El día de ayer se publicó una noticia en el periódico La Nación que en nada debe sorprendernos: que los
Alumnos de Colegios Privados tienen mayores posibilidades de ingresar a la
Universidad de Costa Rica, que aquellos de Centros Públicos o de Educación
Abierta. Concretamente los alumnos de Colegios Privados tienen un 47% de éxito
en su intento para ingresar a dicho centro de educación superior, mientras que
los de Colegios Públicos y de Educación Abierta tienen un porcentaje de éxito
que ronda en el 23% y 18% respectivamente.
En ASOJOD estamos en contra de toda redistribución de la riqueza
tanto de ricos a pobres, pero especialmente de pobres a ricos. En este sentido,
es una pena que la educación superior pública subsidie a muchachos que
provienen de los quintiles de ingreso más altos de la población costarricense.
Ante este panorama absolutamente desalentador que evidencia perfectamente el
desastre de políticas públicas que se implementan en nuestro país, salta
obligatoriamente la pregunta de qué podemos hacer al respecto.
Como se imaginarán nuestros lectores, en ASOJOD no vemos ninguna
razón particular para que el Estado participe en la educación superior, incluso
podría existir un verdadero peligro en caso de que el Estado pretendiera
manipular la educación en función de sus intereses. Pero, desde una ingeniería
social popperiana entendemos que lo anterior no es una opción, por lo que
debemos trabajar con el panorama actual en aras de mejorarlo.
Así las cosas nos parece que dos simples soluciones ayudarían
mucho a solventar este problema: a) que como tesis de principio todo estudiante
que ingrese a la Universidad debe pagar el precio real de mercado del servicio
que recibe, siendo únicamente subsidiados aquellos estudiantes que demuestren
no contar con ingresos suficientes para costear su educación; b) producir una
verdadera redistribución educativa, nos explicamos. Evidentemente, el punto “a”
sólo servirá para acabar con el grotesco subsidio que hoy existe, pero en nada
ayudará a mejorar las oportunidades de ingreso a la Universidad por parte de
estudiantes que provengan de colegios públicos. Por ello, lo que proponemos es
que a partir de los nuevos recursos que la Universidad generaría en virtud de
los pagos de matrícula, se impulse un proceso de digitalización de la
educación, para que todo estudiante que no lograra ingresar a la Universidad,
pueda tener acceso a las lecciones que se imparten con lo cual todos los
estudiantes independientemente que ingresaran o no podrían beneficiarse de los
servicios de la Universidad.
Lo anterior son un par de soluciones sencillas, que para ser
implementadas no requieren otra cosa que voluntad por parte de las autoridades
de la Universidad. Tal vez así podamos dar fin a la máxima de las ironías: que
la desigualdad social se cocina y produce en el lugar mismo en donde es más denunciada…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario