Mostrando las entradas con la etiqueta racismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta racismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de julio de 2015

Tema polémico: la tribu contra Trum

Recientemente, el magnate estadounidense y contendiente en la carrera por ser nominado por el Partido Repúblicano para la candidatura presidencial de ese país, Donald Trump, manifestó criterios polémicos contra la inmigración ilegal y, particularmente, su impacto en la seguridad de los estadounidenses.

De inmediato, por los cuatro vientes se han propagado respuestas de reprobación, censura y malestar por las declaraciones del pintoresco personaje. Cadenas televisivas como Univisión y NBC, así como tiendas como Macy's y organizaciones como NASCAR rápidamente han roto relaciones con el magnate, propietario de la franquicia "Miss Universo" por considerar sus comentarios como racistas y xenofóbicos. Incluso, ya nuestro país y otros como México y Panamá, no sólo han advertido que no trasmitirán el concurso de belleza sino que, en señal de protesta, no enviarán representantes para la edición de este año.

Más allá del reconocimiento de comentarios como una estrategia mediática de Trump para visibilizarse y subir en las encuestas -en donde no había estado bien posicionado- y del siempre recurrente discurso del "otro" como enemigo común y causante de todos los problemas para unificar a la población con fines políticos y desviar la atención de las verdaderas razones que provocan los mismos, la reacción de los latinos nos muestra que estamos lejos de superar esa mentalidad tribalista que por tantos años nos ha caracterizado. 

En ASOJOD no vamos a defender a Trump -para aquellos que posiblemente lo vayan a pensar- ni el ataque a las personas, independientemente de su origen. Siempre hemos sido contundentes en criticar el nacionalismo o cualquier otra expresión cultural que pretenda ensalzar a una etnia, grupo o nacionalidad por encima de las otras; pero asimismo, somos vehementes para oponernos a esa mentalidad de tribu con la que los ofendidos responden. 

¿Es que los problemas de los países latinoamericanos -pobreza, corrupción, enfermedades, violencia, narcotráfico, inseguridad, falta de oportunidades, Estados gigantes que ahogan cualquier iniciativa privada- no son lo suficientemente serios y numerosos como para dedicar tiempo a unos comentarios estúpidos de un tipo que se está aprovechando de la cobertura mediática para conseguir sus fines políticos? ¿Tan débil es la autoestima de quienes vivimos en esta región del mundo que unas simples declaraciones causan tanta ofensa y tanto lamento? ¿Tan acomplejados están que no pueden sencillamente tener oídos sordos para palabras necias y concentrarse en aquello que de verdad nos afecta?

Lo más lamentable es que hemos dejado de preocuparnos cuando nos insultan o atacan como personas, por nuestros valores, nuestras ideas, nuestros principios o nuestros gustos, y comenzamos solo a escandalizarnos cuando la crítica va dirigida al colectivo en el  torpemente decidimos fijar como parámetro que determina nuestra identidad. Parece que ya no valemos, ni nos importa, ser individuos, sino que existimos en función de que seamos heterosexuales, gays, latinoamericanos, estadounidenses, mexicanos, costarricenses, negros, blancos, abogados, médicos, ingenieros veganos, vegetarianos, carnívoros, etc. 

Hemos dejado de ofendernos por aquello que realmente nos debería preocupar: políticos limitando nuestra libertad, nuestra propiedad privada, nuestros derechos para decidir sobre nuestras vidas, nuestros esfuerzos por construir un mejor mañana, para estar más pendientes del comentario contra el colectivo. Nos ha dejado de indignar lo que destruye nuestra esencia y nos anula como personas para levantar polvorín cada vez que mancillen la etiqueta de la tribu a la que decidimos anexarnos.  

Esas son las cosas que atribulan nuestra mente. ¿Y luego por qué permanecemos en el subdesarrollo?

lunes, 23 de septiembre de 2013

Tema polémico: ¿Doble discurso?

En la última semana se incendió la polémica en nuestro país por unas declaraciones del Diputado del PAC Manrique Oviedo, en las que indicaba:

“Resulta que gran cantidad de los fondos de inversión están en manos de judíos y hoy un vicepresidente pertenece a esa misma minoría. (...) Ah, no, pero los amigos del vicepresidente Liberman, ellos no, ellos está en los clubes selectos, en los cruceros por todo el mundo (...), lo que sí critico es que vengan a valerse del manejo, del interés, de la influencia política para sangrar al pueblo de Costa Rica”

Las mismas fueron repudiadas por la comunidad judía de nuestro país, así como por altos dirigentes del PAC y otros partidos políticos, como de antisemitas incluso asimilando las mismas al horror y al drama de la Alemania Nazi.

Ahora bien, como nuestros lectores bien lo sabrán en ASOJOD somos unos férreos individualistas, por lo que cualquier descrédito a una persona por su color de piel, religión, preferencia sexual, nacionalidad, etc, carece de todo sentido, y no es más que una muestra de la ignorancia e incultura misma de la persona que proclama tales despropósitos. Pero, sin demérito de lo anterior, en ASOJOD definitivamente en algo si nos diferenciamos a todos los que han pegado el grito al cielo por estas declaraciones, y precisamente lo que nos desmarca es que nosotros no lo hacemos únicamente cuando es políticamente correcto hacerlo.

En este sentido, queremos resaltar que lo que se ve mal en este caso es que se usara el término “judío”, en razón del particular contexto histórico que todos conocemos, es decir, si en vez de judíos el Diputado Oviedo hubiera dicho: “los ricos”, “las clases poderosas”, “la burguesía”, etc, nadie se hubiera inmutado. Lo que queremos resaltar es que en nuestro país constantemente la demagogia política tiene como su recurso predilecto una retórica de lucha de clases, un juego maniqueo de ellos vrs nosotros, retórica que por cierto aún se enseña en nuestras Universidades Públicas como una especie de dogma revelado, pero en esos casos nadie dice ni pío. Accionar que en nada se distingue en cuanto al fondo al efectuado por dicho Diputado, sino únicamente se distingue en el chivo expiatorio a escoger, estigmatizar y utilizar para fines políticos.

Así, no cabe duda alguna que lo fácil y cobarde es señalar con el dedo aquello que atente contra lo políticamente correcto, difícil y ético es hacerlo coherentemente incluso cuando la causa no sea la más popular. Sólo una defensa sistemática, integral y unitaria de la tolerancia, y el respeto hacia el otro es verdadera, lo demás es simple y mero oportunismo político.