jueves, 28 de enero de 2010

ECONOMÍA: Cómo crear empleos


Dice Obama que quiere fomentar la creación de empleos. Cree que la recesión no termina, realmente, mientras la población activa no encuentre cómo ganarse la vida. En EE.UU. el desempleo anda por el 10%. En España ese porcentaje se duplica y el gobierno de Zapatero se hunde paulatinamente, como si estuviera en una tembladera. Obama y Zapatero piensan utilizar el gasto público para estimular la economía. George W. Bush lo hizo antes, enviando a los estadounidensess un cheque de 20 dólares, medida más cerca de la demagogia populista que de una política económica seria. Es lamentable.

Hace unos 40 años, un candidato venezolano a la presidencia prometió que crearía miles de empleos a poco de llegar al poder. Dicho y hecho: dictó un decreto que obligaba a contratar a una persona para que apretara los botones en todos los ascensores del país. La sociedad aplaudió agradecida sin advertir que eso creaba trabajos que no aumentan la producción de riquezas ni mejoran la productividad. Poco después, volvió a la carga: obligó a que en los baños públicos hubiera siempre un encargado de limpieza. Otros miles de puestos de trabajo fueron creados con un chasquido de los dedos.

El mundo está lleno de ejemplos parecidos. En Andalucía, España, se paga a unos desempleados para que barran los parques, en lo que parece ser un curioso traslado de polvo de un sitio a otro. En EE.UU. y Europa entregan grandes sumas de dinero público a empresarios agrícolas o ganaderos para que produzcan menos, como si la función del Gobierno fuera mantener altos algunos precios.

Todo eso suele ser contraproducente. En Suiza, donde el desempleo está por debajo del 4,5%, la única fórmula es contar con miles de empresas eficientes que compiten y se esfuerzan en producir cada vez más usando menos recursos, que les permiten ahorrar, invertir y crecer, lo que se transforma en oportunidades laborales.

Si un Estado quiere que aumenten los salarios, el camino es fomentar la creación de empresas privadas, lo que puede incluir las cooperativas u otras formas de propiedad colectiva, pero no en el sector público, porque el Estado-empresario conduce a la corrupción, dispendio y atraso.

Desgraciadamente, para cualquier Gobierno lo más fácil y que más votos produce es repartir dinero y asignar privilegios, operación a la que casi nadie se opone porque quienes se benefician tienen nombre y rostro, pero quienes se perjudican es una masa difusa de contribuyentes que ni siquiera percibe que le están metiendo la mano en el bolsillo. Son víctimas inocentes que pagan con sus impuestos o con inflación las maniobras clientelistas de los políticos de turno.

Carlos Alberto Montaner

martes, 26 de enero de 2010

El debate presidencial de Canal 7



En este episodio comentamos dos temas que se discutieron en el debate entre los principales candidatos presidenciales para las elecciones presidenciales de Costa Rica que se celebrarán el 7 de febrero de 2010: la red de cuido propuesta por la candidata socialdemócrata Laura Chinchilla y la discusión que se tuvo sobre las propuestas fiscales de los tres candidatos.

El drama de Haití en un mundo cerrado


Ante el drama de Haití, la respuesta de la solidaridad internacional es conmovedora. Sobre todo, la de las ONG y la de todos los ciudadanos del mundo que están colaborando con ellas para las importantes tareas de rescate, asistencia y reconstrucción.

Pero hay un aspecto que permanece en silencio, entre su desconocimiento o la sospecha de que puede ser una de esas verdades que no se quieren decir.

Ya sea a través de creencias, o a través de ideas enseñadas en las universidades, se sigue considerando que la economía es un juego de suma cero, una distribución donde lo que se da a unos, lo pierden otros. Por eso casi todas las naciones, sobre todo las desarrolladas, han cerrado sus fronteras ante la inmigración libre de personas, favorecido ello por creencias de que existen cosas como nacionalidades por encima de las personas y sus derechos.

Casi nadie cree o casi nadie acepta que un sistema de libre entrada y salida de capitales y de personas, con comercio libre interno y externo, y sin un estado de bienestar federal, es lo que permite la capitalización, el desarrollo, pero, además, es lo que permite que hablar de paz, de solidaridad, no sean meras palabras vacías y utópicas. Y esto es así porque todos leen a Marx pero no a Mises, y el resultado práctico de que la primer M predomine sobre la otra es el sufrimiento inenarrable de miles de millones de personas.

