Mostrando las entradas con la etiqueta colectivismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta colectivismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de enero de 2014

Tema Polémico: ¿Que ofrece Villalta?

El tema del que más se habla hoy en día es el proceso electoral así que es de esperarse que muy probablemente nuestros temas polémicos por lo menos de las próximas tres o cuatro semanas tengan que ver con temas electorales. El día de hoy hablaremos sobre el ascenso de José María Villalta en las encuestas de los últimos dos meses.
José María Villalta se presenta como un político relativamente nuevo y diferente ante un electorado cansado de los políticos tradicionales y desesperanzados consecuencia de los numerosos actos de corrupción que se han evidenciado en los últimos años. Los ciudadanos están tan desesperados de ver caras nuevas que muchos estarían dispuestos a darle su voto cualquiera con tal de que demuestre que no ha tenido ningún tipo de injerencia con los gobiernos del pasado. 
En ASOJOD por supuesto que comprendemos y compartimos la desilusión de los ciudadanos ante tanto abuso del poder, sin embargo, nos gustaría que la gente comprenda que si bien es cierto el hecho de que el gobernante no sea corrupto es un requerimiento fundamental no es ni debe ser nunca el único punto a considerar a la hora de tomar una decisión ante las urnas. Tan importante como la honestidad son, por ejemplo, las ideas que este candidato propone.
¿Y qué propone José María Villalta? Pues un Estado cada vez más grande y más entrometido en las vidas de todos. Es obvio para los que nos leen con cierta regularidad que nadie de los que escriben en este blog comparte ese modo de pensar. En muchos años de escribir todas las semanas hemos evidenciado reiteradamente como esas ideas populistas, intervencionistas, socialistas de Villalta lo único que causan es más pobreza, más corrupción y más inseguridad.
Por ejemplo, hablemos de corrupción pues todo el discurso de este personaje está centrado en este tema.  Es absurdo hablar de manos corrupción y al mismo tiempo pretender tener un Estado cada vez más grande y regulador. La práctica siempre ha dejado en evidencia que entre más regulación, intromisión y permisos del Estado hay mayor corrupción, favores y clientelismo. Es imposible controlar a todos los que controlan y ¿luego quién controla a los que controlan? Como lo henos explicado en muchas ocasiones, si queremos que haya menos corrupción es fundamental que hay cada vez menos Estado. 
Otro tema, el empleo. El desempleo es probablemente uno de los principales males que aquejan a los costarricenses. Sin empleo será imposible reducir los niveles de pobreza e incrementar los salarios en el corto, mediano y largo plazo ¿Y qué propone Villalta? Nada serio. Todo lo contrario, sus propuestas de aumentar los años de cesantía, aumentar el salario mínimo, regular precios, poner barreras al comercio, garantizar seguridad alimentaria y otras son como la receta perfecta para crear cada vez más desempleo. 
Por esto y mucho más consideramos que el rumbo para el país que propone Villalta está totalmente equivocado. Villalta no ofrece casi nada bueno.

viernes, 8 de julio de 2011

Viernes de recomendación


Para este viernes de recomendación, queremos compartir con ustedes una de las mejores novelas escritas en materia de filosofía política: La rebelión en la granja, de George Orwell. En ella, el autor -un ex socialista- se da cuenta de la perversión de un sistema en que creía pero que, indudablemente, hace variar la naturaleza humana, hasta el punto que los revolucionarios que deseaban cambiar los vicios del sistema, terminan siendo peores que los primeros "opresores".

Una novela que hay que leer para comprender que aquellas políticas que, en principio, parecen sonar bien y basarse en buenas intenciones, terminan demostrando que "todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros".

lunes, 20 de septiembre de 2010

Tema polémico: ¿celebrar la independencia?


