miércoles, 18 de julio de 2012

Desde la tribuna: ¿ley mordaza?

Para una república, para una democracia, es elemental (vital) el tema de la libertad de expresión. No hay que olvidar que el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos consagra este importante derecho (buscar, recibir y difundir información).
 
La posibilidad de que una ley relativa a los delitos informáticos (9048), cuyo formato es una reforma al Código Penal, esté atentando contra la libertad de expresión (pariente cercanísima de las libertades de pensamiento, prensa y enseñanza) es pareja con el hecho de que nuestro Estado no ha superado los entuertos contra la libertad de expresión señalados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Mauricio Herrera.
 
Por eso es risible el argumento de los diputados, en el sentido de que cualquier error es un gazapo de los asesores. Igual, el desempeño de la Presidencia de la República, que no veta el proyecto de ley sino que le da el “Ejecútese” y la promulga, pero que se deshace en cumplidos hacia la prensa y organiza una comisión de reformas (un placebo).
 
Preocupa que la técnica legislativa sea tan pobre y complicada (la ley 9048 es un exceso de verbos que no logran determinar un tipo penal preciso y es obvio que hay una serie de disposiciones que amenazan la libertad de información). Preocupa que la Presidencia de la República sea evasiva y finja complacencias.  Preocupa que una parte de la prensa sea tan contradictoria, pues un día apura a los legisladores y exige leyes al por mayor y al día siguiente se rasga las vestiduras por el contenido de las leyes (la misma historia que con la Ley de Tránsito).
 
 Asusta el entorno, pues hace pocos días el CONAVI recordaba a sus funcionarios que tenían el deber de confidencialidad y hay una acusación contra funcionarios por sospechas de haber filtrado la información que descabezó el  nudo de negocios de la familia Herrero-Procesos.  
 
El Estado debería ser como una casa de cristal, transparente y con todo a la vista. Esta ley y el entorno nos dejan ver que el panorama se complica. Sin libertad de expresión el pueblo no puede informarse adecuadamente para tomar decisiones. Cae así una garantía básica y un supuesto de la forma republicana que caracteriza a nuestro Estado. 
 
Hay que reconocer que la tendencia en el poder costarricense (Asamblea y Ejecutivo) no es pro libertad de expresión. Una vez que entendamos esto entonces será claro que hay que promoverla la libertad de expresión y sus garantías.

Federico Malavassi Calvo

martes, 17 de julio de 2012

La columan de Carlos Federico Smith: sindicato irresponsable

Como liberal creo en el derecho de las personas a asociarse; por ejemplo, en empresas, asociaciones, colegios profesionales, sindicatos, como resultado de un principio esencial de autonomía individual; de libertad.  En lo que no estoy de acuerdo es que, por ejemplo, los sindicatos prosigan políticas que esencialmente restringen la libertad de otras personas. Por ello, me opongo a la existencias de convenciones colectivas en el sector público, que han llegado ha convertirse en un lecho para el amancebamiento de los intereses de los trabajadores gubernamentales y de los políticos de turno.

Los primeros ofrecen apoyar políticamente al gobierno si éste les concede los privilegios que solicitan y los segundos están dispuestos a dárselos, pues ellos no tienen que pagarlos de su bolsillo, sino que, de alguna manera, trasladan el pago al resto de la ciudadanía. La clave política del gobierno está en que los impuestos que debe poner para financiar esas gollerías, no sean claramente asociados, en el corto plazo, con dicho pago, sino que simplemente pasan a engrosar un déficit, como parte de un indefinido mayor gasto público.  Después de todo, el efecto de satisfacer esos nuevos privilegios se sentirá tan sólo a un plazo más largo, cuando al elector le costará más asociar el mayor déficit con la prebenda otorgada al sindicato público. (Después de nosotros, que venga el diluvio). Así es factible lograr una simbiosis política que privilegia a sindicalistas y a políticos, en contra de la ciudadanía como un todo.

El gran obstáculo que hay en la actualidad para que se logre el amasiato expuesto, es que la situación fiscal es tan delicada, que la ciudadanía está más atenta que nunca de evitar que el déficit se desborde y que obligue a aumentos gravosos de impuestos que no desea. Hay una especie de voluntad ciudadana en favor de que el orden prime en la gastadera estatal.

Deseo comentar acerca de la reciente petición de un importante sindicato nacional, el de Trabajadores de la Educación Costarricense, mejor conocido como SEC, que de fructificar creo que causará un grave daño al país.

No es una broma de mal gusto el pliego de negociaciones que el SEC le ha presentado al gobierno de la República, pues en esencia pretende obtener una letanía de privilegios que muy posiblemente ni en un reino de abundancia fiscal lo lograrían.  En alguna ocasión de mi vida, un líder sindicalista me dijo que una práctica usual de esos gremios en este tipo de negociaciones, era entrar con una carretada de peticiones para ver que agarraban y así quedaban contentos y podían justificar ante sus asociados, que algo habían logrado algo. Pero a todas luces, lo que ahora nos presenta el SEC posee características tan peculiares, que vale la pena que las exponga.  Me comentaba una microbióloga que hay ciertas bacterias (“bichos” les llamo yo) que se aparecen en el momento en que el organismo del enfermo es el más débil posible. Como es ante la baja en las defensas del ser humano cuando hacen su aparición, a esos cuerpos extraños se les llama “oportunistas”.

Me da la impresión de que el SEC sale ahora con tal magnitud de peticiones, porque considera que, como hay un gobierno ciertamente débil como pocos, es ésta la mejor oportunidad para presentar sus ambiciones crematófagas (devoradoras de riqueza). Pero éstas no mueven a risa, aunque parezca ser un producto histriónico de algunos dirigentes sindicales, sino que más bien provocan la cólera de quienes tendrán que pagar la sarta de privilegios solicitados; esto es, de los ciudadanos comunes y corrientes, principalmente los de menores ingresos, quienes difícilmente pueden evitar los tributos que sobrevendrán por ese mayor gasto gubernamental.

Tengamos claro, de una vez por todas, que el interés esencial de un sindicato es el logro de mayores ingresos para sus asociados, mediante aumentos de salarios o por la obtención de privilegios laborales, objetivo que se pretende ocultar alegando que lo que interesa es la educación, la Patria, el bienestar del costarricense y otras cosas que suenan muy bien, pero que en realidad, con los actos verdaderos de los sindicatos, se están muy lejos de lograr. Los sindicatos lo único que buscan es cómo maximizar el beneficio de sus asociados y punto. Lo demás es pura sensiblería y paja politiquera.

De acuerdo con una información periodística, la siguiente es la lista de peticiones incluidas en una convención colectiva que el SEC pretende lograr. Entre paréntesis incluyo breves comentarios míos a tales peticiones:

•    Auxilio de cesantía por 20 años. (Exceptuando a otros privilegiados del sector público, el resto de trabajadores del país sólo lo tiene por 8 años. Dada la situación fiscal del país, de otorgarse, mejor será que apaguemos y nos vayamos).

•    Si un profesor de música hace talleres, recibirá un sobresueldo del 30%. (Debemos decidir si es necesario pagar talleres o si estudiantes y profesores se ponen de acuerdo para mejorar su vida, escogiendo hacerlo voluntariamente, como ha sido hasta hoy).

•    Los miembros del SEC recibirán alimentación y pago de transporte en zonas en donde no haya bus o que sean de menor desarrollo. (Probablemente en esas zonas de menor desarrollo hay cosas que son más baratas, como vivienda y comida, además de que lo de menor desarrollo requiere que haya una zonificación que no existe.  En todo caso, si es que esos trabajadores son “mal pagados”, no harían ofertas de trabajo para laborar allí).

•    Si trabaja en una zona rural o en un área turística se le deberá dar una casa con todo y computadora e Internet. (Casi que todo el país es zona rural o zona turística, además de que podría ser un área tan agradable para vivir, que más debería aceptar menor paga por ese disfrute. A mi que me manden a Punta Islita o a Puerto Viejo en Limón).

•    Si trabaja en una zona turística, tendrá un sobresueldo del 25%. (Dado lo indicado en el párrafo anterior, más bien, tras vivir pasándosela rico en un lugar turístico, ¡hay que pagarles mucho más sueldo que el actual!).

•    Los costarricenses les pagaremos taxi a los empleados y maestros que trabajen en áreas de alta peligrosidad o con problemas de alcoholismo y drogadicción (Si se estira la colcha, casi que podemos cubrir a todo el  país con esos vicios.  En tanto los del SEC andarán cuidaditos en taxi, los restantes ciudadanos, quienes quedarán más pobres después de pagar los impuestos para financiar ese privilegio, tendremos que sufrir con los alcohólicos y drogadictos que los hay por todo lado).

•    Se otorgará un sobresueldo de un 20% si alguien tiene una segunda carrera en deportes, bellas artes, idiomas y tecnología. (Siempre y cuando sea aplicable al currículo escolar, pues por allí podrían entrar cursos de trutrú, cocina de Tía Florita, juego de chapas y patineta, entre otros).

•    La jornada laboral no podrá exceder de 44, aunque se deben pagar 48 horas. (Me encanta la honestidad: menos trabajo y mayor paga. Que aprendan los alumnos cómo el esfuerzo y el trabajo les permitirá progresar en la vida ¿o es al revés?).