Por ello, el mundo actual se desvive por el envío de ayuda a Haití, pero a ningún gobierno se le ocurre decir “vengan, son ciudadanos por sólo pisar estas tierras”, a ningún gobierno se le ocurre mandar sus barcos militares no para la guerra, sino para la paz, para traer en masa a millones de haitianos a tierras que los reciban en libertad. Ah no, eso no, eso nunca. Ciudadanos opulentos y sindicatos fuertes que se llenan la boca hablando de solidaridad, allí dirán su muy enfático no. Y jamás leerán a Mises, desde luego, quien les explicará que cada persona que libremente se integre a una economía de mercado es más riqueza y no mayor pobreza para todos.

Pero no es sólo cuestión del drama de Haití. Millones y millones de personas sufren no terremotos, pero sí persecuciones y condiciones indignas de vida en las viles regiones autoritarias que habitan. Huyen como pueden, y los que pueden llegar a otras tierras tienen un magnífico recibimiento: son “ilegales”, son encarcelados, tratados como escoria y deportados nuevamente a su infierno, por esos mismos gobiernos que hoy están ayudando a Haití y con la mirada ignorante o cómplice, en silencio, de ciudadanos que también se consideran a sí mismos un dechado de humanidad. “Enviemos ayuda”, “vayamos”, “vayan”, pero NUNCA “vengan”, esta es su tierra, simplemente porque son seres humanos…

Es una M o la otra. Miles de colegas filósofos siguen hablando de Marx, y despreciando con todo su desdén a Mises, el héroe perseguido por los nazis y luego ignorado o despreciado por el establishment intelectual norteamericano. El resultado es el horror del mundo que hemos hecho: no un terremoto, sino, como ya dije una vez, el horror del mal de los males que podrían evitarse.

Gabriel Zanotti

lunes, 25 de enero de 2010

Tema polémico: hipocresía sindical


En este Tema polémico, deseamos criticar la hipocresía y conveniencia a la que se adaptan muchos de los sindicatos respecto a la posibilidad de concesionar el muelle de Moín. Resulta que el pasado sábado 16 de enero, una Asamblea de Empleados de JAPDEVA se reunió para dirimir si estaban de acuerdo en que se diera o no en concesión ese muelle, siendo el resultado aplastante a favor del sí: 94% del total de los presentes, que constituían el 69% de los agremiados. Sin embargo, ante tan apabullante resultado, el sempiterno sindicalista de JAPDEVA, Ronaldo Blear, denunció que esa asamblea fue "nula, ilegítima e inmoral". He ahí la primera muestra de hipocresía: ¿qué habría pasado si el 94% votara en contra de la conseción? ¿merecería esa asamblea los mismos epítetos de Blear o, por el contrario, gozaría de toda la "legitimidad" porque el sindicato de trabajadores "ha hablado"?

No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que en nuestro país, ciertos individuos vociferan contra los resultados que no comparten, desacreditándolos y acusando de "intromisiones" o "fraudes" (como lo demostró el grupo más radical del "NO" al TLC) o lo ejemplificaron aquellos "próceres de la Patria", reunidos en las afueras del Teatro Melico Salazar, cuando anunciaron que desconocerían las elecciones del 2006 si el ganador era Oscar Arias. No obstante, si el resultado de una votación les favorece, inmediatamente salen gritando a los cuatro vientos que "el pueblo se ha expresado libre y apropiadamente" o que "la voluntad del pueblo, ente soberano y omnisciente, se ha cumplido".

Esto es precisamente lo que tenemos con el caso de la mencionada Asamblea de JAPDEVA: como no les conviene el resultado -pues si se conseciona el muelle se acaba la charanga sindical, la extorsión y la indecencia que ha caracterizado a un grupo de rufianes que se valen de las huelgas para no trabajar y, simultaneamente, obtener privilegios despreciables- entonces niegan que haya sido una reunión válida y rechazan vehementemente la decisión. Pero acá no acaba la historia: como en la vulgaridad parece haber una buena dosis de solidaridad, un grupo de sindicatos (Rerum Novarum, Movimiento de Trabajadores Costarricenses, Central General de Trabajadores y la Central Social Juanito Mora) fueron a protestar el pasado lunes 18 de enero ante el Ministerio de Trabajo, haciendo un berrinche para que el Ministerio de Trabajo anule la Asamblea realizada por JAPDEVA. ¿Por qué? Porque todos estos grupos mafiosos operan de la misma forma: amenazando, extorsionando y valiéndose de la muchedumbre y el desorden para hacer lo que les viene en gana, obteniendo ventajas a costa de todos los costarricenses.

