En muchas ocasiones hemos tenido debates con personas respecto a la existencia o no de dios. Más aún, hemos departido con liberales que justifican la existencia de dios. La intención de este artículo no es ofender a nadie; somos defensores de la libertad, incluida la religiosa, por lo que consideramos que cada quien tiene derecho a entregar su vida a una entidad divina si así lo desea. Pero también creemos en la libertad de expresión, lo que significa que podemos esgrimir nuestros argumentos contra dios y contra la religión (en ambos casos, en cualquiera de sus formas y denominaciones). No creemos en la existencia de dios pero si existiera, dios sería lo más antiliberal del mundo.
¿Por qué la idea de dios es antiliberal? Existe una gran y principal razón de índole epistemetodológica. El liberalismo tiene como uno de sus ejes fundamentales el individualismo metodológico que, grosso modo (para una explicación más amplia del individualismo metodológico recomendamos leer nuestro artículo "La fatal arrogancia"), significa que la única manera de estudiar al ser humano y sus actividades, en cualesquiera de los campos en que se desempeña, es reduciendo los fenómenos a los individuos. En otras palabras, sólo puede estudiarse al ser humano partiendo de su condición de individuo y entendiendo que su actuación siempre será en función de sus propios intereses. Cuando los intereses de varios individuos coincidan, se puede hablar de cooperación social, cuya vida útil durará lo que dure la coincidencia antes mencionada. Nótese que en este caso el individuo no se subordina definitivamente a nada ni nadie, sino a sí mismo y a sus intereses, por lo que es posible decir que sólo en el individualismo, el ser humano es un fin en sí mismo.
El colectivismo, corriente contraria al individualismo, pregona que existe una entidad superior a la que el individuo responde y en función de la cual actúa. Así pues, algunos le llaman sociedad, otros pueblo, otros patria, otros historia y otros dios. A ese ente místico le asignan características humanas y lo ven como un organismo monolítico que provoca que los individuos no sean más que medios para el cumplimiento de un determinado fin. Probablemente hemos escuchado, visto o leido frases como estas: "Moriré por Francia", "La historia progresa, indefectiblemente, hacia un estadio superior de la humanidad: el comunismo" o "Dios, hágase tu voluntad y no la mía". Todas ellas representan la subordinación del individuo respecto a un colectivo. El ente metafísico, llámese como se llame, define una meta a la cual hay que llegar y constriñe a los individuos para que olviden sus metas particulares. Esa meta, o destino, se convierte en la razón de ser de las personas y desobedecer los designios del ente místico acarrea serias consecuencias: si el ente se llama patria, acarrea la deshonra; si se llama raza, acarrea el rechazo, si se llama sociedad, acarrea la crítica al egoísmo y si se llama dios acarrea el fuego eterno de los infiernos.
Como se puede observar, la idea de dios presupone la subordinación del individuo a la voluntad de un ente supremo. La persona no es libre de pensar como desee porque si sus ideas son incompatibles con las de dios, entonces estará condenado al castigo. Mucho menos puede discrepar con dios o cuestionar sus mandatos. El individuo, en ese esquema, no puede usar la herramienta fundamental que posee para su supervivencia: la razón. Debe asumir que su base epistemológica es, sencillamente, la revelación. Está absolutamente sometido a los designios que de él provengan y su rango de decisión es totalmente dicotómico: o hace lo que manda dios y es premiado, o lo desobedece y es castigado. Si el estado es el aparato social de compulsión y coerción, dios no es muy diferente a él. También cobra impuestos (votos de castidad, pobreza, hambre), diezmos, rosarios, golpes en el pecho, etc.; también tiene burocracias parásitas e inoperantes conformadas por curas, pastores, apóstoles, consejeros, etc. Y también interviene en todas las esferas de la vida humana: determina con quién se puede ir a la cama, lo que hay que enseñar a los hijos, lo que hay que comer, como hay que vestir, cuales actividades productivas son buenas, etc.
