miércoles, 8 de febrero de 2012

Desde la tribuna: la lucha que sigue con el PACquetazo


El Pacquetazo o Plan Fiscal continúa su trámite en la Asamblea Legislativa. El Presidente de la Asamblea, el diputado Mendoza, le ha colocado una carga explosiva. Ha resuelto el Presidente de la Asamblea Legislativa (diputado del PAC pero Presidente por la Alianza) que el trámite dado en comisión puso en caducidad el proyecto, pues excedió los plazos y la comisión perdió su competencia. Tal resolución, independientemente de la suerte que corrió en el ámbito legislativo, valió el boleto.

Obviamente, los partidarios de los impuestos hicieron valer su mayoría en la Asamblea y presentaron una apelación contra la decisión del Presidente del Directorio legislativo, apelación que ganaron por mayoría simple. No obstante, ya lleva la cápsula explosiva el Pacquetazo, mi conclusión es que la Sala Cuarta tiene el detonante y debe activarlo en su momento. Esperanza y condición a la vez.

El camino que lleva el proyecto evidencia que tiene una nulidad (al menos), pero también deja claro que no se va a morir fácilmente. Por ello no hay que celebrar por anticipado nada sino tomar nota de que el Pacquetazo está vivo. Podría estar herido de muerte, pero hay que detonar la carga explosiva que lleva y esto solo puede hacer la Sala Constitucional.

Por ello es menester, más que nunca, insistir en los argumentos de fondo contra tan infame iniciativa. No hay que aflojar un milímetro en el esfuerzo por evidenciar las injusticias que conlleva la ocurrencia fiscal de esta Administración. No hay que rendirse en la difusión de los errores de concepción que encierra este entuerto de proyecto: el ataque a la iniciativa privada, el problema de la migración del tributo sobre las ventas al tributo sobre el valor agregado, la estulticia de gravar la educación, la complejidad de la imposición a algunas actividades, el problema e injusticia de gravan los servicios médicos, lo poco oportuno que significa elevar la tasa o tarifa del impuesto.

Asimismo, no debemos echar para atrás en la denuncia acerca de la angurria fiscal y sus connotaciones: darle más dinero al gobierno es premiar la corrupción y el despilfarro, cuando el PAC se aviene a darle más recursos al gobierno se hace socio de la corrupción y despilfarro que aparenta denunciar, es poco constructivo cargar de impuestos al sector productivo en medio de una crisis, el Pacquetazo de impuestos afecta negativamente la creación de empleos y oportunidades, los servicios públicos están mal administrados y no hay austeridad, razón por la cual es inútil dar más dinero al Estado.

Estoy seguro de que para que el proyecto muera debemos esperar a que la mayoría proclive al Pacquetazo lo apruebe en primer debate y la oposición al proyecto formule la consulta legislativa a la Sala Cuarta. Tal consulta debe ir muy bien redactada y debe contener la mención precisa y fundamental a la resolución de la Presidencia legislativa. Debe entenderse que una simple mayoría legislativa no puede cohonestar ni prohijar un trámite torticero. Es claro que si hubo caducidad, ni siquiera la obsecuencia de una mayoría calificada puede superar tal vicio. El procedimiento y la formalidad son una garantía para pueblo.

Pero, por otra parte, viendo los antecedentes del juez constitucional, es indiscutible que la Sala debe ser convencida no solo del vicio de procedimiento sino de la maldad del contenido, de la injusticia de la iniciativa y de la improvisación con que actúa la mayoría ocasional. Además, y ello es esencial, el juez constitucional debe ser convencido de que el pueblo está contra tales injusticias, que está consciente del mal actuar oficial y no quiere este proceder.

Mi experiencia y estudio me llevan a tales conclusiones que repaso. El Pacquetazo lleva una herida, que debe ser convertida en herida mortal. O sea, no basta tener la razón sino que hay que alegarla y relacionarla con un clamor popular y con una demostración de los vicios materiales que tiene la ocurrencia tributaria. Solo así se avendrá la Sala a reconocer el vicio formal.