Definitivamente, si los sindicatos cumplieron alguna vez una labor social importante -cosa que está en tela de duda por su propia naturaleza organizativa-, es claro que en la actualidad no sirven para nada. Solo pretenden exprimir hasta más no poder a quienes pagan sus caprichos y amenazan con huelgas y destrozos, cual niño malcriado, cuando no se les complace. ¡Y todavía reclaman que la empresa privada no permita sindicatos en su seno! Mas lo peor del caso es que ellos y otros grupos pseudoacadémicos, "sociales" y demás epítetos políticamente correctos, alimentan una muy peligrosa forma de legitimidad de las decisiones en un régimen democrático: la de la conveniencia.

sábado, 23 de enero de 2010

Olafo, Robin Hood y el Estado


Hace unos días la tira cómica de Olafo presentó un simpático diálogo como el que sigue (no lo reproduzco textualmente porque al momento de escribir este artículo ya ese periódico se había enviado al reciclaje): ¿Cuál es tu nombre extranjero?, preguntó Olafo. Me llamo Robin Hood. ¿A qué te dedicas? Robo a ricos para dar a los pobres. Pero si todo lo das, ¿de qué vives? De la comisión del 20% que me dejo.

Una (no la única, pero sí la que más recursos presupuestarios consume) de las funciones del Estado es la redistribución de riqueza entre los miembros de la sociedad.

En estricta teoría de las finanzas públicas, esta labor debería satisfacer los siguientes criterios:

(a) Las transferencias han de ser de rico a pobre, no entre iguales y menos de pobre a rico.

(b) El esquema debe ser de sencilla administración, para que sea soportable por los contribuyentes y no una carlanca de ineficiencia económica.

(c) La pobreza que se atiende debe obedecer a mala suerte, no a malas prácticas de los receptores de la ayuda, pues esto aparejaría riesgo moral. Recuérdese el dictado del influyente apóstol Pablo: “Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2 Ts 3:10)

Lo anterior implica que las ayudas redistributivas deben ser por montos relativamente bajos, pues de otra forma nadie tendría incentivo para trabajar: ni el pobre, porque mejor vive pegado a la teta del Estado; ni el emprendedor rico, porque el fruto de su esfuerzo le es “robado” (para usar la expresión de Robin Hood).

Por último, (d) los programas de transferencias deben contribuir a subsanar las causas de la pobreza (e. g.: mala salud, deficiente educación) y a igualar oportunidades; es decir, ser pro-crecimiento económico. Mejor enseñar a pescar que dar un pescado, dice el refrán.

Si el esquema se ajusta a los criterios expuestos, la distribución del ingreso nacional después de la labor del Estado (medida por el coeficiente de desigualdad Gini) será “mejor” que antes de ella. Sin embargo, en América Latina, y en Costa Rica en particular, eso no ocurre así, porque no todas las transferencias son de rico a pobre.

Hay algunas, importantes, con poderosos grupos de interés que luchan por mantenerlas, como las pensiones con cargo al presupuesto nacional y las transferencias a las universidades públicas, que son de pobre a rico.

Esto ha sido documentado por estudios de expertos de la UCR, entre otros. Además, el costo de los esquemas redistributivos (medido por lo que se gasta en administración y por la alteración de los incentivos a producir) es muy alto; más alto que el 20% que Robin Hood dice dejarse. ¿Me explico, Olafo?

