En las últimas semanas han aparecido sendas noticias respecto al
desempeño de los profesionales en Derecho. Incluso, el Colegio de Abogados
preocupado por lo que parece ser una especie de epidemia legal ha querido
instaurar un examen de conocimientos básicos a efectos de lograr incorporarse y
consecuentemente poder ejercer la profesión.
En ASOJOD como
tesis de principio nos oponemos a la existencia de Colegios Profesionales en el
tanto y cuanto estos funcionen como filtros para autorizar a una persona a
ejercer determinada profesión. En este sentido, nos parece que lo más sano es
un sistema de libre trabajo y contratación, ligado por supuesto a una fuerte
responsabilidad.
Ahora bien, no
quiere decir esto que estemos en contra de las agrupaciones libres de
profesionales, sino únicamente cuando estas resultan obligatorias para el
ejercicio de la profesión. En este sentido, el Colegio de Abogados (o cualquier
otro) podría cumplir un rol muy interesante de “certificador”. Es decir, sería
muy útil que por razones de mercado existieran organizaciones serias y con
credibilidad que certificaran a los profesionales (que libremente quieran
certificarse), a efectos de dar insumos a los usuarios a la hora de contratar a
determinada persona. Los que no deseen certificarse pues simplemente correrán
el riesgo económico de no ser contratados.
Sin
duda alguna la existencia de malos profesionales (en cualquier campo) puede
resultar un serio dolor de cabeza para la ciudadanía, la pregunta del caso es
cómo resolver esta situación: con más o menos libertad…
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