierno como el editorial de La Nación definen a todas las personas vinculadas con los casinos como los seres más despreciables de la Tierra, cerrándo las puertas a la posibilidad de que entre ellos exista algún individuo honesto.

En ambos casos se refleja el conjunto de ideas predominantes en nuestro país respecto a ciertas actividades empresariales. Una vez más, el gobierno busca legitimarse en una serie de valores compartidos por la mayoría de los costarricenses para prohibir actividades que, según ellos, resultan nocivas para el individuo. Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, se trata de proteger y salvar al individuo de sí mismo y enrumbarlo en el camino del bien y la santidad para que disfrute del paraíso.

Así pues, la exhortativa que envía el Editorial de La Nación para "revivir la ley sobre casinos, que la Asamblea Legislativa no pudo votar (1998-2002) por la oposición vehemente de un prominente diputado, por cuanto, según él, esta legislación restringía la libertad individual" resulta hilarante justamente porque, en otras palabras, está pidiendo a las autoridades que produzcan una maravillosa ley que no sólo cortará de raíz el problema sino que también nos protegerá de nuestras propias desviaciones, ilusiones ambas típicas de una mentalidad pro ingeniería social que no creíamos tuviera la línea editorial de ese rotativo.

El asunto de fondo es que, per se, el juego y los casinos no son malos como tampoco lo son los bares, los motele o los sportbooks. Las personas que asisten a esos lugares o utilizan esos servicios tienen muy claro cuáles son los beneficios y perjuicios que podrían obtener y están dispuestos a arriesgar su patrimonio porque valoran más lo que pueden obtener. Y ese es un derecho que corresponde al ámbito privado, el cual no debería ser intervenido por el gobierno. A pesar de que a muchas personas no les gusta el juego, el licor o el tabaco por considerarlos vicios, eso no es justificación para que se intente anteponer un código de valores a otro. Si simplemente no les gustan esas actividades, que no las realicen, pero que dejen a aquellos que si las aprecian realizarlas. Soslayar ese principio fundamental es irrespetar el concepto de libertad y de convivencia pacífica, pues si para los unos se debería prohibir lo que no les gusta, los otros estarían legitimados para solicitar lo mismo y al final viviríamos en un completo caos, sometidos al imperio de la fuerza, donde el grupo más grande de bándalos es capaz de imponernos su visión del bien y del mal.

Por ello en ASOJOD les tenemos una solución muy sencilla para estos problemas: legalizemos la venta de droga. Son ininmaginables el dinero así como los problemas de violencia que nos ahorraríamos con tan sólo legalizarlas. El mejor ejemplo de eso fue la época de la prohibición en los Estados Unidos, pues con ella vino de la mano el contrabando, la mafia, el mercado negro, etc.