Esta es una respuesta a un escrito de Iván Villalobos del miércoles 16 de enero donde ataca a ASOJOD y a sus ideas. Como parte del compromiso con la racionalidad y la libertad, hemos elaborado esta respuesta.
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Vamos por orden. Dice Iván que “el llamado ‘individualismo metodológico’ es la posición de un grupo de economistas austríacos”. Esperamos que lo que haya querido decir es que los austriacos retoman el individualismo metodológico y no que ellos son sus creadores, porque hacer esto demostraría una enorme ignorancia para alguien que en su perfil se dice interesado en Teoría y filosofía políticas. Resulta que ASOJOD fue fundada por un abogado y un politólogo, ambos con conocimientos en Teoría y filosofía políticas. El individualismo metodológico tiene su verdadero origen en la tradición de la Grecia preclásica, especialmente a partir de los cínicos, los epicúreos y los estoicos. Pero es en los siglos XVII y XVIII donde se da el mayor desarrollo teórico del individualismo con Stuart Mill, Bentham, Spencer, Smith, Ricardo y otros, así como por las circunstancias previas y posteriores a las revoluciones liberales de la época (Inglaterra, Francia y Estados Unidos). La economía austriaca, que nace hasta 1871 con Los Principios de Carl Menger, retoma esa tradición no sólo dentro de la teoría del valor que desarrolla, sino también para toda la filosofía que posee. Mises, en Human Action (libro que respetuosamente le recomendamos leer a Iván), explica que “la acción humana es siempre acción de seres individuales. Lo social o el aspecto social es sólo una orientación determinada que adoptan las acciones individuales” (Mises, Ludwig. La acción humana: Tratado de economía. Madrid: Unión Editorial, 2001. P. 174). Así pues, para los austriacos, la acción es individual pero, al ser seres racionales, los seres humanos entienden que pueden desarrollar de mejor manera sus actividades y pueden alcanzar un mayor cumplimiento de sus fines por medio de la cooperación social, específicamente si están inmersos en el marco de la división del trabajo. Resulta evidente, aunque no parece que Iván lo comprenda, que la acción social no existe porque para ello habría que presuponer no sólo la existencia física de una entidad llamada sociedad, con características antropomórficas, sino que también la presencia de un interés monolítico. No vemos que la sociedad coma, camine, estudie, vote o viaje, pero en cambio sí lo hacen los individuos. Así pues, resulta que lo social es tan sólo una manifestación de acciones individuales coincidentes en un momento y lugar dado precisamente porque existe una concordancia en los intereses, sea a nivel de medios o de fines. Obviar esa verdad de Perogrullo es un tremendo error conceptual en que cae Iván así como muchos colectivistas. El término colectivista no se usa a la luz de la Guerra Fría. El debate entre colectivistas e individualistas trasciende esa coyuntura y se retrotrae a la época griega, especialmente luego de que con Sócrates los filósofos creyeran que podían hacer algo positivo en el terreno de la acción social.
“Según las tesis del universalismo, del holismo, del colectivismo y de algunos representantes de la Psicología de la Forma (Gestalppsychologie), la sociedad es una entidad que tiene existencia autónoma, independiente y separada de la vida de los diversos individuos que la integran, actuando por cuenta propia hacia la consecución de precisos fines distintos de los que persiguen los individuos que la componen. De ahí que pueda surgir un grave antagonismo entre los objetivos sociales y los individuales, lo que conduce a la necesidad de domeñar el egoísmo de los particulares para proteger la existencia y desenvolvimiento de la sociedad, obligando a aquellos a que, en beneficio de esta, renuncien a sus designios puramente personales. Una vez llegadas a tal conclusión, todas esas doctrinas se ven forzadas a dejar de utilizar el análisis científico y el razonamiento lógico, desviándose hacia puras profesiones de fe, de índole teológica o metafísica. Han de suponer que la Providencia, por medio de profetas, apóstoles y carismáticos jerarcas, constriñe a los hombres, de por sí perversos, a perseguir fines que estos no desean, haciéndoles caminar por las buenas sendas que Dios, el Weltgeist o la Historia desean que sigan”.
(…)El universalismo y el colectivismo son necesariamente sistemas de gobierno tecnocráctico. Nota común a todas sus diferentes variedades es la de predicar la existencia de una entidad sobrehumana la que los individuos deben someterse. Lo único que distingue entre sí a dichas doctrinas es la denominación dada a dicha entidad y el contenido de las leyes que proclaman su nombre. El gobierno dictatorial de la minoría no puede justificarse más que apelando al supuesto mandato recibido de una autoridad suprema y sobrehumana. Poco importa que el gobernante absoluto pretenda basar su poder en el derecho divino de los reyes o en la misión histórica de la vanguardia proletaria; igualmente carece de importancia que el supremo ser se denomine Geist (Hegel) o Humanité (Comte). Los términos sociedad y Estado, tal como de ellos se sirven los modernos defensores del socialismo, de la planificación y del control público de todas las actividades individuales, también tienen su significado sobrenatural. Los sacerdotes de estos nuevos cultos atribuyen a sus respectivos ídolos todas aquellas perfecciones que los teólogos reservan para la divinidad: omnipotencia, omnisciencia, bondad infinita, etc.
