
Hoy quisiéramos analizar el tema sobre la relación entre mito y fe. Generalmente se utiliza la noción de mito para referirse a las creencias particulares de ciertos pueblos, como por ejemplo la mitología griega o la mitología escandinava mientras que la religión se refiere a sistemas practicados en la actualidad como la religión cristiana, la religión hindú, entre otras. Ahora bien, la pregunta que quisiéramos hacer es si la religión y la mitología son distintas, tanto desde un aspecto histórico como desde uno epistemológico.
En primera instancia es interesante observar cómo define la REA (Real Academia Española) tanto al mito como la religión:
“Mito: Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heróico. Con frecuencia, interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.”
“Religión: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.”
Si se observa ambas definiciones, pareciera ser que el mito posee una connotación mucho más fantástica que la religión, ya que el primero es descrito como una narración maravillosa mientras que la segunda es un corpus de creencias que se refieren a la divinidad.
Ahora bien, si se analizan desde un plano histórico, es posible encontrar tantos diferencias como similitudes entre la religión y el mito (en nuestro caso nos basaremos en la mitología griega y el cristianismo, ya que son los casos con los que estamos más familiarizados). Por ejemplo, es posible identificar textos sagrados o fundamentales en ambas creencias. En el caso del cristianismo podría pensarse en la Biblia (escrita por diversos autores) mientras que en la mitología griega en la Teogonía de Hesíodo y en la Odisea y la Ilíada de Homero. Es posible que estos libros mencionados, en todo caso, representen la recopilación hecha por estos autores de tradiciones orales de mucho tiempo en sus respectivos pueblos.
Ahora bien, es cierto que podría decirse que la mitología posee un carácter menos histórico que la Biblia, aunque también no habría que olvidar la antigua ciudad de Troya fue descubierta gracias a investigaciones inspiradas en la Ilíada y que, además, la Biblia tiene un claro comienzo mitológico con el relato del Génesis y las subsecuentes intervenciones divinas en una u otra forma. También desde un punto de vista institucional la mitología tenía sacerdotisas (el oráculo de Delfos siempre fue muy famoso en la antigüedad) como en la actualidad existirán los correspondientes líderes espirituales de cada religión.
Recapitulando, lo más posible es que la distinción entre religión y mitología se comenzó a concretar cuando los primeros profetas del cristianismo, al tener que separar su religión de las “paganas”, tuvieran que clasificarlas como un fenómeno distinto al de ellos. Luego, con el intento del cristianismo de incorporar la filosofía griega a su creencia durante la Edad Media (por ejemplo San Agustín con Platón y Santo Tomás con Aristóteles) posiblemente sus escolares creyeron que el cristianismo tenía que ser distinto a la superstición del mito, puesto que este se había racionalizado (al menos eso pretendía). Así, la religión sembró la idea de que la superstición y lo fantasioso era propio de la mitología, pero no de ella misma. Por eso, hoy en día observamos que las personas ven con incredulidad que, en el pasado, otros creyeran en Zeus pero conciben como algo completamente racional (o al menos evidente) que un hombre pueda resucitar en 3 días.
Claro está que, como el intento de racionalizar la religión nunca fue muy exitoso, el concepto de “fe” contribuyó a fundamentar la religión, ya que se transformó en virtud el tener creencias que, en última instancia, no pudieran ser refutadas al transformarse en dogmas. Se podría considerar que la religión ha cambiado algunas de sus posturas a lo largo del tiempo, por ejemplo, la posición de la iglesia católica con respecto a la evolución. Sin embargo, lo importante, para nuestros efectos, es que toda creencia religiosa debe tener un núcleo duro que, en el momento en que lo cambia, dejaría de ser un fenómeno religioso. Por ejemplo, al parecer, la teoría de la evolución podría ser leída bajo la luz de la teología católica, pero si esta renunciara a la creencia de que Jesús resucitó, entonces sería difícil concebir en que sentido el catolicismo seguiría siendo la misma religión de antes.
