Para aquellos que les gusta seguir la política estadounidense no
resultará una sorpresa el presente artículo, ya que el día de hoy queremos
sugerir una serie de paralelismos entre la campaña política del 2008 que llevó
a Obama a la Casa Blanca, y el boom del cual hoy goza el candidato del Frente
Amplio José María Villalta.
Sin duda en ambos eventos históricos hay grandes similitudes tanto
respecto a los candidatos, así como a las condiciones externas que los rodean.
Primeramente en cuanto a los candidatos debemos resaltar que ambos
al estar nominados contaban con muy poca experiencia política, lo cual les
permitía venderse como una especie de “outsider”, un producto fresco, nuevo,
alejado de los vicios recurrentes de la clase política tradicional y del
sistema político imperante, lo cual les generó un gran apoyo entre la población
joven que sueña con “cambiar el mundo”, mismo que se ve reflejado en el dominio
de ambos de las redes sociales. Por último, nos interesa resaltar la excelente
oratoria de ambos candidatos (entendida por ésta la manía patológica de decirle
a las masas lo que quieren escuchar, nunca lo que deben), fundada en la idea de
crear chivos expiatorios que invisibilizaran sus carencias de experiencia así
como de propuestas, en el caso de Obama sin duda fue Bush (a pesar de que sus
políticas han sido puntos más puntos menos las mimas), y en el caso de Villalta
dicho demonio lo personifica el “¿neo?liberalismo.
En cuanto a las condiciones externas que los rodean debemos
destacar dos factores sumamente peligrosos, máximo cuando los mismos se
mezclan. Por un lado tenemos una prensa absolutamente acrítica, incapaz de
cuestionar a ambos candidatos así como sus propuestas, y por otro lado un
séquito de simpatizantes fanáticos que han concedido cualidades
cuasi-mesiánicas a su candidato, y que no les interesa hacer análisis crítico
de sus propuestas, sino simplemente hacer excusas cada vez que se ve mal (tal y
como ocurrió con la entrevista de Alberto Padilla).
Estas afirmaciones queremos sustentarlas con dos ejemplos sumamente
ilustrativos: a) El primero de ellos son unas declaraciones de Villalta en donde indica celebrar la revolución china,
una revolución que sólo llevó pobreza y sangre a un pueblo afligido. En este
caso, nos interesa destacar como prácticamente nadie ha cuestionado a Villalta
por dichas manifestaciones, mas bien le han permitido salirse con la suya.
Evidentemente, este tipo de trato preferencial es impensable para cualquier
otro candidato, simple y sencillamente imagínense el escándalo que se armaría
(con justa razón) si por ejemplo Otto Guevara indicara que el celebra el golpe
de estado en Chile por parte de Pinochet. b) El segundo evento que nos interesa
destacar es el hecho de que el Frente Amplio tenga nombrad como noveno puesto a
Diputada a San José a un payaso (literalmente a un payaso),
se imaginan si esto lo hiciera otro partido político por ejemplo Liberación, se
pueden imaginar el sin fin de chistes, burlas, memes y chotas que esto hubiera
generado, pero desafortunadamente las cosas nunca se miden con la misma vara.
Realmente es triste el panorama tan pobre analíticamente hablando
y tan servil que estamos viviendo en estas elecciones, ojalá que el pueblo
costarricense no tenga que pasar por lo que pasó el estadounidense: elegir a un
producto que es simplemente imagen, para darse cuenta al final del día que eltraje les quedaba grande…
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