En cuanto se admite la existencia de una entidad que opera por encima y con independencia de la actuación individual, persiguiendo fines propios distintos de aquellos a los que los mortales aspiran, se ha formulado ya el concepto de una personalidad sobrenatural. Ahora bien, planteadas así las cosas, es preciso enfrentarse resueltamente con el problema de qué fines u objetivos, en caso de conflicto, deban prevalecer: si los del estado y la sociedad o los del individuo. (…) Admitida la existencia de una entidad que ex definitione es superior, más noble y mejor que el individuom no cabe duda alguna de que sus aspiraciones deben prevalecer sobre las de los míseros mortales”. (Mises, Ludwig. La Acción Humana: un tratado de economía. Madrid: Unión Editorial, 2001. P. 176-182)
“La moderna reaparición de la idea colectivista –causa principal de los desastres y dolores que nos afligen- ha triunfado de tal modo que ha logrado relegar al olvido de las ideas básicas en que se funda la filosofía social liberal. Hoy en día desconocen este pensamiento incluso muchos de los partidarios de las instituciones democráticas. Los argumentos que esgrimen para justificar la libertad y la democracia están plagados de errores colectivistas; sus doctrinas más bien constituyen una tergiversación que una defensa del liberalismo auténtico. Las mayorías, en su opinión, tienen siempre la razón simplemente porque gozan de poder bastante para aplastar al disidente; el gobierno mayoritario equivale a la dictadura del partido más numeroso , no teniendo la mayoría que refrenarse a sí misma en el ejercicio del poder”. (Mises, Ludwig. La Acción Humana: un tratado de economía. Madrid: Unión Editorial, 2001. P. 184
Puede llamársele a ese orden espontáneo como quiera (parece que Iván gusta llamarlo Dios) pero eso resulta irrelevante. Mas Iván cree que además de panfletarios somos acríticos, de modo que nuestro querido filósofo presupone que la coincidencia con las ideas de un autor implica siempre una subordinación total a sus tesis. Pero, en realidad, al ser seguidores del racionalismo crítico popperiano, siempre hemos sometido al riguroso análisis cada una de los argumentos de cualquier persona, lo que nos ha llevado a discrepar en varios puntos con varios autores. Por ejemplo en Hayek siempre hemos criticado la visión de safety net que propugna, ya que la misma promueve un intervencionismo en la actividad económica del individuo dando paso al Camino de la Servidumbre que el mismo temía. El punto es que si Hayek o Smith querían llamarle Dios al orden espontáneo, el problema era de ellos no nuestro. No comprendemos la manía de Iván de responsabilizar a unos de las acciones y palabras de otros.
Puede que Iván haya leído Pretensión de conocimiento de Hayek, pero es obvio que no sólo no entendió el texto, sino que lo manipuló. Cita a Hayek pero lo hace de forma descontextualizada. Por eso queremos completar la cita, pues uno no puede pretender extraer una parte de un texto sin relacionarlo con el hilo lógico que tenía. Pero Iván no aprendió eso y en Bremen parece que tampoco se lo están enseñando. Por tanto, queremos completar la frase descontextualizada que él emplea, misma que Hayek en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Economía, en donde ataca la “pretensión del conocimiento”, recordándonos las grandes limitaciones que tiene la ciencia económica para conocer las acciones humanas y los grandes problemas que se desarrollan al actuar sobre este tipo de supuestos que pretender ser conocimiento:
“Ilustraré este punto con un bosquejo breve de lo que considero la principal causa real del desempleo generalizado, una descripción que explicará también por qué tal desempleo no puede ser corregido en forma duradera por las políticas inflacionarias recomendadas por la teoría que ahora está de moda. Me parece que esta explicación correcta es la existencia de discrepancias entre la distribución de la demanda en los diversos bienes y servicios y la asignación de la mano de obra y otros recursos en la producción de tales bienes y servicios. Poseemos un conocimiento "cualitativo" bastante bueno de las fuerzas que producen una correspondencia entre la demanda y la oferta en los diversos sectores del sistema económico, de las condiciones en que se logra tal correspondencia y de los factores que tenderán a impedir tal ajuste. Los diversos pasos de la descripción de este proceso descansan en hechos de la experiencia diaria, y pocos de quienes se tomen el trabajo de seguir el argumento cuestionarán la validez de los supuestos empíricos o la correlación lógica de las conclusiones obtenidas de ellos. Tenemos en efecto buenas razones para creer que el desempleo indica que la estructura de los precios y salarios relativos ha sido distorsionada (de ordinario por la fijación monopólica o gubernamental de los precios), y que para restaurar la igualdad entre la demanda y la oferta de la mano de obra en todos los sectores se requerirán cambios de los precios relativos y algunas transferencias de la mano de obra.