Así, hemos observado cómo, en realidad, la diferencia entre la mitología y la religión es muy poca, pues ambas tienen una teoría sobre el origen del mundo, ambas tienen entes sobrenaturales que intervienen en la vida del hombre, ambas sugieren una moral para que el ser humano viva, ambas tienen sus libros “sagrados”, sus instituciones religiosas, entre otras y, en realidad, radica más en una distinción con el fin de desprestigiar a lo mitológico y así considerar a lo religioso como un fenómeno superior, cuando en realidad es igual irracional creer que Atenea ayudó a Ulises a regresar a su hogar con Penélope, que creer que Yahveh guío a los judíos fuera de Egipto.
En primera instancia es interesante observar cómo define la REA (Real Academia Española) tanto al mito como la religión:
“Mito: Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heróico. Con frecuencia, interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.”
“Religión: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.”
Si se observa ambas definiciones, pareciera ser que el mito posee una connotación mucho más fantástica que la religión, ya que el primero es descrito como una narración maravillosa mientras que la segunda es un corpus de creencias que se refieren a la divinidad.
Ahora bien, si se analizan desde un plano histórico, es posible encontrar tantos diferencias como similitudes entre la religión y el mito (en nuestro caso nos basaremos en la mitología griega y el cristianismo, ya que son los casos con los que estamos más familiarizados). Por ejemplo, es posible identificar textos sagrados o fundamentales en ambas creencias. En el caso del cristianismo podría pensarse en la Biblia (escrita por diversos autores) mientras que en la mitología griega en la Teogonía de Hesíodo y en la Odisea y la Ilíada de Homero. Es posible que estos libros mencionados, en todo caso, representen la recopilación hecha por estos autores de tradiciones orales de mucho tiempo en sus respectivos pueblos.
Ahora bien, es cierto que podría decirse que la mitología posee un carácter menos histórico que la Biblia, aunque también no habría que olvidar la antigua ciudad de Troya fue descubierta gracias a investigaciones inspiradas en la Ilíada y que, además, la Biblia tiene un claro comienzo mitológico con el relato del Génesis y las subsecuentes intervenciones divinas en una u otra forma. También desde un punto de vista institucional la mitología tenía sacerdotisas (el oráculo de Delfos siempre fue muy famoso en la antigüedad) como en la actualidad existirán los correspondientes líderes espirituales de cada religión.
Recapitulando, lo más posible es que la distinción entre religión y mitología se comenzó a concretar cuando los primeros profetas del cristianismo, al tener que separar su religión de las “paganas”, tuvieran que clasificarlas como un fenómeno distinto al de ellos. Luego, con el intento del cristianismo de incorporar la filosofía griega a su creencia durante la Edad Media (por ejemplo San Agustín con Platón y Santo Tomás con Aristóteles) posiblemente sus escolares creyeron que el cristianismo tenía que ser distinto a la superstición del mito, puesto que este se había racionalizado (al menos eso pretendía). Así, la religión sembró la idea de que la superstición y lo fantasioso era propio de la mitología, pero no de ella misma. Por eso, hoy en día observamos que las personas ven con incredulidad que, en el pasado, otros creyeran en Zeus pero conciben como algo completamente racional (o al menos evidente) que un hombre pueda resucitar en 3 días.
Claro está que, como el intento de racionalizar la religión nunca fue muy exitoso, el concepto de “fe” contribuyó a fundamentar la religión, ya que se transformó en virtud el tener creencias que, en última instancia, no pudieran ser refutadas al transformarse en dogmas. Se podría considerar que la religión ha cambiado algunas de sus posturas a lo largo del tiempo, por ejemplo, la posición de la iglesia católica con respecto a la evolución. Sin embargo, lo importante, para nuestros efectos, es que toda creencia religiosa debe tener un núcleo duro que, en el momento en que lo cambia, dejaría de ser un fenómeno religioso. Por ejemplo, al parecer, la teoría de la evolución podría ser leída bajo la luz de la teología católica, pero si esta renunciara a la creencia de que Jesús resucitó, entonces sería difícil concebir en que sentido el catolicismo seguiría siendo la misma religión de antes.