No escapa a mi entendimiento que también hay una acción de inconstitucionalidad relativa al artículo 208bis del Reglamento de la Asamblea Legislativa. Tal artículo (208bis) es un agregado que permite hacerle un procedimiento ad hoc a un proyecto legislativo. O sea, se trata de aplicar un procedimiento inédito, facilitador, excepcional, sorpresivo a un proyecto de ley. De acuerdo con el uso e interpretación de mentado artículo 208bis, el proyecto de trámite se presenta conjuntamente con la moción para aprobar la excepción de procedimiento. De manera que en una moción de orden, en un solo y sorpresivo trámite se decide todo. Ni siquiera tiene el trámite de las reformas al reglamento, tampoco el de la ley ordinaria, mucho menos el de reforma constitucional. Todo lo contrario, es como un as que se saca de la manga.

La Sala ha pospuesto el análisis de constitucionalidad de este 208bis y de las mociones de trámite excepcional. Siempre ha querido esperar a ver la aplicación o ejecución del trámite excepcional para decidir sobre su pertinencia. Es una apuesta muy complicada, porque también implica la posibilidad de botar meses de trabajo y laboriosidad legislativas (de unos y otros).

Mi opinión es que de suyo, el 208bis es inconstitucional. No responde a la idea de un trámite previamente aprobado y publicado, sino que obedece a la concitación de una mayoría casual y tiene por propósito impedir el uso de instrumentos y herramientas legislativas.

¡Cosa curiosa! El constituyente delegado (legislador) decidió sustraer el tema tributario de la decisión popular (referendo), pero sí se reserva la posibilidad de ponerle un trámite excepcional (para sorprender a la oposición legislativa).

Está en discusión el tema de los efectos de esta acción interpuesta por el diputado Fishman. No obstante, creo que incluso podría hacer trastabillar el primer debate del Pacquetazo. Con suerte, también podría ser una verdadera amenaza para su avance e, incluso, ser la ocasión o vehículo para que se decida su destino final. Sin embargo, podría ser la llave para eliminar esta anormal ruta legislativa de una vez por todas y suprimir tan grotesca amenaza.

Por ello también, está clarísimo, tal acción podría resultar otra herida mortal contra el injusto Pacquetazo. Pero … vuelvo con la misma consigna, para que la Sala lo decida es menester hacerle, como dicen los conductores de algunos conciertos y actos públicos, una bulla, levantar un clamor popular contra el abuso y el descaro, contra la mala administración pública, evidenciar el descontento y publicar los argumentos, manifestarse, protestar y difundir.

Por eso, ahora más bien lo más peligroso es atenerse a que entre la resolución del Presidente Mendoza y la acción del diputado Fishman ya mataron el Pacquetazo. Más bien podría darse un efecto contraproducente, cual sería que la confianza lleve a todos a callar, a no esforzarse en la evidenciar el error y el vicio, a no manifestar el descontento y más bien permitir que sea el oficialismo quien hable al oído del juez constitucional en medio del silencio confiado de la oposición.

Hay que defender la libertad amenazada por el Pacquetazo, por el trámite excepcional, por el vicio dentro del trámite excepcional y por el 208bis que permite el trámite excepcional. Hay que defender la libertad económica amenazada por el contenido del Pacquetazo y la libertad jurídica conculcada por el trámite del Pacquetazo.

No hay que confiarse en que la herida sutil infligida por el Presidente legislativo es suficiente, no hay que atenerse a que el obstáculo puesto por la acción del diputado Fishman es sobrada. Todo lo contrario, hay que colectar cuantas quejas y argumentos se puedan, contra el fondo y la forma del odioso Pacquetazo. Solo así una y otro serán eficaces en esta cruzada por los valores constitucionales y los derechos de los costarricenses.

No hay que callarse sino manifestarse incluso más que antes. ¡Queda dicho!

Federico Malavassi Calvo

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