viernes, 11 de enero de 2008

En Vela


La presentación, de parte de la fracción legislativa del PAC, de unas 5.000 mociones sobre tres proyectos de ley (de los 11 que conforman la agenda de implementación del TLC) rebasa toda imaginación. El proyecto de ley de Fortalecimiento del ICE contiene 56 artículos. El PAC lo inundó con 1.991 enmiendas. Esta hidrocefalia mental conlleva la distribución de 52.239 fotocopias entre los diputados. El costo económico de este despilfarro queda a cargo de las vestales de este partido.

El problema no reside en el monto de las mociones ni en el derroche originado, sino en la sinrazón de este despliegue. Es una cuestión mental, de carencia de sentido en el orden intelectual, ético y legal, por significar una desnaturalización del voto y de la función legislativa, máxime si se advierte la relación entre estos proyectos de ley y el referendo popular sobre el TLC. Bienvenida toda oposición y toda reforma, fundada en la razón y en la naturaleza de las cosas. Esta impres- cindible dialéctica parlamentaria razonable enriquece la democracia, prestigia el parlamento y mejora las leyes. Mas, cuando se impone la sinrazón, el puro voluntarismo alocado, todo se trastorna.

Dirigentes y miembros del Partido Acción Ciudadana (PAC) se encrespan cuando, en esta columna o en otros comentarios, se repasan sus miedos y, particularmente, su ausencia de una estrategia inteligente y creativa de crecimiento para llegar, un día, a una adultez madura y productiva. De aquí su cadena de derrotas: 2002, 2006, dos elecciones de alcaldes, TLC y, sobre todo, su ausencia de propuestas viables y atractivas. Carente de liderazgo visionario, en el partido y en la fracción, de estrategas, de crítica interna, se ha dedicado al juego infantil del NO y a las quejumbres, sentaditos todos en el andén de la política, mientras el tren pasa…

¿Es que personas razonables, respetuosas de sí mismas y de su partido, son capaces de redactar y presentar 5.000 mociones justificables sobre tres proyectos de ley? El PAC ha demostrado que sí es posible, pero jamás podrá demostrar que es justificable. Este es el problema de fondo. Por lo tanto, su único propósito es entorpecer, filibusterismo puro y simple, que la jefa de fracción justifica diciendo que “este es el único camino que les quedó”. ¿Es que el interés público, el sano debate democrático, la razonabilidad, el referendo popular, la ética política, que todo lo nutre, el sentido de los límites, el futuro del PAC o, simplemente, el desprecio por el ridículo no eran, acaso, otro camino?

Hay que salvar al PAC de quienes, por dentro, quieren enclaustrarlo en la falsa virginidad del miedo para que no crezca, se desarrolle y dé frutos…

Julio Rodriguez

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué barbaridad, esto debería leerlo todo mundo.

Imagínense el montón de ingenuos que votaron por el PAC por ser "una opción diferente". Claro que es diferente, es peor!

Cuando estaba un poco más joven, voté por "el naranjazo" para diputados, con los resultados desastrozos que todos conocemos.

Creo que estos partiditos de berrinchosos y resentidos están condenados a auto-extinguirse. Sólo esperemos que sea pronto.