lunes, 26 de mayo de 2008

Tema polémico: los colegios profesionales


Como decía Jeff Daiell: "cuando la mafia exige un pago para permitir hacer negocios, se llama latrocinio. Cuando el estado exige un pago para permitir hacer negocios, se llama impuesto de ventas". Evidentemente, esta situación no ocurre tan sólo con los impuestos, sino también con los colegios profesionales, nuestro tema polémico de hoy.

Estos colegios son verdaderas instituciones que cobran por dejar trabajar. Resulta curioso que,
para poder ejercer nuestro derecho constitucionalmente consagrado -el trabajo-, para poder ejercer nuestras carreras y mantenernos a nosotros mismos o a nuestras familias, para poder crear riqueza, haya que contar con el permiso de un colegio profesional y estar debidamente inscrito.

En ASOJOD hemos tenido la oportunidad de sondear la situación con profesionales en Ciencias Políticas, Derecho, Economía, Farmacia, Medicina, Odontología, Educación y otras áreas y la opinión es la misma: el colegio profesional al que están afiliados no les aporta ningún beneficio sino que les resulta una carga, en tanto tienen que pagar mensualidades, cuotas y demás para que unos pocos -la junta directiva y sus amigotes- disfruten de una mesa de tragos en cada reunión o de un buen fin de semana en los centros de recreo.

Y si, alguno de los colegiados se negara a pagar por estas "ventajas" simplemente el Colegio amenaza con prohibirle el ejercicio de su labor. Incluso, nos hemos enterado que, cuando se trata de empleados públicos, los fiscales de los Colegios han llegado a ponerse en contacto con las oficinas de Recursos Humanos para "recomendar" que si el colegiado no paga, se le despida. ¡Vaya maravillas las que genera la solidaridad obligada!

Pero esto no es todo: la prohibición del derecho a trabajar si no se está afiliado al Colegio respectivo, implica también una violación al derecho de asociación. Según nuestra Constitución Política nadie puede ser obligado a formar parte de asociación alguna. Pero esto es contradictorio cuando nos dicen que tenemos que estar afiliados al Colegio Profesional para poder trabajar. Y como además de la afiliación hay que pagar por fuerza las cuotas que la Asamblea de profesionales disponga, se violenta también el derecho a la propiedad, toda vez que se nos obliga a dirigir recursos a cosas que muchos profesionales no queremos: centros de recreos, carnes asadas, asambleas ordinarias y extraordinarias, viajes para la Junta Directiva, etc.

Como se puede observar, tres desventajas contra cero beneficios respecto a estos Colegios. El argumento para mantenerlos vivos es que "aseguran" que los profesionales inscritos cuentan con los conocimientos para ejercer y que, en el peor de los casos, se convierten en un mecanismo donde una víctima puede recurrir al denunciar una mala praxis profesional. No obstanta, vale aclarar que no hay relación de causalidad entre la inscripción y la capacidad. Y que tampoco hay garantía de respuesta, pues ¿qué pasa si el acusado es íntimo amigo de los miembros de la Junta Directiva o, peor aún, miembro de ella? ¿Habrá un procedimiento imparcial?

Además, hay que ponerse a pensar qué pasa cuando hay un interés por sacar a alguien del mercado laboral. Es decir, que un amigo o miembro de la Junta Directiva quiera sacar de competencia a un colega y se valga del procedimiento administrativo que puede realizar el Colegio para ello. ¿Quién protege a la víctima si el juez es parte en el conflicto?

Por eso, en ASOJOD proponemos la desaparición de estas instituciones de latrocinio, que no le aportan ningún bien a nadie más que a las Juntas Directivas y a sus allegados. Para proteger a las vícitmas de una mala praxis profesional proponemos crear una oficina dentro de la Defensoría del Consumidor, que tenga capacidad de investigar y castigar (con suspensión) al profesional en caso de que haya cometido un acto en donde medie dolo o negligencia. Así se asegura una mayor probabilidad de imparcialidad, celeridad y sin necesidad de obligar a los profesionales a formar parte de una asociación.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto de los Colegios Profesionales es otro de los tantos fenómenos nefastos que se dan en el país. En mi caso, que soy docente de educación secundaria, tras de que se descuenta parte de mi salario para variados rubros, si quiero ejercer como docente en propiedad tengo que afiliarme al Colegio de Licenciados y Profesores, porque de lo contrario estaría ejerciendo "ilegalmente" mi profesión. Como si no bastara con haber estudiado y gastado dinero por 7 años para obtener Bachillerato, Licenciatura y Maestría en mi especialidad. Y cómo si no bastara con el proceso de reclutamiento ante el Ministerio de Educación Pública o el buscar trabajo en un colegio privado, pudiéndose en ambos casos verificar si el título universitario es auténtico o no. No veo la utilidad de estos entes, igual si tengo un problema en mi trabajo está el Ministerio de Educación o incluso se podría acudir a la Defensoría de los Habitantes, pero pagarle mensualmente a una bola de payasos para que calienten sus asientos, o financiarles las idas a su club, es inaceptable.
Termino con una duda: ¿se puede, o es una remota posibilidad, plantear algún tipo de acción legal contra los Colegios Profesionales?

