La semana anterior,
fue la muerte del Juez de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos de
América Antonin Scalia, siendo su funeral justo éste sábado pasado. Scalia era
el juez conservador más prominente de la Corte, por lo que el proceso de
elección del nuevo miembro del alto Tribunal puede implicar un cambio radical
en el balance de poder a lo interno de la Cámara. Ello, ha llevado a toda una
discusión respecto a la conveniencia política o no de que tanto Obama proponga
a su sucesor, como a que el Senado lo acepte o no. Dada esta situación algunos
candidatos electorales como Ted Cruz han sugerido que el proceso electoral debe
convertirse en un verdadero referéndum respecto al futuro de la Corte.
Un tema que nos
parece interesante rescatar en este pequeño comentario, es la filosofía
jurídica de Scalia. El juez creía que la Constitución no era un documento vivo,
y que por lo tanto debía de ser interpretada a la luz del significado mismo del
texto al momento de su creación. Lo contrario, según su visión implicaría un
secuestro del proceso democrático al ser nueve jueces no electos quienes vía “interpretación”
realmente estarían modificando la Constitución, con la evidente ruptura a la
división de poderes que ello implicaría.
Más allá de que se
esté de acuerdo o no con esta propuesta, nos parece importante rescatar la idea
latente sobre la cual ella se funda: el activismo judicial de los jueces.
Desafortunadamente, rara vez en nuestro país salvo ciertas resoluciones de la
Sala Constitucional, este tema suele ser abordado. Creemos que es notorio que
cada vez más el Poder Judicial
adquiere mayor relevancia y poder como actor en la toma de decisiones, de ahí
la necesidad de estar siempre atentos para que en sus resoluciones no nos metan
gato político por liebre jurídica…
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