•    Dicha jornada incluye el tiempo para las clases, preparar, elaborar y calificar exámenes y una serie de actividades extraordinarias, como reuniones, desfiles y otras, por las cuales se pagaré el doble. (Ante esta muestra de voluntad de trabajo, para ser consistentes es mejor que los costarricenses se lo paguen de una vez, pero que los beneficiarios del privilegio mejor no hagan nada).

•    Dos meses y 22 días de vacaciones al año. (Pobrecitos, me imagino que por lo cansados que estarán ante tanto trabajar, es necesario que ellos, a diferencia de la mayoría de trabajadores del país, tengan más vacaciones. ¿Qué sentirá un trabajador que se la pasa duro breteando de sol a sol, al leer esta abusiva petición del SEC?)

•    Pero también si se casan o se juntan, tendrán dos semanas libres, así como 5 días si cambian de casa y 15 días para atender a un pariente grave. (Acaso el resto de trabajadores costarricenses disfruta de estas gollerías, pues si bien alguna parece ser deseable, simplemente se prestaría para el abuso y no hay plata de todos los costarricenses que sea capaz de cubrir tanto privilegio para un gremio).

•    6 meses antes del parto empezarán a disfrutar de dos años de incapacidad por maternidad. (Por supuesto que esos dos años serán pagados por todos los trabajadores de este país. ¿Es que el SEC no se ha dado cuenta del mundo en que vivimos, en donde la escasez y no la abundancia de recursos es lo que prima y en donde de algún lado tendrá que salir la plata para pagar ese privilegio particular?)

•    El papá maestro o empleado del SEC tendrá un mes libre por el nacimiento del bebé y si son gemelos o más, logrará 6 meses de incapacidad (O de descanso o de lo que sea: ¿Quién cree Usted que termina pagando todo esto?)

•    Si el empleado ve su capacidad disminuida por edad u otra razón, se le deberá de asignar a un trabajo adecuado sin menoscabo de su salario o profesional. (Parece razonable, pero es necesario tener claro a qué se refieren, porque es posible que el trabajo que se tenía era el adecuado y que se le está pagando lo mismo que antes de que su capacidad disminuyera).

•    Las clases no tendrán más de 20 alumnos. (Como la población costarricense ha venido creciendo menos, eso implica un descenso en la cantidad demandada de maestros, pero como al sindicato no le conviene que disminuya su membresía, la forma de asegurarse su pertenencia al sindicato, es asegurándoles trabajo, creando grupos escolares de menor tamaño. Por supuesto, que el mayor costo que todo eso tiene, lo pagamos todos los ciudadanos).

•    Si en esos grupos hay una adecuación; esto es, algún trabajo adicional con alumnos que tengan algún tipo de problema, el máximo del grupo se reduce en 6 alumnos y si la readecuación no es muy grande, tan solo en 3. (La razón de esta petición fue expuesta en el párrafo inmediato anterior),

•    Hay que dar a toda escuela diversos instrumentos musicales, para actividades escolares que incluyen desde cimarronas y marimbas hasta coros y bandas. (Por supuesto, que eso es pagado por todos los ciudadanos, quienes no sé si están dispuestos a ceder parte de sus ingresos para este tipo de cosas o, por el contrario, si tienen algunas otras necesidades más apremiantes que deben satisfacer).

•    Cada escuela y colegio tendrá servicios de atención médica, de dentistería, de oftalmología, de sicología, auditiva y farmacéutica. (Se supone que para estos asuntos de salud, existe la Caja de Seguridad Social, y a la cual se supone  que cotizan los trabajadores del SEC (así como su patrono, que es el estado, y el estado propiamente, siendo, en ambos casos –patrón y estado- pagado por todos nosotros. Ese sindicato desea que para ellos se tenga ese servicio en exclusiva, que, por supuesto, sería pagado por la ciudadanía. La pregunta lógica es ¿acaso tienen una idea del costo de una propuesta como la que hacen? Me atrevo a decir que podría ser astronómico, pero como ellos no lo van a pagar directamente, nada cuesta exigirlo mediante una convención colectiva que todos deberemos pagar).

•    En cada local escolar habrá una guardería para niños menores de 4 años. (Espero que ese privilegio, que tiene que pagarlo toda la ciudadanía por medio de un estado hoy casi en quiebra, no se otorgue bajo el prurito de que se trata una no adecuadamente financiada red de cuido).

•    Todos, por medio del Ministerio de Educación, cubriremos los gastos para defender a un maestro cuando se accidente  un alumno, al igual que los costos de traslado, alimentación y hospedaje de los testigos. Si el docente es declarado culpable, todos, por medio del Ministerio, pagarán el dinero de la condena. (Me río, por no llorar. Lo cierto es que el problema puede ser cubierto por una póliza colectiva de tipo de responsabilidad profesional que los maestros deberían de adquirir. La verdad es que todos los ciudadanos estamos expuestos a este tipo de problemas legales, entonces, ¿por qué van a estar los miembros del SEC exentos de cubrirse de este riesgo profesional propio de ellos?).

•    Después de 9 años de trabajo (no sé si es cada 9 años), el trabajador tendrá un año sabático (esto puede ser un permiso pagado de todo un año) para realizar investigaciones o estudios de maestría. (Una vez más, ¿por qué tan sólo para ese gremio y por qué debe ser cubierto su costo por todos los ciudadanos?

•    También se le dará una licencia con goce salarial (que caché: a esto no le llaman “sabático”) a quien realice estudios de mejora profesional, de especialización o posgrado en materias afines a la educación (Lo cierto es que si alguien invierte en mejorar su profesión es porque va a obtener un rendimiento que compense el costo de lo invertido -como mejores salarios. Alternativamente, sería simplemente un consumo que alguien desea llevar a cabo.  En ningún caso hay razón, ya sea inversión o consumo, para que toda la ciudadanía tenga que pagar por el costo de ese “goce salarial” de los agremiados del SEC).

•    Cuando el trabajador tenga que incorporarse a su colegio profesional, el costo de las pruebas serán pagadas por medio del MEP. (¿Por qué todos nosotros debemos de pagar, por medio del MEP, lo que es un asunto profesional y personal de los agremiados del SEC? Acaso el resto de profesionales en el país, que tenga que incorporarse en su colegio profesional, no debería ser tratado de igual forma).

•    Cuando el trabajador incurra en faltas muy graves, al mes prescriben. (Tan solo pregunto ¿por qué?)

•    Los costarricenses a través del MEP destinarán anualmente $200 por cada trabajador para prevenir el riesgo laboral. (Me llama la atención que su petición sea en dólares. ¿Será que no creen en la estabilidad del colón? ¿Será que están a favor de la dolarización? ¿O será que con este regalito, pagado por todos los ticos y extranjeros residentes en el país, lo que pretenden es gastarlo en Miami, por lo que es mejor desde ya pedirlo en dólares estadounidenses?  

•    Para terminar, los funcionarios de escuelas y colegios, activos y pensionados, sus parejas y sus hijos, tendrá matrícula gratuita en las universidades públicas. (La ignorancia económica del SEC es asombrosa. ¿Es que acaso la educación en esas universidades públicas es gratuita? La verdad es que toda la ciudadanía, por medio de impuestos, la está pagando.  En este caso lo que el SEC pretende es simplemente obtener un privilegio más, no asequible a todos los ciudadanos, pero sí es pagado por todos ellos).

Cuando lea en su hogar estas cosas, piense en lo que le ha costado a usted mantener unas rémoras en el sector público, que viven del dinero suyo, que el Estado le ha tomado por medio de impuestos, deuda o inflación, Pregúntese si desea que esos vivillos continúen logrando granjerías, aprovechándose  en esta oportunidad de que estamos en presencia de un gobierno debilucho, que no parece ser muy firme en sus decisiones y que, además, se vive un estado de precario en cuanto a las finanzas gubernamentales.  Si los ciudadanos que hoy pagamos esos abusos mostramos indiferencia ante estos sueños de opio del SEC, tendremos luego que gastar más y más en quienes sólo buscan privilegios, sin estar sujetos a algún tipo de fuerzas  competitivas, tal como sí sucede en el sector privado, en donde laboramos el resto de los costarricenses.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 16 de julio de 2012

Tema Polémico: Privilegios de los Educadores


La semana pasada el Sindicato de Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC) le pidió al Ejecutivo sus nuevas peticiones en el marco de la nueva  Convención Colectiva. Estas peticiones rayan en lo absurdo. Más vacaciones, guarderías en cada centro educativo para sus niños, casas con computadora para quienes den clases en zonas rurales y horas extra para participar en desfiles son tan solo algunas de las propuestas absurdas que se han dejado decir.  El secretario general del SEC expresa que no se trata de privilegios sino de medidas para mejorar la calidad de la educación.  En ASOJOD estamos impresionados del nivel de descaro de este grupo de educadores.

Estas demandas no son más que una nueva burla a todos los costarricenses que pagamos impuestos y nos preocupa el bienestar de este país. Lo peor es que son privilegios que se sumarían a los ya bastantes privilegios que tienen los educadores en este país que con la trillada justificación de que “es dinero invertido en la educación de los niños” han logrado que el Gobierno les otorgue. La realidad es todo lo contrario; es cada vez más la cantidad de dinero que se gasta en le educación pública y es cada vez menor el nivel de calidad.