Thelmo Vargas

viernes, 22 de enero de 2010

Para este Viernes de Recomendación, queremos presentarles un interesante ensayo de Richard Pipes, titulado "Propiedad y libertad: la piedra angular de la sociedad civil", donde el autor hace un repaso histórico del surgimiento de ambas instituciones y explica su importancia dentro del desarrollo de la humanidad.

jueves, 21 de enero de 2010

ECONOMÍA: Empleo y Próximo Gobierno


Sólo doña Amelia Rueda parece haber divulgado una información de un organismo internacional sobre el empleo en América Latina en que Costa Rica fue superada tan sólo por Barbados en el aumento del desempleo durante el año recién pasado.
El tema interesa pues se ha divulgado información en el país que hace ver que la caída de la desocupación se frenó debido al incremento del empleo en el sector público y eso no debe ser razón para sentirnos satisfechos. El sector productivo interno, diferente del ubicado en zonas francas, parece continuar en un estancamiento a todas luces inconveniente. Los aires electorales han ocultado esta triste realidad y el tema de la desocupación no se ha analizado lo suficiente y lo peor parece ser es que algunas de las propuestas políticas más bien constituyen un freno a la reactivación necesaria.
Hay cierta mejoría en el crecimiento de la producción, principalmente en el sector externo, reflejado en mayores exportaciones de las zonas francas. Esto ha permitido que, según CINDE, en el 2009 las zonas francas hayan aumentado el empleo en alrededor de 5.500 puestos. El resto del sector privado no ha crecido con tal fuerza, como lo refleja el hecho de que el sector industrial perdió un promedio mensual de 7.600 empleos y la construcción cerca de 12.000. El empleo en el sector público parece ser el único que ha crecido. El efecto neto total en el país ha sido el de un aumento en el desempleo, que, al menos de julio del 2008 a julio del 2009, aumentó de un 4.9% a un 7.8%.
Don Ottón Solís, consistentemente, anunció que en su eventual gobierno aumentaría los impuestos, en tanto don Otto Guevara propuso reducir los impuestos con tasas marginales altas (un impuesto a la renta más bajo y uniforme). Ambos mandan señales claras a los sectores privados generadores de empleo, pero doña Laura Chinchilla dice que aumentará los impuestos después de que pase la recesión, propuesta que también desestimula cualquier esfuerzo del sector productivo interno para generar empleo. (Don Oscar Arias continuamente ha abogado por mayores y nuevos impuestos y él tendría mucha influencia en el gobierno de la señora Chinchilla). No creo que el empresario se aliente a invertir y por ende a generar empleo si se le dice que, con posterioridad a la recesión –tal vez a fines de año- le van a aumentar los impuestos. La decisión de invertir es de largo plazo y toma en cuenta estos anuncios de más gravámenes (ya o dentro de un año) para no llevar a cabo ahora, que es cuando más se necesitan, inversiones que generen empleo. Recuerden que hace poco se aprobaron impuestos a una tasa preferencial a las zonas francas, por lo que la señora Chinchila estaría impulsando nuevos impuestos a la producción nacional que se ubica fuera de esas zonas.
Creo que el panorama laboral en el sector privado es oscuro, pues los aumentos de empleo en el sector público generan mayores presiones de gasto y por ende aumentos de un déficit gubernamental que deberá cubrirse con aún mayores impuestos.
Las propuestas de don Ottón Solís y de doña Laura de más impuestos ahora o poco después aumentan la incertidumbre en el sector privado. Estos cambios en las reglas de juego difícilmente se convierten en alicientes para realizar nuevas inversiones y así aumentar las fuentes de empleo (excepto en el sector estatal).

Carlos Federico Smith

martes, 19 de enero de 2010

Ayn Rand más viva que nunca



Este es el programa que John Stossel dedicó a Ayn Rand, en el mismo se muestra la importancia de sus ideas para explicar el momento político-económico que atraviesa el mundo.

Boxes + Estado = ¿117 millones?


Por alguna extraña razón que escapa de toda lógica y comprensión el Estado (¿¿!!neo-liberal??¡¡) costarricense debe pagarle a Hanna Gabriel nada más y nada menos que 117 millones de colones debido al título mundial que gano, esto en razón de la ley 7703 que creó el Premio Nacional Deportivo Claudia Poll.

Esta situación resulta absurda, por qué el Estado debe premiar el éxito de alguien, no es el propio éxito premio suficiente, y ya que el Estado anda premiando a profesionales exitosos por qué lo hace con los deportistas y artistas y no con los ingenieros, abogados, politólogos, economistas, médicos, etc. Da pena ver este tipo de cosas.

Sala Cuarta ¿es en serio?