El pasado 15 de septiembre los costarricenses celebraron el Día de la Independencia. La antorcha de la independencia cruzó calles y avenidas mientras se alumbraba la noche con los tradicionales faroles. Miles cantaron el Himno Nacional y otros tantos desfilaron. Múltiples formas de celebrar la historia pero, en la mayoría de los casos, conmemoraciones carentes de sentido crítico que invite a pensar sobre el significado de ser independientes en la actualidad.

Es, también, época en que retumban los discursos ligeros, aludiendo al “sentido profundo de la patria”, a los “valores comunes” que le son propios y le da identidad. “Hacer patria es subordinar el interés individual al interés supremo de la nación” dijo la señora Presidenta de la República, demostrando hasta dónde el colectivismo ha calado hondo en la mentalidad de nuestros gobernantes, en perjuicio de los derechos y valores individuales.

En ASOJOD no podemos tomar con ligereza tales conceptos y declaraciones. Hemos señalado en diversas ocasiones el peligro existente en conceptos aparentemente bien intencionados y loables: el bien común, la patria, el pueblo y otros tantos de tinte tan difuso como colectivista, pero cuya amenaza yace, precisamente, en su carente objetividad de contenido y, por ende, en la facilidad con que cada quien (generalmente quienes detentan el poder) los dota del significado más ventajoso. ¿Cuántas políticas públicas diseñadas para favorecer el “bien común” han terminado por afectar a cada uno de los costarricenses?

Pero, más allá de la forma en que la independencia se llena de contenido, debemos preguntarnos por la vigencia del concepto mismo ¿Qué significa ser independientes bajo el paradigma de la interdependencia global?

La era de las redes nos convierte en ciudadanos del mundo donde las fronteras tradicionales territoriales carecen completamente de sentido. Ser independiente es antítesis del sometimiento, sin embargo, dependemos más que nunca de las decisiones, aparentemente insignificantes, tomadas en cualquier parte del mundo. Particularmente los gobiernos lucen inútiles para atender, y mucho menos, regular los problemas nacionales o globales, cediendo, en muchos casos, el protagonismo ante instancias supranacionales o transnacionales.

En definitiva, entendemos la independencia bajo la lógica de la aldea cuando vivimos en la era de las redes. Celebramos contemplando al pasado, pero enfrentando los desafíos que nos impone la actualidad.

Conviene entonces preguntarnos ¿de qué somos realmente independientes? Tal vez nos demos cuenta que la independencia carece de toda validez empírica y que su significado nos remite, cada vez más, a un pasado romántico de nuestra historia, cuya celebración no es otra cosa que la excusa perfecta para invocar un colectivismo contrario a la libertad individual.

lunes, 14 de junio de 2010

Tema polémico: el referéndum del odio colectivista


En este Tema polémico, queremos comentar acerca de un evento cuyos procedimientos preparatorios se han presentado en los últimos días: se trata del referéndum para decidir la unión civil de personas del mismo sexo. Ya en el pasado, en ASOJOD habíamos expuesto nuestra defensa al derecho que tiene cada ser humano para decidir con quién intercambia sentimientos, experiencias y, en general, con quién desea asociarse para compartir su vida. Esto como una manifestación más de la libertad de decisión que tiene cada individuo en el marco del manejo de su propia vida y cuerpo.

No obstante, como es bien sabido, en Costa Rica ese derecho no se respeta de entrada. Es más, un grupo de colectivistas han pretendido someter su reconocimiento a un referéndum. En las últimas semanas se ha informado que ya prácticamente están listas las firmas de petición y que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) inició con los preparativos para la misma, decidiéndo realizarla en la misma fecha que las elecciones municipales.

Entratándose de una sociedad tan conservadora como la nuestra, el resultado de esta consulta popular podría ser, cuando menos, predecible. Y a pesar que, a todas luces, se está sometiendo un derecho individual a la decisión de la masa, los "defensores" de los derechos humanos, los "paladines" de la equidad y la justicia social, los "pregoneros" de la inclusión, tanto a nivel nacional como internacional, no hayan dicho gran cosa ante este abuso. Mientras nos dicen que todos los seres humanos tienen derecho al agua, al turismo y a cuanta sandez se les ocurra, guardan silencio ante el atropello que resulta de la negativa a un derecho tan elemental como el de unirse a la persona que se ame y gozar de los mismos derechos que cualquier otra relación sentimental.