En ASOJOD nos gustaría ver cambios diferentes. Nos gustaría que a los maestros se les pague por la calidad de su enseñanza y no por sus años de trabajo, que se puedan despedir con facilidad aquellos que hacen mal su trabajo, que se pongan a prueba sus destrezas poniendo a competir a los estudiantes en exámenes internacionales y entre escuelas. En fin, son necesarias muchísimas reformas en la educación pero todas muy alejadas de estas que están demandando ahora. La educación pública en este país es una prueba más de que el estado como administrador no sirve, nunca ha servido y nunca servirá. 

Que tristeza da el hecho de que hay gente que consciente de que actualmente el Estado está en crisis, con el déficit fiscal más alto de la región, sigue pidiendo excesos como si el problema no les competiera. Siguiendo por este camino terminaremos como España o Grecia u otros países de Europa que están prácticamente quebrados. Grupos de interés que si guindan del Estado a expensan de todos los contribuyentes. 

viernes, 13 de julio de 2012

Viernes de Recomendación

Para el día de hoy les ofrecemos la entrevista realizada por Russ Roberts al profesor Emanuel Derman, en donde explica el papel de los modelos en los mercados financieros.

martes, 10 de julio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: matizando la situación económica actual

A mitad de este año, me complace observar datos que indican un mayor crecimiento de la economía nacional, que el que previamente anticipé en el marco de la discusión nacional, acerca de la imposición de mayores impuestos. De acuerdo con el indicador denominado IMAE y que publica el Banco Central, a marzo del 2012 el crecimiento del primer trimestre de este año es de 6.8% anual, en comparación con el del año anterior. Como se ha indicado en otras informaciones públicas, el mayor crecimiento se ha dado en las exportaciones, que lo han hecho en cerca de un 13%, a mayo de este año. El crecimiento de las exportaciones de zona franca (las cuales son más o menos la mitad del total del país) fue de más de un 17%, en el primer cuatrimestre de este año. El crecimiento de la actividad productiva doméstica, si bien muestra signos de una mejora con respecto al año anterior, posiblemente esté creciendo a un tercio de las anteriores; esto es, alrededor de un 5%.

Dos factores creo son los que han impulsado este mayor crecimiento de la economía. Por una parte, la no aprobación del paquete tributario a fines del año pasado en la Asamblea Legislativa, provocó un alivio a la enorme incertidumbre que en esos momentos rodeaba a los sectores productivos del país. Esto explicaría el mayor crecimiento de la producción doméstica destinada al consumo local en comparación con el año previo, si bien sería relativamente moderado. También la anulación tributaria podría explicar, al menos en parte, el porqué del mayor crecimiento de la exportación de zonas francas, que en cierto momento de la discusión vieron amenazado su tratamiento tributario relativamente favorable, en comparación con el resto de la producción doméstica.
 
El segundo factor, y de gran importancia para la producción interna, es la mejora relativa, aunque si bien pequeña, de la economía estadounidense, la cual ha impulsado nuestras exportaciones, principalmente de zonas francas, tal como se indicó.
 
No parece haber algún otro factor adicional que explique la mejora relativa en el crecimiento reciente de nuestra producción interna, diferente de la derivada de la mayor demanda externa proveniente principalmente de los Estados Unidos y de la eliminación de la fuerte amenaza tributaria, que a fines del año pasado pendía sobre la economía nacional.
 
Antes que algún columnista de turno lance sus campanas al vuelo (¡ya lo han hecho!), hay dos factores que actualmente gravitan sobre nuestra economía, que podrían frenar dicho crecimiento económico, a mediano plazo antes que de inmediato, y que, por tanto, nos obligan a valorar una serie de posibles acciones económicas que deberán de tomarse para prevenir ciertos efectos negativos sobre nuestra producción y empleo.
 
El primero es la grave situación actual de gran parte de Europa, debido al desorden fiscal de ciertas naciones que han pretendido seguir políticas de gasto público sin freno y utilizar cuanto endeudamiento esté asequible para reafirmarlas, una vez que casi se han extinguido sus potenciales fuentes tributarias domésticas. El resultado es que naciones como Grecia, Portugal, Chipre, España, entre otras por venir, han visto cómo se han disparado sus costos de endeudamiento en los mercados internacionales, dando lugar a situaciones imposibles de solucionar mediante endeudamiento adicional. Esto ha provocado que esos países ahora pretendan obtener préstamos o líneas de crédito de otros países de la Unión Europea, que han seguido un mayor orden en sus finanzas públicas, como Alemania, Holanda, Austria, entre otros pocos. El problema que enfrenta aquel primer grupo de naciones, es que las naciones europeas fiscalmente más disciplinadas, se rehúsan a seguir financiando ese excesivo gasto público.
 
Esta crisis de Europa ya se refleja en un menor crecimiento de sus naciones, tanto de las endeudadas como las solventes, lo cual se traduce en un descenso de sus demandas de bienes y servicios en los mercados internacionales (entre ellas de nuestras exportaciones) y esto podría provocar algún grado de enfriamiento en el crecimiento de la producción nacional. Experiencias pasadas parecen indicar que, lo que hoy sufre la Comunidad Económica Europea en sus posibilidades de crecimiento, se habrá de reflejar en sus actividades financieras y bancarias, por lo que tal vez resulte prudente reforzar nuestras reservas internacionales y las posiciones de nuestro sistema financiero, a fin de hacerle frente, si fuera posible, a algún fuerte embate económico proveniente de la situación europea señalada.
 
El segundo elemento que actualmente debemos tener muy presente es que, si bien ha habido alguna mejora en los ingresos fiscales y se han tomado pasos positivos en cuanto a moderar el crecimiento del gasto gubernamental, el problema está aun latente. En vez de que se tomen decisiones difíciles que pongan orden en ese exceso de gasto gubernamental por encima de sus ingresos, las medidas –que me recuerdan las naciones endeudas hasta el alma en Europa- no son suficientes como para traer cierto grado de tranquilidad acerca de nuestra estabilidad económica en el mediano plazo.
 
Se ha buscado, por parte de nuestras autoridades monetarias y fiscales, ante la necesidad de recursos del gobierno central, que en vez de acudir al endeudamiento interno se haga en los mercados internacionales, dado que su costo en el mercado doméstico es mucho más elevado que en los internacionales, incluso tomando en cuenta la inflación interna. Esta política de “switch” de deudas es, en la actualidad, totalmente lógica de llevar a cabo, pero, como sucede con casi todo en economía, tiene efectos que deben ser tomados en cuenta. 
 
El primero es, asumiendo que el diferencial de costos actuales de ambas formas de endeudamiento es real y no producto de distorsiones internas, que la entrada de divisas a la economía nacional, por ese simple hecho y asumiendo que sea en una magnitud significativa, tendrá efectos sobre el tipo de cambio. La mayor oferta de dólares en el mercado nacional deberá provocar una depreciación de esa moneda con respecto al colón. Sabemos que un problema delicado que sufre nuestra economía es la revaluación del colón, en mucho provocada por la emisión monetaria desenfrenada por parte del Banco de Reserva Federal de los Estados Unidos. Pero también hay factores internos que estimulan artificiosamente ese ingreso tan elevado de dólares, como es la política de intereses proseguida últimamente por el Banco Central.  Como castigo –así lo vislumbran algunos- por la no aprobación del paquete tributario o por necesidades de financiamiento del gobierno por medio del Ministerio de Hacienda, que a tasas menores que las hoy estimuladas por el Banco Central no ha podido llenar sus necesidades en el mercado interno, lo cierto es que las tasas internas exceden sustancialmente a la tasa de inflación (aproximadamente 10% y 5% respectivamente). Así las tasas reales de un 5% resultan ser muy elevadas con respecto a la generalidad de las tasas internacionales relevantes e históricamente las de Costa Rica. Tasas reales tan altas son un aliciente para el ingreso de capitales extranjeros al país y ello puede estar incidiendo en esa revaluación del colón (además de un proteccionismo aun vigente para importantes sectores de la economía, que, bajo un régimen de libre comercio sin protección, implica tipos de cambio de equilibrio mayores al actual).
 
Un aumento en el costo del colón con respecto al dólar, encarece el costo de las exportaciones nacionales, con lo cual es de esperarse que podrían estar llegando al límite lo que ha sido el esfuerzo del sector exportador por aumentar su productividad y la utilización de políticas internas de precios por parte de empresas extranjeras dedicadas a la producción para la exportación, durante el período de apreciación del colón de los últimos años. Así, nuestra exportación perdería su competitividad.  Si el sector externo es la máquina que actualmente impulsa el tren del crecimiento nacional, es de esperar que, con una apreciación mayor del colón, pierda algo de su impulso y la economía retrocedería en sus tasas de crecimiento.
 
El Banco Central, con ese mayor influjo de divisas producto de la colocación de deuda en el exterior, podría decidir aumentar sus reservas internacionales (posiblemente deseable ante la incertidumbre proveniente de Europa). Pero dicho acrecentamiento posiblemente se reflejaría en una mayor inflación interna, la cual podría considerarse como indeseable. El efecto sobre los precios estaría en función de la magnitud de dólares que se cambiarían a colones por parte del Ministerio de Hacienda y de la decisión del Banco Central de colocar bonos para retirar lo que pueda percibir como un exceso de colones en la economía, lo cual a su vez tendería que las tasas de interés aumenten.  Se presenta una disyuntiva entre inflación y mayores tasas de interés. En mi opinión, las tasas de interés reales tan elevadas hoy existentes permiten aumentar ligeramente la inflación interna, sin que se presenten tasas nominales de interés negativas, a la vez que se frena ese estímulo para el ingreso de capitales del exterior, que de una u otra manera se está reflejando en la abundancia de dólares en el país.
 
Pero todas estas medidas monetarias y de “switch” en la deuda nacional (más externa y menos interna) no son soluciones al verdadero problema de la economía, de un exceso de gasto público sobre los ingresos fiscales. Hemos así llegado a la raíz del cacho: en tanto no se reduzca ese excesivo gasto gubernamental y dado el repudio de los costarricenses por un aumento en los tributos, es muy poco lo que se puede lograr en cuanto a la estabilidad de nuestra economía. Se trata de escoger entre dos males: mayor inflación o mayores tasas de interés y su efecto negativo sobre la producción, en cuanto no se logre poner freno al crecimiento del gasto estatal. Pienso que lo menos problemático, dada la coyuntura actual, es permitir un ligero aumento de la inflación proyectada por el Banco Central. Todo por no querer reducir significativamente el gasto estatal. ¡Ah, tampoco olviden que ese préstamo luego tendremos que pagarlo todos los costarricenses!

Jorge Corrales Quesada

lunes, 9 de julio de 2012

Tema Polémico: La política como el arte de lo cínico


En la campaña política pasada se le vendió a los costarricenses la imagen que la actual Presidente era “firme y honesta”. Desafortunadamente, su administración ha estado plagada de situaciones que ponen en entredicho tal caracterización. Las tres más recientes se refieren al accionar concerniente al informe de la Procuraduría respecto a las famosas cartas de recomendación, a la desaparición sistemática de la “choritrocha”, y al hoyo negro que ha aparecido en la autopista General Cañas.

No nos interesa determinar en este tema polémico el porque de cada una de estas situaciones: corrupción, estupidez, ineficiencia, mal asesoramiento, etc. Sino, las respuestas que el propio Gobierno ha tomado ante dichas situaciones.  Debemos decir, que a pesar de lo grave de dichos acontecimientos, la respuesta del Gobierno ha sido absolutamente nula. En ninguna de ellas se muestra arrepentimiento, preocupación, mea culpa, etc. Todo lo contrario, en cada una de ellas encuentran algún portillo, legal o coyuntural para evadir responsabilidades. El malestar e indignación de la ciudadanía no interesa, ya que este es un Gobierno ciego y sordo, siendo que lo más grave no es que este tipo de cosas sucedan, sino que cuando sucedan el Gobierno no sienta el más mínimo pudor y la más mínima vergüenza. Actitud que debemos aclarar que no sólo se encuentra en la mandataria, sino en todo su equipo de Gobierno especialmente en el Ministro de Comunicación que como todo un sofisma es al que le corresponde la penosa tarea de “maquillar” las tortas.

Sin duda alguna, el gran reto de la oposición de cara a las próximas elecciones es articular una propuesta coherente y sistemática para devolverle a Costa Rica una vida republicana de frenos y contra pesos, de lo contrario la legitimidad del sistema seguiría bajo el preocupante camino que hoy en día recorre.

viernes, 6 de julio de 2012

Viernes de recomendación

En esta ocasión queremos rememorar la independencia de los Estados Unidos celebrada el pasado 4 de julio, en honor a una de las revoluciones más importantes que han permitido el avance de las ideas de la libertad. Por supuesto, la nación estadounidense de hoy dista mucho de la que pensaron los Padres Fundadores: ya no es una tierra de libertad, de oportunidades, de crecimiento, sino que cada día se ha venido convirtiendo en una sociedad más estatizada, más socializada, más colectivizada. 

Por eso, para recordar los principios liberales que hicieron de Estados Unidos un país próspero, pujante, libre y decente, queremos compartir con ustedes el célebre discurso frente a la Puerta de Brandemburgo, donde el expresidente estadounidense gritó "General Secretary Gorbachev, if you seek peace, if you seek prosperity for the Soviet Union and eastern Europe, if you seek liberalization, come here to this gate. Mr. Gorbachev, open this gate. Mr. Gorbachev, tear down this wall!".



jueves, 5 de julio de 2012

La Maldición del Poder

A pesar de que en el pasado tuvimos nuestras diferencias, no podemos negar que nos ha alegrado profundamente las nuevas preocupaciones que el filósofo Iván Villalobos ha abordado en sus últimos artículos. En su último artículo expone brillantemente la preocupación popperiana: el problema del poder no pasa por quién lo ostenta, sino por el cómo lo ostenta, es decir, el reto de las sociedades es tener un marco institucional bajo el cual la persona más mala e incompetente haga el menor daño posible. Le agradecemos a Iván por su gentileza en permitirnos publicar su artículo, estamos seguros que todos lo disfrutarán.

Decía el filósofo Karl Popper que las sociedades, más que de personas o líderes ejemplares, están necesitadas de buenas instituciones, pues aun el mejor de los seres humanos puede sucumbir a los vicios del poder. Por el contrario, instituciones que permitan ejercer un control estricto sobre los que las regentan, podrán siempre impedir que ‘malos gobernantes’ causen grandes daños. 

La agudeza de esta apreciación me parece indiscutible pues, entre otras cosas, objetivo fundamental de lo político no debe ser crear “hombres nuevos” –algo que nunca se sabrá a ciencia cierta lo que significa, ni con base en los criterios de quiénes sería llenado ese dudoso ideal –, sino instituciones adecuadas que permitan cerrar la puerta o corregir a tiempo arbitrariedades y abusos. 

Por supuesto que la contraposición que hace Popper entre “individuos” por un lado, e “instituciones” por el otro, resulta cuestionable –lo que no interesa aquí discutir–, pero la idea de que cualquier cuota de poder no puede ser nunca un cheque en blanco para nadie, me parece lo más valioso de su aporte.
La opinión de quienes consideran que es suficiente cambiar el color ideológico de los gobernantes para estar a salvo y dormir a pierna suelta, además de ingenua, resulta peligrosísima. Sabemos que existen personas que deliran con la más pequeña cuota de poder, y no están dispuestas a dejar pasar ninguna oportunidad para hacerse notar o “respetar”. La experiencia cotidiana nos enseña de manera harto frecuente que detrás del discurso de algunos que se presentan como progresistas o “renovadores”, lo que realmente se esconde es un deseo totalitario de poner a otros a bailar a su ritmo, avanzar intereses personales o saldar viejos rencores, más allá de las racionalizaciones retórico-ideológicas con las que suelen venir aderezados. 

No se debe olvidar que el poder no daña solo por su acción, sino también por omisión. Actos omisos, no tan espectaculares o polémicos como acciones abiertamente dirigidas a perjudicar, resultan tanto o más dañinos, pues siempre es fácil lavarse las manos en la pila de la “neutralidad”.

Vigilancia ante el poder. Debemos permanecer siempre vigilantes ante el poder y, sobre todo, no darnos el lujo de volvernos todos locos con el “loco”, pues si no el barco naufraga sin remedio. Las instituciones humanas están lejos de estar a salvo de desmanes y gamonalismos de este tipo, de constituir, por decirlo de algún modo, lugares de cero-impacto-poder. Lo que sí es posible es introducir medidas correctivas y profilácticas al respecto. La más importante de ellas, a mi parecer, es la estricta y limitada periodicidad en los cargos de dirección. La Universidad, por ejemplo, como cualquier otra institución, debe evitar convertirse en nicho para hacer carrera política; es decir, degenerar en feudo para el cultivo de “políticos profesionales”, pues de esta forma se pervierte el sentido mismo de la autonomía, además de no diferenciarse en gran cosa de las corruptelas y argollas de la política “oficial”; por el contrario, cuando esto sucede, la autoridad moral que le asiste como institución social vital, es puesta en entredicho, así como su legitimidad y credibilidad a la hora de criticar las maquinarias político-partidistas y las instituciones de gobierno.

Por ello, la solución a las crisis nunca puede venir de la colocación de un “hombre fuerte”, como acertadamente apuntaba Constantino Urcuyo hace poco en este medio (“Ingenuidad peligrosa”, La Nación, Página Quince, 25/06/2012).

El barco no necesita tanto de un carismático capitán, como de buenos instrumentos de navegación que les permitan a los marineros orientarse de la mejor manera y remontar borrascosas tempestades. Nadie es indispensable ni nadie, por más carisma o “experiencia” que posea, deja de ser un hombre de carne y hueso, falible y tentable.

Nuestra obligación es entonces permanecer vigilantes frente al poder y sus delegados. El que manda debe mandar obedeciendo, como apuntaban los zapatistas, y además por tiempo limitado, habría que agregar.

El poder no es para nada algo inocuo, y al menos en esta galaxia, y hasta nuevo aviso, sigue siendo completamente válido el teorema de Lord Acton. Como el dragón del Apocalipsis, el Poder es la bestia huidiza que se escabulle y sobre la cual hay que ganar constantemente las riendas.
Se trata de una tarea interminable e irrenunciable.