Un nuevo episodio de humor ha logrado construir la Sala Constitucional en su historia. Ahora resulta que el ruido del pito de un tren es un tema sujeto al control de constitucionalidad. Así la Sala administra, legisla, da citas en los hospitales, etc sólo le falta ser la que declare al ganador de las elecciones. Por supuesto la pregunta de rigor es: ¿cómo avisará el tren a los conductores ahora que en nivel del pito ha sido reducido? Desgraciadamente el sentido común es el menos común de los sentidos.

lunes, 18 de enero de 2010

Tema polémico: zona marítimo-terrestre


Para este Tema polémico, en ASOJOD queremos abordar la situación en que se ven las personas que habitan en la zona marítimo-terrestre en cuanto a la tenencia de propiedad privada y la afectación negativa en que viven, respecto a las oportunidades para generar riqueza, pues la Ley N° 6043, Ley de Zona Marítimo-Terrestre, representa una clara violación al derecho de la propiedad privada y genera grandes limitaciones para que los pueblos costeros se puedan desarrollar adecuadamente.

Esta ley estipula que todo el terreno ubicado en la franja de 200 metros de ancho a lo largo de los litorales de ambas costas del país no puede ser objeto de informaciones posesorias e impide a los particulares apropiarse de ellos ni legalizarlos a su nombre. En otras palabras, todo el terreno a menos de 200 metros de la costa le pertenece al Estado. Esta franja está dividida en dos secciones: la Zona Pública, que son los primeros 50 metros, que no pueden ser objeto de ocupación de ningún tipo a menos que el Estado así lo decida porque la obra será "en beneficio de todos los ciudadanos" o instalaciones turísticas de "notoria conveniencia para el país". La otra es la Zona Restringida, en la cual los particulares si pueden realizar obras de infraestructura pero por medio de concesión y el plazo de esta puede ser de 5 a 20 años con posibilidad de una prórroga de 20 años más.

Ahora bien, una gran parte de la actividad económica de las provincias costeras de nuestro país está estrechamente relacionada con los litorales. La actividad pesquera es fuente de ingreso de muchísimas familias de bajos recursos, muchas de las cuales tienen su residencia, lógicamente, dentro de la zona marítimo-terrestre. Sin embargo, estas personas no cuentan, muchas veces, con título de propiedad de sus residencias y esto las imposibilita a adquirir un préstamo bancario pues no pueden utilizar su vivienda como garantía, con la consecuente falta de oportunidades para que desarrollen pequeños emprendimientos por su propia cuenta. Por si fuera poco, aquellos que se aventuran a montar una empresa (verdadera aventura por la maraña de trámites, impuestos, permisos, pagos, licencias, etc que caracterizan a nuestro país), deben hacerlo en régimen de concesión, cuyo vencimiento provoca que vivan en constante riesgo de que, al finalizar, el Estado les deje en la calle.

Otra actividad seriamente perjudicada con esta ley es la ligada con el turismo. Inversionistas nacionales y extranjeros probablemente optan por no invertir en estos terrenos para hacer hoteles y restaurantes por el simple hecho de que saben que lo que construyan no será propiedad de ellos y están sujetos a que esta inversión caiga en manos del Estado. Además, vender esa propiedad en algún momento dado sería más difícil puesto que no puede contar la facilidad de que sea adquirida por medio de un préstamo bancario.

Si, como hemos visto, las limitaciones establecidas por esta norma no generan beneficios para los pobladores, entonces ¿para qué existe? Una de las razones principales por la cual se creó esta ley es por motivos de conservación del medio ambiente. No obstante, en ASOJOD nos preguntamos de qué manera el hecho de dejar la decisión de las obras de construcción en esta zona en manos de las municipalidades o el Estado ayuda a mejorar el medio ambiente, si las edificaciones que se construyen en esa área deben de contar con los mismos permisos que cualquier otra edificación fuera de la zona marítimo terrestre. Permisos que supuestamente deben asegurarse de que el impacto en el medio ambiente sea razonable. Por el contrario, al pasarle esa capacidad de decisión a las municipalidades lo único que se genera es que la distribución de esas tierras para obras de infraestructura responda a intereses políticos y se genere mayor corrupción.