Pero cuando se nos piden pruebas cuantitativas de la estructura particular de los precios y salarios que se requeriría para asegurar una venta continua y regular los productos y servicios ofrecidos, debemos admitir que no tenemos tal información. En otras palabras, conocemos las condiciones generales en que se establecerá por sí solo lo que llamamos, en forma un tanto equívoca, un equilibrio; pero nunca sabemos cuáles son los precios o salarios particulares que existirían si el mercado produjera tal equilibrio. Sólo podemos señalar cuáles son las condiciones en que podemos esperar que el mercado establezca los precios y salarios en que la demanda se igualará a la oferta. Pero nunca podremos producir información estadística que indique la medida en que los precios y salarios prevalecientes se desvían de los que asegurarían una venta continua de la oferta de mano de obra actual. Aunque esta descripción de las causas del desempleo es una teoría empírica en el sentido de que podría demostrarse su falsedad si, por ejemplo con una oferta monetaria constante, un aumento general de los salarios no condujera al desempleo, esta no es ciertamente la clase de teoría que podríamos utilizar para obtener predicciones numéricas específicas acerca de las tasas de salarios, o la distribución de la mano de obra, que deban esperarse.” (…) Pero en virtud de que nosotros, los científicos observadores, no podemos conocer entonces todos los determinantes de tal orden, y en consecuencia tampoco podemos saber en cuál estructura particular de precios y salarios será igual en todas partes la demanda a la oferta, no podremos medir las desviaciones de ese orden; tampoco podremos verificar estadísticamente nuestra teoría de que las desviaciones de ese sistema de "equilibrio" de precios y salarios son las que vuelven imposible la venta de algunos de los productos y servicios a los precios a que se ofrecen.
Hayek es claro al decir que existe un punto en que se igualan oferta y demanda pero que es imposible predeterminar cuál es. Justamente es imposible porque, al ser el mercado un conjunto de individuos tomando decisiones no es posible que alguien prevea el resultado porque para ello debería saber qué piensan todos y cada uno de los involucrados (por eso no hay equilibrio ni competencia perfecta). Además, Hayek en ningún momento intenta vendernos la idea de que el mercado camina en forma inexorable hacia el equilibrio, como sucede con el historicismo que preconiza como destino final la dictadura del proletariado. Para Hayek, la palabra equilibrio se encuentra entrecomillada por obvias razones y en ningún momento el texto le atribuye al mercado una vida propia o carácteristicas super naturales que están más alla de las reglas de este mundo.
Decía Coase que: “he pensado que es el resultado de que los economistas utilicen un enfoque al que me he referido como ‘economía de pizarrón’. La política bajo consideración es aquella que sólo puede ser implementada en el pizarrón, donde se asume que toda la información requerida se encuentra a disposición y el ingeniero social actúa como todas las partes. Él arregla los precios, impone los impuestos y distribuye los subsidios (todo esto en el pizarrón) para promover así el bienestar general” (Coase, Ronald. The firm the market and the law. USA: The University of Chicago Press, 1990. P. 19). Hayek niega precisamente ese tipo de “economía de pizarrón” no sólo desde el punto de vista técnico, sino desde cualquiera pues resulta impensable que pueda existir, toda vez que nadie puede conocer todos los pensamientos de los individuos que transaccionan. No importa si Hayek cifra sus esperanzas en la mano invisible o en Dios, porque nosotros no lo hacemos. Sin embargo, Iván cree que es imposible que discrepemos respecto a Hayek: somos “ovejas” de un rebaño educado para no cuestionar dogmas. Las condiciones a que se refiere Hayek en que se puede esperar el “equilibrio” por supuesto que son las condiciones del mercado capitalista; más específicamente las del libre mercado. Y ello tiene su razón de ser: en ningún otro sistema puede llegarse a una igualdad entre oferta y demanda porque la intervención del Estado hace que, de una u otra manera, alguno de los dos elementos sea insuficiente. Un breve repaso por la historia económica (que dicho sea de paso no se encuentra en Wikipedia) le permitiría a Iván saber esto.
Alega Iván: “Hayek no prueba lo que tendría precisamente que probar, es decir, que el mercado tiende al equilibro, y como no puede probarlo, lo supone como principio”. Iván no fue más allá del laxo texto donde obtuvo las críticas a Hayek, pues si entendiera a dicho autor y a la escuela austriaca, sabría que no hay nada más antiestático, tan anti statu quo que el mercado. El mercado no tiende a un equilibrio absoluto y definitivo; tiende a pequeños “equilibrios” en la oferta y demanda de un bien, pero tanto oferta y demanda son dinámicas, por lo que constantemente están cambiando; ergo, el equilibrio cambia. Y eso no se trata de fe como afirma Iván, sino de sentido común, pues en caso de que sobre o falte demanda de un bien, los oferentes deberán buscar un punto donde lo que venden sea comprado por ejemplo.