Así, hemos observado cómo, en realidad, la diferencia entre la mitología y la religión es muy poca, pues ambas tienen una teoría sobre el origen del mundo, ambas tienen entes sobrenaturales que intervienen en la vida del hombre, ambas sugieren una moral para que el ser humano viva, ambas tienen sus libros “sagrados”, sus instituciones religiosas, entre otras y, en realidad, radica más en una distinción con el fin de desprestigiar a lo mitológico y así considerar a lo religioso como un fenómeno superior, cuando en realidad es igual irracional creer que Atenea ayudó a Ulises a regresar a su hogar con Penélope, que creer que Yahveh guío a los judíos fuera de Egipto.
8 comentarios:
Siguiendo esta tesis, el ateísmo debería ser clasificado como mito o como religión?
Adrián,
Su pregunta es muy interesante, así que espero responderla en la mejor forma posible (si discrepa conmigo lo invito a que externalice su oposición a mi respuesta).
Yo creo que es posible establecer algunas diferencias entre el ateísmo y la religión-mito. En primera instancia, el ateísmo como postura frente al problema de la existencia de dios no pretende (de la negación de que este existe) derivar una serie de valores o tradiciones que cualquier persona que se llame a sí misma atea tenga que compartir. Por ejemplo, el ser cristiano implica creer en la resurrección y en una serie de valores mientras que el ser ateo no implica adoptar una postura ética en particular ni tener una cosmovisión compartida con los demás ateos. En ese sentido, me parece que el ateísmo no pretende formar una comunidad en el mismo sentido que lo haría la religión-mito.
Si se me permite especular, creo que usted va a querer argumentar que no es posible dar una prueba racional de la existencia o no existencia de Dios y que en este sentido uno podría pensar que el ser ateo es igual de mítico que el creer en Dios. Permitame adelantar una respuesta a esa posible inquietud.
Concuerdo en cuanto a que no es posible determinar en una forma estrictamente racional la creencia o no creencia en Dios. Ahora bien, no por ello me parece que todas las creencias de Dios están en el mismo nivel epistemológico ni que todas las formas de ateísmo están en el mismo nivel epistemológico. Por ejemplo, yo descartaría inmediatamente una creencia en Dios que implicaran contradicciones lógicas (aunque el creyente intente argumentar que Dios podría estar por encima de la lógica al ser omnipotentente) y también sería más reacio a tomar en cuenta nociones de Dios que no puedan ser capaces de definir en manera satisfactoria los atributos que se le adjudiquen a tal ente (por ejemplo, ser incapaz de definir la noción de omnipresencia) Ahora bien, en ese sentido el intento de Leibniz de probar la existencia de Dios como la razón suficiente (puede leer el debate entre Russell y Compleston donde se comenta esto por si le interesa) me parece más interesante aunque igual pensaría que fue problemático (creo que Kant le señaló sus problemas y Russell también los comenta).
Ahora bien, si me permite termino de contestar su pregunta en unas cuantas horas ya que en estos momentos estoy saliendo de mi casa.
Saludos,
Mariano
Adrián,
Como iba diciendo en el otro post, tampoco consideraría que todas las posturas de ateísmo son igualmente válidas. Nuevamente, un ateísmo que tuviera contradicciones intrínsecas sería descartado inmediatamente bajo mis estándares y hay razones que consideraría más apropiadas para ser ateo que otras (por ejemplo, hay personas que se vuelven ateas después de que les sucede una tragedia familiar o que son ateas puesto que sus padres nunca lo criaron bajo una religión mientras que hay otras personas que se vuelven ateas después de un proceso de reflexión serio y tomando en cuenta las otras opciones, por ejemplo, el agnosticismo.)