En ASOJOD no sólo repudiamos con vehemencia a aquellos que utilizan categorías anticonceptuales como "familia", "sociedad", "bien común", "buenas costumbres", etc. para pisotear este derecho individual, sino que también lo hacemos contra quienes guardan silencio ante este exabrupto. Pero ellos no son los únicos que merecen nuestra más airada crítica: también la reciben quienes dicen defender este derecho a elegir con quién unirse en una relación sentimental, pero a la vez, niegan el derecho a elegir con quién intercambiar bienes y servicios o el derecho a decidir cómo utilizar el dinero que legítimamente pertenece a su dueño o el derecho a elegir sin interferencia del Gobierno.

Todas son caras de la misma moneda: el odio, el revanchismo, la hipocresía y la patológica creencia de que alguien -el gobernante, el cura, el académico, etc.- sabe mejor que cada individuo cómo se debe vivir. Se trata de la misma práctica deleznable y repulsiva de someter los derechos individuales al capricho de la masa, una masa mediocre e ignorante, perversa y degenerada, que necesita autosatisfacerse sabiendo que nadie puede ser diferente, donde se demuestra el odio . la envidia y el miedo que subyace en los colectivistas respecto a dejar al individuo libre para decidir, actuar y vivir.

Desgraciadamente, sabemos que la libertad y los derechos individuales llevan las de perder cuando se somenten a la voluntad de la muchedumbre. Por eso, las esperanzas de prevalencia de la decencia y responsabilidad en la votación durante ese referéndum son bastante reducidas.

martes, 11 de agosto de 2009

Candidato del "Ni"


El Sr. Eugenio Trejos debe estar en medio de una aguda crisis existencial. En ese estado, elegir entre la vocación académica, la política y la religiosa debe ser difícil.

El Sr. Trejos no ve “incompatibilidad” entre asumir la rectoría del ITCR y el liderazgo del partido Frente Amplio. Es decir: o bien no entiende la naturaleza de estas dos ocupaciones, o bien las desprecia a ambas por igual. Si la política es el arte de poner los medios útiles al servicio de un fin –la conquista del poder—, el horizonte de la vocación académica es la búsqueda, no de lo útil, sino de lo verdadero. La vocación del académico exige que se acepten “hechos incómodos”, aun cuando están en conflicto con convicciones políticas, o religiosas. Por eso, cuando un político dirige una casa de estudios, la calidad académica peligra, al ser fácilmente secuestrada por la causa de su director. Pero, la indecisión del Sr. Trejos no se basa en la Razón, como lo exigen también la academia y la política, sino en el llamado místico de su Dios. Estamos, pues, ante los peligrosos titubeos de un iluminado...

Un miembro del Partido Alianza Patriótica definía su agrupación como sigue: “No somos el partido de los del NO, también somos el partido del ‘NI’”. El Sr. Trejos no es ni académico, ni político; también debería ser su candidato.

Laurencia Sáenz

lunes, 3 de agosto de 2009

Tema polémico: Chávez y la libertad


En ASOJOD hemos escrito, en reiteradas ocasiones, fuertes críticas contra Hugo Chávez, puesto que repudiamos su absurdo proyecto del "Socialismo del Siglo XXI", en tanto, como toda forma de colectivismo, representa un atropello a los valores de la libertad, la propiedad privada y el individualismo.