Una vez aclarado esto debemos dar paso a otra de sus dos críticas: el orden espontáneo, noción desarrollada por Hayek así como la mano invisible, colocadas por Iván en el plano de la “metafísica” y la “fe”. En cuanto a la noción de orden espontáneo primero se hace necesario ilustrarlo para aquellos que no se encuentren familiarizadas con el término.
Dice Hayek:
“El problema peculiar del orden económico racional es determinado precisamente por el hecho de que el conocimiento de las circunstancias que debemos utilizar nunca se encuentran en forma integrada o concentrada sino como gotas dispersas de conocimiento que suele ser disperso y contradictorio, conocimiento que cada individuo posee (…) Existe sin ninguna duda un cuerpo de conocimiento muy importante que se encuentra desorganizado, el cual no puede ser considerado como científico en el sentido de conocimiento de leyes generales. Es en este sentido en que todo individuo posee una ventaja sobre otros a partir de una información única que le puede resultar beneficiosa, beneficio el cual solo podrá obtener si la decisión queda en sus manos o si la misma se toma con su cooperación activa. (…) Si estamos de acuerdo en que el problema económico de la sociedad es principalmente un problema de adaptarse rápidamente a los cambios en las circunstancias específicas de tiempo y lugar, de ahí se sigue que las decisiones últimas deben dejarse a las personas que conocen estas circunstancias; que conocen directamente los cambios significativos y los recursos que están directamente a la mano para hacerles frente. No podemos esperar que este problema sea resuelto comunicando primero todo este conocimiento a una oficina central que, después de integrarlo, envía órdenes. Debemos resolverlo por medio de alguna forma de descentralización. (..)Fundamentalmente, en un sistema en el cual el conocimiento de los hechos pertinentes está disperso entre muchas personas, los precios pueden coordinar las diversas acciones de diferentes personas de la misma manera que los valores subjetivos ayudan al individuo a coordinar las partes de su plan. (…)Debemos ver el sistema de precios como un mecanismo para comunicar información si deseamos comprender su verdadera función (…)sólo la información más esencial es comunicada, y es comunicada sólo a aquellos que les concierne. Es más que una metáfora la descripción del sistema de precios como un tipo de mecanismo para consignar cambios o como un sistema de telecomunicaciones que permite al productor individual sólo observar el movimiento de unos pocos indicadores: como un maquinista puede observar las agujas de unos cuantos relojes, para adaptar sus actividades a cambios de los cuales puede ser que nunca conozca más que su reflejo en el movimiento de precios. Desde luego, estas adaptaciones probablemente nunca son "perfectas", en el sentido en que el economista las concibe en sus análisis de equilibrio. Pero me temo que nuestros hábitos teoréticos de aproximarnos al problema dando por sentada la posesión de conocimiento más o menos perfecta de parte de casi todos, no ha cegado un poco respecto de la verdadera función del mecanismo de precios y nos ha hecho aplicar patrones engañosos al juzgar su eficacia. (Hayek, Friedrich. The use of knowledge in society. The libertarian reader. P. 216-222).
De nuevo acá se puede ver la crítica que Hayek realiza a los análisis de equilibrio por más que Iván quiera seguir creyendo en forma dogmática que Hayek los práctica; también se puede notar su crítica a esas visiones racionalistas de la economía, las cuales hasta la fecha Iván sigue pensando que son parte de la economía austriaca a pesar de la infinidad de veces que le hemos explicado que no es así. Parece que los panfletos de ANFE no son los únicos que carecen de información; los panfletos de economía de bolsillo que usa Iván para hacerse “experto por un día” tampoco son recomendables. No entiende nuestro querido profesor Villalobos que el orden espontáneo no es algo metafísico. Ya se lo explicamos antes, el orden espontáneo es el proceso de concertación a nivel de fines y medios a que llegan diversos individuos en virtud de la suficiente inteligencia que tienen como para comprender que el sistema de especialización e intercambio es el más eficiente para lograr lo que se proponen, precisamente en virtud de que son ellos quienes mejor saben qué es lo que desean. En sencillo: el orden espontáneo es el conjunto de acuerdos a que llegan los individuos que están tomando decisiones en el mercado. Esos individuos son interdependientes de tal modo que las decisiones que tomen en el presente crean una especie de marco informal que delimita las futuras decisiones. Ese orden espontáneo transmite información, información que los agentes económicos usarán para adaptar sus acciones. Vamos a poner un ejemplo sencillo para que Iván pueda entenderlo: Juan vende lápices y Roberto los compra; pero una peste de termitas acaba con grandes cantidades de madera, por lo que ahora la oferta de madera es menor que la demanda. Juan, entonces debe “equilibrar” esa demanda adquiriendo menos madera. Al hacerlo, deberá vender sus lápices más caros. A Roberto no le interesa si fueron termitas o si los aserraderos entraron en huelga. Lo que le importa es que ahora deberá pagar más dinero por los lápices y esa información le ayudará a decidir si valora tanto los lápices como para pagar el nuevo precio o si usa sus recursos para comprar otras cosas. Es decir, esa información delimita las acciones futuras de Roberto. Esa información es lo que mejor se conoce como “mano invisible”. Si Smith o Iván querían atribuirle el nombre de Dios a esa información, pueden hacerlo, pero nosotros no somos culpables de ello.