Todo lo anterior reafirma un punto que en ASOJOD siempre hemos enarbolado: que las regulaciones y protecciones, contrario a lo que se cree, siempre terminan perjudicando a los ciudadanos.

viernes, 15 de enero de 2010

Viernes de Recomendación


Para este día les ofrecemos el artículo: "Método y crisis en la ciencia económica" del profesor Jesús Huerta de Soto. El Dr. Huerta de Soto explica porque las matemáticas y estatísticas como método cuantitativo resultan inoperantes para realizar ciencia económica, ofreciendo como alternativa el método deductivo.

jueves, 14 de enero de 2010

ECONOMÍA: Debate sobre Inflación




A continuación presentamos los puntos de vista contrarios de dos analistas estadounidenses sobre el tema de la inflación en los EEUU. Los invitamos a que lean, saquen sus conclusiones y comenten.


Why we should worry about inflation

Rarely have so many been so optimistic about inflation. Unfortunately, it could turn out that rarely have so many been so wrong.

Few Wall Street economists see a serious risk of sharply rising prices over the next year or so, but elsewhere, people are plainly worried. The Chinese, for example, keep expressing concerns that their trillions in Treasury securities aren't so secure. The declining exchange value of the dollar also reflects fears of differentially higher inflation in the United States.

The principal cause for concern is the vast liquidity that the Federal Reserve created in late 2008 and early 2009. Most economists, even many New Keynesians, have come to accept the monetarist precept that the quantity of money is what determines the price level over the long run. A significant increase in the quantity of money relative to the output of goods and services inevitably translates into higher prices. And never has the quantity of money increased the way it did when the Fed embarked on "quantitative easing" to unfreeze the credit markets and prevent an economic free fall.

All that new money supply hasn't affected prices yet. The reasons are an unprecedented decline in the velocity of money, or the number of times a dollar turns over each year, and a similar drop in the money multiplier, which determines the increase in monetary aggregates like M1 and M2 when the Fed adds to the monetary base. The declines in velocity and the money multiplier also are the major reason that the Fed actions a year ago made sense. No one believes, however, that these declines are permanent. When they reverse, the more than $1 trillion of excess bank reserves that the Fed has created could become the engine of rapidly escalating prices.

The current sanguinity over the inflation outlook reflects two presumptions, one of them simply wrong and the other sadly implausible. The first is the classic Keynesian notion that prices cannot rise fast when there is so much idle capacity. It's as though the Fed and many on Wall Street have completely forgotten the word stagflation. We had it aplenty in the late 1970s, and we could again.

The second presumption, the implausible one, is that the Fed will suck all the extra liquidity out of the system when velocity and the money multiplier bounce back. History and the current political dynamic suggest otherwise. Will the Fed really have the courage and the political latitude to risk aborting a weak recovery solely to contain potential inflation? That clearly is what Mr. Bernanke intends. That also is what the Fed intended throughout the great inflation from the mid '60s through the '70s. But it didn't follow through. Says Allan H. Meltzer, a professor of political economy at Carnegie Mellon University and author of a definitive history of the Fed: "Every effort to do anything about inflation raised unemployment, and the Fed's resolve disappeared."

Paul Volcker did follow through, of course, and defeated inflation in the early 1980s, but he had to resist fierce pressure from Congress to give up the inflation fight in order to combat 10 percent unemployment. With unemployment back at 10 percent, with a 13-digit deficit to finance, with many in Congress calling for more direct oversight of monetary policy, and with a crucial mid-term election coming in November, it seems rather bold to assume that Bernanke will exhibit Volcker-caliber courage, or that Barack Obama will provide the political cover he'll need. It has to be at least as likely that the Fed will err on the side of jobs, and do so over and over, until the public again decides that inflation is the major problem. Last time around, that didn't happen until inflation got to 13 percent.

Al Ehrbar

Mild deflation in the years ahead

In the decade ahead, expect inflation to dwindle, giving way to mild deflation. The chance of a sustained pickup in inflation is miniscule. The dominant influence on price trends for years to come will be the deflationary influence of chronically high unemployment.

Labor costs are by far the most important long-term influence on inflation. Although rapidly rising commodity prices can put upward pressure on inflation in the short run, inflation cannot accelerate for long without an acceleration in pay rates. As long as unemployment is high, the present trend toward ever smaller pay raises, more pay freezes, and increasingly common pay cuts will continue.