Una vez más, mediante este Tema polémico, nos vemos en la necesidad de denunciar lo que muchos "demócratas" costarricenses y latinoamericanos son incapaces de ver: que el teniente-coronel está formando un gobierno totalitario que a punta de petrodólares y populismo, terminará por eliminar a todo aquel que se le ponga en el camino. Pruebas de la dictadura chavista abundan: los reiterados intentos por diseñar una Constitución a la medida, la permanencia casi de por vida que pretende en el poder, los constantes atropellos a la propiedad privada mediante nacionalizaciones y las nada positivas restricciones a la libertad de expresión, como lo demuestra la no renovación de la concesión a Radio Caracacas TV en 2007.

Por si fuera poco, recientemente se anunció que el gobierno bolivariano de Venezuela implementó una serie de medidas para sacar del aire a 34 emisoras de radio y televisión, al tiempo que anunció que 200 más están en peligro, pues se estudia la posibilidad de emitir una nueva ley que castiga como "delito mediático" el "abuso de la libertad de expresión".

Para ASOJOD, esta actitud no sólo merece todo el repudio posible, sino que además, es una manifestación clara del despotismo y la intolerancia, del totalitarismo y la irracionalidad que estos verdaderos payasos bolivarianos están pretendiendo implementar a lo largo del continente. Hoy es Hugo Chávez, pero mañana pueden ser los Correa, los Ortega, los Humala, los Morales y, aunque en Costa Rica aún no ha despuntado una figura de tal calibre, nada impide que aparezca uno de ellos. Ya hay varios candidatos a ocupar tan nefasto pueblo: podemos mencionar a José Merino, Eugenio Trejos, Mariano Figueres, Rolando Araya, Fabio Chávez y algunos otros.

Hay que tener mucho cuidado con este tipo de gente que pretende planificar la vida de los individuos mediante el uso de unos para cumplir los fines de otros. Hemos de recordar que, en la historia de la humanidad, el único parangón de esta situación es el esclavo, es decir, alguien que trabaja para que otros disfruten de los réditos, pero que no recibe nada a cambio de sus servicios. Lo más preocupante de todo es que los diferentes pueblos latinoamericanos van en esa dirección, aunque los "intelectuales" criollos se nieguen a verlo y más bien defiendan que bajo ese tipo de gobiernos se alcanzará el paraíso de la prosperidad y la libertad.

Ya Orwell nos avisó, en su novela 1984, lo que podría pasar en un régimen tiránico cuando el "caudillo" llega a acabar, incluso, con la libertad de expresión y pensamiento. Así las cosas, el cierre de emisoras y canales que se atreven a criticar a Chávez, muestra su verdadera cara: la de un dictador que no está dispuesto a escuchar ni a pensar, que ocupa la fuerza como su herramienta de gobierno, que procura, a toda costa, acabar con aquel que ose a interponerse en su camino. Y esta es una advertencia que aplica no sólo a los venezolanos (que quizá ya poco puedan hacer), sino a todos los latinoamericanos y, en especial, a los costarricenses, principalmente a aquellos que creen que nuestro país está inmune a este tipo de enfermedades políticas y que, todavía, se pasan vanagloriando de aquel desafortunado epíteto de "Suiza centroamericana".

La libertad entra por rendijas, pero también se escapa por ellas. Conforme los políticos de turno sigan implementando programas de solidaridad forzada, limitaciones a la libertad, imposiciones del "bienestar general" sobre el individual, se abren espacios para que, un día (quizá no tan lejano) los colectivistas triunfen definitivamente.

viernes, 6 de junio de 2008

El colectivismo de Obama y McCain

Hace unas semanas, Barack Obama instigó a los graduandos de la Universidad Wesleyan a que se dedicaran al “servicio colectivo”. Este no es un tema fuera de lo común en los discursos de graduación. Pero fue interesante lo mucho que profundizó al discutir los diversos tipos de activismo sin fines de lucro, mientras que en ningún momento mencionó las virtudes del comercio o de los logros individuales.

Obama les dijo a los estudiantes: “Nuestra salvación individual depende de la salvación colectiva”. Criticó a aquellos que quieren “tomar su diploma, salir de esta tarima e ir únicamente detrás de una casa grande y buenos trajes y todas las otras cosas que nuestra cultura del dinero les dice que deberían comprar”.

