viernes, 20 de julio de 2007

Una pequeña fábula


George Orwell escribió una genial fábula llamada Rebelión en la granja, donde unos animales se levantan contra sus amos humanos porque estos los explotaban sin piedad. Una vez que los animales lograron echar de la granja a los humanos, asumen el control de la producción y sueñan con un mundo feliz. Sin embargo, los cerdos, que eran los más inteligentes, rápidamente tomaron el control de la granja y se dejaron los todos los beneficios, pues alegaron que eran el cerebro del grupo y por eso tenían que comer y vivir en mejores condiciones para poder llevar con éxito la granja y evitar el regreso de los humanos. Al final, un cerdo, Napoleón, tomó el control convirtiéndose en un líder déspota y sanguinario, tanto que ya no se diferenciaba de los humanos que habían dominado la granja con anterioridad y que tanto habían odiado los animales.

Si bien esta fábula fue escrita como una crítica al estalinismo, supera barreras temporales y se aplica a muchos otros momentos históricos, como el que actualmente vive Costa Rica. Justamente ahora, los paladines de la justicia y la solidaridad, varios de los directivos de ANEP, esos mismos que todo lo saben y que velan por la felicidad de la humanidad, son denunciados por tomar dinero para financiar la lucha contra el TLC y que han buscado convertir a la asociación en un proyecto político, lo cual es contrario a los objetivos legales con la que fue creada.

El problema no radica en que tengan un proyecto político. Si quieren, pueden utilizar sus derechos constitucionales para formar un partido político y presentarse ante el electorado para que este decida si les da el poder o no. Pero no se vale que, sin pasar por el filtro electoral ni someterse a las reglas de juego establecidas por el TSE, este grupo quiera desempeñar un papel rector en la vida política nacional. Como grupo de interés puede influir en el proceso de toma de decisiones pero no puede ser unidad última de decisión dado que no goza de un mandato constitucional y/o legal para ello.

La gran pregunta que me hago es si estos directivos de la ANEP y de otros grupos sindicales llegaran al poder, mantendrían su discurso o si lo variarían por oportunismo y conveniencia. Me inclino a pensar que seguirán los caminos de Napoleón, pues sus incoherencias son prueba de ello. Por un lado dicen que vivimos en una dictadura y que el gobierno de Arias es inconstitucional pero por el otro ANEP y muchos otros sindicatos son elegidos por un pequeño porcentaje de sus afiliados y son de las organizaciones menos democráticas que existen, donde se esconde la información, se limita el acceso a la prensa así como la participación real de todos los afiliados y se desvirtúan las cosas a conveniencia. ¿Será que para ellos, todos somos iguales pero unos son más iguales que otros? ¿A qué nos enfrentamos? ¿Será que si llegan al poder, harán todo aquello que un día juraron destruir? ¿O nos destruirán a todos en su intento de hacer de esta tierra el paraíso?

Alejandro Barrantes Requeno

No hay comentarios.: