El fin de semana, el "Presi" nos regaló una
más de sus chambonadas. Consultado por
la crisis que atraviesa Venezuela, prefirió no referirse al tema hasta tener “claridad
y más información”.
¡Lo peor del caso es que supuestamente el área de expertise del Presi son las
relaciones internacionales!
Estas afirmaciones del Presi no son más
que atolillo con el dedo o un popular plato de babas. Cualquier observador
medianamente informado sabe que la crisis en Venezuela no es de hoy, sino que
ha sido un constante proceso degenerativo: sospechas electorales, represión a
manifestantes, censura a los medios, encarcelamiento de opositores y descrédito
contra la oposición. Todo ello, sin incluir los serios atentados a la libertad
económica, la cual para los liberales es tan importante como las llamadas
libertades públicas, políticas o civiles.
A pesar de todos estos elementos, el
Presi se escuda en la prudencia para evitar hacer lo que todo verdadero líder
debe hacer: hablar con la verdad y sin pelos en la lengua. ¿Que hubiera sido de
Inglaterra si en lugar de haber tenido a Churchill hubiera tenido al Presi?
Sin duda alguna resulta repugnante ver como en nuestro país existen políticos y
agrupaciones políticas que no solo no critican el Chavismo, sino que parecen
respaldarlo. Sería terrible si esta visión se incrustara en Casa Presidencial
(esperemos que esto no ocurra, y que en las próximas horas la Cancillería emita
un pronunciamiento contundente respecto al tema).
Ante toda esta situación de flaqueo en
los principios, bien vale la pena recordar las palabras de Rand:
"El avance de la maldad es el sintoma de vacío. Siempre que la maldad gana, es sólo por ausencia de oposición: Por el fracaso moral de aquellos que evaden el hecho de que no puede haber compromiso en principios básicos.”

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