martes, 13 de octubre de 2009

¡Intolerable!


La flamante diputa liberacionista Maureen Ballestero fue descubierta utilizando una avioneta de la fuerza pública, con fines electorales. Resulta que la vicepresidente del Congreso utilizó dichos bienes públicos con el objetivo de participar de una actividad electoral del PLN en la provincia de Guanacaste.

Esta situación es un verdadero abuso pues, de ninguna forma, los bienes y fondos de la Administración deben de estar al servicio de propósitos electorales. Esto resulta un verdadero acto de corrupción y demuestra la total y escandalosa desfachatez que tienen nuestros gobernantes. El Estado costarricense no es un botín político por más que muchos politiquerillos lo deseen.

Resulta que doña Maureen dice que sólo pasó a saludar a sus compañeros, pero que la avioneta en verdad la utilizó para ir a recoger un pasaporte que había olvidado. Aunque esto fuera cierto, ¿qué le hace pensar a la diputada Ballestero que los costarricenses deben pagar sus desafortunados olvidos para que ella pueda irse de viaje.? Algunos no tienen nada de vergüenza.

Crisis financiera: ¿crisis del mercado?




En esta breve entrevista el escritor Johan Norberg explica las causas de la presente crisis financiera.

lunes, 12 de octubre de 2009

Tema polémico: algunos efectos nocivos de las religiones


Para este Tema polémico, en ASOJOD quisiéramos referirnos a un documental realizado por Bill Maher titulado “Religulous”, donde se plantean problemas importantes que rodean a la religión. Para quien haya visto el documental, es claro que, a pesar de ser entretenido gracias a que Maher es un comediante, él retrata ciertos comportamientos de las personas religiosas que resultan preocupantes para quienes desean una sociedad más crítica y tolerante.

En primera instancia hay que señalar que la religión es un mecanismo que ha sido tan eficiente en auto-sustentarse que ha transformado cualquier intento de crítica por parte de las personas no religiosas en una lucha perdida. Esto se observa en el documental -y en la vida real- en el momento en que las personas religiosas, al confrontarse contra argumentos que podrían poner en peligro la consistencia lógica de sus creencias (e.g, paradojas semánticas como ¿si dios es omnipotente, podría crear una piedra que no pueda levantar? o ¿cómo la creencia en la trinidad cristiana no hace que el creyente cristiano entre en el politeísmo?), alegan que los temas concernientes a dios trascienden los límites de la razón humana y que nuestras mentes no pueden accesar a ese conocimiento religioso por la vía de la razón sino que por la fe, por lo que no aplica un análisis lógico.

En este momento, cualquier posibilidad de argumentación se acaba, ya que la persona con quien uno discute (en nuestro caso, el creyente) reconoce que sus posiciones no se pueden resolver racionalmente y que no desea hacerlo (lo cual es lo verdaderamente grave del asunto), ya que quieren que sus creencias no puedan se cuestionadas al afirmar que es imposible demostrar que dios no existe o al decir que la razón es incapaz de comprender los misterios más profundos del universo. Ahora bien, hay que reconocer que es difícil responder a las demandas demostrativas que pueda pedir el creyente, sin embargo, también hay que decir que se dificulta mucho cualquier discusión racional sobre el tema de dios si el mismo creyente nunca se toma la molestia de dar alguna definición de dios o, al menos, de decir cuales facultades le otorga, ya que cualquier intento de hacerlo violaría la premisa de que dios está por encima de las facultades racionales del hombre.

Así, una vez que la religión ha terminado de transformar la carencia de una visión racional del mundo en una virtud, no es sorprendente esperar que algunos creyentes de los distintos cultos religiosos se emocionen de más con sus propias creencias y lleguen a absolutizar sus posiciones (nuevamente en contra de los lineamientos socráticos del reconocer nuestra ignorancia) hasta el grado de considerar hereje a cualquier otra persona que todavía no haya aceptado la palabra sagrada que ha sido comunicada por dios.

