martes, 21 de julio de 2009

Debe un liberal obedecer a la Real Academia?


Qué piensan los estimables lectores? Es constructivista la Real Academia Española (RAE)? Deberíamos abrazar la anarquía en materia de lenguaje? Hay que obedecer en todo a la RAE? Sólo en parte? En qué parte?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es que la rae no vale nada porque la principal característica del lenguaje es su dinámica evolutiva siempre cambiante.

La única manera de estandarizar algo es teniendolo quieto, estático. La rae quiere que el español sea un idioma estático, sin dinamismo ni evolución.

Lo que no cambia desaparece. Vengan los cambios, las mixturas, los espaglish. Todo debería ser bienvenido al lenguaje en la más total anarquía.

Anónimo dijo...

Y claro si alguien quiere seguir a la rae, se le respeta el derecho. No se comparte, pero se respeta.

Anónimo dijo...

Muy respetuosamente, no comparto el comentario de Rigo. Si bien comparto que muchos de los españoletes que conforman el RAE creen en ese valor inmanente del lenguaje, en esa "magia verbal" lo cierto es que también debemos ver su utilidad práctica. El RAE al realizar esta labor de determinación de las palabras contribuye a dirimir controversias terminológicas, hasta cierto punto. Por su puesto que no es lo mismo hablar de la definición de "ineluctable" que definir "libertad" (los invito a que busquen su significado, al final puede significar cualquier cosa).

No creo que el problema este en las "leyes" del lenguaje, sino en las personas que creen en la permanencia del lenguaje, en su inmutabilidad. Que la RAE siga haciendo su labor, esta bien, que se crea que en sus reglas esta la "esencia" del saber... grave error...

Al fin de cuentas el DRAE es como un glosario (que ya incluye costarriqueñismos, nicaragüismos y otro "ismos") por lo que su labor es más "nomainalista", creo yo, que "esencialista" del lenguaje.

Me disculpo ante quienes no comparte esta visión "analítica" de ver el lenguaje.

Felipe dijo...

A mi me parece que la RAE, aunque tal vez en los últimos años se haya vuelto más flexible es una institución con pretensiones absolutamente irrealizables y absurdas. Según su página web su propósito inicial fue "fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza"

El lenguaje, como todo órden espontáneo no puede ser fijo, mucho menos puede ser conocido por un ente centralizado. Esto sumado al áura de "oficialidad" que le da a la RAE su naturaleza pública, me parece que demuestra lo arraigado que está el constructivismo en la cultura hispánica. Ni los ingleses ni los estadounienses tienen un ente centralizado que busca entadnarizar el idioma. Se limitan a tener diccionarios que por su uso han sido reconocidos como útiles. Por esto yo cerraría la RAE. Me parece una pérdida de dinero de los taxpayers.

Adrián dijo...

Ya que algunos están dibujando al inglés como "modelo de orden espontáneo" en total oposición al "centralmente planificado español", me permito preguntar:

Cuál es la diferencia entre la RAE, y el Webster's Dictionary o el Oxford English Dictionary?

Ambos son autoridades? Sí.

Ninguno emite disposiciones de acatamiento obligatorio? También.

Ninguno tiene autoridad exclusiva? Pues también, porque para el español no solo está la RAE sino también la Asociación de Academias de la Lengua, el Diccionario Vox... You name it.

En suma: por qué tanto brinco si el piso está parejo?

Felipe dijo...

Yo creo que sí hay diferencias. La RAE es una institución pública. Aunque no puede corercitivamente imponer sus reglas, los profesores de español la toman como la última palabra... No he visto nunca a nadie referirse al diccionario VOX como fuente con autoridad suficiente para esto.

En inglés el diccionario Merriam Webster es la autoridad en el habla común. El Black's Law Dictionary en el lenguaje jurídico. Y supongo que habrá muchos más. Estas no son instituciones públicas y no me parece que pretendan ser la única fuente autorizada.

Pero de acuerdo con Adrián que la diferencia en la práctica puede no ser tan evidente.