Una segunda razón por la que dios es antiliberal es una razón política: sistema de gobierno. La idea de dios es, por antonomasia, totalitarista. Castiga a todo aquel que le desobezca (las llamas del infierno son el mecanismo preventivo y punitivo del sistema judicial de dios), no permite que se le cuestione, ordena la actuación de las personas y su jerarquía es absolutamente vertical. Si bien es cierto que esa jerarquía tiene estamentos intermedios (santos, arcángeles, vírgenes, etc.) entre dios y los humanos, esa "nobleza" está también supeditada al "creador". Incluso podría verse a cada santo, virgen u otro como un señor feudal con sus respectivos siervos de la gleba y que rinde cuentas sólo al rey. En el sistema político divino, el ser humano no tiene voz ni voto. Su opinión no vale para dios: el esclavo no puede hacerle recomendaciones al amo.
Una tercera razón es económica. La idea de dios es la antítesis del mercado y del concepto del orden espontáneo. De acuerdo con Hayek, el orden espontáneo es un estadio en el que las preferencias de los individuos tienden a alcanzar acuerdos sin necesidad de que una instancia superior haya tenido que intervenir para ello. Pero en el esquema de los creyentes, dios define las metas y como titiritero que es, maneja a los humanos para conseguir dichas metas. Dios ordena el sistema económico asignando puestos: bendice a algunos y maldice a otros; les da dones a unos y defectos a otros. Para los protestantes, especialmente calvinistas, los ricos eran ricos porque dios los había bendecido. Para los islámicos fundamentalistas, los occidentales han de ser eliminados porque dios los ha maldecido. Dios ordena el "caos" del mercado para hacerlo más "humano". La gente reza a dios para que le ayude en su negocio, para que su equipo de fútbol finiquite el fichaje estrella, para que encuentre zapatos baratos o para que sus hijos sean aceptados en la universidad. Entonces no es cada quién el que se procura su éxito en función de ser eficiente, inteligente, esforzado o visionario, sino que es dios el que define quién gana y quién pierde; ergo, define la asignación de recursos.
Hugo Chávez ha dicho una sóla cosa razonable y verdadera en su vida: "Jesús fue el primer socialista de la historia". Según los católicos y cristianos, Jesús es igual a Dios Padre en virtud de la Santísima Trinidad (concepto que, dicho sea de paso, viola las reglas lógicas del principio de identidida), por lo que si Jesús era socialista, por derivación dios lo sería también. Ahora, todas las religiones dicen que su dios es todopoderoso, lo cual implica que no puedan existir tantos dioses como los que se dice. Ello porque si son todopoderosos, podrían eliminar a su competencia. El dios cristiano debería poder deshacerce de Alá y viceversa, pues si no pueden no serían todopoderosos. Para salvar esa paradoja habría que pensar que todas las religiones adoran al mismo mono pero con diferente traje, perdón, al mismo dios pero con diferente nombre y que los antagonismos son producto de diferentes interpretaciones. Bajo ese supuesto, si habíamos acordado que, por derivación, dios es socialista, toda religión adoraría a un dios socialista. Y tiene sentido porque todo dios promete la dicha eterna en el paraíso, la eliminación del dolor, la eliminación de la incertidumbre y el riesgo. Todo dios promete un paraíso donde no habrá distinciones respecto a sus habitantes. Este sistema es constante: lo que pasó ayer pasa hoy y pasará mañana. Acá no hay novedades porque ya de nada sirve la razón. Todo está hecho, ya no hay qué inventar o descubrir. Por eso, si el cielo existiera y es así, preferimos no ir a él.
ASOJOD
¿Por qué la idea de dios es antiliberal? Existe una gran y principal razón de índole epistemetodológica. El liberalismo tiene como uno de sus ejes fundamentales el individualismo metodológico que, grosso modo (para una explicación más amplia del individualismo metodológico recomendamos leer nuestro artículo "La fatal arrogancia"), significa que la única manera de estudiar al ser humano y sus actividades, en cualesquiera de los campos en que se desempeña, es reduciendo los fenómenos a los individuos. En otras palabras, sólo puede estudiarse al ser humano partiendo de su condición de individuo y entendiendo que su actuación siempre será en función de sus propios intereses. Cuando los intereses de varios individuos coincidan, se puede hablar de cooperación social, cuya vida útil durará lo que dure la coincidencia antes mencionada. Nótese que en este caso el individuo no se subordina definitivamente a nada ni nadie, sino a sí mismo y a sus intereses, por lo que es posible decir que sólo en el individualismo, el ser humano es un fin en sí mismo.