La gran pregunta que hay que hacerle a Iván es: ¿es posible planificar el “todo”? En teoría de relaciones internacionales (¡que macabro Iván, tenemos conocimientos en varias áreas!) existe lo que se denomina el realismo político, el cual no se debe confundir con el desarrollo de Maquiavelo que deriva en los orígenes de la Ciencia Política, sino que fue un conjunto de postulados muy en boga durante la guerra fría. Un postulado central del realismo político es que las naciones son cuerpos monolíticos que tienen un interés definido y preciso. Es decir, acá no hay grupos de presión ni disidentes a lo interno de la nación, sino que todos los habitantes tienen lo que se llama un “interés nacional” que, casi siempre, resulta contradictorio con los de otros países. Sólo dentro de la “lógica” del realismo político sería posible hablar de un “todo” que se mueve en una sola dirección. Para poder planificar el “todo” sería necesario que no existiesen divergencias en los intereses, pero sólo en dos escenarios eso resulta posible: en una ficción o en un totalitarismo. En el caso de la ficción, no procede acá analizarlo pues resulta inoperante; pero en el totalitarismo sí puede haber una especie de “interés nacional”: la dictadura del proletariado en la URSS o el dominio de la raza aria en el régimen nazi son buenos ejemplos. Sucede que un totalitarismo, lo que se hace con los disidentes es simplemente silenciarlos (muchas veces por métodos violentos). Eso es lo que Hayek y Popper querían dejar claro en Camino de Servidumbre y La sociedad abierta y sus enemigos: todo proceso de planificación centralizada termina en una dictadura. La pregunta que le hacemos a Iván entonces ya no sólo es si resulta posible planificar el “todo” sino también que si es recomendable planificarlo a sabiendas de lo que va a derivarse de ello. Porque rogándole a Iván que nos disculpe por la ignorancia, no conocemos un solo experimento de planificación centralizada como mandaban los manuales del partido único en que el ser humano haya vivido libre y feliz. Por eso, quisiéramos saber qué recomienda Iván hacer con los disidentes en un régimen tal. ¿Ser misericordiosos y permitirles libertad tanto así que transmitiendo su mensaje puedan desestabilizar el régimen? ¿O propone eliminarlos como alimañas traicioneras?
Iván nos ilumina argumentando que “ni a Hayek ni a Popper les interesa someter a crítica sus argumentos, sino parapetarse ideológicamente consolidando una serie de estereotipos”. O sea, para Iván Popper traicionó su propia tesis del racionalismo crítico pues no somete a refutación sus propias ideas políticas sino que se esconde tras la macabra ideología (en la concepción marxista del término) y la utiliza para defender lo indefendible. ¿Puede haber algo más ridículo que esto?
En palabras de Popper:
(…) Sugiero que el objeto de la ciencia consiste en dar con explicaciones satisfactorias de todo aquello que nos parece precisar una explicación. Por explicación se entiende un conjunto de enunciados mediante los cuales se describe el estado de la cuestión a explicar (el explicandum) sirviéndose para ello de otros, los enunciados explicativos, que constituyen la “explicación” en sentido estricto (el explicans del explicandum).
(…) Para que el explicans sea satisfactorio (la satisfactoriedad es cuestión de grado) tiene que reunir ciertos requisito. En primer lugar, ha de implicar lógicamente al explicandum. En segundo lugar, el explicans ha de ser verdadero, aunque en general no lo sepamos; en cualquier caso, no hemos de saber que es falso hasta después del examen más crítico (…) En otras palabras, lo consideraremos más satisfactorio cuanto más rigurosas sean las contrastaciones independientes de las que haya salido indemne.
(…) De este modo, la conjetura según la cual el objeto de la ciencia es dar con explicaciones satisfactorias nos conduce a la idea de mejorar el grado de satisfactoriedad de las explicaciones mejorarndo su grado de contrastabilidad; es decir, yendo hacia teorías que tengan un contenido cada vez más rico, un grado de universalidad cada vez más elevado y un grado de precisión cada vez mayor”. (Popper, Karl. Conocimiento objetivo: un enfoque evolucionista. Cuarta Edición. Madrid: Tecnos, 2005. P. 180-182)
Como verán Popper proponía falsear las ideas, es decir, someterlas a rigurosos exámenes, evadiendo aquello que la probara y enfatizando en lo que la negara. Si no existía algo que la falseara, entonces se convertía en una verdad científica. Pero esa verdad científica no era absoluta, sino que al cambiar las condiciones y el conocimiento, podría ser refutada y quizá rechazada. Ergo, el conocimiento y la verdad científicas no son estáticas, no están dadas de una vez y para siempre sino que deben ser sometidos a exámenes de falsabilidad, aceptándolos si salen airosos y rechazándolos si no pasan la prueba. Por eso resulta irrisorio que Iván crea que Popper no quería someter a crítica sus ideas. Eso habría sido negar la obra a que dedicó su vida. De nuevo se observa como sale a relucir la ignorancia de Iván, que parece haber obtenido su conocimiento sobre Popper tomando café con algún profesor. En lo que sí acierta Iván es cuando dice que tanto Hayek como Popper son “de los principales representantes del antiutopismo contemporánero”. Popper siempre se declaró un antiutopista, fundamentalmente de aquellas utopías que involucraban cualquier clase de ingeniería social, concepto íntimamente ligado con el de planificación centralizada. Señalaba Popper que “toda ingeniería social, por mucho que se enorgullezca de su realismo y de su carácter científico, está condenada a quedarse en un sueño utópico” (Popper, Karl. La miseria del historicismo. Madrid: Alianza Editorial. P. 61).
