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lunes, 11 de junio de 2007

La gente PAC y el NO


Muchos han dicho que política es educar. Por lo tanto, quienes mienten en la política no educan, corrompen el sistema. Quienes se oponen al TLC con la tesis de que es preciso renegociarlo no dicen la verdad, porque es inaceptable que aleguen ignorancia de la realidad.

A principios de mayo del 2007 quedó demostrado el grado de oposición que existe dentro del Partido Demócrata en Estados Unidos (que controla las dos Cámaras del Congreso) para firmar acuerdos de libre comercio con otros países. Inicialmente los líderes de ese partido, en ambas Cámaras, se negaron a aprobar el TLC con Panamá y Perú, y fue después de grandes esfuerzos por parte de la administración Bush cuando se logró la aprobación. Aun así, congresistas demócratas acusaron a sus propios líderes de venderse a los intereses comerciales internacionales y de sacrificar a los trabajadores estadounidenses.

Nociva presión. El Partido Demócrata está dividido en el asunto del libre comercio, y quienes entre ellos se oponen tienen razón. Estos tratados están resultando en una caída de los salarios de los trabajadores en ese país. La importación de bienes producidos en países del Tercer Mundo que requieren mucha mano de obra, inevitablemente resulta en la pérdida de empleo de trabajadores homólogos norteamericanos que generalmente son mejor pagados. Sostienen los legisladores demócratas, con fundamento en estadísticas sobre el tema, que las importaciones del Tercer Mundo hacen más pobres a los trabajadores estadounidenses. Por lo tanto, una importante mayoría de los demócratas en el Congreso sostiene que, por un tiempo indefinido, los TLC con países del Tercer Mundo continuarán ejerciendo una nociva presión sobre los salarios en su país.

Está claro, pues, que la probabilidad de que Costa Rica pueda renegociar el tratado ya firmado con Estados Unidos en los próximos dos años es cero. Esto lo saben o lo deberían saber quienes en Costa Rica dicen que no se oponen al TLC, sino que lo que quieren hacer es renegociarlo. ¿Cómo se puede, sin ofender, calificar a estas personas?

Recientemente, se destapó una conspiración de la alianza de Castro y Chávez dirigida a debilitar la democracia costarricense haciendo que con el rechazo del TLC Costa Rica acompañe en la pobreza a los países de la nueva órbita comunista del eje Castro-Chávez. En sus declaraciones, Castro describe esa alianza como “el eje articulador de nuestros diversos movimientos en la región centroamericana”. Ojala que entre esos “diversos movimientos” no se encuentren instituciones políticas costarricenses. Desacredita, además, el sistema electoral costarricense anunciando, antes de celebrarse, “un fraude en el referendo sobre el TLC”. Es evidente que Castro y Chávez saben para dónde van y actúan con coherencia ideológica y política al tratar de desestabilizar la democracia costarricense.

Salieron del clóset. Se pregunta uno qué pensarán los partidarios del PAC al verse acompañados de personas como Castro y Chávez que ya salieron del clóset, que se meten en la vida de Costa Rica y abiertamente le piden al pueblo de este país que se opongan al “sí” y al TLC. ¿Hasta dónde puede llegar la lealtad de los partidarios de don Ottón para que lo acompañen en esta actitud?

Independientemente de las consecuencias del rechazo del TLC, del aislamiento de nuestro país del mundo civilizado, de la reducción de las inversiones, del desempleo o del empleo barato, del aislamiento de la tecnología moderna, pero, sobre todo, de la fuga de nuestros jóvenes en busca de mejores oportunidades en el extranjero, independientemente de todo esto, ¿qué persona sensata puede negar que costarricenses que apoyan el “no” y que están en contra del TLC, al buscar fines comunes, son “compañeros de viaje” de Castro y Chávez?

Jaime Gutiérrez Góngora, tomado del periódico La Nación

domingo, 10 de junio de 2007

Gramna y el NO al TLC


Hoy aparece una noticia en la prensa nacional que reseña el comunicado que Fidel Castro hace desde Granma, el órgano periodístico oficial de la dictadura cubana, contra el TLC y el referéndum en Costa Rica. El cuasi-cadavérico dictador hace un llamado a la lucha contra el TLC en Costa Rica y afirma que habrá fraude en el referéndum, a pesar de que las elecciones cubanas (si es que existen) no se han caracterizado de ser tan pulcras como para darle a ese anciano senil la autoridad moral para criticar.

La intromisión del gobierno cubano en la política costarricense es un acto ya de por sí bochornoso, pero podía esperarse de un desquiciado como él. Sin embargo, lo que es más escandaloso aún es que los autoproclamados "defensores de la soberanía" en Costa Rica, es decir, el grupo del NO al TLC guarde silencio ante este acto. Bien dice o hace algo a favor del TLC algún actor internacional y el grupo del NO hace tremendo berrinche, pataleando y llorando porque "las declaraciones de las fuerzas imperialistas significan una afronta a la soberanía de la patria". Pero qué curioso, si Chávez o Castro abren su sucia boca o utilizan sus ensangrentadas manos para atacar algo en Costa Rica, el grupo del NO calla. Silencio cómplice.

Quizá el único del grupo del NO que se ha pronunciado es el PAC. Sin embargo, las tímidas declaraciones de Ottón Solís dejan mucho que desear, máxime que ese partido político esta en contubernio con los mismos grupos del NO que asisten a las cumbres realizadas por ALBA, Cuba, etc en lo que ellos denominan la "Alianza del No". Ese concubinato político no expresa más que complicidad con vulgaridades como esta.

Definitivamente en esta situación se aplica el dicho de dime con quien andas y te diré quién eres. Si esas personas quisieran demostrar que en ASOJOD estamos equivocados, entonces saldrían a la calle a gritar contra Fidel con la misma fuerza que gritan contra el TLC. Pero eso, amigos y amigas, no va a pasar pues esa gente no tiene empacho en contradecirse. Los cabezas calientes de siempre, que llaman a revoluciones, guerras y ríos de sangre, son los mismos que van a lamerle las botas al comandante cubano y al general venezolano, y al mismo tiempo, los que salen a la calle supuestamente a defender la soberanía nacional.Son los mismos que ven caer su careta todos los días y revelan su hipocresía a los costarricenses.