El colectivismo, corriente contraria al individualismo, pregona que existe una entidad superior a la que el individuo responde y en función de la cual actúa. Así pues, algunos le llaman sociedad, otros pueblo, otros patria, otros historia y otros dios. A ese ente místico le asignan características humanas y lo ven como un organismo monolítico que provoca que los individuos no sean más que medios para el cumplimiento de un determinado fin. Probablemente hemos escuchado, visto o leido frases como estas: "Moriré por Francia", "La historia progresa, indefectiblemente, hacia un estadio superior de la humanidad: el comunismo" o "Dios, hágase tu voluntad y no la mía". Todas ellas representan la subordinación del individuo respecto a un colectivo. El ente metafísico, llámese como se llame, define una meta a la cual hay que llegar y constriñe a los individuos para que olviden sus metas particulares. Esa meta, o destino, se convierte en la razón de ser de las personas y desobedecer los designios del ente místico acarrea serias consecuencias: si el ente se llama patria, acarrea la deshonra; si se llama raza, acarrea el rechazo, si se llama sociedad, acarrea la crítica al egoísmo y si se llama dios acarrea el fuego eterno de los infiernos.
Como se puede observar, la idea de dios presupone la subordinación del individuo a la voluntad de un ente supremo. La persona no es libre de pensar como desee porque si sus ideas son incompatibles con las de dios, entonces estará condenado al castigo. Mucho menos puede discrepar con dios o cuestionar sus mandatos. El individuo, en ese esquema, no puede usar la herramienta fundamental que posee para su supervivencia: la razón. Debe asumir que su base epistemológica es, sencillamente, la revelación. Está absolutamente sometido a los designios que de él provengan y su rango de decisión es totalmente dicotómico: o hace lo que manda dios y es premiado, o lo desobedece y es castigado. Si el estado es el aparato social de compulsión y coerción, dios no es muy diferente a él. También cobra impuestos (votos de castidad, pobreza, hambre), diezmos, rosarios, golpes en el pecho, etc.; también tiene burocracias parásitas e inoperantes conformadas por curas, pastores, apóstoles, consejeros, etc. Y también interviene en todas las esferas de la vida humana: determina con quién se puede ir a la cama, lo que hay que enseñar a los hijos, lo que hay que comer, como hay que vestir, cuales actividades productivas son buenas, etc.
Una segunda razón por la que dios es antiliberal es una razón política: sistema de gobierno. La idea de dios es, por antonomasia, totalitarista. Castiga a todo aquel que le desobezca (las llamas del infierno son el mecanismo preventivo y punitivo del sistema judicial de dios), no permite que se le cuestione, ordena la actuación de las personas y su jerarquía es absolutamente vertical. Si bien es cierto que esa jerarquía tiene estamentos intermedios (santos, arcángeles, vírgenes, etc.) entre dios y los humanos, esa "nobleza" está también supeditada al "creador". Incluso podría verse a cada santo, virgen u otro como un señor feudal con sus respectivos siervos de la gleba y que rinde cuentas sólo al rey. En el sistema político divino, el ser humano no tiene voz ni voto. Su opinión no vale para dios: el esclavo no puede hacerle recomendaciones al amo.
Una tercera razón es económica. La idea de dios es la antítesis del mercado y del concepto del orden espontáneo. De acuerdo con Hayek, el orden espontáneo es un estadio en el que las preferencias de los individuos tienden a alcanzar acuerdos sin necesidad de que una instancia superior haya tenido que intervenir para ello. Pero en el esquema de los creyentes, dios define las metas y como titiritero que es, maneja a los humanos para conseguir dichas metas. Dios ordena el sistema económico asignando puestos: bendice a algunos y maldice a otros; les da dones a unos y defectos a otros. Para los protestantes, especialmente calvinistas, los ricos eran ricos porque dios los había bendecido. Para los islámicos fundamentalistas, los occidentales han de ser eliminados porque dios los ha maldecido. Dios ordena el "caos" del mercado para hacerlo más "humano". La gente reza a dios para que le ayude en su negocio, para que su equipo de fútbol finiquite el fichaje estrella, para que encuentre zapatos baratos o para que sus hijos sean aceptados en la universidad. Entonces no es cada quién el que se procura su éxito en función de ser eficiente, inteligente, esforzado o visionario, sino que es dios el que define quién gana y quién pierde; ergo, define la asignación de recursos.
