Es cierto que a una parte de los maestros no ha llegado
completo su salario quincenal. También
es cierto que algunos no han recibido el pago.
Pero también es cierto que el software nuevo del MEP es una mejor
herramienta para los trabajos correspondientes y que la nueva Administración (a
partir del 8 de mayo) no tiene culpa ni responsabilidad en lo que pasa.
Es irracional exigir solución inmediata a una Ministra que
apenas llega a tomar posesión de su cargo.
Es inaceptable que la supuesta negociación no de un margen de tiempo
para que la nueva Administración tome medidas o averigüe cómo arreglar los
problemas, en su verdadera dimensión.
Pero todavía es peor que las víctimas sean los
estudiantes. ¿Acaso no contribuirá la
huelga a aumentar la brecha entre la educación pública y la privada?
También es malo hacer una manifestación en la calle entre el
Hospital San Juan de Dios y el MEP (Edificio Rofas). Ello victimiza a mucha gente más: pacientes del hospital, usuarios de diversos
servicios y una presión laboral impropia sobre los programadores del MEP, que
deben estar al borde del infarto y la presión.
Todo ello sin hablar del caos en las calles josefinas, que
acarrea pérdidas, gasto inútil de derivados de petróleo, afectación del tiempo
ajeno y la ruina de muchos trabajadores.
Al final los educadores afectados recibirán hasta el último cinco, pero
sus víctimas no serán resarcidas. Así ha
funcionado siempre.
Como si no fuera suficiente diseñar programas públicos
criticables y cuestionables, por razón de que en la escuela pública ahora se
tardará más en aprender a leer y escribir y, ello más otras cuestiones del
sistema, podría hacer que el atraso sea mayor y determinante; ahora queda claro que los estudiantes son el
instrumento de negociación y su necesidad es como un secuestro.
Tengo claro que en la escuela privada avanzan, quizás con
menos pago de recargos, quizás con menos inclusiones en sus salarios, quizás
con muchos menos ventajas laborales, quizás sin el pago de incentivos por
servicios que no se prestan (200 días efectivos, materiales de clase incluidos
en el salario) pero con esa porfiada manera en que el sector privado avanza y
trabaja, compite y produce, sirve y se afana, a pesar de que desde la acera de
enfrente le acusan de poco solidario y centrado en el lucro. ¡Ay paradojas de la vida!
Con ello, el sector privado evidencia su respeto por el
educando y su eficacia indiscutible. En
cambio, en la acera de enfrente …
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