Iván Villalobos Alpizar

miércoles, 4 de julio de 2012

Desde la tribuna: visitando, nuevamente, la Gobernabilidad

La existencia de una Junta de Notables, designada por el Poder Ejecutivo, muestra el grave quebranto de salud de la politica costarricense. Hasta ahora, la patraña de imputar al reglamento legislativo, a la revisión judicial y a la representación proporcional con minorías, los problemas nacionales, sigue desarrollándose, aún con lo ridícula que es, sin prometer soluciones a la impunidad de la jerarquía gubernativa, al clientelismo electorero, al secretismo en los asuntos públicos y al dominio oligárquico que obstaculizan una mayor participación popular y desvían el ejercicio del poder hacia fines ilegítimos. 

La convocatoria de una Junta de Notables es, al mismo tiempo, una convocatoria al pueblo para que resista y combata la impunidad, el clientelismo y el desmembramiento de la república democrática que ansía Casa Presidencial. Para una cepa politica con ansias de mayor dominio, la division de poderes y el control constitucional de las leyes, son estorbos. Para ese producto intelectual, gobernabilidad equivale a domesticación.

Su meta final consiste en desarticular cualquier control real a los designios del poder ejercido desde Casa Presidencial. No significa esto que el poder lo ejerza Casa Presidencial o el Poder Ejecutivo sino, que esta rama del poder politico, es la más sencilla de instrumentalizar y la mas eficaz, frente a las complicaciones de hacerlo con el Poder Legislativo y sus órganos auxiliares y el Poder Judicial.  

Claro, que se procura mantener una fachada de división de poderes y de control jurisdiccional de las actuaciones administrativas y de constitucionalidad de las leyes. Esta apariencia es importante para seguir utilizando el concepto de democracia y república como expresiones del sistema político costarricense y su legitimidad, por más falso que  llegue a ser.

El equilibrio consiste, para esa pertinaz cepa política, en mantener una apariencia de gobierno republicano y democrático, pero, en realidad, funcionar como una dictadura, desde el Poder Ejecutivo. La mala gestión administrativa en el caso de la platina, el "affair" de isla Calero, la trocha, la concesión de la vía a Caldera, la CCSS, el ICE, el tráfico de recomendaciones y un muy evidente etcétera, se disimula o explica finalmente, achacando la defectuosa gestión politica a tres causas. Según la notable versión, el reglamento legislativo, la Sala Constitucional y la representacion multipartidista-partidos minoritarios-en municipios y en la Asamblea Legislativa, son los imputados.  

Los cortesanos del poder, reunidos o individualmente, en comisiones o en solitario, defienden esa versión de la agenda nacional. El resultado que buscan es convertir en menguas del control político y jurisdiccional los problemas que derivan, evidentemente, de menguas de control político y jurisdiccional. 

Es, en realidad, un acto de engaño y desfachatez. Tramitar proyectos de ley con mayor improvisación y premura, poner bozales al control legislativo, hacer simbólica, en vez de eficaz, la representación política minoritaria, obstuculizar y limitar la revisión judicial de los actos administrativos y de las leyes, bajo el pretexto de que, por esa vía, se arreglaran los problemas nacionales, no puede ser mas falaz. 

Pero una engañifa puede tener consecuencias más o menos graves. Si se la reconoce y desestima, no se ocultarán o disimularán los verdaderos problemas como los que se han evidenciado en las compras de la CCSS, en las del CONAVI y el MOPT, en las fijaciones tarifarias y abusos de la ARESEP, en el agobio de trámites administrativos, en la impunidad de los jerarcas, en las irracionales decisiones acerca de RECOPE y la Refinería, en el desorden hacendario, en la falta de perspectiva frente a los retos y oportunidades de la inversión productiva y el empleo, en el inadecuado manejo de las oportunidades de la energía y el ambiente, en las carencias de profundización y extensión de los derechos de propiedad en zonas costeras e insulares, en la falta de mayor libertad de expresión e información y de una  acrecentada libertad de participacón en la vida nacional y en la búsqueda de la felicidad de las familias. Un largo etecetera de una agenda real, no la falsa que quieren imponer los que no han resuelto, sino agravado, cada uno de los problemas nacionales y dejado pasar, de largo, las oportunidades de mejor vida, más libertad y bienestar con responsabilidad, para las familias costarricenses.

La democracia y la vida republicana existen para que las Juntas de Notables, nombradas y encajadas desde Casa Presidencial,  sean artilugios antidemocráticos desactualizados y, como mucho, históricos. Cuando ocurre que toman preminencia e influencia por sobre las instituciones republicanas y democráticas, señal es de que, en vez de menos, es necesaria más república, más participación ciudadana, más iniciativa, más liderato para profundizar la responsabilidad política y más decisión para expulsar la impunidad y la corrupción.   


Mario Quirós Lara

martes, 3 de julio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: el papel del empresario en el análisis económico: Resumen del aporte austriaco


Este capítulo tiene como propósito presentar una versión resumida de las diferentes posiciones expuestas de pensadores conocidos como economistas austriacos, además de Joseph Schumpeter, quien, como señalamos al principio de esta serie, en criterio de algunos no se le considera propiamente como un economista austriaco sino que más bien es cercano a la posición neoclásica del análisis del equilibrio, al menos la representada por Léon Walras. Sin embargo, hasta qué grado es o no es Schumpeter un economista austriaco es objeto de amplia discusión académica.

Walras desarrolló un marco teórico que mostraba cómo todos los precios podían ser determinados simultáneamente, por medio de la interacción de todos los mercados, conduciendo a lo que se denominó el equilibrio general de los precios: la solución de un sistema de ecuaciones simultáneas, que representan todas las posibles interrelaciones económicas de un momento dado. 

En dicha situación de equilibrio generalizado de carácter estático no hay posibilidades de que el empresario, quien está atento para lograr oportunidades que le brinden ganancias, tenga razones para actuar. No se trata de la formación de precios que le envía información en tal sentido -esencialmente precios en una situación de desequilibrio- sino que los precios del equilibrio general resultantes esencialmente sirven como insumos para la maximización de los actores en el mercado.  Como señala Endres, al analizar la teoría de Menger acerca de la formación de los precios,

“Los precios son síntomas evidentes de fuerzas más profundas endógenas (o causas/tendencias) en acción; estas fuerzas dirigen la acción económica de los individuos; esto es, los esfuerzos de los individuos para satisfacer sus necesidades.” (A. M. Endres, Neoclassical Microeconomic Theory: The Founding Austrian Version, New York: Routledge, 1997, p. 63. La letra en cursiva es del original).

Ese papel endógeno de los precios de origen Mengeriano a que se refiere Endres, el cual está presente en el análisis austriaco del proceso de mercado, está ausente en el análisis neoclásico Walrasiano. Para Menger el concepto de equilibrio es mejor definido desde la perspectiva de una función equilibradora, en tanto que para Walras el equilibro es el resultado final de transacciones que ya se han realizado.

En este comentario final haré uso de figuras presentadas por Sandye Gloria-Palermo en su libro The Evolution of Austrian Economics: From Menger to Lachmann (New York: Routledge, 1999), que muestran el proceso del mercado austriaco, así como las concepciones que sobre ese proceso de mercado expusieron los economistas austriacos Israel M. Kirzner, Ludwig Lachmann y Friedrich A. Hayek. De mi parte, intento mostrar una figura equivalente acerca de la visión que tiene Joseph Schumpeter del proceso de mercado. 

Como se ha expuesto, en el enfoque austriaco el mercado es visto como un proceso en el cual los planes individuales impulsan la acción. Son la dinámica del sistema y no solamente la descripción de una acción resultante de algún tipo de estímulo externo.  

Se identifica una secuencia de decisiones de los individuos en relación con sus planes subjetivos, que define lo que hemos llamado el proceso de mercado. Esta secuencia, según lo presenta Palermo, consta de tres etapas, la primera de las cuales, denominada Confrontación, se inicia con la configuración del mercado resultante del cotejo de los planes individuales, tanto del propio de cada uno de ellos tomado aisladamente, así como en vista de los planes de otros individuos, resultado de acciones pasadas.

A su vez, estos planes pueden estar coordinados o no.  El primer caso se refiere a que los planes de los individuos están acordes con los planes de otros individuos. Si no surge algún cambio exógeno, externo al proceso de mercado, entonces se llega a una situación total de equilibrio, en donde termina el proceso. No hay razones para variar la posición individual lograda. En una situación en que los planes están coordinados, el cambio de dicha posición de equilibrio sólo surge si se presentan cambios inesperados; esto es, cambios exógenos. En dicha posición de equilibrio, en donde no hay fuerzas que impulsan al cambio, no hay discrepancias acerca de los precios de bienes e insumos, por lo que no es posible obtener ganancias que se lograrían variando las ofertas y las demandas.

Pero los planes individuales pueden ser que no estén coordinados; esto es, se descubre que hay posibilidades de obtener ganancias mediante la acción empresarial. Ello puede deberse a que, al vivir en un ámbito de ignorancia parcial, el individuo puede obtener ganancias mediante el descubrimiento de esas oportunidades, razón por la cual variaría su plan original. Pero también puede haber descoordinación cuando el individuo descubre que las expectativas que mantenía acerca de diferentes hechos, muestran estar equivocadas. La función de alerta empresarial, que permite descubrir posibilidades de ganancias (y de evitar pérdidas); esto es, descubrir discrepancias, le impulsa a variar sus planes a fin de lograr tales ganancias, con lo cual se logran corregir las discrepancias y eventualmente eliminarlas.  Hemos pasado de la etapa de Confrontación, a la segunda, la de Revisión de los planes. 