Bajo esa línea, yo respetaría más la creencia en dios de alguna persona de acuerdo con las razones por las que crea en este. Por ejemplo, si alguien cree en dios y justifica esa creencia como un acto de fe del cual no está dispuesto a discutir entonces no podría decirle mucho mientras que pueden existir personas que están convencidas de que la creencia en dios debe tener una justificación racional y en este sentido creo que podría establecer relaciones productivas e interesantes con este último tipo de personas.
Recapitulando, es posible que la creencia en Dios no pueda decidirse en forma estrictamente racional por lo que para que algo se llame religión o mito no es suficiente con que tengan creencias que no se puedan justificar racionalmente, sino que además haya una institucionalidad alrededor de ellas con el fin de resgarduar sus preceptos más importantes. Es decir, si usted me mostrara un ejemplo donde varios individuos se reunieran todas las noches para leer fragmentos de autores ateos como Marx o Nietzsche y se formará una especie de culto alrededor de estos yo no tendría ningún problema en considerarlo como un tipo de religión, a pesar de que no involucrara ninguna creencia particular en algún tipo de dios metafísico, ya que prácticamento estos habrían elevado a Nietzsche o Marx (o cualquier autor ateo) a una categoría de ídolo humano.
Así, para terminar, quisiera decir que cuando me refiero a la religión como mito es con la intención de hacer notar que si bien es cierto pueden haber versiones más refinadas de creencias religiosas sobre algunas míticas considero que en esencia son lo mismo ya que requieren de un núcleo de creencias sobre el cual no se puede negar, y por lo general dios (o dioses) forman parte de este núcleo. Ahora bien, para mí la noción de mito no es despectiva, ya que igual es una narración sobre la cual uno puede aprender cosas valiosas (por ejemplo, me parece que el valor de la prudencia está muy claro dentro de la Odisea) por lo que no he pretendido ofender a ningún religioso diciéndole que es un mito sus creencias.
Saludos,
Mariano
A ver si entendí bien el último párrafo de tu segunda participación, Mariano: la religión es mito porque tiene un núcleo de afirmaciones que el creyente en esa religión no está dispuesto a negar, que considera diríamos verdades incuestionables.
Entendí bien?
Adrián,
Eso sería correcto solo que yo le agregaría como una característica fundamental la creencia en un ser superior (tradicionalmente dios) dentro de ese núcleo. Ahora bien, ese ser superior no tiene que ser necesariamente un tipo de creador del universo, ya que como mencioné en el post anterior si un grupo de ateos se reunieran para adorar a Nietzsche o a Marx o a quien fuera no tendría incoveniente en llamar a ese grupo de personas como religiosas, ya que han transformado a unos seres humanos en una ciertas especie de ídolos incuestionables.
En todo caso, me parecería (como creo haber comentado) que cierto tipo de institucionalidad sería necesaria para que unas creencias fueran catalogadas de mito (o religión si prefiere), por lo que algunos ritos serían importantes, al igual que libros sagrados y otros semajanzas que señalé en el artículo que existen entre la religión y el mito.
Permítame dar una aplicación de mi criterio para ver si me he podido explicar mejor. Digamos que usted quisiera argumentarme que quien no está dispuesto a negar el principio de no contradicción en lógica sería un religioso ya que esta sería una verdad incuestionable a la que no está dispuesto a renunciar.
Yo le respondería que dentro de mi categoría de religioso o mítico esta persona no podría ser considerada como tal por las siguientes razones: no hay una apelación directa a ningún tipo de ser superior ya que la noción de no contradicción no es más que un principio para evaluar la validez o invalidez de los argumentos. Para quien creyera en el principio de no contradicción "dogmáticamente", no se seguiría ningún conjunto de creencias morales o institucionales sobre como esta persona debe vivir, etc.
Ahora bien, permitame poner un ejemplo menos exagerado y más bien uno más difícil para mi definición de religión como mito. Si usted me preguntara si el deísmo debería ser considerada como una posición religiosa (o mítica) o no tendría que decirle que no podría asegurar una cosa o la otra con mucha confianza. Según lo que he escrito sobre lo que considero la religión-mito, me parece que no ya que generalmente el deísta tiene como ser superior a dios como causa primera y no le asigna otros roles, es decir, no le asigna características humanas (que me parecen típicas de la religión y el mito). Además, el deísta (generalmente) solo reconoce la razón como método para llegar a conocer a esta causa primera y por lo general no forma parte de ningún tipo de comunidad religiosa.