Ahora bien, se podría argumentar que el fundamentalismo religioso no representa al 100% de las personas creyentes y que este más bien es una minoría. Es claro que dentro de las religiones hay diversidad de criterios y, por ende, es de esperar que existan grados de tolerancia distintos dentro de los creyentes. En ese sentido, es posible que también los grados de tolerancia varíen según el período histórico (por ejemplo, el islam ha tenido épocas de mayor tolerancia que el cristianismo y viceversa). Empero, lo importante por recalcar no es si en estos momentos las religiones atraviesan por un mayor período de tolerancia o no; lo importante es que las religiones (dada la estructura según la cual operan) facilitan la oportunidad a personas inescrupulosas de aprovecharse de la ingenuidad y la ignorancia de la mayoría de los creyentes para satisfacer sus propias ambiciones personales (que pueden ir desde el convertirse en millonario como en el caso de muchos pastores cristianos hasta el control político en regiones tan inestables como en medio oriente).

En conclusión, el documental “Religulous” presenta una temática muy importante: las religiones son estructuras que favorecen más fácilmente la división entre las personas que otros fenómenos sociales, y es responsabilidad de los individuos laicos el mantener bajo presión a los grupos religiosos ya que de lo contrario estas seguirán un fenómeno de intolerancia cada vez mayor.

domingo, 11 de octubre de 2009

Supervivencia del PAC

Si la tendencia marcada por las encuestas no varía, la próxima elección podría tornarse una amenaza para la subsistencia del Partido Acción Ciudadana (PAC). Es pronto para conclusiones. La campaña apenas comienza y hay mucho tiempo para acumular aciertos y cometer errores. Habrá otras encuestas y el resultado de la votación difícilmente se parecerá a los datos reflejados por los estudios de opinión actuales.

El PAC está estructurado en torno a la figura de su candidato y fundador. Es difícil concebirlo sin don Ottón Solís a la cabeza, pero también es difícil imaginar a don Ottón a la cabeza luego de una tercera derrota, sobre todo si se produce por un margen abultado. La vigencia del líder está en juego en un partido que ha hecho poco por alejarse del personalismo y definir mecanismos idóneos de sucesión. Aún está fresca en la memoria la antipatía con que la dirigencia recibió el reto de quienes disputaron a don Ottón la candidatura, en especial doña Epsy Campbell, y el carácter limitado de la convención interna celebrada cuando no había más remedio. El partido tampoco ha logrado desarrollar una estructura capaz de sostenerlo en un mal momento. La organización sectorial no muestra la vitalidad necesaria y los organismos de conducción política son opacos, sin proyección nacional.

Sin el líder y ante la debilidad de la estructura, el partido tendría que apostar a la claridad del programa para mantener la coherencia, pero ahí también existe un déficit. Hay poco tiempo para desembarazarse del sambenito del partido del “no” y ofrecer al país un programa convincente. A la fecha, el PAC es más reconocido por una ubicación vagamente definida en el espectro político que por una propuesta concreta y bien delimitada. Es una opción de centroizquierda cuya materialización, una vez alcanzado el poder, es difícil de pronosticar. Habrá un programa escrito. Todos los partidos lo tienen, pero de ahí al acuerdo fundamental interno, capaz de brindar ímpetu a la acción política, hay una gran distancia.

El PAC se articuló, al inicio, bajo la bandera de la ética en la función pública, pero, pasadas dos justas electorales y en la recta final hacia la tercera, la bandera se ha desgastado. Habrá que esperar un momento de mayor madurez de la campaña para juzgar si el partido halló el mensaje y se reunió con el pragmatismo que tanto se ha echado de menos en sus actuaciones. Podría ser la última oportunidad, porque si el resultado electoral crea un nuevo vacío, comparable al dejado por el PUSC, alguien lo llenará.

Armando González

sábado, 10 de octubre de 2009

¿En qué estaban pensando?


Después del premio Nobel que se le concedió a Al Gore en el 2007 resultaba difícil pensar en que alguien tuviera la capacidad de hacer menos méritos para recibir una de estas distinciones. Pero parece que siempre se puede ir para peor. Ahora resulta que el presidente de Estados Unidos -Barack Obama- se le ha concedido el premio a la Nobel de la Paz del 2009. ¿Qué ha hecho para merecerlo? ¿En qué estaban pensando los encargados de tomar esa decisión? Nadie lo sabe, ese seguirá siendo un misterio como el de la santísima trinidad

¿Será que ahora sólo se necesita ser mediático para ganar el Premio Nobel de la Paz? ¿El próximo lo tocará a Cristiano Ronaldo o a Daddy Yankee? ¿O será un homenaje póstumo a Michael Jackson?