Menosprecio. Las personas a las que Obama menosprecia de esta manera son aquellos que construyeron Estados Unidos –los comerciantes, empresarios y manufactureros que nos dieron los trenes, aviones, casas, electrodomésticos, motores a vapor, electricidad, teléfonos y computadoras–. Lo que está ignorando es el trabajo que nos da comida, ropa, un techo y cada vez más comodidades. Esta es la actitud que uno esperaría del candidato demócrata.

O del candidato republicano de este año. John McCain también denuncia el “contentarse con uno mismo” e insiste en que los estadounidenses sirvan “un propósito nacional que va más allá de nuestros intereses individuales”. Durante un debate del Partido Republicano, Mc Cain ridiculizó la capacidad de liderazgo de Mitt Romney al decir: “Yo… lideré por patriotismo, no por lucro”. Cuando se le cuestionó esta aseveración, McCain argumentó que Romney “administraba empresas, y las compraba, y las vendía y a veces la gente perdía sus empleos. Esa es la naturaleza de ese negocio”. Perfectamente podría haber estado transmitiendo el mensaje de Obama.

“Una causa más importante”, “el servicio comunitario” –para muchos estas frases delicadas nos suenan cálidas y reconfortantes–. Pero su propósito es menospreciar y denigrar nuestras propias vidas, criticar nuestra propia búsqueda de la felicidad. Sus conceptos no son apropiados para un país que ha sido fundado sobre una revolución liberal –una revolución que pretendía defender nuestros derechos a “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”–.

Tinte de hipocresía. Pareciera que a McCain le gustaría vernos a todos enlistados en las fuerzas armadas. En un ensayo de la revista Washington Monthly publicado en octubre del 2001, su visión del servicio nacional sonaba militarista. Él escribió con entusiasmo acerca de programas cuyos participantes “no solo se ponen uniformes y trabajan en equipos… sino que de hecho viven juntos en cuarteles que antes eran bases militares, y son asignados proyectos de servicios lejos de la base donde residen”, y “se reunirían para realizar ejercicios calisténicos diarios, muchas veces en lugares públicos, por ejemplo, al frente del municipio”.

Obama no nos enviaría a las fuerzas armadas. Solo quiere nuestras almas. Como dijera su esposa, Michelle, el 3 de febrero pasado, “Barack Obama les pedirá que trabajen. Él demandará que dejen a un lado su cinismo… Que se exijan a ser mejores. Y a que se involucren. Barack nunca permitirá que vuelvan a sus vidas normales, sin involucrarse y sin informarse”.

Hay un tinte de hipocresía aquí. Obama, quien ganó $4,2 millones el año pasado y vive en una casa de $1,6 millones –y cuyos “trajes elegantes” y “corbatas impecables” lo convirtieron en uno de los “Hombres Mejor Vestidos en el Mundo” según la revista Esquire – menosprecia a los estudiantes universitarios que podrían querer “ir detrás de una casa grande y buenos trajes”. McCain, quien con su esposa ganó más de $6 millones el año pasado y posee por lo menos siete casas, ridiculiza a Romney por haber creado empresas.

Pero la hipocresía no es el tema central. En realidad este es que Obama y McCain nos están diciendo que nuestras vidas normales no son lo suficientemente buenas, que buscar nuestra felicidad es “contentarse con uno mismo”, que construir una empresa es “seguir nuestra cultura del dinero”, que trabajar para dar una mejor vida a nuestras familias es una “preocupación obtusa”.

Ellos están equivocados. Cada vida humana cuenta. Su vida cuenta. Usted tiene derecho a vivirla como usted así lo desee, de buscar su propia felicidad. Usted tiene derecho a derivar satisfacción de sus logros y, si usted persigue al todopoderoso dólar, puede que descubra que está siendo conducido, como por una mano invisible, a hacer cosas que mejoran la vida de los demás.


David Boaz