Llegamos luego a una tercera etapa del proceso de mercado: las Consecuencias de aquella Revisión de planes. Una alternativa es que ahora se logre una convergencia de estos, con lo cual, de nuevo, se vuelve a la situación original del ciclo, en que el proceso económico requiere de la (permanente) confrontación de esos planes individuales, remozados con la nueva realidad que gradualmente se va percibiendo subjetivamente, al irse desenvolviendo el proceso de mercado. Este proceso terminará cuando surja un nuevo conjunto de precios que permite el logro de una nueva situación de equilibrio, en concierto con las nuevas expectativas que ahora se han incorporado a los diversos planes individuales. 

También puede ser que, a consecuencia de esa revisión, se llegue a una situación de divergencia en los planes, dado que en la configuración del mercado de ese momento, además de la influencia de lo experimentado en el pasado, la introducción de expectativas subjetivas requiere que el futuro de alguna manera sea incorporado. Esto conduce, en el proceso de mercado, a la confrontación y revisión necesaria de los planes no coordinados, a fin de llegar a una posible situación final de equilibrio general.

Obsérvese que esa revisión de planes se efectúa en consideración del nuevo conocimiento requerido ante una variación exógena o bien de la revisión de las expectativas acerca del comportamiento de otros que tenga el individuo. Los planes ahora pueden ser divergentes por la introducción endógena de expectativas subjetivas acerca de la realidad imaginada.

En la página siguiente se muestra gráficamente la concepción general austriaca del proceso de mercado, en función de su concepto teórico del empresario. La flecha continua indica el rumbo que lleva el proceso.


LA VISIÓN AUSTRIACA DEL PROCESO DE MERCADO




Tomado de Sandye Gloria Palermo, Op. Cit., p.122.


A continuación se muestra la visión que desarrolló Israel Kirzner acerca del proceso de mercado en función de su concepto teórico del empresario. Gráficamente se indica en la página siguiente. La flecha continua indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no existe secuencia.

Para entender el proceso, se puede partir de una situación en la cual los diversos planes individuales no están coordinados, a causa de la existencia de ignorancia e incertidumbre. Esto significa que el individuo podrá descubrir oportunidades que le rindan ganancias. Por ello, se puede partir de la situación indicada por 1.2.

El empresario alerta, a través del arbitraje (operación de compra y venta en dos o más mercados que tienen precios diferentes), elimina las discrepancias de precios que daban lugar a que existieran ganancias que podían ser apropiadas. Esta acción de revisión de los planes conduce a una reducción de la ignorancia (2.1).

El proceso logra una convergencia hacia el equilibrio cuando son realizadas aquellas acciones para aprovechar las oportunidades de ganancias y no surgen nuevas oportunidades creadas endógenamente por el sistema. Esto es, cuando se pasa de 2.1 a 3.1 y de allí se regresa al inicio del ciclo indicado por 1, que se repite mediante un retorno a 3.1 pasando de nuevo por 2.1. 

El equilibrio se logra a partir de 3.1, situación en que toda la información del mercado ha sido tomada en cuenta a través de la acción de los empresarios, lo que nos conduce de nuevo al punto 1.1 y posteriormente todo converge al punto final de equilibrio 1.1.1. Es importante destacar que en Kirzner el mecanismo de ajuste se basa en la existencia de una realidad subyacente que va siendo descubierta gradualmente. Esta realidad es existente a priori y no depende de la forma en que se desarrolla el proceso. Es decir, se llega de la ignorancia a la información perfecta, por medio de la labor empresarial que la va descubriendo gradualmente. 

A continuación se presenta el gráfico de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.124, de la teoría de Kirzner del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN KIZNERIANA DEL PROCESO DE MERCADO




A continuación se explica la visión de Hayek, del mercado como un proceso de descubrimiento. El gráfico aparece en la página siguiente. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.

Hayek no considera que haya una realidad inmutable a ser descubierta, sino que se basa en la existencia de un cambio permanente, que incluso le aleja de preocuparse por un equilibrio a largo plazo (Kirzner sí lo hace), que tal vez nunca podrá ser logrado.

Para Hayek el sistema de precios resultante de un mercado libre en competencia, proporciona las señales descubiertas requeridas para que los agentes económicos conformen sus planes acordes con ellas. En el gráfico esto se refleja en la ausencia de una secuencia de revisión de los planes en función del conocimiento (como  sí se da en 2.1) pero no en conjunto con las expectativas (según se indica en 2.2). El conjunto de precios resultante resuelve, según Hayek, el problema de la información requerida.

Partiendo de una situación en que los planes individuales no están coordinados (1.2), los precios dan la información y conocimiento con los cuales se modificarán los planes individuales (2.1). La competencia, mecanismo eficiente para el descubrimiento del conocimiento, logra que los planes converjan, según lo indica 3.1. Pero, difícilmente se va a llegar a un equilibrio generalizado.

El proceso continúa con un retorno a 1 y de nuevo a la secuencia completa de 1 a 1.1 y a 1.1.2, luego a 2.1 y posteriormente a 3.1. Como el cambio es permanente, se alteran los planes previamente coordinados con la información antes vigente, por lo que el camino va de 1.1  a 1.1.2; esto es, no se llega al equilibrio de largo plazo indicado por 1.1.1. Los nuevos datos, la competencia y el nuevo conocimiento logrado, permiten una adaptación a la nueva configuración (va de 1.1.2. a 2.1 y luego a 3.1).

Sólo si dejan de haber cambios (poco relevante para Hayek), se logra llegar a la situación de equilibrio general indicada por 1.1.1. Hayek y Kirzner creen que las señales de precios conducen al sistema al equilibrio, pero Hayek considera que el caso es poco relevante. Kirzner es así un caso particular de la visión de Hayek.


LA VISIÓN HAYEKIANA DEL PROCESO DE MERCADO




Tomado de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.125.


La visión del proceso de mercado según Ludwig Lachmann se presenta de seguido. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.

Lachmann, a diferencia de Hayek y Kirzner, incorpora en la definición de planes del individuo, además del conocimiento subjetivo del individuo, también a las expectativas que resultan de la interpretación subjetiva de un futuro posible, el cual es imaginable. Esta ampliación del concepto de planes que hace Lachmann en comparación con Kirzner-Hayek, le permite redefinir su concepto de mercado, que ahora es un proceso continuo, cuyas características son el cambio inesperado y la inconsistencia de los planes individuales. Los planes individuales divergen porque las expectativas subjetivas se basan de lo que Lachmann caracterizó como “un futuro desconocido pero imaginable”. La competencia sigue cumpliendo con el papel de difundir el conocimiento relevante, pero no las expectativas subjetivas correctas. Como estas dependen de la habilidad individual por imaginar, con lo cual definen las expectativas que se puedan tener en cierto en momento, hace que difícilmente éstas sean compatibles entre individuos. Más bien lo posible es que estas expectativas sean inconsistentes, con lo cual el camino del proceso difícilmente tenderá a un equilibrio. 

Carlo Zappia, reproduce palabras de Lachmann, al señalar que “‘El mercado es ahora un proceso indeterminado, gobernado por la interacción de las fuerzas del equilibrio y del desequilibrio’ y que la teoría económica pura no puede ayudar en mostrar ‘cuál tipo de tendencias domina al sistema’” (Carlo Zappia, Radical Subjectivism and Austrian Economics, en Roger Koppl y Gary Mongiovi, editores, Subjectivism and Economic Analysis: Essays in memory of Ludwig Lachmann, New York: Routledge, 1998, p. p. 134-135)
El cuadro que se presenta a continuación, tomado de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.126, expone la representación que se hace del proceso de mercado de acuerdo con Lachmann.  

Como es de esperarse, en Lachmann lo primordial es la ausencia de coordinación de los planes individuales, debido tanto a la subjetividad del conocimiento como de las expectativas. Esto hace que de 1.2 se proceda a 2.2; esto es, que se revisen esos planes individuales en función del conocimiento gradual que se ha ido descubriendo (tal como Hayek), pero también porque las expectativas subjetivas son harto cambiantes a la luz de la nueva información subjetiva que se va adquiriendo durante el proceso. Por ello, es de esperar que los planes continúen divergiendo (3.2). Precisamente, dicha  divergencia es la fuerza que Lachmann considera constituye el principal motivo del cambio; esto es, el cambio es un fenómeno esencialmente endógeno y no exógeno, como era por ejemplo en Kirzner y Hayek. 

Ante la existencia de un conjunto de planes divergentes (3.2), el proceso, según Lachmann, regresa a una nueva revisión (1), pero la configuración que emerge es esencialmente divergente (1.2), con lo cual el proceso de revisión continúa (a 2.2 y luego a 3.2). Lachmann nos guía hacia el abandono de la descripción de ordenamientos de equilibrio y más bien nos estimula en la búsqueda de las instituciones que puedan explicar el orden usualmente observado. Lachmann no brindó, en palabras de Karen Vaughn, “una teoría de las instituciones claramente articulada”. (Karen Vaughn, Austrian Economics in America: The Migration of a Tradition, New York: Cambridge University Press, 1994, p. 157).