¡Que robo!


La Nación informa que uno de cada dos trabajadores portuarios de Limón y Moín se incapacita en promedio 55 días por año, y se va para la casa con el salario completo y sin deducciones.

Esta situación es absolutamente inaceptable. Los puertos son un punto central para el mejoramiento de la competitividad del país, por ello dicha situación resulta intolerable. Estos "trabajadores" han secuestrado los muelles, y están condenando a Costa Rica a un perpetuo atraso. En ASOJOD esperamos que pronto estos puertos sean privatizados o al menos concesionados, mientras no se haga esto no veremos la luz al final del túnel.

viernes, 9 de octubre de 2009

Viernes de Recomendación


Para este viernes de recomendación quisiéramos presentarles el discurso de Carlos Alberto Montaner de La Hispanidad en el Siglo XXI presentado en Miami este pasado 7 de Octubre en la Casa Bacardí.

jueves, 8 de octubre de 2009

ECONOMÍA: EE.UU.: Adiós a la Fed


Ron Paul es un caso para estudiarlo: votó contra la guerra en Irak y hace suyos, de verdad, los valores de los padres fundadores de EE.UU. El país que querían los Madison, Jefferson, Washington y demás era una nación de hombres libres en estados libres, unidos por los tenues lazos de las instituciones federales: la presidencia, el Congreso y el Tribunal Supremo.

El presidente, en concreto, tenía como principal misión hacer cumplir la Constitución y dirigir al Ejército cuando el Congreso, único que podía hacerlo, declarase al país en guerra. Ni un asomo del enjambre de agencias que rodean al presidente. Y, desde luego, no concebían la posibilidad de haber ganado una revolución republicana para erigir, andados los siglos, un nuevo Rey.

Ron Paul ama a su país tal como se concibió. No con la tecnología del XVIII, pero sí con sus ideas. Y ha intentado acercar ese ideal a la política con el poderoso aliado de la Constitución, o lo que queda de ella. Recientemente ha pedido que se lleve a cabo la primera auditoría de la Reserva Federal (banco central), cuya política es la causa mediata de la crisis financiera. Y ha pedido en un libro que se cierre la Fed. Su propuesta se ha colocado en el segundo libro de no-ficción más vendido en Amazon.

La propuesta parece a muchos descabellada. ¿Es acaso posible? Cuando Gran Bretaña se vio atrapada entre la revalorización de su moneda y el desempleo, ciertos economistas se plantearon la posibilidad de salirse del patrón oro. Los sindicatos, estupefactos, preguntaron entonces: "Pero... ¿eso es posible?" Estamos tan habituados a ver cómo imprimen billetes los bancos centrales, tan habituados a llamar dinero a trozos de papel, que cuesta aceptar la posibilidad de que se disuelvan los bancos centrales y no explote el sistema y nos devuelva al trueque. Cuesta imaginarse un sistema monetario anterior a la Reserva Federal; pero esa institución no tiene ni un siglo de existencia.

El simple hecho de plantear el debate, de mostrar la posibilidad de que esta agencia, como muchas otras, puede suprimirse sin mayor riesgo y acaso con enormes beneficios es una gran victoria.

José Carlos Rodríguez

miércoles, 7 de octubre de 2009

El nuevo socialismo en Latinoamérica

En este video, el Lic. Eneas Biglione manifiesta las nuevas estrategias del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica

martes, 6 de octubre de 2009

En Vela


Mientras Brasil, de la mano de Lula, se yergue como líder en América Latina, en alas de la paz, la democracia, el deporte y el desarrollo económico y social, como quedó plasmado en Copenhague, el viernes anterior, Hugo Chávez, que pretendió serlo con la fementida Alba, se hunde en el descrédito y el miedo. El tragicómico usurpador de Bolívar y saqueador de la riqueza petrolera de Venezuela, es hoy el delirante líder de un régimen intervencionista y narcoterrorista. La amenaza real e inmediata para América Latina.