Let's assume, conservatively, that the unemployment rate only has to fall to 6 percent (considerably higher than in recent business cycles) before compensation inflation begins to reaccelerate. Let's also assume optimistically that unemployment peaks at 10.5 percent in the second quarter of 2010, and falls a percentage point every year—considerably sooner and faster than it did after either of the past two expansions. Even with these assumptions, the unemployment rate would not hit an "inflationary" 6 percent until the end of 2014.

Moreover, these unemployment assumptions are too optimistic because the economy has passed a great watershed and is facing a decade or so of weakness and financial instability. After decades of private-sector balance sheets growing faster than incomes (in the household, nonfinancial business, and financial sectors), the economy has entered a period in which private debt and assets must contract profoundly. This period is a depression, although probably not another "great" depression; thanks to government support for the economy and financial system, it will be a contained depression. The adjustment process will necessarily involve chronically weak fixed investment, weak profits, financial problems, and choppy, overall substandard economic growth. All of these conditions argue for disinflation and some deflation—most certainly not rising inflation.

Many people cite the large government budget deficit as a reason why inflation will eventually rise. However, large government deficits cannot spark rising inflation unless they overheat the economy, and there is little risk of that given the high unemployment, idle capacity, and generally poor growth ahead.

Another common fear is that easy monetary policy will lead to rising inflation as the economy picks up, and many people believe that easy monetary policy necessarily means rising inflation. However, flooding the system with reserves does not under all circumstances lead to additional demand, and if it does not, it cannot affect prices. Presently, excess reserves are not inducing lending for many reasons. The economy would have to be strong for years—long enough to greatly reduce unemployment, raise capacity utilization rates, and shift expectations away from deflation—before the flood of reserves could lead to strong net credit creation, fat profit margins, and upward pressures on prices. That isn't likely before the contained depression ends, and whenever the economy does begin to show sustained strength, the Fed can tighten policy.

What about a dollar collapse leading to higher import prices and thus rising domestic inflation? The dollar may fall significantly further, but there will be no ongoing, downward spiral because such a decline would have severe consequences on the wealth, revenue, and profits of the global economy, much of which is already troubled. The resulting destabilization would lead to flight back to dollars. Still, the dollar could depreciate considerably for a while. If it did, however, much of the exchange rate shift would be absorbed by exporters to the United States. To the extent that U.S. import prices did increase, the impact would be moderate, nonrecurring, and soon outweighed by the weakness in pay trends.

David A. Levy


lunes, 11 de enero de 2010

Tema polémico: impuestos y elecciones 2010


Uno de los temas que poco se ha hablado, pero que resulta vital a la hora de elegir un candidato es el tema de los impuestos, pues mucho se puede saber de la concepción de Estado de un gobernante con tener conocimiento de sus propuestas fiscales. Tampoco podemos olvidar que este ha sido un tema que en nuestro país se ha venido discutiendo con gran pasión desde el último plan fiscal. En ese momento se aducía que el Estado costarricense quebraría de no aprobarse más impuestos: al día de hoy sabemos que eso no era más que una gran mentira, aunque el endeudamiento para cubrir gasto corriente que ha impulsado este Gobierno señala que pronto, los defensores de la exacción y el gasto vendrán a la carga nuevamente. Por eso hoy queríamos dedicarnos a examinar las propuestas de los tres principales candidatos presidenciales respecto a este tema: Ottón Solís (PAC), Laura Chinchilla (PLN) y Otto Guevara (ML).

Ottón Solís ha sido claro en que desea obtener más impuestos, esto con el fin de fortalecer el Estado asistencial e intervencionista que ha ahogado al país durante los últimos 60 años. Así que la oferta del PAC es extraer dinero del sector privado para inyectarlo al siempre (in)eficiente sector público. Esta propuesta tiene varios problemas: 1) existe un fuerte incentivo a alimentar el clientelismo a través de los programas que se pretendan financiar vía nuevos impuestos; 2) Existe una burocracia que se queda con una parte importante de esos nuevos tributos y que puede convertirse en un grupo de presión; 3) Se fomenta una cultura del eterno infante y una dependencia nefasta en el Estado, lo cual pasa una gran factura sobre el tejido social y 4) Por último, la más importante, los impuestos crean pobreza, sobre todo los impuestos al capital, a la renta. Esto en razón de que dicho dinero que es extraído de los bolsillos de los costarricenses en nombre de la “justicia social”, es dinero que deja de ser consumido o ahorrado en el sector privado, lo que significa que en vez de ser consumido e incentivar el crecimiento de una actividad económica y aumentar los proyectos de inversión y con ello la demanda de trabajo y lo ssalarios reales, el dinero será ahora traspasado a las arcas del erario público con los problemas de incentivos señalados en los puntos 1, 2 y 3.

