
Bien lo dice el dicho: “Una cosa es verla venir, y otra bailar con ella”. Ahora, el turno de bailar, de tirarse a pista, le llegó al Partido Acción Ciudadana (PAC), pero, por lo visto, no sabe qué pasos dar con su exdiputada Nidia González Morera, quien, apenas dejó la silla que ocupó por 14 meses en el Congreso, corrió como maratonista a la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional a que le subieran la pensión de ¢300.000 a ¢1,8 millones mensuales: 600% más.
La señora, con ese “meneo”, dejó mudo al PAC, donde ningún líder ha podido dar explicaciones convincentes de qué ocurrirá con ella. Es más, quien una vez dijo que, si esta educadora solicitaba revisar su pensión, quedaba fuera del partido, hoy no ha dado la cara, y quienes sí han abierto la boca fueron muy precavidos: no se actuará de oficio, sino que habrá que esperar que alguien la denuncie.
Tal respuesta da para pensar que el PAC tiene dolor de pies para tirarse a pista con el caso de doña Nidia o que el partido padece hoy el mismo sopor de hace un año, cuando se supo que la entonces diputada, de familia arrocera, promovió un proyecto de ley para beneficiar a los arroceros... Pese a que se le cuestionó por un posible conflicto ético, el partido y sus diputados dejaron embodegado ese arroz.
Así, la vara con la que el PAC mide a sus adversarios, se queda corta, se ablanda, a la hora de valorar los errores de los suyos. Eso, sin duda, refleja el arroz con mango que se tiene el PAC en cuanto a sus conceptos éticos.
El caso de doña Nidia, sin embargo, es un asunto en el que no solo el PAC debe actuar, sino también Liberación, Unidad, Libertario, Restauración Nacional, Frente Amplio y Accesibilidad sin Exclusión. Es decir, es un tema en el que estos partidos pueden demostrar cuán comprometidos están contra los privilegios de la clase política.
La primera acción es reformar la vergonzosa Ley 2248, llamada Sistema de pensiones y jubilaciones del Magisterio Nacional, que permite a los educadores elevar su pensión mediante un cálculo que incluya el último salario más alto.
Está bien el “recálculo”, pero no para quienes ejerzan puestos de elección popular, de tipo diplomático, de jerarquía ministerial, dígase, para quienes pasan fugazmente por la alta función pública con el objetivo de obtener una pensión de lujo.
El PAC, por lo ocurrido, está llamado a dar el primer paso para aplicar esta reforma.
Por Armando Mayorga
Tomado de la Nación
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