Sus tentáculos ya están en Costa Rica mediante su patético embajador, Néstor Pineda, conocido en autos, instrumento ideal de Chávez para mofarse de nuestro pueblo, cuyo único logro ha sido rodearse de un grupo de acólitos: “educadores”, comejenes de sacristía, políticos, entrevistadores universitarios y otras yerbas, prontos a firmar documentos para justificar la violación de la libertad de expresión y de los derechos humanos en Venezuela. Este comisario diplomático estableció aquí, el martes pasado, la llamada “Base de paz”, como en Cuba y Nicaragua, extensión de las “casas bolivarianas”, para atacar al Gobierno de EE. UU. y, por supuesto, al gobierno de Uribe por el pecado enorme de combatir en su suelo el narco y el terrorismo.

He aquí la reedición a todo vuelo del lenguaje orwelliano; esto es, de la corrupción de las palabras y de los conceptos, propio del marxismo-leninismo, en la era del imperio soviético y sus colonias. Así “Base de paz” en Costa Rica significa, ni más ni menos, que “base de violencia e intervencionismo”, financiada por Chávez y endosada por un grupo de “siervos menguados” ticos, quienes, según Pineda, lo visitaron para comunicarle que querían “un Chávez en Costa Rica”. Los esponsales de unos ticos serviles y baratos, y de un agente de Chávez, que usa su investidura diplomática para intervenir en los asuntos internos de Costa Rica.

Esta intervención llegará a su clímax en nuestra actual campaña política. No habrá terceras cajas, transportadas, como en Honduras, en aviones venezolanos, sino “bases de chequeras”, ya instaladas. Para el candoroso Vinicio Cerezo, expresidente de Guatemala, estas presunciones o temores son paranoia chavista, como dijo en Radio Universitaria. Quienes han visto y leído, y saben lo que Costa Rica es y significa, este anuncio del embajador de Venezuela y las proclamas desenfadadas de su coro de ticos representan un llamado oportuno al pensamiento y a la acción en nuestro Estado de Derecho. Para algunos ticos, reconocidos por su campaña, desde el 2005, contra la institucionalidad democrática y el proceso electoral, esta es la última oportunidad. “Costa Rica necesita un Hugo Chávez”. El embajador de Venezuela ha sido transparente.

Julio Rodríguez

lunes, 5 de octubre de 2009

Tema polémico: Costa Rica es alérgica al orden espontáneo


Desde nuestra fundación, en ASOJOD hemos venido denunciando que en Costa Rica hay una alergia o una repulsión al concepto de orden espontáneo que brillantemente expuso Hayek. Vivimos en una sociedad que tiene la patológica necesidad de planificar cada movimiento, acción e interacción.

En reiteradas ocasiones, vemos como la frase "por la libre" se utiliza para referir a un descontrol, a una desregulación o a un problema que amerita la intervención del Estado, operado por una serie de funcionarios que están por encima del bien y del mal, característica que les permite dirimir los conflictos y encontrar la solución angelical a cualquier situación. Lo hemos visto con la producción, cuando los consumidores, libremente, deciden no adquirir un bien, lo cual genera la quiebra de un grupo de productores y, consecuentemente, motiva la intervención del Estado mediante subsidios, pues no puede dejarse "a la libre" la cuestión.

En el caso de la seguridad, tenemos el mismo problema. Dado que nuestros políticos han tendido a dispersar su campo de acción, forma educada de decir que han metido las narices en todo lado, el Estado costarricense ha descuidado su única función legítima: la seguridad. De ahí que, desde hace años, los individuos han procurado el resguardo de su vida y propiedad contratando servicios privados, pero esa actividad, como no puede dejarse "a la libre" ha tenido que ser regulada de alguna manera. Lo mismo ocurre en educación, salud, empresarialismo y cualquier otra actividad humana en nuestro país.

Esto, sin duda alguna, representa un serio problema en todo el sentido de la palabra. A nivel cultural y político, el miedo a la libertad que albergan los costarricenses se convierte en un cheque en blanco para que unos decidan por otros, para que unos utilicen a otros para conseguir sus fines, para que unos impongan y pisoteen. Es la puerta de entrada para la esclavitud de la mente, el momento cúspide de cualquier totalitarismo.