Además de ignorar a Popper y la esencia de su obra, Iván carece de información sobre economía. Una y otra vez se lo hemos mencionado y él sigue apostando a su omnisciencia para refutarnos. ¿Cómo puede Iván ignorar algo? ¿Es posible? Jamás. Nuestro filósofo, ahora convertido en experto economista luego de leer Economics for dummies, sigue cacareando que “Hayek no puede renunciar a la referencia al modelo de competencia perfecta, y continúa remitiéndose a él como tendencia”. A pesar de que le hemos explicado varias veces que el concepto de competencia perfecta es neoclásico y no austriaco, Iván se cierra y no permite que nueva información le llegue a su inmaculado y virginal cerebro. Pero en ASOJOD no desistimos de la lucha por sacarlo de la ignorancia y le explicamos una vez más en qué consiste la diferencia a nivel de esa noción y de paso para que entienda que los austriacos rechazan la idea de equilibrio:
Moraliza Iván: “las reflexiones filosóficas que Hayek realiza al final de su vida, le acercan por lo demás directamente a las ideas nietzscheanas, y toda la rebelión que representan contra los valores humanistas de la modernidad. No es necesario tampoco referirse ni repetir aquí los de todos conocidos puntos de contacto entre el pensamiento nietzscheano y el nacional-socialismo.” Totalmente de acuerdo con Iván respecto a las coincidencias entre Nietzsche y los nazis, pero de ahí a relacionarlo con Hayek es un sinsentido. Nos encantaría que Iván cite rigurosamente esas últimas reflexiones pues nunca antes algún liberal ha sabido de ellas: serían un éxito de publicación. Resulta sumamente curioso que alguien que dice tener por intereses a la filosofía y a la teoría política trate de hacer una conexión implícita entre Hayek y el Nazismo. Para afirmar eso se requiere un total desconocimiento de la historia así como del pensamiento de Hayek. No podemos olvidar que el Nazismo nace como una reacción a la democracia liberal y al capitalismo del siglo XIX y que además tiene fuertes nexos con el socialismo, de ahí su nombre. Si bien es cierto el Nazismo nunca abolió la propiedad privada si creó una economía altamente dirigida y centralizada que por supuesto contrasta claramente con conceptos hayekianos como los de orden espontáneo que Iván dice conocer y entender. Pero lo mejor de todo es pretender alguna conexión entre el pensamiento de Nietzsche y el de Hayek, obviando que este último debió huir de Alemania por la persecución nazi. Lo que Iván hace con esto es utilizar vulgarmente la falacia ad hominen pues propone rechazar a Hayek no por sus ideas sino por unas supuestas “reflexiones” que lo acercan a Nietzsche y, por consecuente, de Nietzsche al nazismo.
“sobre dichas bases al comienzo del Siglo XIX se desarrolló sistemáticamente la concepción teórica del estado de derecho, el Rechtsstaat, que llegó a ser, justamente con el ideal del constitucionalismo, el principal objetivo del nuevo movimiento liberal (…) el estado de derecho significa que el gobierno no debe ejercer nunca coacción sobre el individuo excepto para hacer cumplir una ley conocida, ello constituye una limitación al poder de todos los gobiernos, incluyendo también los de las asambleas legislativas (…) tiene importancia porque, hoy en día, el concepto del estado de derecho se confunde a veces con el requisito de la mera legalidad en todos los actos de gobierno. El imperio de la ley presupone, desde luego, completa legalidad, pero sin que ello sea suficiente. (..) el estado de derecho, por tanto, es también más que el constitucionalismo y requiere que todas las leyes se conformen con ciertos principios”. (Hayek, Friedrich. Los Fundamentos de la Libertad. Unión Editorial. P. 224-233)
Basta con leer el Camino a la Servidumbre para darse cuenta que la vinculación que Iván pretende realizar entre el nazismo y Hayek es absolutamente ilusoria. Hayek escribió dicho libro con el fin de alertar a la opinión pública inglesa el peligro que puede presentar el intervencionismo económico y cómo este, si se le permite actuar, puede servir como el mejor medio de transporte para conducirnos al nazismo, pues gracias a la intervención estatal producida por las ideas keynesianas estaba aumentando el poder del Estado, de modo que este cada vez más podría ir penetrando las esferas privadas de los individuos hasta luego tenerlos a su disposición.