Con esto espero haber aclarado mejor mi posición y además me gustaría saber si (después de leer mis ideas) todavía piensa que la religión es distinta del mito o si estaría dispuesto a aceptar que son más parecidas de lo que creía.
Saludos,
Mariano
Adrián,
Eso sería correcto solo que yo le agregaría como una característica fundamental la creencia en un ser superior (tradicionalmente dios) dentro de ese núcleo. Ahora bien, ese ser superior no tiene que ser necesariamente un tipo de creador del universo, ya que como mencioné en el post anterior si un grupo de ateos se reunieran para adorar a Nietzsche o a Marx o a quien fuera no tendría incoveniente en llamar a ese grupo de personas como religiosas, ya que han transformado a unos seres humanos en una ciertas especie de ídolos incuestionables.
En todo caso, me parecería (como creo haber comentado) que cierto tipo de institucionalidad sería necesaria para que unas creencias fueran catalogadas de mito (o religión si prefiere), por lo que algunos ritos serían importantes, al igual que libros sagrados y otros semajanzas que señalé en el artículo que existen entre la religión y el mito.
Permítame dar una aplicación de mi criterio para ver si me he podido explicar mejor. Digamos que usted quisiera argumentarme que quien no está dispuesto a negar el principio de no contradicción en lógica sería un religioso ya que esta sería una verdad incuestionable a la que no está dispuesto a renunciar.
Yo le respondería que dentro de mi categoría de religioso o mítico esta persona no podría ser considerada como tal por las siguientes razones: no hay una apelación directa a ningún tipo de ser superior ya que la noción de no contradicción no es más que un principio para evaluar la validez o invalidez de los argumentos. Para quien creyera en el principio de no contradicción "dogmáticamente", no se seguiría ningún conjunto de creencias morales o institucionales sobre como esta persona debe vivir, etc.
Ahora bien, permitame poner un ejemplo menos exagerado y más bien uno más difícil para mi definición de religión como mito. Si usted me preguntara si el deísmo debería ser considerada como una posición religiosa (o mítica) o no tendría que decirle que no podría asegurar una cosa o la otra con mucha confianza. Según lo que he escrito sobre lo que considero la religión-mito, me parece que no ya que generalmente el deísta tiene como ser superior a dios como causa primera y no le asigna otros roles, es decir, no le asigna características humanas (que me parecen típicas de la religión y el mito). Además, el deísta (generalmente) solo reconoce la razón como método para llegar a conocer a esta causa primera y por lo general no forma parte de ningún tipo de comunidad religiosa.
Con esto espero haber aclarado mejor mi posición y además me gustaría saber si (después de leer mis ideas) todavía piensa que la religión es distinta del mito o si estaría dispuesto a aceptar que son más parecidas de lo que creía.
Saludos,
Mariano
A ver si voy entendiendo. Entonces el budhismo, que no tiene la creencia en un dios supremo ni reconoce textos sagrados (de la manera en la que un cristiano reconocería la Biblia o un musulmán el Corán), no es religión?
Adrián,
Me parece que pone un ejemplo muy interesante. De mi poco conocimiento sobre el budismo concordaría en que pareciera salirse de los esquemas que con los que pretendería clasificar a las religiones por lo que me parece que sería posible argumentar que es más un tipo de "filosofía oriental" que una religión en el sentido que lo he utilizado. Sin embargo, todavía no podría dar una respuesta concluyente ya que me parece que el budismo tiene ciertas creencias como la reencarnación que me parece puede tener algún corte religioso. Pero al menos consideraría que el budismo debería ser calificado como una filosofía oriental que como una religión, aunque sí me parece que es un caso límite de la definición que he propuesto por lo que debo seguir considerándolo.
Saludos,
Mariano
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