Desde varios meses atrás conocemos a la perfección quienes son los
flamantes aspirantes a la presidencia por parte de Liberación Nacional. Pero,
la semana anterior, hemos conocido nuevos intereses políticos por parte de
miembros de la oposición. A la luz de esta dispersión de candidatos con la que
aparentemente contará la oposición, bien vale la pena insistir una vez más en
el tema de una Alianza para las próximas elecciones.
Al día de hoy, no cabe duda alguna que el único partido que cuenta
con una estructura propiamente dicha es el PLN, de ahí la necesidad imperiosa
por parte de los distintos miembro de la oposición de lograr consolidar una
alianza y dejar de una vez por todas la atomización de sus fuerzas, ya que esta
sólo beneficia al Partido oficialista. Evidentemente, lo anterior resulta muy
fácil de decir, por ello la verdadera pregunta transita por cómo lograr una
verdadera operativización de la Alianza, problema que en ASOJOD creemos que
pasa por dos claves: personalismos y contenidos.
El plano de los personalismos probablemente sea el que más celos
produzca, evidentemente existen demasiadas personas con ambiciones personales
que desean llegar a la Presidencia. En este sentido, la decisión de quién debe
ser el candidato debe proceder de un verdadero proceso democrático, esto es,
una convención abierta en donde cualquiera (sin necesidad de partido alguno)
pueda presentar su nombre, siendo la ciudadanía la que elija a quien mayor
confianza le merezca. Los perdedores por su parte tendrán una cuota de poder
proporcional al número de votos que alcancen, logrando así mantener un
equilibrio justo entre todos los aspirantes y distintas fuerzas políticas.
Por otra parte, queda pendiente el tema del contenido de los
programas de Gobierno. En este aspecto,
salta a la vista que la Alianza estará conformada por Partidos con visiones
ideológicas radicalmente distintas por lo que se vuelve obligatorio encontrar
un marco de acción común que resulte lo menos controvertida posible, pero que a
su vez resulte altamente urgente en nuestro país. Bajo estos parámetros nos
atrevemos a plantear los siguientes ejemplos: modernización de la
infraestructura nacional (haciendo un especial énfasis en un sistema de
transporte público eficiente por ejemplo un metro), modernizar el sistema de
contratación administrativa (haciendo los procedimientos más ágiles y
totalmente en línea), una profunda simplificación de trámites para los
emprendedores, una profundización del sistema gobierno digital (no puede
existir trámite alguno en el Estado que no pueda gestionarse en línea salvo
obvias excepciones), una reforma al sistema político costarricense (elección de
diputados, listas abiertas y desbloqueadas, reelección de los diputados,
posibilidad de que personas sin partidos políticos postulen sus candidaturas,
un sistema más riguroso de elección de magistrados), una solución definitiva al
problema del empleo público y crecimiento del gasto y la deuda, un énfasis en
el tema de la inseguridad que tanta zozobra y tragedias ha causado dentro de la
sociedad costarricense, y una preocupación compulsiva en el tema de la ética en
la función pública y la eliminación de todo tipo de corrupción.
Sinceramente, creemos que estos son los dos pilares fundamentales
bajo los cuales debe de ser articulada la Alianza, de no ser así tendremos a
los verdiblancos cuatro años más…

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