“Es producto de un comportamiento consciente y deliberado. Esto no quiere decir que los individuos celebraran un buen día un contrato en virtud del cual quedó fundada la sociedad humana. Las acciones que han realizado la cooperación social y que de nuevo la realizan a diario no tienden a otra cosa que a cooperar y colaborar con otros para alcanzar determinados fines. Ese complejo de relaciones mutuas creado por la acción recíproca de individuos es lo que se denomina sociedad (…)
El ser humano nace siempre en un ambiente que halla ya socialmente organizado. Sólo en tal sentido puede afirmarse que –lógica o históricamente- la sociedad es anterior al individuo. En cualquier otro sentido la afirmación es engañosa y falsa. Es cierto que el individuo vive y actúa en el marco social, pero la sociedad no es más que ese combinarse de actuaciones múltiples para producir un esfuerzo cooperativo. En ninguna parte existe fuera de las acciones de los individuos y es puro espejismo imaginarla fuera del ámbito en que los individuos actúan. Hablar de una existencia autónoma e independiente de la sociedad, de su vida propia, de su alma, de sus acciones, es una metáfora que fácilmente conduce a crasos errores”. (Mises, Ludwig. La Acción Humana: un tratado de economía. Madrid: Unión Editorial, 2001. P. 173).
Pero la crítica de Iván al individualismo rebasa cualquier límite de la racionalidad cuando nuestro nuevo experto en Hayek aduce que “en Hayek asistimos a un colectivismo igual o peor que el de la ideología del comunismo soviético. En ambas se trata de abandonar y regalar la autonomía a un proceso que funciona a ciegas, inexorablemente y a espalda de los sujetos”. ¿Puede algo ser más ridículo, hilarante, obtuso y falto de decencia que lo que Iván acaba de afirmar? ¿Cómo hacemos para que el gran omnisciente filósofo, economista, politólogo, abogado, poeta, escritor, futbolista, músico, artista, ingeniero, médico y lector del tarot Iván Villalobos entienda? ¿Será que la beca en Bremen no es para filosofía sino para enseñanza especial? Pedimos disculpas a don Iván pero mejor asiste a la Centeno Güell y ahorra a los tax payers costarricenses o alemanes lo que deben estar pagando por sus cursos en Bremen. A ver, lo ponemos en términos sencillos para que él pueda entender: es hilarante y estúpida cualquier afirmación como la de que en Hayek se asiste a un colectivismo pero con otro nombre. ¿En qué mundo Iván? Jamás pretende Hayek regalar la autonomía a un proceso que funciona a ciegas, inexorablemente y a espalda de los sujetos. No funciona a ciegas ni a espaldas de los sujetos porque el mercado es, en palabras simples para que Iván pueda entender, un conjunto de personas tomando decisiones. Si las personas toman decisiones están participando, por lo que se desestima su argumento de que se hace “a espaldas”. Para participar, han de tener información, misma que consiguen no por sus recursos materiales ni por benevolencia del gobierno, sino porque cada individuo sabe qué desea y que puede ofrecer así como cuáles son sus circunstancias. Esa información impide que jueguen “a ciegas”. Y tampoco es inexorable la marcha hacia ningún lado porque, a diferencia de las ideas colectivistas, universalistas y holistas de que hacía mención Mises, el individualismo no pretende que el mercado guíe a los individuos hacia una determinada meta, sino que cada individuo ejecuta sus acciones con arreglo a metas que él mismo se proponga. Señalaba Hayek que “más importante resulta la relación de orden espontáneo con el concepto de propósito. Como tal orden no ha sido creado por un agente externo el mismo no puede tener propósito, a pesar de que su existencia pueda ser de gran utilidad para los individuos que participen en dicho orden.” (Hayek, Friedrich. Law, legislation and liberty. En: Boaz, David. The libertarian Reader. USA: Free press, 1997. P. 236)
Alejandro Barrantes Requeno y Manuel Echeverría Echeverría
Fundadores de ASOJOD
20 comentarios:
Señores, me quito el sombrero ante Uds por esta respuesta. ¡Espectacular! Si bien no suscribo todos los postulados de ASOJOD (yo sí creo en el safety net de Hayek, por ejemplo) me parece increíble que en Costa Rica haya jóvenes tan formados en la escuela austriaca y el objetivismo. Hay que seguir el buen trabajo. De Uds se aprende mucho.
Mis respetos.
iván el terrible buajajajajajaaaaaaaaaa
objetivismo?
a ver, qué es un objeto, papanatas?
por deus!!!
No todo el mundo tiene la paciencia de de responderle a gente como Iván de una manera tan completa y clara. Esto demuestra el respeto que tienen Uds. por el individuo (por más despreciable e ignorante que sea).