Hugo Chávez ha dicho una sóla cosa razonable y verdadera en su vida: "Jesús fue el primer socialista de la historia". Según los católicos y cristianos, Jesús es igual a Dios Padre en virtud de la Santísima Trinidad (concepto que, dicho sea de paso, viola las reglas lógicas del principio de identidida), por lo que si Jesús era socialista, por derivación dios lo sería también. Ahora, todas las religiones dicen que su dios es todopoderoso, lo cual implica que no puedan existir tantos dioses como los que se dice. Ello porque si son todopoderosos, podrían eliminar a su competencia. El dios cristiano debería poder deshacerce de Alá y viceversa, pues si no pueden no serían todopoderosos. Para salvar esa paradoja habría que pensar que todas las religiones adoran al mismo mono pero con diferente traje, perdón, al mismo dios pero con diferente nombre y que los antagonismos son producto de diferentes interpretaciones. Bajo ese supuesto, si habíamos acordado que, por derivación, dios es socialista, toda religión adoraría a un dios socialista. Y tiene sentido porque todo dios promete la dicha eterna en el paraíso, la eliminación del dolor, la eliminación de la incertidumbre y el riesgo. Todo dios promete un paraíso donde no habrá distinciones respecto a sus habitantes. Este sistema es constante: lo que pasó ayer pasa hoy y pasará mañana. Acá no hay novedades porque ya de nada sirve la razón. Todo está hecho, ya no hay qué inventar o descubrir. Por eso, si el cielo existiera y es así, preferimos no ir a él.
ASOJOD
15 comentarios:
Aclaro, en primer lugar, que no poseo casi ningún conocimiento de filosofía, sociología, u otra disciplina afín al tema tratado. Sin embargo, tengo algunas discrepancias, que espero tengan la paciencia de tratar en varios comentarios, pues en uno solo sería muy largo (dado lo denso del post).
En primer lugar, no me queda claro eso del Individualismo metodológico. A mi modo de ver, es claro que los individuos se comportan de forma diferente, en colectividad, que solos. Incluso, mucho de ese comportamiento no parte de un proceso racional sino más bien emocional, el cual a veces se racionaliza a posteriori.
Por ejemplo, como se puede explicar que una persona tienda a reirse más, en un cine lleno, que en uno vacío? Creo que hay una tendencia natural del ser humano de seguir las mayorías (la seguridad en el número), siendo este un fenómeno que no se puede explicar en forma individual (o si?).
Si partimos del individuo, podríamos saber como va a comportarse la "masa"? O sea, supongamos que hacemos perfiles psicológicos de una gran cantidad de personas, y las ponemos en una situación particular, podemos asegurar que se van a comportar de tal o cual forma?
Cuando la palabra "dios" se usa como sustantivo propio lo convencional es ponerla con mayúscula. Al respecto sería interesante consultar un diccionario. Esta convención no se trata de creencias religiosas sino de corrección en el uso del lenguaje. El hecho de que yo no crea en Poseidón, Dick Tracy o Chucky no me faculta a escribir sus nombres con minúscula.
Adrían, parece que depende de la acepción que se esté usando:
dios.
(Del lat. deus).
1. m. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. m. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones.
Terox: Estamos de acuerdo. Mi punto es que Asojod está usando el sustantivo como nombre propio, por lo tanto lo debería poner con mayúscula. Asojod podría pensar que Dios no es más que un dios más de la pléyade de deidades imaginadas (ojo el uso como sustantivo propio y como común), pero no justifica que caprichosamente ignoren las normas ortográficas, al menos sin parecer que no las dominan. ¿O será que cuando escriban Marx, así con mayúscula, deberemos entender que suscriben todas sus ideas?
