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lunes, 30 de julio de 2007

UCR: represión, formación política antisistema y parcialidad


Apoyo la argumentación de Andrea Marín, quien escribió en La Nación (30/07/07) que en la UCR se adoctrina a los estudiantes, de modo tal que la casa de enseñanza ha perdido su norte y su vocación crítica y académica para convertirse, por decirlo de manera elegante, en una organización de formación política revolucionaria. Desde que entré a Ciencias Políticas, en el 2004, he sido testigo de cómo algunos de los profesores (no todos, porque también hay profesores decentes) se empeñan no sólo en transmitir sus puntos de vista, sino incluso evaluarlos como si fueran hechos objetivos y teorías comprobadas, no ya tentativas como afirmara Popper. Algunos de esos profesores, hoy fieles activistas del NO al TLC, han buscado crear soldados para la lucha y transmitirles sus miedos y frustraciones como espadas y lanzas. Podría pensarse que son casos aislados, de profesores con poco profesionalismo y reducida ética, pero cuando uno ve que la situación se extiende de escuela en escuela y de facultad en facultad, tiene que comenzar a ser un poco más suspicaz.

Problema institucional. De manera irremediable, el mal que se extiende como cáncer por la UCR (y por muchas otras universidades y colegios) es resultado de una clara política institucional que promueve el NO como símbolo de patriotismo (más bien nacionalismo, diría yo) y de posesión exclusiva de la verdad y de la razón. Lo más preocupante es que la UCR, en este caso específico, se preste para este circo y después afirme que está obrando bien. Sin ningún empacho en contradecirse, aún cuando financian propaganda, “debates” (curiosamente atiborrados de gente del NO), espacios radiales y televisivos totalmente parcializados, impedimentos fácticos para la participación de la gente del Sí, reclamos de supuesta violación a la autonomía tan sólo porque se les recuerda no usar fondos públicos para la campaña del TLC y, peor aún, tolerancia (activa o pasiva) de la violencia sistemática contra los que pensamos diferente.

Represión. Sí, la UCR de una manera u otra tolera la represión en su propio seno. El mes pasado, los integrantes de la Asociación de Jóvenes para el Desarrollo (ASOJOD), recibimos una amenaza de muerte a nuestro correo electrónico, y a pesar de haberlo denunciado a las autoridades correspondientes en la primera del debido proceso, aún no hay resultados. También, la Asociación de Estudiantes de Ciencias Políticas, en asamblea general, acordó limitar el derecho de expresión de aquellos que estamos a favor del TLC, prácticamente reduciendo, sino impidiendo, el uso de pizarras y espacios para transmitir información positiva respecto al TLC. Y las autoridades correspondientes guardaron silencio, aduciendo que las asociaciones son autónomas. Y como si eso no fuera suficiente, diversos personajes políticos de clara posición favorable al TLC, han sido insultados y atacados cuando se acercan a instalaciones de la UCR. Y las autoridades universitarias no investigan, no castigan, no sientan responsabilidades. Los agresores, los marchistas, los bloqueadores de calles, los irrespetuosos, siguen gozando de impunidad. Si eso no es complicidad, entonces alguien por favor explíqueme qué es. Yo considero que ya la UCR perdió su etiqueta de conciencia lúcida y decidió ser parte del suicidio intelectual colectivo.

A pesar de todo eso, algunos estudiantes nos mantenemos con la frente en alto, tratando de funcionar como contrapeso a lo interno de la Universidad, sin temer toda la amplia gama de amenazas y obstáculos de los que hemos sido objeto.


Alejandro Barrantes Requeno

En UCR se adoctrina y se acalla


He sido estudiante de la Universidad de Costa Rica y de la carrera de Derecho desde el 2003. Ingresé a la carrera porque creía en la labor de defender a aquellos que no tienen voz.

En esos días, un tema comenzó a estar en la boca de muchos: la supuesta negociación de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC).

Compañeros de otras facultades y profesores se levantaban indignados al pensar que la primera potencia mundial podía “colonizar” a nuestro país a través del TLC. Personalmente, no entendía el porqué de sus palabras, así que comencé a informarme al respecto, a escuchar a los que estaban en contra, a estudiar derecho internacional público y hasta comercio exterior con personeros del Comex; todo para darme cuenta de que sus argumentos en contra se basaban más en ideología antiyanqui que en verdadera oposición a un tratado comercial.

