lunes, 30 de mayo de 2011

Tema polémico: las nefastas asistencias económicas


Subsidios, créditos con tasas ridículamente bajas y hasta regalos por parte de los gobernantes hacia sectores de la economía es algo que comúnmente vemos en las noticias. Los gobernantes justifican estas transferencias de dinero siempre con algún argumento "moral" cargado de buenas intenciones, en defensa a los trabajadores y sus familias. En ASOJOD solo lo vemos por lo que realmente es: un traslado del dinero de los contribuyentes hacia sectores ineficientes y desorganizados. Un premio a las malas decisiones y una invitación a que otros grupos hagan lo mismo con la esperanza de que sean también premiados.

Una parte esencial de un adecuado funcionamiento del mercado es el hecho de que siempre existen ganadores y perdedores. Las personas, en sociedad y en el libre intercambio de bienes y servicios, tienden a especializarme en aquellas actividades en que hacen una buena labor y, por medio de avances en tecnología e innovación, siempre encuentran mejores formas de realizar el trabajo de manera más competitiva. Aquellas personas que no logran alcanzar el nivel de competitividad requerido terminan cambiando su actividad y dedicándose a algo más. Los problemas empiezan a suceder cuando las personas no logran aceptar que no son competitivas en la actividad que han realizado durante muchos años, por lo que le piden ayuda a los gobernantes para que les otorguen toda clase de favores con la excusa de que, de no ser así, se arriesgarían muchas fuentes trabajo. Es en este momento, cuando se pierde el dinamismo del mercado y se incentivan las formas de trabajo ineficientes en detrimento de la gran mayoría de la población.

Un ejemplo clarísimo de esto son los subsidios a la agricultura. Con la excusa de la defensa al pequeño agricultor y la seguridad alimentaria, terminamos todos subsidiando a un grupo de agricultores para que continúen en su labor cobrando sobreprecios y manejando la tierra inadecuadamente. Así pues, poniendo tan solo un ejemplo, la asistencia de nuestro gobierno a los arroceros solo ha producido una cosa: que todos paguemos más por este grano tan usado en nuestra dieta y unas cuantas familias se hagan millonarias a punta de favores estatales.

Pero estas asistencias económicas no solo se efectúan a sectores pequeños de la economía. El absurdo llega a tal extremo que favorecen a países enteros. Para lo único que han servido el FMI y el Banco Mundial, desde su creación a mediados del siglo pasado, es para fomentar el subdesarrollo, la transferencia del dinero de los pobres de los países ricos hacia los ricos de los países pobres y la permanencia de líderes irresponsables y tiranos en el poder.

Cuando en un país se toman malas decisiones en materia fiscal y económica (clásico resultado de asistencias sociales y regulaciones) normalmente se entra en crisis. En lugar de que se sienten responsabilidades por los hechos sucedidos y se hagan cambios, estos gobernantes le tocan la puerta al FMI y este les presta dinero a una tasa ridícula. Todo esto para que estos gobernantes irresponsables se puedan quedar en el poder cometiendo sus barbaridades y con la única diferencia de que ahora han adquirido deudas que tendrán que pagar las próximas generaciones.

En ASOJOD creemos en la dinámica de los mercados. Creemos que solo por medio del ingenio y el trabajo honesto se debe tener éxito en la economía y las ganancias que se obtiene de esta forma se deben respetar. De la misma manera, cuando se toman malas decisiones, tiene que haber consecuencias de modo que se aprenda de los errores. Las asistencias económicas lo único que generan es que mecanismo natural se distorsione y el resultado es es que hayan ganadores y perdedores injustificadamente.

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