¡Los felicito!
Los felicito por su contundente y fundamentada respuesta al tal Ivan Villalobos, quien realmente hace gala de ignorante y distorsionador de la tradición liberal.
Si quieren reir o llorar, les recomiendo que lean las estupideces y ocurrencias de uno de los tantos intelectualitos que están en contra del TLC, Luis Paulino Vargas. Ese haría una buena pareja con el tal I. Villalobos.
Sigo preguntando. ¿qué es un objeto? ya que hablamos de "objetivismo". y ¿qué diablos es la razón? ya que hablamos de respeto por la racionalidad.
Estoy seguro que uds de ASIMEQUEDOELOJO no tienen la menor idea de lo que hablan en un sentido mínimo
mongos
¿qué es el método?
¿qué es la verdad?
falsacionismo metodológico mis bolas.
no sean tan bruticos
¿Que son sus bolas? ¿Que son bruticos? ¿Que es iván el terrible? ¿Qué es papanatas? ¿Existo? ¿Pienso? ¿Escribo? ¿Cuestiono?
¿Qué es objetivismo? ¿qué es un objeto? ¿qué es la razón? ¿qué es el método? ¿qué es la verdad? Busque un diccionario idiota!!
ese es el punto, caballo
uds sólo pueden recurrir a diccionarios para buscar los significados de palabras básicas que utilizan como si conocieran. Es lo más básico lo que no saben.
qué es esa retahíla de mierda de citas en este post?
imbéciles
Frases célebres del post:
"Pero Iván no aprendió eso y en Bremen parece que tampoco se lo están enseñando."
"Parece que los panfletos de ANFE no son los únicos que carecen de información; los panfletos de economía de bolsillo que usa Iván para hacerse “experto por un día” tampoco son recomendables."
"Iván se cierra y no permite que nueva información le llegue a su inmaculado y virginal cerebro"
"Pero lo mejor de todo es pretender alguna conexión entre el pensamiento de Nietzsche y el de Hayek, obviando que este último debió huir de Alemania por la persecución nazi."
"Iván sigue evidenciando su tremenda ignorancia sobre economía y, fundamentalmente, respecto a la economía austriaca."
"¿Será que la beca en Bremen no es para filosofía sino para enseñanza especial?"
MUY bueno el post, sigan en esas.
que limpiada, tome negro ... al rato y el daad no le renueva la beca por bateador JIJIJIJIJIJIJIJIJIJIJIJIJI
Mire Yegua, si alguien queda mal parado en el post es el tal Ivan Villalobos. Los autores demostraron saber sobre el tema, usted es el que solo anda haciendo preguntitas como idiota.
A Ivan el terrible le pregunto: ¿que es punto? ¿que es caballo? ¿que es recurrir? ¿que es diccionario? ¿que es buscar? ¿que son significados? ¿que son palabras? ¿que son básicas? ¿que es utilizan? ¿que es conocer? ¿que es saber? ¿que retahila? ¿que son frases? ¿Que soy yo? ¿Que es usted? ¿Qué es el objeto? ¿Que es el sujeto? ¿Si el objeto y la verdad no existen, ud existe? ¿Cuestiona y luego existe? ¿O existe y luego cuestiona?
Como vera, sus preguntas idiotas no llevan a nada. Yo creo que esta gente ya ha respondido en muchos post que es objeto, metodo, verdad , etc. Dele una revisadita para que deje de estar bateando.
Otra frase célebre:
"Pedimos disculpas a don Iván pero mejor asiste a la Centeno Güell y ahorra a los tax payers costarricenses o alemanes lo que deben estar pagando por sus cursos en Bremen."
Linda papillos de Asojod, que revolcada le pegaron a "ad hominen". Deberían montar una campaña para que deporten a Iván por ser un agente de dispersión del virus de la idiotez
Excelente respuesta a un baboso como Ivan Villalobos. Lo he dicho ya varias veces, Ivan no puede aceptar que es ignorante en ciertos temas, el lo sabe todo todo y como vimos en su blog, lo que no sabe lo inventa y afirma cualquier barrabasada.
siguiendo nuestra tradición democrática, propongo que los que hemos seguido a fondo el acalorado debate elijamos un ganador.
yo voto en contra de Iván el Terrible
Mae, al chile no sean tan mediocres. ¿Cómo pueden felicitar un artículo tan francamente flojito como este?
"Uy uy, ud debería estar en la centeno guell..."
insisto: qué bruticos
jajaja flojito?? Flojitos sus huevos, porque el articulo esta muy bueno. Le cerraron el hocico ivancito!!!
Muchas gracias a todos los que nos han escrito y una invitación a "Iván el terrible" para que nos debate, nos explique por qué el artículo le pareció flojo. Imaginamos que él sabrá más de economía austriaca que cualquier persona sobre la faz de la tierra, por lo que, como simples mortales, rogamos por que nos ilumine
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