El día de ayer
salió publicado un reportaje en el periódico La Nación sobre Uber. En el mismo
cuenta como distintas personas se han animado a “lanzarse al agua” en busca de
mejorar sus condiciones de vida.
Los conductores de
Uber, arriesgan su tiempo, capital, esfuerzos, activos, todo ello con el
propósito de cultivar un mañana mejor. Simple y llanamente salen a la calle a
buscar clientes y satisfacer sus necesidades. En lugar de ser “víctimas” y
pretender que el Estado les financie la vida, han buscado una forma digna de
obtener ingresos.
Desafortunadamente,
desde que Uber llegó al país ha tenido un clima hostil por parte del gobierno.
Pocas cosas asustan más a los políticos que los “ciudadanos de pie” que desean
ser dueños de su destino, sin tener que besar el anillo del Rey para que les
den una licencia o patente para poder trabajar honradamente. Uber rescata
aquello que los founding fathers llamaron “the pursuit of happiness”. Ojalá
todos los días para los costarricenses esa búsqueda dependa más de ellos mismos
y de sus esfuerzos, que de la intervención divina estatal.

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