A nivel económico, obstaculizar que los individuos alcancen acuerdos voluntarios y actuén en consecuencia, genera terribles consecuencias. Se crea el incentivo perverso de que estos, al no permitírseles hacer las cosas por sí mismos, esperarán que otros las hagan por ellos. Ello genera una sociedad de free riders, individuos oportunistas a la espera de ver una víctima a la cuál puedan pegársele, cual rémoras, para obtener sus objetivos.

Pero además, aplasta la iniciativa y la innovación. Ejemplos claros de eso lo vemos en Costa Rica día con día, cuando nuestro Estado obstaculiza el empresarialismo. Tiempo atrás, cuando el cantón de Tibás sufría por la ineficiencia municipal en la recolección de basura, un hombre desempleado tuvo una maravillosa idea: con su camión, contrató a un par de muchachos y se dedicó a recoger basura a cambio de lo que los vecinos tuvieran a bien pagarle. Ambas partes se beneficiaban: los vecinos solucionaban el problema de la acumulación de basura y pestes, mientras que los recolectores recibían un ingreso para aportar a sus familias. No obstante, la Municipalidad de Tibas, por el miedo a dejar esa actividad "a la libre", impidió a los recolectores continuar con su actividad sino contaban con una patente y pagaban impuestos.

Más recientemente, ocurrió un caso con el ferrocarril: un hotelero de Barrio Otoya, preocupado por la pitoreta del tren que molestaba a sus inquilinos, contrató a un par de personas para que alertaran sobre el paso del tren y este no tuviera que hacer ruido. Tanto el INCOFER como los pasajeros del tren y los conductores de vehículos se beneficiaban al evitar choques, el hotelero conseguía el confort de su clientela y los trabajadores recibían un ingreso extra por avisar. Empero, el Director de la Policía de Tránsito, dijo que esa medida es inadecuada porque "no hay norma que la asista", olvidando incluso que el principio de autonomía de la voluntad consagrado en la Constitución Política, claramente establece que los individuos son libres de hacer lo que no les prohiba la ley. Una vez más, rechazo a que las personas, libre y voluntariamente, desarrollen sus actividades.

Ejemplos como estos abundan y podríamos plasmarlos en este Tema polémico, pero con el problema de convertir esto en un texto infinito. Los que explicamos, prueban perfectamente nuestro punto y sirven para advertir el gran peligro que representa la patológica necesidad de planificación, control y regulación que albergan casi todos los costarricenses en sus cabezas. El paso para que pasemos de un sistema como el actual a uno donde las fugas de la libertad sean cada vez más grande, es muy pequeño, por lo cual, en ASOJOD queremos hacer una advertencia para que las personas reflexionen sobre esto.

sábado, 3 de octubre de 2009

Sobre cómo las subvenciones destruyen el mercado


Las ayudas del Estado tienen varios efectos negativos sobre la economía, algunos de ellos bastante directos. En primer lugar, está el efecto general de redistribución: se redirigen recursos a unas actividades que no son demandadas por el mercado. Los recursos se obtienen de forma coactiva mediante impuestos; dichos recursos no van a donde el legítimo dueño de los mismos los hubiera dirigido, y se dirigen a actividades no demandadas.

Además de este efecto general, se produce uno algo más sutil, consistente en la progresiva adaptación de las empresas a los requisitos para obtener dichas subvenciones, en lugar de a conseguir un producto final aceptable para el público. Así, poco a poco, la estructura productiva se va modificando, siguiendo lo que Kirzner llama el proceso de descubrimiento completamente superfluo, hacia aspectos innecesarios desde el punto de vista de la demanda, pero imprescindibles para conseguir la subvención.

Por ejemplo, pueden aparecer especialistas en realizar proyectos según los requerimientos públicos, o en preparar la documentación necesaria, o, por qué no, en proporcionar los contactos adecuados. Son actividades que, desde el punto de vista de la empresa, tienen valor únicamente por la existencia de las subvenciones.