Por su parte, Laura Chinchilla va en una dirección similar, creyendo en la necesidad de más impuestos, aunque su partido alega que no es el momento oportuno para ello dado la crisis económica que a traviesa la economía mundial. Así que en este punto pareciera no existir una diferencia de fondo entre el PAC y el PLN, sino simplemente en el "cuando", porque no creerán, inocentes lectores, que los verdiblancos guardarán el abaco y la calculadora y nos dejarán sin nuevos impuestos.

Por último se encuentra la propuesta del Movimiento Libertario, la cual se basa en un flat tax, esto es, una tasa plana y baja que elimine la progresividad del impuesto de la renta, incentivando el ahorro, la inversión y el consumo y con ello el empleo y crecimiento de los salarios como se explicó con anterioridad. Además una tasa baja puede hacer más atractivo al país en temas de competitividad y así lograr la llegada de más empresas extranjeras, al tiempo que reduciría los costos legales y económicos que presentanel enmarañado sistema tributario que goza el país en la actualidad, en donde el empresario promedio costarricense gasta 282 horas al año calculando y pagando sus impuestos.

Parece que la única propuesta sensata en materia fiscal es la de Guevara, quien procura reducir el pesado fargo que cargamos los costarrinceses en cuanto a la tasa impositiva y los costos que esas exacciones generan. Algunos podrán alegar que en Costa Rica la carga tributaria es baja, en comparación con sociedades "avanzadas" como Suecia o Noruega y reclamarnos que, para darle mejores servicios de salud, educación, vivienda, subsidios, apoyos, inversiones públicas y demás ocurrencias, es necesario aumentar los impuestos. Obviando que en ASOJOD hemos dicho, en reiteradas ocasiones, que no estamos de acuerdo en que el Estado provea todos esos servicios (el único que aceptamos es seguridad ciudadana), vale la pena aclarar que Costa Rica, según el ranking “Haciendo Negocios” tiene tasas impositivas más elevadas que la misma OCDE: nuestro país carga a sus ciudadanos con impuestos que consumen el 54,8% de sus ganancias, mientras que la OCDE tiene una carga 10 puntos menor que la nuestra. Por supuesto que con este nivel de asfixia sobre la actividad productiva resulta imposible ir para adelante como diría la candidata verdiblanca.

¿Son necesarios más impuestos después de ofrecer este dato? Por supuesto que no. Esperemos que los electores tomen la decisión correcta y no le ofrezcan un cheque en blanco a ciertos candidatos que se encuentran ansiosos de asaltarlos y luego ser generosos con los recursos obtenidos por la fuerza.

sábado, 9 de enero de 2010

Quinto Seminario Escuela Austriaca


En ASOJOD queremos invitarlos al quinto seminario de Escuela Austriaca, el cual abordara preguntas, como:

¿Benefician los salarios mínimos a los trabajadores?

¿El ambientalismo protege el ambiente?

¿La asistencia gubernamental elimina la pobreza o más bien la perpetúa?

¿Si liberamos los mercados, vendrán empresotas a matar la competencia y luego subir precios?

¿Sería una tragedia si el gobierno no diera salud y educación, o todo lo contrario?

¿Deben regularse los monopolios?

¿Cuál es la diferencia entre austriacos y monetaristas?

¿En qué consiste la crítica austriaca al paradigma de competencia perfecta?

¿En qué sentido el método praxeológico prescinde de las matemáticas, estadísticas e historia?

Lugar: Universidad de Costa Rica, Facultad de Ciencias Económicas.

Fechas: Todos los miércoles desde el 13 de enero hasta el 24 de marzo de 2010.

Hora: de 6 p.m. a 9 p.m. (Refrigerio a media sesión).

Inscripciones: con Olga Sánchez al 2224-7350, 2253-4460 u 8996-6569

Requisito: lectura en inglés (indispensable).

Impartido por: Adrián Brenes.

La inscripción es gratuira y se cuenta con cupo limitado.