Mientras que para Kirzner y Hayek la convergencia al equilibrio, si bien se basa en el supuesto empírico de la estabilidad relativa del orden económico, la garantizan los mecanismos competitivos propios del proceso de mercado y el resultante conjunto de precios relevante, para Lachmann debe existir un entendimiento de las fuerzas que dirigen hacia la convergencia y de aquellas que conducen al desequilibrio, para lograr entender el proceso.

En la página siguiente se presenta el gráfico de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.126, de la visión de Lachmann del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN LACHMANNIANA DEL PROCESO DE MERCADO




A continuación desarrollo un gráfico similar a los que Sandye-Gloria Palermo presentó y que yo reproduje, de las visiones austriacas del proceso de mercado, de Kirzner, de Hayek y de Lachmann. En esta ocasión se trata de la visión de Schumpeter. Sé que para este caso los gráficos de Palermo no son totalmente adaptables a su visión particular de dicho proceso, pero se espera que éste sirva como ayuda o guía para su comprensión. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.
Lo primero que deseo destacar es que Schumpeter se refiere a una posición inicial en la cual los individuos llevan a cabo acciones en función del hábito. Han aprendido por experiencias pasadas cuál es el tipo de acciones que mejor satisface sus necesidades. En este sentido se puede considerar que los planes individuales están coordinados, según se indica en 1.1.

Sin embargo, para Schumpeter el cambio es lo propio del mercado. Por ello indica que

“La posición del estado ideal de equilibrio en el sistema económico, nunca logrado, continuamente ‘tratado de lograr’ (por supuesto que no conscientemente), cambia porque los datos cambian…” (Joseph Schumpeter, Theorie der wirtschaftlichen Entwicklung, Dunker und Humblot: Leipzig, 1912, p. 62 y reproducido en Sandye-Gloria Palermo, Schumpeter and the old Austrian school: Interpretations and influences, en Richard Arena y Cecile Dangel-Hagnaur, editores, The Contribution of Joseph Schumpeter to Economics: economic development and institutions, Londres: Routledge, 2002, p. 26).

Los cambios a que se refiere Schumpeter son esencialmente endógenos, en donde la fuente de energía puede ser asimilada con la creación, con hacer algo distinto de como se venía haciendo. Esa fuente se materializa por medio de la innovación, la cual permite lograr ganancias, que antes no existían en el sentido Mengeriano. Así, el empresario varía su plan a partir de nuevas intuiciones acerca del futuro. Esto es, como resultado de cambios permanentes, pero inesperados, según se expresa en 1.1.2, la revisión de los planes individuales indicada en 2.1, es llevada a cabo en función de las innovaciones en que se ha involucrado el empresario. Recuerde que esas innovaciones son percibidas como un proceso de destrucción creadora. 
El empresario Schumpeteriano se convierte en la fuerza disruptiva del flujo circular y es 

“quien decide abandonar la respuesta adaptativa mecánica a las condiciones existentes, para poder actuar en función de estas (nuevas) condiciones”. (Sandye-Gloria Palermo, Schumpeter and the old Austrian school: Interpretations and influences, en Richard Arena y Cecile Dangel-Hagnaur, editores, Op. Cit., p. 27).

Como consecuencia de esta acción, los nuevos planes se adaptan a la innovación, a la acción creativa del empresario. Interesa hacer notar que, a diferencia del empresario Mengeriano, ese proceso que Schumpeter considera como una “evolución económica” diferente del flujo circular, es resultado de la adaptación de la estructura de la producción, no a las necesidades de los consumidores, sino que éstas más bien son modificadas por la acción endógena del empresario. Asimismo, Schumpeter, diferente de lo que propuso Keynes, en su análisis del proceso de mercado no introduce las expectativas, como, por ejemplo sí lo hace Lachmann.

Para Schumpeter el proceso económico es lo importante y no una preocupación acerca de un estado de equilibrio estacionario, pues éste nunca se va a lograr permanentemente, dada la constancia del cambio en el proceso económico. Por ello, como consecuencia de la revisión de los planes individuales, se logra un equilibrio que pronto será alterado con nuevas invenciones. Por ello, de 2.1 se pasa a 3.1 y con posterioridad se reanuda el ciclo indicado por 1.

En la página siguiente se presenta mi gráfico de la visión de Schumpeter acerca del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN SCHUMPETERIANA DEL PROCESO DE MERCADO




lunes, 2 de julio de 2012

Tema polémico: ¿deber ser los magistrados elegidos popularmente?

La reciente decisión de la Sala Constitucional de avalar la prohibición de ventas de ciertos alimentos y bebidas en las sodas escolares calienta un debate que, por mucho tiempo, en las democracias representativas se ha querido evitar: la existencia de Magistrados, con un altísimo poder político, sin pasar por el tamiz de la elección ni por el control popular de sus decisiones. De ahí que en ASOJOD nos proponemos hacer una reflexión que brindará argumentos para contestar que sí a la pregunta que titula este artículo.

Los magistrados, en tanto actores políticos trascendentales, deberían estar sujetos al control ciudadano, asumir responsabilidad política por sus decisiones que son, más que jurídicas, políticas y rendir cuentas por ellas. Deberían estar sujetos por un pueblo que, a su vez, debería exigir que se le respete como soberano, como conjunto de individuos capaces de tomar las decisiones que más les convengan para su propia vida y que delegan, parcial pero no totalmente, el poder en representantes que administren la res publica. 

Uno de los mayores aportes políticos del liberalismo a través de la historia, fue traerse abajo el absolutismo monárquico que pretendía instaurar a los reyes como poseedores de un poder otorgado por dios. Las revoluciones liberales de los siglos XIII a XVIII en Europa y Estados Unidos, permitieron avanzar hacia un sistema donde el rey tenía el poder total a otro donde existía un Parlamento como freno y contrapeso de las competencias regias y/o eclesiásticas (en el caso de las teocracias o de las sociedades altamente dominadas por alguna religión). Parlamento que si bien inicialmente fue conformado por miembros de la burguesía y la nobleza que exigían derechos frente al Rey y buscaban controlar su poder (como en el caso de la Magna Carta Libertatum de 1215), con el tiempo fue conformándose de forma más democrática, hasta alcanzar la representación plenamente popular, al ampliarse los derechos civiles y políticos a prácticamente todos los ciudadanos mayores de edad (por supuesto que en la actualidad todavía persisten algunas restricciones en distintos países que imposibilitan un pleno ejercicio del derecho al voto). Con ello, quienes detentan el poder político pasaron de ser elegidos por dios, luego por algunas castas hasta ser sometidos, actualmente, a la escogencia popular.

Pero ¿por qué eso sucedió solo con el Parlamento (tanto a nivel nacional como al local) y, con la Presidencia en el caso de los regímenes presidencialistas? ¿Por qué no incluyó a los jueces, a los que tienen poder para dictar sentencias vinculantes? Pareciera ser que ese impulso por hacer que cada vez más se democratizara y dispersara el poder, pasando de unas pocas manos a la mayor cantidad de manos posibles, se detuvo en las últimas décadas hasta enterrar el debate de la judicatura, incluso a nivel académico. ¿Por qué ya nadie reflexiona si quiera acerca de este trascendental punto? ¿Por qué hemos dado por sentado que el juez tiene que ser designado y no elegido? ¿Por qué volvemos a creer en la designación de un funcionario por medio de una mente todopoderosa y omnisciente, llámese dios o político? Es como si con la extensión del derecho al voto a casi todos los ciudadanos se hubiese acabado el problema, cuando la realidad demuestra que quedan muchísimas reformas por hacer. Por ello, siguiendo esa tradición liberal y alimentando el debate frente a una especie de nuevo absolutismo jurídico-político en manos de los magistrados, en ASOJOD consideramos que lo lógico y consecuente es someter al magistrado a la elección popular.

En el caso costarricense, los magistrados, especialmente los constitucionales, tienen la máxima cuota de poder en todo el sistema político. Dos frases del ex magistrado Piza Escalante, ilustran lo anterior: "la Constitución dice lo que la Sala dice que dice" y "después de la Sala, solo está dios". O sea, que la última palabra sobre prácticamente todo, el control sobre todas las decisiones que sean susceptibles de pasar por la perspectiva jurídica, lo tienen los magistrados de la Sala Constitucional, quienes no son responsables políticamente por sus decisiones, no rinden cuentas ante nadie ni son sujetos de ningún tipo de control. Siendo así cabe preguntarse, recobrando la frase de Juvenal, ¿quién custodia a estos custodios?.

¿Se justifica que exista un poder político sin control, es decir, un poder absoluto en estos tiempos? El liberalismo, como ya lo hemos dicho, ha combatido históricamente esto y siendo que una de sus máximas es que el poder esté distribuido en la mayor cantidad de manos, que el ciudadano tenga el poder de decisión sobre cada vez más aspectos de su vida, sería lógico pensar que debería impulsar en su agenda, la democratización y el control del poder de los magistrados, llevándolo hasta la máxima acepción que sería permitirle al individuo decidir, como ocurre con Presidente y Diputados, a quién sienta en la silla de poder. Si se ha defendido la elección popular en los otros casos, ¿por qué no en el de los magistrados?

