viernes, 15 de febrero de 2008

PAC, libertad y juventud


El 7 de octubre pasado ocurrió un evento sin parangón en la historia política de la Costa Rica democrática: un referéndum para decidir acerca del Tratado de Libre Comercio, donde la mayoría votó favorablemente y obligó a los 57 diputados a aprobarlo como Ley de la República. Pero una cosa implica la otra: a pesar de que no se preguntó en la papeleta por el futuro de la agenda de implementación, es lógico que ella es complemento necesario para que se pueda operacionalizar dicho mandato. No obstante, hay diputados que no lo consideran así. Y eso está bien, pues el derecho a disentir es una de las condiciones sine qua non de todo régimen democrático y civilizado.

Pero si esto aplica para el régimen en general, no existe razón alguna para que sea diferente para los elementos que lo conforman. El problema de la cúpula del PAC es que pide respeto por su derecho a diferir de lo que la mayoría de los votantes decidieron el pasado 7 de octubre pero, al mismo tiempo, lo niega en sus fueros internos, pues monta toda una persecución política contra la diputada Andrea Morales tan sólo por atreverse a criticar el dogma incuestionable de su partido.


Sin embargo, esta no es la única incoherencia del partido rojiamarillo. Llevan razón los jóvenes del PAC que escribieron en La Nación al decir que "la libertad es uno de los elementos primordiales de la condición humana", pero resulta paradójica la forma en la que llenan de contenido el concepto, pues luego hablan de "transformar nuestro país en uno con más equidad, con más justicia y con más solidaridad". La "ideología" que dicen defender esos jóvenes es, por antonomasia, contraria al verdadero concepto de libertad: nos hablan día a día de solidaridad, de necesidad de pagar impuestos para mejorar las condiciones de vida de los demás, de subsidios y de equidad; y con ello, están abogando por la intervención del Estado para conseguir el paraíso en la Tierra. No se dan cuenta que el Estado, ese aparato de coerción y compulsión como lo llamara Ludwig von Mises, tiene que pisotear la libertad para alcanzar ese paraíso, pues dicha intervención implica que se le quite la propiedad a unos para dársela a otros, que se le obligue al ser humano a ser solidario (aún contra su voluntad), que se defina qué, cuánto, cuándo y cómo consumir y producir.

Ya lo decía Ayn Rand: "El hombre que produce mientras otros disponen del fruto de su labor es un esclavo". Y ese es el escenario al que quiere llevarnos el PAC, por lo que en ese partido no pueden decirse defensores de la libertad. Son incapaces de comprender una de las grandes enseñanzas de Rand: que "cada ser humano es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para si mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida". Por esto, los hombres y mujeres que crean en la libertad no tienen cabida dentro del PAC.


Alejandro Barrantes Requeno

5 comentarios:

Terox dijo...

La pregunta es ¿en cuál partido tendrían cabida los miembros de ASOJOD?

La ASOJOD dijo...

Gracias por la pregunta terox, evidentemente en ASOJOD nos podemos acercar más a ciertos partidos y menos a otros, pero verdaderamente no hay ninguno en el que realmente tengamos cabida plena, por ello cada vez que vamos a votar lo que intentamos hacer es encontrar aquella propuesta que sea lo menos dañina y peligrosa para la causa de la libertad.

Terox dijo...

Otra pregunta, que se me ocurrió al leer las citas. ¿Qué opinan de un tipo como Bill Gates? ¿Es un creador o un parásito?

La ASOJOD dijo...

Terox para serle muy sincero sería en estos momentos muy difícil para nosotros emitir un juicio ético de dicho calibre sobre Bil Gates, ya que verdaderamente desconocemos su historia personal, por ejemplo hemos escuchado como muchos otros que incluso llego a robar algunos de sus programas, pero le repetimos no sabemos si esto realmente sucedio así. Ante tanta incertidumbre que tenemos respecto al accionar de Bill Gates no sería serio de nuestra parte emitir dichos criterios.

Lo que si le podemos decir es que hemos observado en muchos empresarios poderos y grandes una actitud totalmente anticapitalista, que se preocupan más por encontrar el favor político y crear barreras de entradas en el mercado, que crear mejores formas de satisfacer las necesidades de consumo de sus clientes. Estos son los verdaderos parásitos, son los enemigos jurados para aquellos que defendemos el capitalismo de libre mercado.

Terox dijo...
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