En espacios contra el Tratado (que eran los más), levanté la mano para plantear mis puntos de vista, con la esperanza de que alguno de ellos respondiera a mis inquietudes. Lo único que recibí fueron risas burlonas, argumentos vacíos y, en no pocas ocasiones, gritos y amenazas de lo que mi posición me traería.

Represión. Tomé la decisión de no permitir que mi voz fuese acallada en la Universidad, por lo que, cada vez que tenía oportunidad, demostraba en mis clases los conocimientos y posición favorable; esta decisión me ha costado muy cara, ya que me ha traído el disfavor de los profesores, regaños enérgicos en medio de las lecciones y miedo al recibir un examen, puesto que sé que pueden tomar represalias por mi posición. Compañeros y amigos de todas las carreras han sucumbido al temor y hoy callan en clase, con miedo de que compañeros intolerantes y profesores que promueven esta actitud los tilden de “neoliberales”, “fascistas” y hasta “vendepatrias”. Una institución que debería enseñar, ilustrar y crear opinión, hoy se utiliza para adoctrinar y acallar a quienes se le oponen.

Esta represión está vigente en todos los ámbitos del claustro, aun en sus medios de comunicación como Radio U, donde se nos acusa de “inocentes” o “con intereses escondidos” a todos los que apoyamos el Tratado. Tan solo llamé indignada una vez al oír esto al programa “Fuera del Paraíso” y pregunté cómo una emisora de la Universidad, que debería respetar posiciones, podía ser tan parcial, a lo que, molesta, la conductora me respondió: “Esta es una emisora de la U; nosotros estamos en contra del Tratado; por ende, todos nuestros programas estarán parcializados y tiene que aceptar eso”. Huelga decir que nunca se mencionó mi llamada al aire, y el programa culminó diciendo que todos los estudiantes “que piensan” están en contra del Tratado.

En Derecho. Felicito y apoyo a mis compañeros de la Asociación de Estudiantes de Derecho, que muy valientemente se han levantado diciendo lo que todos callan: se vive represión en la Universidad y es un hecho conocido por todos. A ellos no les ha importado ganarse el descontento de sus profesores, tampoco que los acusen de tener intereses escondidos al solicitar un debate serio y fundamentado del TLC. No se han hecho para atrás, aun cuando autoridades de la Universidad abusan de su posición y les dan votos de censura para callar su voz. Se han mantenido fieles a lo que creen y hoy demuestran que cumplen su vocación en la Facultad de Derecho y nos dan voz a muchos que no tenemos. Soy una testigo más de que sus palabras son reales. ¿Vamos a seguir creyendo lo que dicen las autoridades de la U? ¿Realmente los miembros de la Asociación de Estudiantes de Derecho mienten?


Andrea Marín, tomado del periódico La Nación

martes, 19 de junio de 2007

¿Y no hay represión en la UCR?


El día de hoy llegó a nuestro correo un mensaje que transcribimos a continuación:






From: jose manuel baltodano
Date: Jun 19, 2007 12:50 AM
Subject: Re: Visítennos
To: Asociación Jóvenes para el Desarrollo


"A cualquier estúpido ignorante de su mal nacida
asociación que se atreva a mandarme más mierda de su
basura de blog pro chupa culo de Arias y sus demás
pillos, sepan que tomaré acciones, no crean que no
tengo idea de quienes son, ya conozco su grupito que
infecta Ciencias Políticas, con basura pro libertaria.

¡Me dan asco!

Espero que entiendan que esto es una amenaza clara y
directa a la integridad de las personas que ya sé, son
responsables directas de esta burla de asociación de
prostitutos de la patria. Que tratan de infectar y
estupidizar a la población universitaria.

Dénse por informados todos los miembros de la secta
mal llamada " juventud libertaria".

Deseo todo el mal a ustedes y toda su familia.
Me cago en su partido, sus ridículas ideas,
estupidizante discurso y por supuesto, en sus
pedófilos líderes, no más que liendres pro
trasnacionales y defensores de los narcotraficantes
dueños de las "empresas" de apuestas.

En fin, escoria humana que no merece más que todo mi
desprecio.

Se despide un contribuyente peligroso y deseoso de
hacerles todo el daño posible."

¡Patéticos imbéciles!

Juzguen ustedes amigos de ASOJOD si existe o no represión