Diay, para mí es un punto medio oscuro. En el caso de Marx y los otros ejemplos es claro que es por ser un nombres PROPIOS, que no es lo que sucede con Dios o dios (de hecho, en las contadísimas ocasiones que el DRAE define nombres propios, están escritos con mayúscula, por ejemplo: Noé). Lo que me parece raro es que la segunda acepción contiene a la primera. O no?
Sabíamos que nuestro querido amigo Adrián se iba a escandalizar por el artículo y, por supuesto, por escribir dios con minúscula. Eso nos agrada!!! No desconocemos las reglas ortográficas, lo que hicimos está denominado como una licencia literaria. En nuestro caso, significa que no respetamos la "personalidad" del sustantivo, ergo, es un reclamo o más bien un rechazo.
Además, cuando hablamos de dios nos referimos a cualquier dios (el cristiano, el islámico, el budista, el sionista, etc), por lo que más bien refiere a la segunda acepción que explica precisamente Terox.
Al respecto, Terox, como respuesta a su comentario, le aclaramos los puntos:
1) el individualismo metodológico nada tiene que ver con el comportamiento del individuo cuando está solo y cuando está acompañado. Eso es algo que compete a la psicología conductual y no a la filosofía. Cuando hablamos de individualismo metodológico nos referimos a la metodología que se debe usar para abordar el estudio de la acción humana en todo el sentido de la palabra. Es decir, a la hora de estudiar las actuaciones políticas, sociales o económicas (acciones humanas todas siempre y cuando sean voluntarias y teleológicas) sólo se puede hacer a partir de individuos. La sociedad no vota, no compra, no vende, no estudia, no trabaja, no produce, no consume ni decide. Todo eso sólo lo hacen los individuos.
2) Respecto a que existe una tendencia de las personas a reir más en un cine lleno que en uno vacío, diríamos que es una contingencia. Algunas personas pueden reír más estando acompañadas, otras reirán porque las demás rien (aunque no les parezca gracioso) y otras reirán más estando sólas. Las explicación de las causas, como lo dijimos, le corresponden a la psicología conductual y no a la filosofía. Sin embargo, en lo que si puede meterse la filosofía, específicamente la lógica argumentativa, es en lo que ud llama "seguridad en el número". Eso precisamente es una falacia conocida como "ad numerum", según la cual se pretende validar algo porque mucha gente lo cree válido. Inclusive, esta falacia no resiste el análisis lógico, pues no podría explicar que existan personas que desean apartarse de las actuacione s y conductas de las mayorías (por ejemplo las contraculturas). Y en todo caso, el fenómeno sí puede ser estudiado desde la perspectiva individual porque remite a las valoraciones, preferencias, creencias y actuaciones de los individuos. No es la sociedad punk, por ejemplo, la que actúa, sino cada uno de sus miembros. La sociedad per se no existe, sino que es tan sólo, siempre y en todo lugar, un conjunto de individuos que comparten ciertos valores e ideas. Además, pretender explicar un fenómeno desde la colectividad y no desde la individualidad resulta un grave error, toda vez que pretendería establecer como axioma que se trata de colectividades monolíticas (o sea, donde no hay conflicto de intereses) y exclusivas (o sea, que sus miembros pertenecen sólo a esa colectividad). Eso, lógicamente, no es así. Todos los grupos están formados por individuos con intereses y valores coincidentes y la unión sólo dura lo que dure dicha coincidencia. Y aún con coincidencias siempre habrá algún conflicto de intereses (monetarios, valorativos, políticos, morales, intelectuales, etc.). Además, todos esos individuos son parte de otros grupos más grandes o más pequeños: por ejemplo, si el ente que dirige la acción es la sociedad, el individuo no es sólo parte de la sociedad como tal, sino también parte de la familia, de un gremio , de un partido político, de una ideología, etc. por lo que, en algún momento, los intereses del grupo A entrarán en conflicto con los del B y el C. En ese caso, se trataria de una guerra de todos contra todos para imponer los intereses de algún grupo. Y eso quita todo elemento de racionalidad a la civilización, dejando, consecuentemente, de llevar ese nombre.
Respecto al individualismo metodológico queremos poner un ejemplo muy sencillo. Rand decía: "Puesto que no existe tal entidad conocida como 'el público', ya que el público es meramente una cantidad de individuos, la idea de que 'el interés público' va por encima de los intereses y derechos privados solo tiene un significado: que los intereses y derechos de algunos individuos tienen prioridad sobre los intereses y derechos de los demás."