Sin embargo, los efectos pueden ser quizá aún más destructivos. Además, pueden provenir no solo de ayudas públicas, sino de la contratación pública en general. En presencia de ambas, aquellas empresas que no se adapten a los requerimientos de las administraciones, tenderán a disminuir su rentabilidad respecto a aquellas que sí lo hacen. Por un lado, porque no acceden a esas subvenciones o contratos. Y por otro porque, consecuentemente, no pueden competir con precios similares. El público puede encontrar sustitutivo el producto subvencionado, aunque no se adapte bien a sus necesidades, simplemente por ser artificialmente más barato. La empresa que no se adapta está llamada a desaparecer del mercado, mientras que la otra garantiza su supervivencia siendo cada vez más eficiente en la obtención de subvenciones y contratos públicos. Esto es, apartándose progresivamente de las necesidades del mercado y acercándose a las preferencias del Estado.

Eventualmente, desaparecen las empresas que satisfacían mejor al mercado, y la oferta queda compuesta exclusivamente por empresas especializadas en satisfacer la demanda del Estado. Al consumidor no le queda más remedio que consumir el producto subvencionado, aunque ha dejado de satisfacer sus expectativas, o dejar de consumirlo completamente.

Cuando, en esta situación, cambia la política económica del Gobierno, esto es, decide que hay que fomentar otro sector económico, las empresas hasta ahora subvencionadas dejan de ser viables. El consumidor no está dispuesto a pagar el precio que se necesita para cubrir los costes sin la subvención por un producto que no satisface adecuadamente sus necesidades.

En esta situación dramática, el proceso de readaptación a las necesidades del cliente no es inmediato. Y puede llevar a la empresa a la desaparición, de forma que se destruya completamente el sector. Ya no quedan ni las empresas que originalmente satisfacían las necesidades del cliente, ni aquellas que adaptaron sus actividades para satisfacer los requerimientos públicos.

Así pues, las empresas deberían rehuir y evitar todo tipo de subvenciones públicas, e incluso contratos públicos (este planteamiento no es, evidentemente, realista para aquellos sectores en que el único demandante es el Estado). Es obvio que en el corto plazo nadie es capaz de rechazar un dinero aparentemente llovido del cielo. Pero también lo es que ajustarse a las necesidades del Estado en vez de a las de la demanda del mercado deja la sostenibilidad de la empresa en manos del arbitrio de los políticos, en lugar de de su desempeño.

Fernando Herrera

Nuevo Libro de Richard Dawkins

viernes, 2 de octubre de 2009

Viernes de Recomendación


Para este viernes de recomendación quisiéramos recomendar el artículo de John Hagel III y Walter Grinder titulado Toward a Theory of State Capitalism: Ultimate Decision Making and Class Structure. En este artículo se analiza la evolución del capitalismo estatal en los Estados Unidos, entre ellas la perspectiva austríaca.

jueves, 1 de octubre de 2009

Un robo más


El día de hoy empieza a regir el nuevo impuesto a las casas de lujo. Como toda iniciativa populista y demagógica, este nuevo impuesto lleva un nombre pomposo: “Ley de impuesto solidario para el fortalecimiento de programas de vivienda”. Quién podría decir que no a este proyecto con un fin tan noble como que sean ciertos ciudadanos los que financien las viviendas de otros.

El primer problema que tiene este proyecto es evidentemente la arbitrariedad, qué es una casa de lujo. El "lujo" no es una categoría objetiva, simplemente es una apreciación subjetiva y arbitraria que los padres de la patria establecieron. Segundo, el sistema costarricense se funda en la ilógica perversa de castigar la riqueza -nadie puede pensar que un impuesto es un premio- primero el impuesto PROGRESIVO a la renta y ahora un impuesto a determinadas viviendas, y aun así existen académicos trasnochados que dicen que en Costa Rica existe un sistema ¿neo? liberal, ¡que pena!

Por último resulta obsceno la cantidad de imposiciones por las que debe pasar un propietario de estas casas de "lujo", veamos: primero el propietario ya paga un impuesto de bienes inmuebles ante la municipalidad -impuesto que ya lo obliga a contribuir más conforme aumente el valor de su propiedad-, así mismo el propietario también paga tributos por concepto de impuesto de ventas a la hora de comprar todos los materiales que requiere para construir su hogar, por último el propietario también paga un impuesto progresivo a la renta (no olvidemos que es desde su renta que el mismo paga la construcción de su hogar). Una verdadera espiral impositiva es lo que existe en este país, con propuestas de este tipo no vamos a ninguna parte.