Por supuesto, no faltará quien considere contraproducente una elección popular de magistrados y argumente que es peligroso dejar a la "gradería de sol" tomar esa decisión por su desconocimiento o porque es fácilmente manipulable o que se trata de puestos calificados que no pueden estar abiertos a que participe cualquier persona. Pero la primer premisa implicaría tener la misma posición contra la elección popular que ya hace esa "gradería de sol" para Presidente, Diputados, Alcaldes, Concejales y demás puestos. Además, sería presumir que el ciudadano no tiene capacidad de discernimiento, que no puede tomar decisiones, que no sabe qué es lo que más le conviene para su propia vida y que no puede ejercitar su libertad. Sería darle razón al argumento de los estatistas de tratar al ciudadano como un eterno infante, negándole la oportunidad de hacer sus propias escogencias y reforzaría aquella nefasta creencia de que "siempre habrá alguien mejor capacitado para tomar decisiones por nosotros". El temor a la manipulación no tiene sentido, porque de existir, aplica para la elección de los puestos que ya son sometidos a votación y jamás justifica que se le niegue el poder decisional a los ciudadanos en esos casos. Al menos nunca hemos escuchado a alguien decir que debería eliminarse la elección popular de Presidente y Diputados porque los medios de comunicación, los partidos políticos y otros manipulan la intención de voto con promesas falsas y engaños.

En el mismo orden de ideas, alegar que son puestos "clave" que requieren selectividad en la participación es un aspecto operativo y no aborda el problema de fondo. Aún permitiendo la elección de magistrados, podría perfectamente establecerse requisitos para la postulación, como ya existe en otros casos (vgr. para ser Presidente de la República se requiere ser mayor de 35 años y para ser Diputado, mayor de 21). Otros aspectos operativos, como la forma de elección, la periodicidad y demás, podrían ser discutidos como elementos subsidiarios -propuesta que podríamos abordar a futuro y extendiéndola a los jueces de todas las demás jurisdicciones, pues hoy nos centramos en la Constitucional-, pero no invalidan el asunto de fondo: quitarle el poder de decisión a las élites políticas y partidarias que hoy nombran y mantienen a los magistrados para dárselo a la ciudadanía.

Someter a los magistrados a la elección popular, pese a los riesgos y temores que puedan surgir, tiene enormes ventajas. En el escenario actual su nombramiento y permanencia depende de la lealtad y utilidad del magistrado al partido político que tenga mayoría. Siendo que, para no continuar en su puesto cuando se vence el nombramiento, se requiere mínimo 38 votos en contra de su renovación de mandato, basta con que el partido cuyos votos impidan alcanzar la regla de toma de decisiones, proteja al candidato. ¿Cómo conseguir esto? El hecho de que algunos actuales magistrados tengan 20 o más años en sus puestos demuestra que siendo leales a los intereses de ese partido, votando afirmativamente sus propuestas -a pesar que en algunos casos se voten en contra, más por dar la apariencia de imparcialidad que por convicción jurídica-, se les puede mantener contentos.

Sobre este punto podría decirse que variando el mecanismo, se resuelve el problema. Es decir, que se invierta el procedimiento y se requiera el voto afirmativo de 38 Diputados para nombrar o mantener a un magistrado. No obstante, esto sigue dejando el poder de decisión en cúpulas partidarias y en legisladores que, como nos ha demostrado la realidad, están muy alejados de representar la voluntad popular y responden a sus propios intereses de corto o mediano plazo. Igual los magistrados seguirían siendo responsables ante los Diputados y no ante los ciudadanos que, como bien sabemos, muchas veces ni siquiera son escuchados o atendidos por sus representantes políticos.

En cambio, al permitir la elección directa de magistrados, el ciudadano podría castigarlos o premiarlos políticamente por sus decisiones. Fallos tan polémicos en los últimos años como el de fecundación in vitro, porteo, impuestos, fumado, Crucitas, reelección presidencial y otros, perfectamente podrían haber generado que los votantes, conformes o disconformes con la posición asumida por los magistrados, los premien o castiguen en la próxima elección. Además, se abre la puerta importantísima para el cambio pacífico del poder, de forma que esos magistrados que llevan anquilosados en una Corte, muchas veces viendo las cosas desde una torre de babel. y con posiciones fijas en algunos temas, puedan dar lugar a otros jueces con perspectivas diferentes que actualicen la interpretación del derecho. Monopolizar el poder nunca es bueno; ya lo había dicho George Bernard Shaw cuando señaló que "los políticos y los pañales han de cambiarse a menudo y por los mismos motivos". Lo mismo aplica a los magistrados.

Por ello, creemos que abriendo esta posibilidad, podríamos avanzar en ese arduo pero necesario camino de devolverle al ciudadano el poder, quitándoselo a castas y grupos específicos para hacer que las políticas públicas cada vez tengan menor impacto negativo sobre los individuos y su libertad sea menos constreñida.

viernes, 29 de junio de 2012

Viernes de Recomendación

Para el día de hoy les queremos recomendar este podcast de David Schmidzt de la Universidad de Arizona sobre el trabajo de John Rawls y Robert Nozick sobre inequidad, justicia y el rol del Estado en impuestos y derechos de propiedad

miércoles, 27 de junio de 2012

Desde la tribuna: el gobierno no debería ser importante

No está de más repasar por qué tenemos un gobierno. Tenemos un gobierno porque hemos decidido vivir en sociedad y constituir un Estado. Lo que llaman muchos el “Contrato Social”. 

La idea de un gobierno es que nos administre algunas cosas, con arreglo a la Constitución y las leyes. El principio en nuestra sociedad es que la soberanía reside en la Nación. Ello significa que el soberano es el conjunto de nacionales. El gobierno no debería tener un propósito propio sino que su cometido es servir al pueblo, a la gente. Todo ello, reitero, con arreglo a la Constitución y las leyes.
 
El problema surge cuando el gobierno comienza a tener propósitos propios, el Ejecutivo cree que solo él es gobierno y se utilizan las elecciones para el clientelismo político.

Si la gestión pública fuera equilibrada, cada cual en su casa y trabajo tranquilo con lo que pasa. Pero como no es así, sino que la gestión pública es un conjunto de impulsos y ocurrencias, entonces hay que estar a la defensiva.Y estamos tarde.

Un ejemplo claro es el tema de la trocha 1856  (la “trocha mocha”). Todo se inició con el mal manejo de una cuestión fronteriza.  Se supone que al gobierno se le paga para que lo haga con cierto tino, no con destino.  
 
Un medio permiso, terminó en un dragado y construcción de zanjas que ponía en cierto riesgo la frontera. Pues entonces el gobierno envía un puñado de policías que van en actitud de soldados de un comando militar. Los vi en las noticias luciendo sus armas y una actitud combativa. Tal vez era una sobrerreacción o una exhibición indebida.
 
Pero fue peor verlos regresar con el rabo entre las piernas, abandonando el territorio nacional en supuesto peligro y aduciendo otras razones. Allí ha empezado un oneroso litigio internacional y un conflicto al que no se le ve trazas de terminar pronto (dicen que “un loco hace cien”).
 
Alguien tuvo la ocurrencia de la carretera fronteriza (una obra pública no programada ni planificada). Allí se desató el gran desorden: declaratoria de emergencia, utilización de fondos y procedimientos de emergencia, obras en desorden y sin adecuada construcción ni previsión, dinero perdido, naturaleza dañada, obras por perderse, ridículo y todos peor.

¿Era para eso el gobierno? ¿Será que no entienden que son pasajeros en la función pública? ¿Quizás sea que no se entiende en qué radica el Estado de Derecho?

El hecho puro es que van docenas de miles de millones de colones gastados, tal vez desviados, evidentemente perdidos. Fomento de la corrupción, daño más grande que el reclamado a Nicaragua, la cuestión ambiental lesionada, el mal ejemplo y buena parte de la función pública perdiendo el tiempo en el asunto. Se ha llegado al colmo de bloquear la inspección de un diputado en la zona. 

Se perdió el Norte, la razón de ser del gobierno. Se olvidaron del propósito de vivir en sociedad. Si todos tuviéramos claro para qué es el gobierno y que su primera obligación es ser garante del Derecho y del Estado de Derecho, quizás mucho de esto no pasaría (pues pasa a diario).

Podemos pensar en la grave situación de la CCSS, en el estado crítico del ICE, en las gravísimas pérdidas del Banco Central (medidas en miles de millones de dólares), en que todo el esfuerzo de vivienda no alcanza el déficit, en la duplicación de entidades públicas y mil cosas más. Todos pendientes de qué va a hacer el gobierno y pensando cómo nos va a afectar.Y no debería ser así. No deberíamos estar pendientes de ello. 

Lo que sucede es que hemos aceptado el manoseo de la Constitución, hemos aceptado que el Ejecutivo esté presionando constantemente al Legislativo en cuanto a emisión de nuevas leyes y cambio de las reglas de juego. Hemos aceptado que el gobierno pese demasiado y ahora no lo aguantamos. Nos hemos dejador robar la libertad.

Ahora hay que pensar en reparar lo que se ha hecho con la aceptación de muchos. Recuperar la libertad, poner al gobierno en su lugar y hacerse cada cual responsable de su vida.
 
Federico Malavassi Calvo