Vaya. Como que responden en cuadrafónico. Yo lo veo de otra forma. Me parece que esos grupos humanos o colectividades que se mencionan, si bien no tienen "vida propia" más allá que sus individuos, pueden ser generalizaciones estadísticas que permiten modelar y hasta predecir la conducta humana (en grandes números). Por ejemplo, si se dice que "X" es de interés público, pues se entiende que “X” favorecería a la mayoría de los seres humanos expuestos a ello. Es una cuestión de estadística. Yo creo que el hecho que las campañas publicitarias se basen en generalizaciones de este tipo, es una prueba de que funcionan (aunque también podría ser que las agencias de publicidad tienen engañados a todo el mundo, mmm).
En fin, pasando a otro punto, me llama la atención que enfoquen la concepción de la existencia de Dios tan ligado a la religión organizada. Esto es, en mi concepto, muy discutible. De hecho hay religiones, como la budista, que no presentan un Dios castigador o juzgador, ni entraría en ese concepto de: “la idea de dios presupone la subordinación del individuo a la voluntad de un ente supremo”. Aún dentro de otras religiones (Cristiana, Judía, Musulmana) hay diferentes grados de percepción en los mismos creyentes, y de aceptación o sometimiento a la doctrina ortodoxa. En realidad, yo no veo mucha diferencia entre un sistema moral basado en la creencia de Dios, y otro basado en una concepción atea del mundo.
Finalmente (por ahora), afirmar que por creer en Dios el hombre no puede usar la razón es un craso error. Hace poco, sin ir más lejos, me enteré que el postulante de la teoría del Big Bang fue un sacerdote católico. Dudo que usara el método de “revelación” en sus investigaciones.
Terox, ud comente un error conceptual bastante grande: arguir que el "interés público" es el interés de la mayoría. El interés público es lo que el Estado define como interés pero no necesariamente corresponde con el interés de los demás. Precisamente la frase de Rand ejemplifica que cuando se habla de interés público , de lo que se está hablando es de que el interés de unos (quizá organizados en grupos de presión) vale más que el interés de otros. También se puede dar el caso de que, a veces, la definición interés público se vale de una apatía del ciudadano respecto a esa decisión, pues el interes del Estado no riñe con el interés propio, por lo que no se opone.
Respecto al tema de las generalizaciones estadísticas, cuidado, ud caería en lo que en Ciencia Política llamamos el engaño de los números grandes, que no es otra cosa que la falacia ad numerum: creer que algo está bien porque lo aprueban las mayorías. Mises tiene una atinada frase respecto a las mayorías: "La democracia garantiza un gobierno acorde con los deseos y planes de la mayoria; lo que no puede impedir es que la propia mayoria sea victima de ideas erroneas y que, consecuentemente, adopte medidas equivocadas, que no solo sean inapropiadas para alcanzar los fines deseados, sino que ademas resulten desastrosas. Las mayorías pueden facilmente equivocarse y destruir la civilizacion".
En cuanto al ligamen religión-dios, es un ligamen lógico. Uno presupone al otro (todo dios presupone la existencia de alguna religión), pues un dios no se proclama por sí mismo dios, sino que necesita de un "ejército" de seguidores que lo veneren como tal. Pero no sólo lo veneran sino que siguen sus mandamientos y/o enseñanzas, lo que incluiría a Buda. En toda religión es necesario no cuestionar esas enseñanzas, lo cual presupone una relación de jerarquía.
No importa el grado de sujeción a las creencias, al final todos creen al menos en un mínimo: que su dios es el modelo de vida a seguir, que deben seguir al menos sus principios básicos y, lo más importante, que ellos no son nada sin su dios porque estan aqui para cumplir la voluntad de la deidad.