Alberto Ramírez Montealegre dijo...

Apoyo 100% lo expuesto en este blog. Los colegios profesionales son organizaciones extorsivas.
Me obligan a mantener una burocracia que no me beneficia en nada. Ni siquiera me permiten convenir entre mi cliente y yo cuánto le voy a cobrar. ¡Es inaudito!

Espero que algún día se pueda hacer algo en contra de estos elefantes blancos que lo único que hacen es entorpecer las relaciones comerciales entre los profesionales y sus clientes.

El Chata dijo...

Les cuento, en mi rubro (informática) hay un colegio profesional pero nadie le da bola porque no existe ninguna ley que obligue a los profesionales a hacerse parte del colegio para poder laborar, excepto cuando se trata de instituciones del estado, en las cuales no son precisamente muchos los que quieren trabajar. Por ende, casi nadie se afilia al fulano colegio.

El sector privado evalúa y selecciona a sus profesionales de manera independiente. Es un rubro muy próspero y con una masa de profesionales bastante buena que progresa bien en la empresa privada.

La ASOJOD dijo...

Rodman:

Ya se han presentado acciones ante la Sala IV, pero las mismas han sido rechazadas.

Manuel

La ASOJOD dijo...

Les cuento que en mi campo -Ciencias Políticas- el colegio profesional nadie lo conoce, nadie sabe donde está. Sin embargo, hasta donde tengo entendido para trabajar es obligatorio afiliarse.

Lo curioso es que se trata de un colegio en el que hay que pagar pero ni siquiera tiene centro de recreo, no organiza actividades, etc.

Es un verdadero desperdicio de todo

Alejandro

Alberto Ramírez Montealegre dijo...

¿Por qué ha rechazado la Sala IV los recursos?

La ASOJOD dijo...

akbertvs:

Lo que se alega es que el Estado ha delegado en estos colegios, la facultad de fiscalizar y asegurar el ejercicio legítimo de la profesión.

Manuel

Alberto Ramírez Montealegre dijo...

Es curioso, creo que la figura del colegio profesional no existe en EEUU, ni en Colombia, sino lo que existen son asociaciones a las que el profesional se inscribe voluntariamente, y eso le da prestigio.

La ASOJOD dijo...

Nuevamente Albertvs, para que ud vea lo atrasado que está este país en prácticamente todo.

Aún queda el resabio mediaval del gremio y la relación maestro-artesano

Alejandro

El Chata dijo...

En EEUU lo que hay son asociaciones profesionales, algunas muy prestigiosas. Yo en particular soy miembro del IEEE y de la ACM.

Algunas empresas exigen membresía o certificación por parte de alguna asociación profesional, pero es problema de cada uno.

Lo de los colegios con poder legal es simplemente retrógrado.

Anónimo dijo...

Supongo que el primer colegio que hay que eliminar es el de Ingenieros y Arquitectos... para que entonces se hagan las casas sin cumplir con el Código Sísmico y ocurra lo que acabamos de ver en la zona sur con los recientes temblores.

El segundo supongo que sería el de Abogados... para que los notarios puedan hacer ventas falsas y otras barbaridades sin ningún control.

Me gustaría ver a un ingeniero o a un abogado de su grupo ir a los EE. UU. y que no le pidan la licencia de "Professional Engineer" o incorporarse a la barra de abogados estatales.

Realmente es muy irresponsable la generalización que Uds. hacen.

Atte.

Ing. René Mora Casal
Ing. Químico, miembro de la directiva del Colegio de Ingenieros Químicos y Profesionales Afines (CIQPA)