lunes, 31 de octubre de 2011

Tema polémico: Estado y más Estado


El día de ayer, La Nación informa del Proyecto de Ley 17668, el cual promueve la conformación de sociedades de convivencia de personas del mismo sexo. Dicho proyecto pretende otorgar una serie de derechos como seguro social, visita conyugal, herencias y crédito compartido para vivienda a aquellas personas que convivan bajo esta modalidad (no necesariamente homosexuales, aunque claramente este sector de la población es quien mayoritariamente podría capitalizar dicha institución).

En ASOJOD hemos reiterado en un sin fin de oportunidades nuestro apoyo incondicional a cualquier iniciativa que pretenda igualar los derechos de las parejas heterosexuales como homosexuales, en todas sus manifestaciones. Dicha equiparación tiene como fundamento la visión liberal, de igualdad ante la ley y los principios de que el individuo es dueño de si mismo, el individuo tiene el derecho a buscar su felicidad, la libertad de asociación, etc. Pero el día de hoy deseábamos compartir una reflexión más profundo con ustedes:

El mencionado proyecto es un claro síntoma del estatismo cultural que ha enfermado a Costa Rica. Una pregunta resulta vital para lograr entendernos a nosotros mismos, y a la situación que asfixia a nuestro pueblo: ¿por qué los homosexuales buscan el beneplácito del Estado? ¿por qué desean que sus uniones sean reconocidas y santificadas por el Estado? La misma pregunta cabe para las uniones de heterosexuales. Precisamente, este es nuestro gran problema. Hemos publicitado la vida privada, es decir, asuntos que se refieren a la intimidad, conciencia, sentimientos y creencias de las personas, se han convertido en temas de debate nacional que conciernen a la polis. Así, los espacios privados se transforman y se convierten en parte del debate político. Dicho proceder no hace más que recordarnos el decir de Mussolini: "para el fascismo, todo esta dentro del Estado y nada humano o espiritual existe ni tiene valor fuera del Estado...”

Los costarricenses, debemos tomar conciencia de este serio problema cultural que padecemos. Debemos olvidar la patología de buscar constantemente la aprobación de el Estado, y recuperar de una vez por todas nuestros espacios legítimos fuera de este. Mientras no lo hagamos seguiremos siendo un pueblo oprimido, independientemente de que tengamos conciencia o no de ello.

6 comentarios:

Jairo Araya Barrantes dijo...

Creo que la gran mayoría de parejas del mismo sexo en el país no buscan que sus relaciones sean “santificadas” por el Estado, ni tampoco quieren recibir ningún beneplácito especial por parte de éste. Simplemente buscan los mismos derechos que las parejas heterosexuales. Todo buen liberal que cree en derechos iguales para todos los ciudadanos estaría de acuerdo con esto, incluidos ustedes. Si ustedes argumentan que las relaciones entre parejas no deberían recibir el visto bueno del Estado, entonces ¿cómo conciliar derechos de pareja como patrocinar al compañero para residir legalmente en el país si es extranjero, o que el seguro de salud de uno cubra al otro, asuntos que requieren un reconocimiento oficial para ser efectivos? La inmigración es manejada por el Estado, y las aseguradoras necesitan saber que le van a dar cobertura a alguien que es en realidad la pareja del asegurado, para lo cual requieren ver un documento oficial. Sólo dos ejemplos.

Saludos.

La ASOJOD dijo...

Jairo:

En ningún momento hemos afirmado que las parejas del mismo sexo no deberían recibir el visto bueno del Estado. Por el contrario, todos nuestros post sobre este tema -puede verificarlo- van dirigidos a apoyar la equiparación de derechos.

Nuestra crítica es a la actitud de todos los costarricenses, independientemente de su situación, de publicitar lo que debería ser privado. Es decir, religión, sexualidad, educación, conflictos personales, relaciones, etc. se han politizado hasta el punto que son objeto de debate y decisión pública cuando no deberían serlo. Son temas privados que deben resolverse de forma privada.

Saludos

Alejandro

Jairo Araya Barrantes dijo...

Gracias por su respuesta. Mi duda surgió porque mientras ustedes aclaran que sí están de acuerdo con que el Estado le dé el visto bueno a las relaciones formales, sean del mismo o diferente sexo, también plantean la pregunta: “¿por qué buscan que sus uniones sean reconocidas […] por el Estado?”. Algo no calza. Talvez nos encontramos ante un problema de semántica, ¿cuál es entonces para ustedes la diferencia entre “dar visto bueno” y “reconocer”? Talvez, simplemente, el punto no fue explicado más detalladamente.

Sé que ustedes apoyan un marco legal igualitario en este asunto --leo su blog, por cierto--, pero me parece que en este artículo, por mostrar su disconformidad con el papel del Estado en ciertos asuntos de la vida privada, llevaron esa visión a un tema que no viene tanto al caso, porque como lo ilustré con los dos ejemplos que di, guste o no, el papel del Estado es necesario en este caso. Creo que es un asunto más de necesidad que de “publicitar sentimientos”. Entiendo su punto y la reflexión que plantean. El Estado no tiene por qué promover ni religiones ni cómo las parejas viven su intimidad. Sin embargo, este proyecto no promueve eso, simplemente busca hacer más justa --ni siquiera equiparar--, la legislación pertinente.

Saludos.

La ASOJOD dijo...

Jairo:

Muchas gracias por su nueva participación. COmo bien menciona usted pareciera existir una "tensión" entre otros post y él que usted atinadamente comenta.

Creo que la diferencia es que en ciertos momentos se habla desde el ideal y en otros desde lo posible.

Cuando decimos que apoyamos este tipo de proyecto, lo hacemos entendiendo que es lo único que pareciera ser políticamente viable. Ahora bien, lo ideal es que los matrimonios y uniones (ya sea se homosexuales o heterosexuales) no estuvieran atadas al Estado, sino que fueran simples acuerdos privados como cualquier otros.

Los dos ejemplos que usted atinadamente menciona, son problemáticos a partir de la óptica "estado y más estado" que denunciamos. En una sociedad liberal, no deberían existir barreras a la migración (salvo las referidas a delitos), por lo cual ese no sería ningún problema. Igualmente, en una sociedad liberal, con un mercado de seguros y contratos desarrollados, esos beneficios serían acordados entre las partes.

Espero que el comentario sea de utilidad. Saludos.

Manuel

La ASOJOD dijo...

Jairo:

Muchas gracias por su nueva participación. COmo bien menciona usted pareciera existir una "tensión" entre otros post y él que usted atinadamente comenta.

Creo que la diferencia es que en ciertos momentos se habla desde el ideal y en otros desde lo posible.

Cuando decimos que apoyamos este tipo de proyecto, lo hacemos entendiendo que es lo único que pareciera ser políticamente viable. Ahora bien, lo ideal es que los matrimonios y uniones (ya sea se homosexuales o heterosexuales) no estuvieran atadas al Estado, sino que fueran simples acuerdos privados como cualquier otros.

Los dos ejemplos que usted atinadamente menciona, son problemáticos a partir de la óptica "estado y más estado" que denunciamos. En una sociedad liberal, no deberían existir barreras a la migración (salvo las referidas a delitos), por lo cual ese no sería ningún problema. Igualmente, en una sociedad liberal, con un mercado de seguros y contratos desarrollados, esos beneficios serían acordados entre las partes.

Espero que el comentario sea de utilidad. Saludos.

Manuel

Jairo Araya Barrantes dijo...

Efectivamente, el diálogo ha sido de utilidad.

Gracias.