El Programa Avancemos sigue haciendo de las suyas. Hoy, el periódico La Nación publica un artículo donde se reseña la permanencia de la tendencia de reducción en la cantidad de desertores en secundaria, pasando de 12,9% en 2007 a 12,1% en 2008. De acuerdo con el Ministro Garnier, tal reducción es resultado directo de las becas que el programa de marras entrega.
Sin embargo, fijémonos en las estadísticas para ver qué tanta verdad hay en los comentarios del señor Ministro. En concordancia con los datos oficiales del Ministerio de Educación y del XIV Informe del Estado de la Nación, es posible afirmar que durante 2006 y 2007, la cantidad de desertores ha sido 13.2% y 12.9% respectivamente. Si bien es cierto que existe una reducción en la deserción, no hay mucho que celebrar por dos grandes razones.
En primer lugar, nuevamente en concordancia con la información del XIV Informe, la tasa de repitencia para eso mismos años es de 12,9% y 13,9% respectivamente. Correlacionando ambas variables -deserción y repitencia- parece ser que ese 0.3% menos de estudiantes que desertan (3.085 en términos absolutos) pasaron a engrosar las filas de los repitentes. En segundo lugar, para lograr reducir la deserción en ese 0.3% , o sea para mantener en las aulas a 3.085 estudiantes,ha sido necesaria una inversión de 55.000 millones de colones. ¿Eficiencia en el uso de recursos públicos? Para nada.
¿Qué se ha logrado con Avancemos? En ASOJOD creemos que este programa lo único que ha conseguido es generar incentivos perversos. Los decretos Nº 33677 del 14 de febrero de 2007 y Nº 34210-MP-MEP-MIVAH del 18 de diciembre de ese mismo año, autorizan que las becas del programa se le otorguen a estudiantes que repitan, incluso, por una única vez un año en secundaria. Entonces, la cuestión es simple: se da un incentivo al estudiante para que permanezca en el colegio pero puede repetir por una única vez cada año de secundaria y continuar recibiendo la beca.
Parece ser que quienes diseñaron el programa no contaban con la astucia de algunos vivazos. Por eso es que en ASOJOD hemos venido denunciando la perversidad que se esconde detrás de estos programas de "ayuda y solidaridad social", toda vez que acostumbran a las personas a recibir y no a esforzarse, a esperar del Estado y no a procurarse las cosas por sí mismos.