Finalmente, su comentario de la teoría del big bang es lamentable . Pretender darle racionalidad a un sujeto porque crea que el universo se formó por big bang y no por dios es arriesgado. Habría que ver qué provocó el big bang. Muy seguramente Dios! El barco de la racionalidad nunca atracó en el muelle de la mente de los creyentes. Epistemología y fe son incompatibles. Todo creyente, en mayor o menor dado, presupone que sus dotes, conocimientos, verdades, habilidades, etc. fueron dados por un dios. Y, lo más rídiculo, que ese dios les marca el camino a seguir. En otras palabras, el misticismo y la revelación son la fuente de conocimiento. Para ellos, el hombre no descubrió el fuego por medio de un proceso de razonamiento, sino porque el Señor, Alá o como se llame, lo puso para que el ser humano pudiera cumplir su misión en esta tierra.
Pequeña cita sobre la religión, de Napoleón: "No veo en ella -afirma como cónsul al Consejo de Estado- el misterio de la encarnación, sino una garantía de orden social... La sociedad no puede existir sn la desigualdad de fortuna, y esta desigualdad no puede subsistir sin la religión. Cuando un hombre muere de hambre junto a un hombre que se halla harto de todo, le es imposible admitir esta diferencia si no tiene una autoridad que le diga: Dios lo quiere así. Es preciso que haya pobres y ricos... pero luego, y durante toda la eternidad, el reparto sera hecho de otro modo."
Como asunto de orden, quisiera pedirles que firmen sus respectivas respuestas, pues veo que han borrado algunos comentarios previos, y son varios los que comentan. De hecho, supuestamente iban a contestar en otro post... pero bueno.
1. Creo que Ud está utlizando una definición de "Interés Público" muy técnica. Yo simplemente me refiero a un concepto concreto en un caso concreto. Por ejemplo: "es de interés público aumentar la seguridad en Costa Rica". Simplemente es una forma de decir que sería beneficioso para la mayoría. Obviamente, puede utilizarse en forma falaz, pero no siempre es así.
2. Respecto al "engaño de los números". En realidad, yo no discutia si las decisiones tengan o no que tomarse por mayoría (y/o cuales). Sino que, en el mundo real, se hacen generalizaciones que funcionan estadísticamente (en algunos casos, para vender productos).
3. Ligamen Dios-religión. Bueno, en realidad, creo que hay grados de relación. Algunos serán más ortodoxos o comprometidos que otros. No? Igualmente, algunos ateos no estudian filosofía, y a lo mejor se guian por las convenciones sociales, únicamente. Son sus decisiones o ideas más valiosas que los primeros?
4. Big Bang. Creo que no siguió el link o no lo entendió. Mi comentario iba en el sentido que es posible obtener conocimiento racional aún desde una perspectiva teísta. Lemaitre no creía en el Big Bang porque alguien se lo contó, y luego lo consultó con Dios (o el Papa). Él lo propuso en base a las observaciones y cálculos propios y de colegas. Seguramente tampoco pensaba que un ángel había traído el fuego a la tierra.
En todo caso, el hombre necesita resolver el sentido de la vida de una forma u otra. Algunos lo hacen por vía religiosa, otros por vía racional (y entre los extremos, existe un amplio espectro). Es válido descalificar, de antemano, las ideas de alguien porque no es ateo? o porque lo sea?
Terox, claro que le contestamos en el otro Post que es precisamente el art. bajo el nombre La Verdadera Virtud, Ud. cierra con un comentario bajo la pregunta qué si "Es válido descalificar, de antemano, las ideas de alguien porque no es ateo? o porque lo sea?"
La respuesta es la siguiente: la manera que usted descalifica una idea es a partir de la epistemología, precisamente usted se pregunta cómo dicha persona adquirio conocimiento acerca de esa idea y cómo lo validifico. En este tanto lo que descalifica la idea es el proceso empleado para arribar a ella no si se es teísta o ateísta.
Evidentemente toda idea que no tenga asidero real y racional y que contradiga las reglas de la lógica aristotélica, que este fundada en la fe, el dogma, la revelación, el misticismo y la doxa ha de ser rechazada, ya que estas ideas se encuentran en el mismo nivel epistemológico como danzar para que caiga la lluvia.
Ok. Me parece lógico. A fin de cuentas hay que examinar la argumentación, que es lo importante. Aunque también, me imagino, que en algunos casos se puede hacer "ingeniería reversa" o sea, encontrar el método lógico a ideas que originalmente fueron planteadas por vías irracionales.
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